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  • Trump ordena atacar cualquier embarcación de Irán que mine el estrecho de Ormuz

    Trump ordena atacar cualquier embarcación de Irán que mine el estrecho de Ormuz

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó este jueves a la Armada abrir fuego contra cualquier embarcación iraní que coloque minas navales en el estrecho de Ormuz, en medio de la creciente tensión en la región.

    El mandatario anunció la medida a través de redes sociales, donde aseguró que la instrucción es neutralizar cualquier intento de minado en esta ruta clave para el comercio energético mundial.

    “He ordenado a la Armada estadounidense que dispare y elimine cualquier barco (…) que ponga minas en aguas del estrecho de Ormuz”, expresó.

    Trump también afirmó que fuerzas estadounidenses ya trabajan en la limpieza de la zona, al indicar que equipos especializados están retirando minas instaladas por Irán.

    “Además, nuestros desminadores están limpiando el estrecho en estos momentos. Por ello, ordeno que las actividades continúen, pero triplicando su nivel”, agregó.

    Las declaraciones se producen en un contexto de alta tensión, pese a la existencia de un alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, vigente desde el 8 de abril y recientemente prorrogado.

    El Pentágono calificó como “completamente inaceptable” la posibilidad de que el estrecho permanezca cerrado durante meses, tras estimaciones que señalan que las labores de limpieza podrían extenderse hasta seis meses.

    Por su parte, Irán había advertido previamente a embarcaciones en la zona sobre posibles riesgos, sugiriendo rutas alternativas ante la presencia de minas navales.

    La disputa se ha intensificado por el control de esta vía estratégica, por donde transita una parte significativa del petróleo mundial, elevando la preocupación internacional.

    El bloqueo naval y las recientes acciones militares han complicado además los esfuerzos diplomáticos, en medio de mediaciones internacionales que buscan evitar una escalada mayor.

     

  • Lamine Yamal sufre una rotura muscular, se pierde lo que resta de Liga, pero no el Mundial

    Lamine Yamal sufre una rotura muscular, se pierde lo que resta de Liga, pero no el Mundial

    El atacante del FC Barcelona, Lamine Yamal, sufrió una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda que lo dejará fuera del resto de la temporada, según confirmó el club este jueves mediante un comunicado oficial.

    «El jugador del primer equipo Lamine Yamal tiene una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda. El jugador seguirá un tratamiento conservador. Lamine Yamal se perderá lo que queda de temporada y está previsto que esté disponible para la disputa del Mundial», informó el club blaugrana.

    La lesión se produjo el miércoles durante el triunfo del Barcelona por 1-0 ante el RC Celta de Vigo, en duelo correspondiente a la jornada 33 de LaLiga EA Sports disputado en el Spotify Camp Nou.

    El incidente ocurrió al minuto 41, cuando el joven delantero ejecutó un penalti que terminó siendo decisivo para el marcador. Tras el cobro, el jugador evidenció molestias físicas, solicitó el cambio y quedó tendido sobre el césped con visibles signos de dolor.

    La baja de Yamal representa un golpe para el equipo dirigido por Hansi Flick en la recta final del campeonato, donde el Barcelona mantiene una ventaja de 9 puntos sobre el Real Madrid, su más cercano perseguidor.

    A pesar de esa diferencia, aún quedan seis jornadas por disputar, equivalentes a 18 puntos en juego, además del esperado Clásico que podría definir el rumbo del título liguero.

    El conjunto catalán enfrenta ahora el cierre del torneo con una de sus principales figuras fuera de competencia, en un momento clave donde buscan asegurar el campeonato, el único trofeo al que aspiran esta temporada.

    Por otra parte, el informe médico abre una expectativa positiva para la selección española, ya que el futbolista podría recuperarse a tiempo para disputar el Mundial de este verano, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México.

  • Corea del Sur despliega 13 voluntarios para fortalecer comunidades educativas en El Salvador

    Corea del Sur despliega 13 voluntarios para fortalecer comunidades educativas en El Salvador

    La Agencia de Cooperación Internacional de Corea (Koica) finalizó el pasado fin de semana la clausura del período de capacitación de por lo menos 13 voluntarios de parte del programa World Friends Korea (WFK), que es encargado de fortalecer y realizar actividades en centros escolares de El Salvador.

