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  • El 96 % de los arrecifes de coral afronta un riesgo crítico de colapso en 50 años

    El 96 % de los arrecifes de coral afronta un riesgo crítico de colapso en 50 años

    El 96 % de los ecosistemas de arrecifes de coral de aguas cálidas y poco profundas del mundo enfrenta un riesgo extremadamente alto de colapso para 2075, principalmente por el aumento de las temperaturas oceánicas provocado por el cambio climático, según una evaluación divulgada este jueves por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

    El informe, incorporado a la Lista Roja de Ecosistemas de la UICN, identifica entre las zonas en peligro crítico a la Gran Barrera de Coral de Australia, el Triángulo de Coral del Pacífico occidental y el sudeste asiático, el Sistema Arrecifal Mesoamericano y los arrecifes del Mar Rojo, considerados entre los ecosistemas marinos con mayor biodiversidad del planeta.

    La investigación examinó 127 ecorregiones tropicales y subtropicales, que abarcan 188,362 kilómetros cuadrados de arrecifes distribuidos en más de 80 países y territorios. «El estrés térmico debido al cambio climático es la amenaza constante más importante que impulsa el declive de los arrecifes de coral en todo el mundo», advirtió la organización.

    Las proyecciones se basan en un escenario climático intermedio del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que contempla un incremento de 2.7 grados en la temperatura global hacia finales de siglo. Este escenario también prevé que las temperaturas superficiales del mar continúen aumentando, lo que agravaría el deterioro de los ecosistemas coralinos.

    La directora general de la UICN, Grethel Aguilar, alertó sobre las consecuencias ambientales y económicas de esta situación. «Su declive está privando a innumerables especies del alimento, refugio y zonas de cría de los que dependen, al tiempo que amenaza la seguridad y los medios de vida de las comunidades costeras», señaló. La pérdida de arrecifes también afectaría actividades como la pesca, la acuicultura y el turismo costero.

    El estudio advierte que el porcentaje de ecosistemas clasificados en peligro crítico podría ser todavía mayor, debido a que existen cuatro ecorregiones con información insuficiente para determinar su situación. Además, señala que los arrecifes de las islas Galápagos occidentales ya se consideran colapsados desde el fenómeno de El Niño registrado entre 1982 y 1983.

    Arrecifes todavía tienen posibilidades de recuperación

    La UICN explica que el colapso de un arrecife ocurre cuando pierde las características esenciales que permiten su funcionamiento como ecosistema. Esto incluye la desaparición casi completa de los corales duros que forman su estructura y su sustitución por algas, escombros y esponjas, lo que modifica las cadenas alimentarias y limita la diversidad de especies marinas. Sin embargo, la evaluación sostiene que todavía existen posibilidades de recuperación si disminuyen las presiones ambientales. De hecho, al considerar únicamente el deterioro registrado durante los últimos 50 años, el 24 % de las ecorregiones estaría en peligro crítico, frente al 96 % cuando se incorporan las proyecciones del calentamiento global.

    «El riesgo de colapso de los arrecifes de coral está aumentando, pero esto debe ser una llamada de atención en lugar de un motivo de desesperación», afirmó Mishal Gudka, director de Investigación de CORDIO África Oriental y responsable científico del estudio. La organización también identificó otras amenazas, entre ellas la sobreexplotación de peces loro y meros, que afecta al 63 % de los ecosistemas evaluados, así como la contaminación, el desarrollo costero, el turismo excesivo, la actividad industrial y la acuicultura.

     

    Ante este panorama, la UICN pidió reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, ampliar las áreas marinas protegidas, recuperar las poblaciones de peces esenciales para el equilibrio ecológico y disminuir la contaminación de las aguas costeras.

  • Lluvias extremas y calor presionan inflación en El Salvador, según análisis regional

    Lluvias extremas y calor presionan inflación en El Salvador, según análisis regional

    El Salvador enfrenta riesgos para la estabilidad de los precios debido a las lluvias extremas y el aumento de las temperaturas, según un estudio publicado en octubre de 2026 por la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA).

    La investigación concluye que los fenómenos climáticos intensos pueden elevar la inflación en los países de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, principalmente por sus efectos sobre la producción y el abastecimiento.

