Leerles a los niños un cuento o fábula ayuda mucho a sus cerebros. Así que, los maestros deben hacer lo siguiente: que el niño tome lápiz y papel, que dibuje los personajes de un cuento, que invente su propia historia. Eso les ayudará neurológicamente y a que tengan una mejor comprensión lectora.
A los padres de familia, es aconsejable que vuelvan a lo tradicional; que cada noche, que es cuando la familia está reunida, que lean cuentos a sus hijos, eso motivará que ellos también tengan la curiosidad de leer. ¿De qué sirve que en una casa se tenga una biblioteca y los padres de familia no dan el ejemplo? No hagan caso omiso padres de familia, denles tiempo de calidad a sus hijos y, en vez de darles un celular, cómprenles libros. Los maestros en las escuelas deben de tener unos 20 minutos de lectura diario para que los alumnos tengan mejor comprensión lectora.
Existen muchos beneficios con respecto a la lectoescritura, entre ellos: desarrolla el pensamiento crítico, mejora el lenguaje y ayuda al crecimiento personal. En las escuelas se aprende cantando, actuando, recitando; que los niños se metan en el personaje, no importa si se disfrazan de árboles en un cuento, eso nunca lo olvidarán en su vida.
El aprendizaje, según Delors, es practicando, es llevar la teoría a la práctica, tal como lo manifestó también Rudolf Steiner con su modelo pedagógico Waldorf. Por lo tanto, los neurocientíficos saben que leer ayuda mucho mejor a la comprensión lectora y al pensamiento crítico. Quizá no lo sabíamos, pero con la era tecnológica, hasta los periódicos tienen un botón en donde la lectura se escucha. Eso hace que el cerebro trabaje poco.
En cada escuela, los maestros deben identificar quiénes son los alumnos que se atrasan, que no llevan el mismo ritmo de aprendizaje. Deben ayudarles hasta tener todo el conocimiento.
Un aspecto fundamental que comprobé es que, si un alumno escribe su propia historia, eso le quedará de por vida. Eso les ayudará a tener una mejor comprensión lectora y les estimulará a leer. Es recomendable comprarles o prestarles libros a los niños, no celulares. Esas pantallas son dopamina que los hace adictos. Es mejor que sean asiduos a leer libros desde pequeños; esa cultura o tradición de leer les ayudará mucho hasta en su vida profesional.
Por consiguiente, cuando a un niño le leen en la escuela una fábula, particularmente de Esopo, le ayuda a echar la imaginación, luego, el maestro le debe preguntar qué moraleja le deja esa historia, particularmente la de La liebre y la tortuga o El lobo y el cordero. Se comprueba científicamente que, sin comprensión lectora, un alumno no podrá resolver un problema matemático, un fenómeno físico, etc.
A propósito del caso salvadoreño, en la Biblioteca Nacional, BINAES, si los niños quieren ir a la sala de videojuegos, primero tienen que leer un aproximado de 30 minutos. Es un incentivo que ayuda, esperando que se haga una costumbre leer.
Una maestra de Kindergarten me colaboró mencionando que a sus alumnos les lee cuentos de la colección Árbol de fuego del Ministerio de Educación. Manifestó que los niños disfrutan de la lectura. Entre algunos cuentos que se les lee están: Las tortolitas de mi abuela, Abejita y la flor de miel, Un ratón enamorado de la luna, El comal y la olla, etc.
El año escolar ha terminado en El Salvador para el sistema tradicional educativo y, es importante que en estas vacaciones los padres de familia vigilen a sus hijos con las pantallas. Es mejor que les lean cuentos; es recomendable que los niños lean libros educativos. Si un niño o joven deja de leer, irá perdiendo la comprensión lectora.
*Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador
fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

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