La cantante mexico-estadounidense Mar Solís, una de las revelaciones latinas del año, reconoce el reto de ser hija del cantautor Marco Antonio Solís ‘El Buki’, pero reivindica su «propio camino», marcado también por ritmos caribeños que heredó de su madre cubana, según contó a EFE.
«Definitivamente es un reto, pero creo que sé de lo que soy capaz y sé lo que existe dentro de mi corazón y lo que tengo para dar, y solamente quiero dar, solamente quiero que mi corazón se siga desbordando de amor», expresó en una entrevista en Miami la artista de 25 años, quien promociona su sencillo ‘Bebiendo lágrimas’.
La intérprete estuvo nominada a la artista femenina revelación del año en el Premio lo nuestro, ceremonia en Miami que reconoce lo mejor de la música latina y en la que coincidió hace dos semanas con su padre, quien obtuvo junto con la banda que fundó, Los Bukis, el galardón especial por ‘Legado musical’.
Por ello, manifestó que es tanto un reto como una inspiración seguir los pasos de su padre, uno de los cantautores mexicanos más prolíficos, con más de 20 millones de discos vendidos y reconocido con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y el galardón de Persona del año 2022 de los Latin Grammy.
Heredera con su «magia» propia
Aún así, la joven nacida en Estados Unidos opinó que «cada persona tiene su magia, tiene su propia luz», además de compartir que le ha ayudado lidiar en público con sus raíces familiares.
«Es un honor seguir el legado de mi propia manera. Es un honor buscar y encontrar mi camino. Es también tener mis procesos de una manera muy pública, que antes para mí fue muy incómodo, pero creo que ahora, mirando hacia atrás, es algo que me nutre», describió.

Mar también destacó las influencias de su madre, la empresaria cubana Cristy Salas, quien le inculcó los ritmos caribeños, la salsa, cumbia y boleros, lo que complementa la música mexicana de su padre, intérprete de éxitos como ‘Tu cárcel’, ‘Si no te hubieras ido’ y ‘A dónde vamos a parar’.
«Quería aventarme (arrojarme) a lo desconocido, yo tenía muchísimas ganas. Lo que sí me costó trabajo fue sentirme cómoda siendo percibida en un escenario, como que me ponía muy nerviosa y no sabía cómo dominar esos nervios por mucho tiempo y me afectaba en todos los sentidos», aceptó.
Nueva cara del regional mexicano
La artista representa la nueva generación del regional mexicano, el segundo subgénero con más crecimiento en Estados Unidos, donde la reproducción de esta música subió más de un 35 % interanual en la primera mitad de 2025, según la firma Luminate.
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«Me ha sorprendido bastante la ola de amor tan grande que hemos recibido en todas partes del mundo. La música latina ha llegado muy lejos y, en particular, el talento mexicano y la música mexicana ha tenido un abrazo grande y cálido de los EE.UU. y ha revolucionado de muchas maneras la dirección en la cual vamos», opinó Mar.
La cantante percibe que todavía «es una industria dominada por hombres», pero ella también es parte de una generación de cantantes mexicanas que también son herederas de ídolos del pasado, como Majo Aguilar, Camila Fernández y Lupita Infante.
«Es muy importante saber decir: ‘mira, yo estoy aquí, este es mi camino, lo voy a abrir sí o sí’. Y apoyarnos entre nosotras también, porque yo creo que los que están teniendo más éxito son los que están colaborando», concluyó.

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