    Estos 13 voluntarios (pertenecientes al grupo dos de dicho programa) se desplegaron en los centros escolares Francisco A. Gamboa y Francisco Campos, en el distrito de San Salvador.

    Entre las actividades desarrolladas se incluyeron arte, música, deporte, informática y formación en valores. Con esto se dio continuidad al trabajo iniciado por el primer grupo, buscando beneficiar a aproximadamente 180 niños y niñas de las comunidades, aseguró el escrito de la agencia surcoreana.

    El evento reunió a representantes del Ministerio de Educación y de la Agencia de El Salvador para la Cooperación Internacional (ESCO). Además, contó con el apoyo de socios estratégicos en la implementación del proyecto educativo, como KOMEA y Good Neighbors.

    El Director de País de KOICA en El Salvador, Moon Jong Hyun, enfatizó durante el evento que esta fase no marcaba un final, sino más bien el comienzo de las actividades de voluntariado.

    “Esta ceremonia no solo marca un final, sino un nuevo inicio. Es la puerta que se abre hacia el trabajo que comenzarán en las escuelas, donde podrán generar un impacto positivo en la vida de muchos niños y niñas”, expresó en su momento.

    A principios de febrero de este 2026, Koica completó actividades formativas en los dos centros escolares antes mencionados como parte del Proyecto “Empoderamiento Infantil a través de la Educación en San Salvador”. 

    En su momento, fueron 188 niños y por lo menos 15 docentes quienes se beneficiaron del aprendizaje y participación de actividades formativas en San Salvador.

  • Tres personas reciben 15 años de cárcel por extorsionar a su víctima con llamadas y exigirle $75

    Tres personas reciben 15 años de cárcel por extorsionar a su víctima con llamadas y exigirle $75

    El Tribunal Segundo de Sentencia de Santa Tecla dio una sentencia de 15 años de cárcel este miércoles en contra de tres personas identificadas como Salomón Méndez Beltrán, Félix Iván Mejía Cabrera y Sonia Elizabeth Valle Pérez debido a que fueron encontrados culpables del delito de extorsión agravada en perjuicio de una víctima con régimen de protección.

    Según información de Centros Judiciales de El Salvador, que informó de la condena por medio de su cuenta de la red social X, exigían a su víctima un pago mensual de $75, bajo la amenaza de atentar contra su vida si no accedía a esta «renta». Dicho pago era un requisito para permitirle trabajar en el distrito de Santa Tecla.

    Según las investigaciones, los sujetos iniciaron con el acecho a la víctima se inició en febrero de 2021. Sin embargo, la investigación, iniciada en noviembre de 2022 por denuncia formal, utilizó operativos de entrega controlada de dinero (diciembre de 2022 a febrero de 2023) para identificar e individualizar a los responsables al recibir los fondos ilícitos.

     

     

     

    A principios de esta semana, en otros casos de condenas por extorsión, el joven Jonathan Isaac Sigüenza Campos, de 23 años, recibió 20 años de cárcel por parte del Tribunal Sexto de Sentencia de San Salvador debido a que extorsionó por medio de mensajes de la aplicación de mensajería, Whatsapp, a su víctima la cantidad de $11,200.

    Las exigencias de dinero se realizaban a través de mensajes de WhatsApp, provenientes de dos números telefónicos diferentes. Estos mensajes incluían amenazas de agresión contra su familia, respaldadas por la afirmación de que los extorsionadores conocían en detalle todos sus movimientos, indicó en su momento las autoridades judiciales.

  • León XIV concluye un viaje a África centrado en la justicia social, la paz y la libertad

    León XIV concluye un viaje a África centrado en la justicia social, la paz y la libertad

    León XIV concluyó este jueves un intenso viaje por África de 11 días y 18,000 kilómetros entre Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, países donde el papa ha pedido paz, libertad y una mejor distribución de la riqueza, en un periplo marcado por las críticas del presidente de EE.UU., Donald Trump, hacia el pontífice.