    El documento, titulado Análisis del impacto de los riesgos climáticos físicos en la inflación de Centroamérica, Panamá y la República Dominicana, examinó información correspondiente al período de 1990 a 2025. En su elaboración participaron especialistas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), del Consejo Monetario Centroamericano y representantes de bancos centrales de la región, incluido el Banco Central de Reserva de El Salvador.

    Uno de los principales hallazgos es que las lluvias extremas pueden generar presiones inflacionarias durante un período de hasta seis meses después del fenómeno climático. En cambio, los efectos asociados con temperaturas superiores a los niveles habituales tienden a desaparecer aproximadamente cuatro meses después. Estos resultados corresponden al comportamiento regional y no constituyen estimaciones individuales para El Salvador.

    La investigación determinó que los episodios de lluvia de máxima intensidad registrados durante el período analizado estuvieron asociados con incrementos acumulados de 0.61 puntos porcentuales en el crecimiento del índice de precios al consumidor (IPC), en comparación con un escenario sin perturbaciones climáticas. Para las desviaciones de temperatura, el efecto acumulado estimado fue de 0.93 puntos porcentuales, según el modelo regional utilizado por los investigadores.

    El estudio también calculó que existe una probabilidad del 5 % de que, tres meses después de un episodio climático, el crecimiento mensual promedio del IPC regional se acelere un 37 % por lluvias extremas o un 25 % por aumentos anormales de temperatura. Los investigadores aclaran que estos efectos generalmente no persisten durante un año completo, aunque pueden representar presiones importantes sobre los precios.

    Para El Salvador, uno de los mecanismos de riesgo identificados en el informe está relacionado con la producción agrícola y el suministro de alimentos. Los investigadores explican que una inundación puede reducir las cosechas y limitar la disponibilidad de productos, mientras la demanda de alimentos se mantiene. Esa combinación puede provocar incrementos de precios que, dependiendo de su magnitud y duración, terminan reflejándose en la inflación general.

    Las perspectivas climáticas también generan preocupación a largo plazo. Bajo un escenario de altas emisiones globales, el estudio proyecta que, hacia mediados de siglo, los países de la región enfrentarían una probabilidad anual cercana al 50 % de experimentar presiones inflacionarias de al menos 0.4 puntos porcentuales asociadas con temperaturas elevadas. La investigación advierte que una mayor frecuencia de fenómenos extremos podría provocar que los aumentos temporales de precios se superpongan y resulten más persistentes.

    Ante estos resultados, los autores consideran necesario incorporar los riesgos climáticos en los análisis económicos y de estabilidad de precios de la región, incluido El Salvador. El informe subraya que comprender cómo las lluvias intensas y las temperaturas extremas afectan la producción, el comercio y el consumo permitirá mejorar la evaluación de las presiones inflacionarias.

     

  • Científicos advierten sobre creciente inestabilidad del clima terrestre

    Científicos advierten sobre creciente inestabilidad del clima terrestre

    El sistema climático de la Tierra experimenta una creciente inestabilidad, pese a los avances en energías renovables y almacenamiento de electricidad, según el séptimo informe anual elaborado por una coalición internacional de científicos liderada por investigadores de la Universidad Estatal de Oregón, Estados Unidos. El estudio advierte que las transformaciones actuales todavía son insuficientes para frenar el deterioro ambiental y evitar cambios irreversibles en el planeta.

    La investigación, titulada El estado del clima en 2026: desafíos y oportunidades y publicada en la revista científica BioScience, examinó 16 indicadores relacionados con las condiciones climáticas globales. De estos, siete alcanzaron niveles extremos históricos, mientras que otros mostraron tendencias preocupantes. Los investigadores señalaron que esta situación incrementa el riesgo de superar puntos críticos que podrían provocar alteraciones profundas en los sistemas naturales.

    Uno de los principales indicadores de preocupación es la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, que alcanzó las 428 partes por millón, su nivel más elevado en aproximadamente 2 millones de años. Esta cifra representa un incremento cercano al 50 % respecto a los valores anteriores a la Revolución Industrial. El informe también señala que julio de 2026 fue el mes más caluroso registrado en el territorio continental de Estados Unidos, mientras que las temperaturas oceánicas mundiales alcanzaron un máximo histórico durante ese mismo mes.

