El fútbol es pasión y es capaz de unir en sueños a un pueblo entero al que libera de ideologías y posiciones sociales, pero también es capaz de generar desencantos y frustraciones que duelen en el orgullo y nos defraudan a todos por igual hasta provocar ira y conformidad de inferioridad. Es el caso de la Selecta que nos apasiona a todos y nos duele hasta generarnos vergüenza individual y colectiva cuando pierde como siempre.
Hay una frase popular atribuida erróneamente al científico alemán Albert Einstein, pero que no tiene un autor definido y es la siguiente: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
Nuestros dirigentes quieren que el fútbol nacional y por ende la Selecta mejoren, pero se sigue haciendo lo mismo. No hay mejoras en nada, No hay procesos de formación de jugadores y seguimos con una liga nada competitiva, con escenarios malísimos, administraciones inoperantes, formatos inadecuados, aficiones malinchistas, empresa privada indolente con el deporte, periodistas deportivos “sabelotodos”, sistemas inocuos y decisiones que parecen caprichos personales. En fin, nuestro fútbol parece caminar hacia atrás en un terreno fangoso.
Ya se conoció la convocatoria de jugadores para la selección nacional de fútbol de El Salvador, elaborada por el técnico colombiano Darío “bolillo” Gómez. Y es una nómina repetida. Muchos de los que están en el listado ya demostraron que no merecen ser seleccionados y otros han actuado con un bajo nivel en lo que va del mediocre campeonato nacional. Desde luego en ese listado hay algunos que merecen ser convocados porque mantienen un buen ritmo, pero también es cierto que hay futbolistas que han hecho mejor su trabajo y que han sido ignorados o que por alguna razón nunca serán convocados.
El “Bolillo” habla de proceso y hace uso de una retórica cargada de peroratas que se fundamentan en sus logros del pasado para justificar que sabe lo que está haciendo. Lo evidente no requiere comprobación, es obvio que Gómez no ha hecho su trabajo de darle seguimiento a la liga nacional para escoger a los mejores y se ha limitado a repetir la plana de la tarea anterior y a hacer nada.
Hay que reconocer que los logros personales de “Bolillo” son grandiosos, pues no cualquiera clasifica como técnico a tres mundiales y él ha asistido con Colombia (1998), Ecuador (2002) y Panamá (2018), además de ser auxiliar técnico de Francisco Maturana en 1990 y 1994, pero eso dista mucho de que automáticamente El Salvador vaya a un mundial. Ya lo vimos fracasar con Guatemala, Honduras y desgraciadamente hoy con El Salvador. Habla de procesos, sin definir un modo de operación o un sistema de desarrollo.
En Colombia, Ecuador y Panamá, Gómez se encontró con otra infraestructura deportiva, con jugadores formados y con grandes potenciales, con la empresa privada echándole el hombro al fútbol, con condiciones que le facilitaron su trabajo, pero aquí en nuestro país no hay nada ideal para un técnico por lo que se hace necesario trabajar con más afán. El país es pequeño, las distancias son cortas, y se requiere ir a vez los juegos, para darle seguimiento a los seleccionados y al resto de jugadores que pueden estar en mejor nivel. Recordemos que la selección mayor no es para jóvenes o viejos sino para los mejores.
Es demasiado sospechoso el listado de los convocados. Algunos de eses jugadores son suplentes en sus equipos o andan con muy bajo nivel. Algunos que no han sido convocados tienen mejor nivel y fácilmente se nota que son mejores que algunos de los llamados. Pareciera que es “copy page” o que Gómez ha permitido que otros le hagan o impongan la tarea.
Lo peor es que esos jugadores convocados son los que desde el viernes 25 de este mes comenzarán a jugar la Liga de Naciones de la Concacaf, donde El Salvador se ubica en el grupo B de la Liga A junto a Honduras, Guatemala, Jamaica, Martinica y Surinam, aunque por ese raro criterio del “modelo suizo” solo jugará dos veces contra Martinica (ida y vuelta) y una vez contra Guatemala y Jamaica. Menos mal que no se jugará contra Honduras y Surinam. La Selecta tendrá la misión de no descender de categoría y de clasificar a la Copa Oro.
Descender sería una vergüenza horrenda y no clasificar a la Copa Oro 2027 será una decepción excesivamente dolorosa. No hay razón para no ser uno de los 16 clasificados la Copa Oro, si de doce selecciones en la Liga A pueden clasificar ocho. Ya Gómez ha “matado su chucho a tiempo” al decir que no garantiza nada y al pedir paciencia, recordando o echando en cara a los salvadoreños que desde 1981 no clasificamos a un mundial. Tiene razón “Bolillo”, ya son 45 años desde que una generación espontánea nos llevo por última vez a un mundial, pero da la sensación que él es un “vende humo” que pide paciencia, pero no hace nada más que vivir de su pasado y de su suculenta retórica. Le da lo mismo que cuando al fin lo despidan El Salvador haya sumado uno o más años sin un Mundial de Fútbol. Ya es costumbre y la costumbre es convivencia.
Y mientras tanto, los salvadoreños hartos de los tremendos papelones de nuestros seleccionados, ya no creemos en técnicos que con sus “cantos de sirena” pretenden conquistar nada haciendo siempre los mismo… Lo mismo o peor que lo mismo.
*Jaime Ulises Marinero es periodista

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