    Estos llamamientos y el mensaje de una iglesia al servicio de la justicia y de la solidaridad han sido una constante en los discursos del papa en los cuatro países visitados, con énfasis en Camerún y en Guinea Ecuatorial, regidos desde hace décadas por mandatarios criticados por su autoritarismo.

    Precisamente, en la misa que ofició en Mongomo, la ciudad natal del presidente guineano Teodoro Obiang, en el poder desde 1979, instó a que se «trabaje al servicio del bien común y no de intereses particulares, superando las desigualdades entre privilegiados y desfavorecidos».

    Y sobre todo pidió «que crezcan los espacios de libertad y que se salvaguarde siempre la dignidad de la persona humana» sobre todo en los más pobres, las familias en dificultad o los reclusos.

    Una mejor distribución de la riqueza

    Guinea Ecuatorial, a pesar de tener una alta renta per cápita por la exportación de petróleo, enfrenta desafíos significativos de pobreza, con aproximadamente el 50,7 % de su población viviendo bajo la línea de pobreza nacional, según datos del Banco Mundial.

    «Son muchas las riquezas naturales que el Creador les ha dado; los exhorto a cooperar para que puedan ser una bendición para todos», dijo el pontífice en otro momento de su homilía.

    También en Angola, uno de los mayores productores de petroleo, gas y diamantes de África y donde existe una enorme desigualdad en la distribución de la riqueza, ante 100,000 fieles en la misa en la capital, afirmó que «los recursos son malgastados» y pidió «eliminar la lacra de la corrupción».

    «Queridos hermanos, les mencioné las riquezas materiales que intereses prepotentes acaparan, incluso aquí en su país. ¡Cuánto sufrimiento, cuántas muertes, cuántas catástrofes sociales y ambientales trae consigo esta lógica extractiva!», criticó durante el discurso a las autoridades tras visita institucional al presidente angoleño, João Manuel Gonçalves Lourenço.

    Y en Camerún, en la misa en Bamenda, Robert Prevost citó «las abundantes formas de pobreza que últimamente también afectan a muchas personas por la crisis alimentaria actual; la corrupción moral, social y política, sobre todo vinculada a la gestión de la riqueza, que impide el desarrollo de las instituciones y las estructuras».

    Culpó a «aquellos que, en nombre de la ganancia, siguen entrometiéndose en el continente africano para explotarlo y saquearlo».

    En Argelia, el papa eligió el mensaje de que «es posible un futuro de justicia, paz, concordia y salvación», en la homilía de la misa que celebró en la Basílica de San Agustín de Annaba (noroeste de Argelia), donde visitó los lugares de la vida del santo de Hipona, el antiguo nombre de esa ciudad.

    La sombra de Trump

    El viaje del papa por África comenzó marcado por unas fuertes e inéditas críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra León XIV, también estadounidense, al que calificó de «débil» y «terrible en política exterior», entre otras descalificaciones.

    La respuesta de Robert Prevost se produjo en su vuelo de ida hacia Argelia: en el avión papal dijo a los periodistas que no temía a la administración Trump y que seguirá levantando la voz en favor de la paz, como manda el evangelio.

    El pontífice también se refirió a este asunto en el ecuador de su viaje pero para aclarar que los discursos que ha pronunciado en África no eran respuestas al presidente de los Estados Unidos, como han interpretado algunos medios, y que no tenía interés en seguir debatiendo sobre ese episodio.

    León XIV quiso así zanjar la cuestión, aunque con toda seguridad su relación con la administración Trump tras este episodio será uno de los temas por los que se le preguntará este jueves al papa en la tradicional rueda de prensa a bordo de su avión de regreso a Roma.

  • Médicos militares estadounidenses realizan brigada en hospital de Chalatenango

    Médicos militares estadounidenses realizan brigada en hospital de Chalatenango

    Un grupo de militares de la Brigada Médica, Fuerza de Tarea Conjunta Bravo JTF-Bravo, de Estados Unidos realizan una campaña para atender a pacientes que requieren atención en sus padecimientos crónicos en el hospital de Chalatenango, desde el pasado martes, 21 de abril.