    «La rápida desestabilización es ahora un diagnóstico, más que una advertencia para el futuro», asegura William Ripple, profesor emérito de la Facultad de Silvicultura de la Universidad Estatal de Ohio y uno de los coautores principales del informe.

    «La creciente expansión de las energías renovables y los avances en el almacenamiento de energía en baterías son alentadores, pero solo representan una parte de la transformación necesaria para estabilizar el sistema climático. Un futuro más resiliente y sostenible depende en gran medida de una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, una adaptación eficaz y la protección de los ecosistemas».

    Pese al panorama climático, los científicos identificaron avances en la transición energética. Actualmente, las fuentes bajas en carbono generan alrededor del 43 % de la electricidad mundial, una participación que refleja el crecimiento de alternativas menos contaminantes.

    «Dado que las fuentes bajas en carbono ahora proporcionan alrededor del 43% de la electricidad mundial, podríamos estar presenciando el surgimiento de lo que llamamos la ‘Era de la Electricidad’», apunta Christopher Wolf, coautor principal y antiguo investigador postdoctoral de la Universidad Estatal de Oregón.

    «Eso nos da motivos para la esperanza, pero el uso de combustibles fósiles y las emisiones aún se encuentran en niveles récord, por lo que la transición debe acelerarse drásticamente».

    Los investigadores advirtieron que reducir las emisiones contaminantes continúa siendo indispensable, pero ya no resulta suficiente para enfrentar los efectos del calentamiento global. Por ello, recomendaron acelerar medidas de adaptación como el enfriamiento de las ciudades, la recuperación de humedales y manglares, la preparación ante incendios forestales, el uso eficiente del agua y la instalación de sistemas solares distribuidos. También destacaron la necesidad de fortalecer la producción de alimentos frente a condiciones climáticas cada vez más extremas.

    El informe señala que las actividades humanas, principalmente la utilización de combustibles fósiles, están alterando la atmósfera, los océanos y los ecosistemas, mientras fenómenos como sequías, inundaciones, tormentas e incendios forestales se vuelven más frecuentes.

    «El cambio climático interactúa cada vez más con la pérdida de biodiversidad global, el estrés hídrico, la inseguridad alimentaria, los patógenos y la inestabilidad geopolítica, lo que amplifica los riesgos en los sistemas humanos y naturales interconectados», escriben los autores. Los científicos también advirtieron que las comunidades del Sur Global y las pequeñas naciones insulares enfrentan consecuencias especialmente graves, pese a su menor responsabilidad en las emisiones históricas.

    Los especialistas destacaron la utilidad de herramientas como el simulador climático En-ROADS, que permite analizar los posibles efectos de diferentes políticas y tecnologías sobre el calentamiento global. No obstante, insistieron en que la estabilización del clima requiere transformaciones profundas en la producción energética, el consumo, la alimentación y las políticas económicas.

    «Lograr las reducciones de emisiones y los cambios sociales necesarios a la velocidad y escala requeridas depende de transformaciones profundas en la generación de energía, los patrones de consumo, los sistemas alimentarios, las prioridades económicas y las estructuras de gobernanza, de manera que también se promueva la protección de la biodiversidad», asegura Wolf, actualmente científico de Terrestrial Ecosystems Research Associates, con sede en Corvallis.

    «Sin esas transformaciones, no podremos estabilizar el sistema climático ni reducir el riesgo de superar puntos de inflexión peligrosos para el sistema terrestre».

     

  • El Niño dejaría pérdidas mundiales por $451,000 millones, revela estudio

    El Niño dejaría pérdidas mundiales por $451,000 millones, revela estudio

    El fenómeno de El Niño podría generar una pérdida neta de producción económica mundial de unos $451,000 millones durante 2027 en 144 economías, equivalente al 0.24 % de su Producto Interno Bruto (PIB) proyectado, según el Informe de Economía Climática 2026 de Allianz Research.

    El estudio advierte que el episodio, que alcanzaría su punto máximo hacia finales de 2026 y continuaría a inicios del próximo año, agregaría temporalmente presión al calentamiento provocado por la actividad humana.

    El análisis calcula pérdidas brutas por $488,000 millones, parcialmente compensadas por ganancias de $37,000 millones en algunas economías. China asumiría el mayor impacto monetario, con $147,000 millones y una producción 0.38 % inferior al escenario base, seguida de Estados Unidos con $91,000 millones, equivalente al 0.33 %, e India con $50,000 millones, un 0.30 %. En conjunto, estas tres economías concentrarían casi el 60 % de las pérdidas brutas estimadas.

    El impacto proporcional sería mayor en otras economías. Corea del Sur tendría una reducción de 0.51 % respecto de su PIB base e Indonesia de 0.41 %, con pérdidas calculadas en $15,000 millones y $19,000 millones, respectivamente. En contraste, 34 de las 144 economías analizadas registrarían ganancias y una permanecería prácticamente sin cambios, debido a que los efectos de El Niño sobre las temperaturas no se distribuirían de manera uniforme.

    La Unión Europea también sentiría los efectos, aunque con importantes diferencias entre sus miembros. La producción quedaría por debajo de la proyección base en 21 países, con pérdidas brutas por $37,300 millones, mientras las ganancias de $13,300 millones en otros seis Estados reducirían el costo neto para el bloque a cerca de $24,000 millones, equivalente al 0.09 % de su PIB proyectado. Italia registraría pérdidas de unos $7,000 millones; Polonia, $6,700 millones; y Alemania, $6,300 millones.

    El impacto de El Niño también alcanzaría los precios. El escenario de Allianz Research apunta a un aumento promedio de 0.42 puntos porcentuales en la inflación general y de 0.65 puntos porcentuales en los alimentos, ponderando los resultados según el PIB en paridad de poder adquisitivo. Para la Unión Europea, el incremento sería de 0.31 puntos porcentuales en la inflación general y de 0.50 puntos porcentuales en los precios de los alimentos.

    Allianz Research aclara que sus cálculos representan un análisis de sensibilidad y no una previsión exacta de los efectos económicos que finalmente tendrá El Niño entre 2026 y 2027.

    El ejercicio utiliza como referencia las respuestas de temperatura observadas durante el episodio de 2023-2024 y no incorpora pérdidas adicionales que podrían ocasionar inundaciones, sequías, incendios forestales u otros eventos extremos. De materializarse estos fenómenos, el costo económico podría superar las estimaciones basadas únicamente en temperatura.

    El reporte también examina el impacto que ya dejaron las olas de calor en Europa durante el verano de 2026. Allianz Research estima pérdidas anuales de producción por $128,000 millones en 30 países, cerca del 0.46 % de su PIB combinado proyectado.

    El cálculo toma para cada país el período de cinco días con mayor exposición al calor entre junio y agosto y considera tanto la temperatura como la humedad y la exposición de la población.

    Italia, Alemania y Francia concentraron casi dos tercios de las pérdidas económicas europeas vinculadas a esas olas de calor. Italia encabezó la estimación con aproximadamente $31,500 millones, seguida por Alemania con unos $28,300 millones y Francia con cerca de $22,800 millones. Al incorporar Bélgica y Países Bajos, las cinco economías acumulan el 81 % de las pérdidas estimadas por el informe.

    El estudio señala que la humedad puede agravar las consecuencias económicas del calor porque dificulta la capacidad del cuerpo para enfriarse.

    Chipre presentó el mayor impacto estimado sobre el crecimiento, con una reducción de 1.74 puntos porcentuales, seguido de Bélgica con 1.41 puntos, Italia con 1.19 puntos, Croacia con 1.08 puntos y Grecia con 1.03 puntos. El informe sostiene que el calor puede reducir la producción sin provocar necesariamente daños visibles en edificios o equipos, debido a una menor productividad, pausas laborales más prolongadas o ausencias de trabajadores.