    Según la vocera adjunta de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, Keva Luke, el objetivo de esta campaña es reducir los tiempos de espera de los pacientes en Chalatenango.

    La sargento María Vickers, jefa de la Brigada Médica, explicó que esperan asistir a 300 personas, y hasta este miércoles habían atendido a personas con condiciones crónicas como diabetes, presión alta y colesterol alto.

    «El beneficio de esta jornada es beneficiar a los usuarios y pacientes que tienen sus referencias de unidades de salud a este centro de salud por primera vez con médico internista, se ha programado la jornada de tres días, con un promedio de 60 pacientes por día», señaló la subdirectora del hospital, Florence Alemán.

    La Fuerza de Tarea Conjunta Bravo realiza brigadas médicas desde 1992 y es un «distintivo» de la presencia militar de este batallón. La llegada de estos médicos es en el marco del ejercicio militar CENTAM Guardian que se realiza en el país desde el pasado 16 hasta el 27 de abril próximo.

  • La silla vacía de las víctimas y el protagonismo de las élites

    La silla vacía de las víctimas y el protagonismo de las élites

    Durante décadas, El Salvador vivió bajo el yugo de grupos que, al inicio —en los años 90—, eran «jóvenes» clasificados por muchos estudiosos de la época como «muchachos desorientados» o «excluidos». Ese infantilismo y esa mirada romántica les permitió transformarse en organizaciones criminales perfectamente estructuradas, casi como un ejército irregular. Sin embargo, el problema no solo fue su crecimiento, sino la complicidad política: durante los 20 años de ARENA y los 10 del FMLN, lejos de un combate frontal, estos partidos decidieron no solo ignorarlos y dejarlos crecer hasta que dominaron comunidades y barrios completos, sino pactar con ellos con fines electorales.

    Pactos plenamente documentados que dejaron a la población a merced del asedio criminal.

    No necesitas un doctorado en sociología o política para saber que, ante este agotamiento y la traición de los partidos tradicionales, la población llegó a un punto de quiebre y desesperación que los obligó a tomar la medida más desesperada: entregarle el poder al Caudillo que prometía soluciones definitivas. Tras dos años iniciales sin gobernabilidad legislativa —en razón al cálculo más torpe de la oposición ya defenestrada en ese momento, que buscaba seguir mandando y chantajeando al que estaba en el poder—, se generó un escenario que se usó con tanto éxito que en 2021 la oposición fue masacrada electoralmente.

    Esto permitió la instauración en 2022 de un régimen de excepción que, aunque fue alabado al principio por el alivio inmediato que experimentó la población —un alivio que persiste a pesar de las múltiples denuncias de abusos—, demostró con el tiempo que la medicina podía ser más amarga que la enfermedad. La operatividad arrasó con miles de inocentes que todavía están detenidos, evidenciando que la eficacia no justifica la arbitrariedad.

    Dentro de este contexto de persecución de voces disidentes y entrega de reportes a lo largo de cuatro años, lo que vimos en la **Comisión de Derechos Humanos de Tom Lantos** del Congreso de los EE. UU. fue la cereza del pastel de una estrategia coordinada. En estas últimas semanas, se presentó documento tras documento y se forzó una audiencia temática en la CIDH; pero, al parecer, no lograban ganar la narrativa y llegaron finalmente a lo absurdo en la audiencia ante el Senado. **Susana SáCouto**, Directora del *War Crimes Research Office*, afirmó que cualquier acción contra miembros de las maras bajo el régimen de excepción debe ser considerada un ataque directo del Estado hacia un grupo de «población civil». Esta premisa es un insulto profesional a quienes sufrieron el terrorismo de las pandillas: las maras no son población civil, vulnerable y desarmada; son, en realidad, los peores victimarios que crecieron bajo la negligencia política y académica.

    No logro entender —y créanme que quiero hacerlo— a los directores de organizaciones consideradas defensoras de derechos humanos. ¿Por qué Sergio Arauz (APES/El Faro), quien conoce la crueldad de las maras desde hace 15 años, se negó a reconocerlas de esa manera en el foro? ¿Por qué Noah Bullock, director de Cristosal, se centró en figuras políticas, dejando de lado a los sectores que no tienen esos privilegios? Si bien es cierto que Arauz y Ruth Eleonora López son víctimas indiscutibles del ejercicio del régimen, estos poseen redes de apoyo a nivel nacional e internacional que les brindan una plataforma y seguridad que el ciudadano común no tiene. Ruth cuenta con una familia ya resguardada fuera del país y un caso tan mediatizado que difícilmente sufrirá el desamparo total; Sergio cuenta con el respaldo para operativizar su exilio.

    Desde mi perspectiva, ellos no necesitaban una silla en esa audiencia; en realidad, perdieron la oportunidad histórica de llevar a las «víctimas más vulnerables», a esas personas que sin redes de apoyo ni reflectores sufren lejos de los foros de premios. Bullock, por su parte, posee una ciudadanía norteamericana que le otorga una inmunidad que el salvadoreño de a pie no tiene. Esta élite de los derechos humanos parece haber caído en una burocratización del dolor, donde cada audiencia o documento es una vía para acceder a fondos de cooperantes. Se han vuelto mercenarios de la solidaridad que, en su afán por obtener la etiqueta de «crímenes de lesa humanidad», no dudan en desdibujar la realidad hasta convertir a los peores agresores en las «víctimas civiles» más importantes de su narrativa.

    Concluyo con mucha claridad que entre la soberbia de ciertas organizaciones y protagonistas —tan evidente que las ha llevado a victimizar al victimario para ganar el titular mediático— y el oficialismo que pretende ignorar el dolor de las familias de los inocentes capturados o muertos en custodia del Estado, la realidad es desgarradora. Más allá de hablar de luces y sombras del régimen, hay que establecer con claridad que las evidentes violaciones cometidas y disfrazadas como margen de error, no justifican el relato sesgado de las élites. Al final del día, las víctimas reales —tanto las que sufrieron el terror de las maras como las que hoy sufren los atropellos del régimen— están solas.

    El Salvador no necesita burócratas de los derechos humanos ocupando sillas ajenas, ni «mercenarios de la solidaridad» que justifican su fin último de poner una etiqueta internacional si esto pasa por volver a los peores agresores de los últimos 25 años en las víctimas civiles más importantes. Necesitamos justicia real para todos y todas: víctimas de maras y del régimen.

  • “Papel mojado”

    “Papel mojado”

    El Comité de Familiares de Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos “Marianella García Villas” (CODEFAM) nació en una época muy dura: en septiembre de 1981. En este 2026 cumplirá 45 años, aunque en sus inicios se llamó Comité Pro Libertad de Presos Políticos y Desaparecidos de El Salvador. Lamentablemente, su figura más emblemáticas acaba de fallecer. Se trata de Guadalupe Mejía viuda de Mejía, quien a finales del próximo mayo arribaría a los 83 años; alrededor de la mitad, los dedicó a defender a las víctimas. Originaria del cantón La Ceiba, entonces parte del municipio Las Vueltas en Chalatenango, desde adolescente comenzó su noviazgo con Justo Mejía quien a sus veintisiete años era una década mayor que ella. Terminaron casados y tuvieron, entre hijos e hijas, nueve criaturas.

    Por predicar la palabra de Dios y promover la creación de la organización que se conocería como Unión de Trabajadores del Campo y formaría parte del Bloque Popular Revolucionario, Justo fue salvajemente asesinado por guardias nacionales el 9 de noviembre de 1977 cuando se disponía a participar en la primera toma del Ministerio de Trabajo realizada por dicho frente de masas. Monseñor Romero denunció cuatro días después, en la homilía dominical, su desaparecimiento; en la siguiente expresó que se le había horrorizado el corazón, al ver a la esposa con su prole cuando llegó a informarle que lo encontraron “con señales de tortura y muerto”.