    El documento también hace un balance de 2025, cuando los fenómenos meteorológicos extremos dejaron pérdidas económicas globales por $210,000 millones, un 32 % menos que los $307,000 millones de 2024, pero todavía un 20 % por encima del promedio registrado entre 2000 y 2019. Solo los incendios de Los Ángeles, en enero de 2025, ocasionaron cerca de $60,000 millones en pérdidas, equivalentes al 28 % del total contabilizado durante ese año.

    De los $210,000 millones perdidos en 2025, unos $79,000 millones estaban asegurados, con lo cual la cobertura representó el 38 % del impacto económico. La brecha de protección se situó en $131,000 millones. Las inundaciones representaron el 42 % de los 271 eventos estudiados y las tormentas otro 41 %, mientras los incendios forestales constituyeron apenas el 7 % de los episodios, pero ocasionaron el 30 % de las pérdidas económicas registradas.

    Frente a este panorama, Allianz Research plantea que la capacidad para enfrentar los desastres depende en buena medida de la prevención, el financiamiento previamente establecido y mecanismos claros de respuesta.

    El informe señala que países como Australia, Chile y Canadá recurrieron a programas contra incendios que combinan vigilancia, preparación comunitaria e inversiones antes de las temporadas de mayor riesgo, mientras Marruecos se benefició de inversiones en sistemas de alerta y mapas de riesgo.

    El reporte concluye que la adaptación climática cobra mayor relevancia a medida que aumentan las consecuencias del calentamiento sobre la producción, la inflación y la capacidad económica de los países.

     

  • El Niño podría causar 451,000 muertes adicionales por calor en el mundo

    El Niño podría causar 451,000 muertes adicionales por calor en el mundo

    Unas 451,000 personas adicionales podrían morir a causa del calor en el mundo durante los primeros nueve meses de El Niño, entre junio de 2026 y febrero de 2027, en comparación con un año normal, según un informe divulgado el miércoles por el Climate Impact Lab de la Universidad de Chicago.

    Los científicos proyectan que las temperaturas terrestres globales se ubicarán 1.2 °C por encima de lo normal durante los próximos meses, principalmente por el actual “Súper El Niño”. El estudio estima que estas condiciones provocarán un 44 % más de días de calor extremo de los que se esperarían durante un año normal.

    Las temperaturas anómalas previstas serían similares a los niveles más elevados que, según las proyecciones citadas por el estudio, provocará el cambio climático dentro de dos décadas. “En la práctica, El Niño nos está empujando hacia el futuro —exponiéndonos a temperaturas que no serán la norma hasta dentro de dos décadas— antes de que tengamos tiempo de adaptarnos y protegernos”, señaló el informe.

    Los investigadores advirtieron que las muertes podrían “aumenten aún más” respecto a las 451,000 proyectadas inicialmente, debido a que los efectos de El Niño, entre ellos las temperaturas superiores al promedio y los fallecimientos asociados al calor, podrían prolongarse hasta junio y julio de 2027.

    Nigeria, Sudán, Níger y Chad estarían entre los países más afectados, con más de 65,000 muertes relacionadas con las altas temperaturas en conjunto. En Asia, Filipinas, Vietnam, Tailandia, Camboya e Indonesia podrían registrar cerca de 40,000 fallecimientos durante el período analizado.

    Brasil, por su parte, podría contabilizar hasta 13,300 muertes relacionadas con el calor durante esos nueve meses. En Estados Unidos, los científicos proyectan que El Niño podría provocar hasta 3,500 fallecimientos adicionales, con Texas como el estado más afectado por las altas temperaturas.

    En América Latina, además de Brasil, Colombia y Venezuela también enfrentarían un incremento de los fallecimientos asociados al fenómeno meteorológico. Las estimaciones apuntan a 2,200 muertes en Colombia y 2,300 en Venezuela.

    Las proyecciones corresponden a los primeros nueve meses del fenómeno, pero los investigadores consideran que sus efectos podrían extenderse durante varios meses de 2027, lo que podría elevar el número de fallecimientos relacionados con las temperaturas superiores a la media.

     

  • Cambio climático agravó condiciones de devastadora avalancha en Nepal

    Cambio climático agravó condiciones de devastadora avalancha en Nepal

    El cambio climático agravó las condiciones que favorecieron la devastadora avalancha de rocas, hielo y lodo que arrasó el norte de Nepal el pasado 26 de agosto, aunque no fue la causa directa del desprendimiento, según un estudio de la red científica World Weather Attribution (WWA).

    La investigación determinó que la catástrofe fue producto de un “evento compuesto”, en el que coincidieron el aumento de las temperaturas, el adelgazamiento de los glaciares, el deshielo del permafrost y debilidades geológicas que ya existían en la zona. “El cambio climático se entiende mejor como un factor desestabilizador que actúa sobre una predisposición geológica preexistente, en lugar de la causa fundamental del fallo”, señalaron los investigadores.

    El desastre, denominado el “tsunami del Himalaya”, comenzó con el desprendimiento de una masa glaciar en la montaña Langtang Lirung, a más de 5,100 metros de altitud. Las autoridades han recuperado hasta el momento 1,403 cuerpos y restos humanos, mientras otras 6,150 personas continúan desaparecidas en Nepal. En la vecina región china del Tíbet se contabilizan 43 fallecidos y 519 desaparecidos.

    Los científicos determinaron que las temperaturas registradas durante julio y agosto en la zona fueron más elevadas “debido a la influencia humana en el clima”. A este fenómeno se suma el adelgazamiento de los glaciares de la región, calculado en aproximadamente medio metro cada año, un proceso que puede debilitar las fracturas existentes y aumentar la inestabilidad de las laderas.

    El estudio advierte que desastres de esta dimensión pueden sobrepasar incluso las medidas de prevención y adaptación implementadas por los países. Nepal calcula que necesitará más de $4,700 millones para enfrentar los costos de reconstrucción derivados de la catástrofe.

    “Se necesitan avances significativos en la adaptación (…). Sin embargo, eventos de esta magnitud superan los límites de la adaptación”, señala el informe, que añade que afrontar las pérdidas y respaldar la reconstrucción “se ha convertido en una parte ineludible de la respuesta climática”.

    El Gobierno de Nepal pidió intensificar los esfuerzos internacionales frente al cambio climático y sostiene que el país enfrenta de manera desproporcionada las consecuencias del calentamiento global, pese a que su contribución a las emisiones mundiales es reducida.

    Los investigadores, sin embargo, advirtieron sobre los límites para establecer una relación directa entre el cambio climático y esta avalancha en particular. “No hemos evaluado si esta avalancha específica habría ocurrido en ausencia del cambio climático antropogénico. Sin embargo, el rápido aumento de las temperaturas, a un ritmo superior a la media mundial como consecuencia de las emisiones de combustibles fósiles, incrementa la probabilidad y la gravedad de este tipo de desastres en el Himalaya”, concluyeron.

     

  • Los días de calor extremo se están extendiendo en el planeta más allá del verano

    Los días de calor extremo se están extendiendo en el planeta más allá del verano

    Los episodios de calor extremo se están extendiendo más allá de los meses tradicionales del verano en distintas regiones del planeta, según un estudio de expertos vinculados a la Escuela del Clima de Columbia, publicado en la revista científica ‘AGU Advances’.

    El momento en que ocurren las temperaturas extremas puede aumentar sus consecuencias, debido a que el organismo resulta más afectado cuando el calor llega antes de que las personas se aclimaten o después de soportar varios meses de altas temperaturas. Las comunidades también enfrentan dificultades porque los sistemas de alerta y centros de climatización suelen funcionar de acuerdo con el calendario tradicional del verano.

    «En algunos lugares, se observa una mayor expansión del calor extremo durante la primavera, antes de que comience la temporada de calor tradicional. En otros, la temporada de calor se extiende mucho más rápidamente hasta el otoño», informa Catherine Ivanovich, autora principal del estudio y climatóloga del Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS) de la NASA.

    Los investigadores analizaron los episodios de calor extremo en los seis continentes habitados y compararon información de 1980 a 1989 con datos correspondientes al período entre 2015 y 2024. Para el estudio consideraron como extremos aquellos días cuyas temperaturas se encontraban dentro del 5 % más alto de los registros diarios y evaluaron tanto el calor seco como el húmedo.