    “Su cadáver lo hicieron destrozado”, declaró ella. Por eso ‒agregó‒ nuestro ahora santo decía que “había sufrido la pasión de Cristo” pues “le quebraron los brazos, le sacaron el ojo, le quitaron las uñas con las boquillas de los fusiles y lo colgaron de los árboles”. Fue así que la vida de esta legendaria y digna luchadora cambió: comenzó “a ser padre y madre”, además de dedicarse a trabajar en la milpa con la ayuda de sus hijos más grandes. Y como ya se apuntó, posteriormente se entregó a la causa de los derechos humanos; sobre todo, a reclamar la presentación con vida de las personas desaparecidas entre las cuales se encontraba su hermano Gilberto. Así siguió hasta el recién pasado jueves 16 de abril.

    Entre quienes fueron alcanzados por el flagelo de nuestra “noche y niebla” también está Mauricio Aquino Chacón. “Noche y niebla” fue la orden secreta emitida por Adolfo Hitler el 7 de diciembre de 1941, para desaparecer a las personas que eran consideradas una amenaza para el nazismo. Lo mismo ocurrió acá y en ese marco Mauricio fue secuestrado en la misma fecha que falleció Guadalupe Mejía, solo que en 1981; el hecho ocurrió después de la ofensiva guerrillera iniciada el 10 de enero del mismo año por el recién nacido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.

    “Pido a nuestra virgencita –clamó en su desgarrador testimonio la madre de este joven, a quien conocí en el colegio jesuita– que interceda en este drama desgarrador de personas desaparecidas y que no permita estos capítulos nunca más. Y que todo ciudadano tenga el justo derecho de ser juzgado si ha cometido algún delito”. ¡Nunca más! Este debió ser el propósito nacional después de que conseguimos se dictara la sentencia de inconstitucionalidad de la amnistía protectora de criminales, tras veintitrés años de vigencia.

    Faltan alrededor de un par de meses para cumplirse una década desde que logramos dar ese paso necesario en el camino por derrotar la impunidad pero, al día de hoy, dicho fallo de la Sala de lo Constitucional ha terminado siendo un simple “papel mojado”; es decir, un documento que no produjo los efectos jurídicos esperados. En el mismo, se mencionó “una eventual legislación secundaria relacionada con las medidas de la justicia transicional salvadoreña”. Pero nada. Nada más allá de los intentos por aprobar una “amnistía maquillada” durante las legislaturas anteriores a las dominadas por el partido de Nayib Bukele, junto a la falsa “consulta” montada a partir del 2021 por esta facción que cumplirá ya cinco años dominando a plenitud el Legislativo.

    ¿Será que así como no incluyen la cadena perpetua para el delito de corrupción, también en este asunto están “matando su chucho a tiempo” o “curándose en salud”? Puede que sí, sobre todo tras publicarse el informe del Grupo internacional de expertas y expertos para la investigación de violaciones de derechos humanos en El Salvador conocido como el “GIPES, en el cual se concluye ‒entre otras‒ que en “el contexto de la política de seguridad enmarcada en el régimen de excepción”, hay hechos “que pueden constituir crímenes de lesa humanidad”; es decir, que trascienden a la víctima individual porque ofenden a la humanidad entera. Y estos gravísimos delitos, ¡no prescriben!

  • El Salvador tiene uno de los porcentajes más bajos de personas que usan internet en América Latina

    El Salvador tiene uno de los porcentajes más bajos de personas que usan internet en América Latina

    El Salvador tiene la tercera tasa más baja en la proporción de personas usuarias de internet en América Latina, con un nivel cercano al 65 %, indica un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

    El dato se desprende de la evaluación anual que realiza la CEPAL sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

    Una meta, dentro del ODS 17, es la promoción de tecnologías ecológicamente racionales y su transferencia en condiciones favorables.

    El informe señala que el acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y a internet es un factor habilitador para el ejercicio de derechos y el acceso a servicios básicos ante la acelerada digitalización. En este campo, América Latina registra notables avances en la conectividad, pero persisten brechas frente a Europa o América del Norte.