    Los resultados mostraron que las temporadas de calor extremo se extendieron significativamente en poco más de la mitad de la superficie terrestre mundial en el caso del calor seco y en poco menos de la mitad para el calor húmedo.

    En el oeste de Estados Unidos, este de China, norte de África y este de Europa aumentaron principalmente durante los dos meses posteriores a las temporadas históricas de calor, mientras en Europa occidental, sur de África y noroeste de la India avanzaron hacia los dos meses anteriores.

    Phoenix, Estados Unidos, ejemplifica el cambio: pasó de registrar 183 días de calor extremo durante la década de referencia de 1980 a 338 entre 2015 y 2024. La fecha media de sus extremos de calor seco se retrasó 10 días, mientras los episodios de calor húmedo se adelantaron 5.5 días. En 2024, la ciudad acumuló 113 días consecutivos con temperaturas superiores a 38 °C.

    El condado de Maricopa, donde se encuentra Phoenix, registró 608 muertes relacionadas con el calor durante 2024, de las cuales el 46 % ocurrió en julio. Los investigadores utilizaron datos de la NASA y del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo para comprobar el comportamiento observado.

    «Existen asimetrías muy claras en la forma en que se extienden las temporadas de calor extremo en diferentes partes del mundo», destaca Ivanovich. «El calor extremo está empezando a adquirir un carácter distinto en muchas de estas regiones».

    Los científicos consideran los resultados como una primera evidencia y continuarán evaluándolos mediante simulaciones climáticas.

    «No podemos confirmar qué proporción de la señal se debe al cambio climático basándonos únicamente en las observaciones», indica Ivanovich, «pero sin duda es el componente principal de la explicación».

    La extensión de estos episodios también eleva el riesgo de que coincidan con incendios forestales o huracanes y, cuando varios peligros ocurren simultáneamente o en rápida sucesión, «son mucho más peligrosos y tienen mayor impacto que si ocurrieran de forma aislada», afirma Ivanovich.

     

     

  • Agosto registró la temperatura global más alta de la historia, según Copernicus

    Agosto registró la temperatura global más alta de la historia, según Copernicus

    Agosto se convirtió en el mes más cálido registrado a nivel mundial, con una temperatura media del aire en superficie de 16.96 °C, según informó este jueves Copernicus, el componente de monitoreo climático del programa espacial europeo.

    El registro superó los 16.95 °C alcanzados en julio de 2023, que mantenía hasta ahora el máximo histórico. La temperatura de agosto se ubicó 0.85 °C por encima del promedio correspondiente al período comprendido entre 1991 y 2020.

    Copernicus indicó además que el mes estuvo 1.65 °C por encima de las estimaciones correspondientes al período preindustrial. De esta manera, agosto se convirtió en el primer mes desde noviembre pasado en volver a superar el umbral de 1.5 °C de calentamiento.

    El cierre de agosto también marcó el verano más cálido registrado en Europa occidental, con temperaturas 2.54 °C superiores al promedio. El dato superó el anterior máximo establecido en 2003, cuando la anomalía alcanzó los 1.98 °C. En el conjunto de Europa, fue el tercer verano más caluroso, después de los registrados en 2022 y 2024.

    Te puede interesar: Agosto fue el mes más seco en El Salvador desde 1971

    El continente enfrentó durante agosto sucesivas olas de calor que prolongaron un período de temperaturas extremas iniciado en mayo y acompañado de una extensa sequía en numerosas zonas. La situación provocó que grandes ríos europeos como el Rin, el Danubio y el Vístula descendieran a niveles excepcionalmente bajos.

    Los océanos también registraron temperaturas récord. La temperatura diaria global más alta del agua en superficie fuera de los océanos extrapolares alcanzó los 21.11 °C, mientras que el promedio mensual llegó a 21.07 °C, un máximo para agosto que igualó el registro de marzo de 2024.

    Las temperaturas del agua alcanzaron además máximos para agosto en las costas del Atlántico y del Mediterráneo occidental, asociados con fuertes olas de calor marinas. En el Pacífico tropical también se registraron valores excepcionalmente elevados mientras el fenómeno de El Niño continuó fortaleciéndose.