    Como consecuencia, el acceso a internet y su uso muestran cambios significativos en la región. Mientras que Las Bahamas, Chile y Uruguay presentan niveles de universalización superiores al 90 %, en los países centroamericanos se observan tasas más bajas.

    Gráfica compartida por la CEPAL en su informe.

    “Hasta tasas significativamente menores en países como Guatemala, Honduras o El Salvador, donde el porcentaje se sitúa entre el 55 % y el 65 %”, indica el reporte.

    En el caso de Guatemala y Honduras, se ubican en la peor posición, con una proporción de personas que usan internet menor al 60 %, mientras que en El Salvador alcanza el 65 %.

    La evaluación regional de la CEPAL señala que América Latina y el Caribe avanzan en este objetivo a través de equipos importados, pero la capacidad de producción es marginal. Como ejemplo, en 2020 se importaron más de $77,000 millones en tecnologías limpias, mientras que las exportaciones alcanzaron $40,000 millones.

     

    Desigualdad

    El informe también presenta datos sobre cómo la alta desigualdad en la región es una trampa estructural para el desarrollo, pese a que desde 2005 ha experimentado una reducción significativa.

    La concentración del ingreso es extrema en América Latina, donde el 10 % más rico recibe el 34.2 % del ingreso total, frente al 10 % más pobre, que solo capta el 1.7 %.

    “La desigualdad extrema no solo afecta las oportunidades de las personas y limita su acceso al bienestar, sino que también tiene consecuencias negativas para la sociedad en su conjunto y para el desarrollo de los países”, indica el informe.

    De 16 países de la región, la agencia de la ONU señala que El Salvador es el cuarto con menor brecha: el 10 % más rico recibe el 30.6 % de la riqueza y el 10 % más pobre el 1.6 %.

    Colombia se coloca en el extremo, donde el 10 % más rico recibe el 43.9 % de los ingresos y el 10 % más pobre solo obtiene el 0.9 %.

    Además, El Salvador es mencionado en el informe en la meta sobre calidad de agua y gestión de aguas residuales, en la que se indica que las autoridades locales impulsan la reconversión de varias plantas en playas que forman parte de Surf City y en el distrito de Metapán.

  • La catarsis del castigo: Del horror cinematográfico a la erosión de la empatía

    La catarsis del castigo: Del horror cinematográfico a la erosión de la empatía

    La narrativa del terror cinematográfico no se fundamenta únicamente en el miedo, sino en un contrato moral implícito entre la obra y el espectador. Según Noel Carroll en su teoría del art-horror, la efectividad de este género depende de la creación de un «monstruo» que amenaza el orden cultural y la integridad física de los protagonistas. Cuando el victimario finalmente sufre o muere, el espectador experimenta una liberación emocional: la catarsis. Sin embargo, este fenómeno traspasa la pantalla y se manifiesta hoy en la realidad sociopolítica salvadoreña, donde la violencia histórica de las pandillas ha reconfigurado los umbrales de la empatía ciudadana frente al Régimen de Excepción.

    La construcción del «monstruo» y la satisfacción punitiva

    En el cine de terror, la audiencia busca la supervivencia de la víctima. No obstante, existe un subgénero donde el placer deriva del castigo infligido al antagonista. Esta «satisfacción punitiva» se basa en la deshumanización previa del agresor. En El Salvador, décadas de una violencia pandilleril agresiva y omnipresente funcionaron como un prólogo de terror real, desplazando a la sociedad hacia un estado de hipervigilancia y trauma colectivo.

    Como señala la psicóloga social Adriana Clemente, cuando el miedo se vuelve estructural, el «otro» deja de ser un sujeto de derechos para convertirse en una amenaza biológica. Esta premisa explica por qué una parte considerable de la población percibe las noticias sobre detenciones arbitrarias o muertes en centros penales no como una tragedia humanitaria, sino como un «final necesario». La violencia de las pandillas fue tan lacerante que anestesió la capacidad de distinguir entre la justicia y la venganza.

    La erosión de la empatía por el inocente

    El aspecto más crítico de esta comparación radica en el daño colateral. En una película, el guion nos asegura quién es el culpable. En la realidad jurídica, esa certeza debería otorgarla el debido proceso. Sin embargo, bajo el Régimen de Excepción, la línea entre el victimario y el inocente se ha difuminado deliberadamente en el discurso oficial.

    «La deshumanización no solo afecta a quienes son considerados culpables, sino que expande su manto sobre cualquier individuo que caiga en los engranajes del sistema, eliminando la presunción de inocencia como valor social».

    La sociedad, agotada por el horror previo, parece haber aceptado un intercambio utilitarista: la pérdida de derechos humanos de miles de inocentes a cambio de una sensación de seguridad. Es aquí donde la analogía con el cine se vuelve amarga. Mientras que en la ficción la muerte del villano restaura el orden, en la realidad, la indiferencia ante la tortura o la detención ilegal de ciudadanos sin vínculos criminales no restaura el tejido social, sino que lo descompone bajo una nueva forma de violencia estatal.

    El tránsito de la emoción a la norma

    Esta satisfacción que produce el castigo del «villano», tan propia de la catarsis cinematográfica, opera bajo una lógica de seguridad ilusoria: la creencia de que siempre seremos los espectadores y nunca los protagonistas del horror. Sin embargo, la construcción de una nación funcional no puede basarse en el entusiasmo de la grada, sino en la solidez de sus reglas de juego. Es en este punto donde la ética política de John Rawls nos obliga a encender las luces de la sala y abandonar la comodidad del juicio visceral. Para Rawls, la validez de un contrato social no se mide por el alivio de la mayoría, sino por la protección que este brinda a cualquier individuo, independientemente de su posición, a través del ejercicio intelectual del «velo de la ignorancia».

    El «Velo de la Ignorancia» como imperativo ético

    Para cuestionar la validez moral de un sistema que sacrifica a inocentes en nombre de la seguridad colectiva, resulta ineludible citar a John Rawls y su obra A Theory of Justice. Rawls propone un experimento mental conocido como la «posición original», en la que los ciudadanos deben diseñar las leyes de su sociedad bajo un «velo de la ignorancia»; es decir, sin saber qué rol ocuparán en ella.

    Si los ciudadanos salvadoreños tuvieran que elegir las reglas del Régimen de Excepción sin saber si mañana serán el civil protegido o el inocente capturado por error, difícilmente optarían por un sistema que elimina las garantías judiciales. Bajo el velo de la ignorancia, la justicia no es el triunfo del más fuerte ni la satisfacción de la mayoría, sino la garantía de que el sistema no atropellará al individuo más vulnerable.

    «La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento». — John Rawls.

    La justicia no es un juego de suma cero

    La comparación con el cine de terror se vuelve aquí más profunda: en la ficción, el espectador sabe que está a salvo en su butaca, por lo que puede permitirse el lujo de la sed de sangre. Sin embargo, Rawls nos recordaría que en la vida real nadie tiene garantizada esa «butaca». Al perder la empatía por el detenido inocente, la sociedad ha olvidado que, en un sistema sin debido proceso, cualquiera puede ser la próxima víctima del error administrativo o el abuso de poder. La justicia, según la óptica rawlsiana, no puede ser un intercambio donde el bienestar de unos se logre a costa de la violación de los derechos fundamentales de otros.

    Hacia una justicia sin espectáculo

    El filósofo institucionalista Robert Cover afirmaba que «interpretar la ley es un acto que siempre conlleva violencia». No obstante, cuando esa violencia se celebra como un espectáculo de justicia poética, se corre el riesgo de normalizar la barbarie.

    No podemos permitir que el trauma del pasado dicte una ceguera moral en el presente. La pérdida de empatía por las víctimas del Régimen de Excepción —aquellos padres, hijos y trabajadores detenidos sin pruebas— es el síntoma de una sociedad que, tras haber vivido en una película de terror real, ha decidido cerrar los ojos ante el sufrimiento ajeno con tal de no volver a sentir miedo. Recuperar la capacidad de indignación ante la injusticia, incluso en un contexto de seguridad recuperada, es el primer paso para transitar de una catarsis violenta a un verdadero Estado de Derecho.