    Samantha Burgess, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio, destacó que agosto fue «tanto el agosto más caluroso como el mes más caluroso jamás registrado». Los datos «muestran cómo el cambio climático está impulsando extremos tanto en la atmósfera como en los océanos», señaló, y advirtió sobre el creciente impacto de estas condiciones en las poblaciones, economías y ecosistemas.

     

     

  • Canadá advierte de que parte de los efectos del cambio climático ya son irreversibles  

    Canadá advierte de que parte de los efectos del cambio climático ya son irreversibles  

    El Gobierno de Canadá advirtió el viernes que algunos de los cambios provocados por el calentamiento global ya son irreversibles, después de que el país registrara un aumento de más de dos grados Celsius en su temperatura durante los últimos 75 años, con efectos como el retroceso de los glaciares y el incremento del nivel del mar.

    La segunda edición del informe federal sobre el cambio climático en Canadá, elaborado durante tres años por más de un centenar de especialistas de organismos gubernamentales, universidades y centros científicos, concluyó que desde 1970 el territorio canadiense se calentó casi dos veces más rápido que el promedio mundial. En el Ártico canadiense, el ritmo fue tres veces superior.

    El norte del país acumula un incremento de 2.6 grados Celsius desde 1948, mientras las precipitaciones anuales en todo Canadá aumentaron 9.7 % desde 1949 y en las regiones septentrionales crecieron 18.9 %, según la evaluación que actualiza el primer informe federal publicado en 2019.

    Los científicos concluyeron que la influencia humana es la única explicación compatible con el conjunto de transformaciones observadas. Entre ellas identificaron olas de calor más extremas, temporadas de incendios prolongadas, menor duración de la nieve y el hielo, calentamiento de los océanos y aumento del nivel del mar.

    Incluso si el mundo alcanza emisiones netas cero de dióxido de carbono alrededor de 2075, la temperatura media de Canadá llegaría a finales del siglo a unos 3.5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Con las políticas climáticas actualmente aplicadas a escala mundial, el incremento podría alcanzar aproximadamente cinco grados.

    El informe también proyecta que los glaciares del oeste de Canadá perderán más del 75 % de su masa para 2100. Además, prevé un aumento en la frecuencia y gravedad de las sequías, inundaciones repentinas y condiciones meteorológicas extremas que favorecen la propagación de incendios forestales.

    El Gobierno del primer ministro Mark Carney aseguró que mantiene su objetivo de alcanzar las emisiones netas cero en 2050 y señaló que comprometió más de 2,100 millones de moneda canadiense, equivalentes a unos $1,517 millones, para ejecutar su Estrategia Nacional de Adaptación, utilizando como referencia el tipo de cambio del 4 de septiembre del Banco de Canadá. (Bank of Canada)

    La fuente también valoró esa inversión en aproximadamente $1,521 millones. La estrategia busca responder a unos impactos climáticos que, según la nueva evaluación científica, continuarán intensificándose durante las próximas décadas.

     

  • FOTOS: así lució el eclipse lunar parcial en el cielo salvadoreño

    FOTOS: así lució el eclipse lunar parcial en el cielo salvadoreño

    El eclipse lunar parcial se pudo apreciar en parte del cielo salvadoreño este jueves por la noche, pese a la presencia de nubosidad y lluvias en diferentes zonas del país y del Área Metropolitana de San Salvador.

    La Secretaría de Prensa de la Presidencia compartió una fotografía por medio de su cuenta de la red social X en la cual se aprecia cómo el fenómeno afectó a la Luna, ya que, fue cubierta por la sombra de la Tierra.

    Así se vio el eclipse en territorio salvadoreño/Foto tomada de la cuenta de la red social X de la Secretaría de Prensa de la Presidencia.

    El fenómeno ocurrió mientras la Luna llena atravesaba la sombra proyectada por la Tierra. En el momento de mayor ocultación, el 93% del disco lunar estuvo dentro de la umbra terrestre, por lo que se trató de un eclipse parcial bastante profundo.

    Este evento astronómico se integra al ciclo Saros 138, caracterizado por recurrencias que se manifiestan en intervalos de casi dos décadas. El antecedente inmediato de este suceso se registró a mediados de agosto de 2008, y se prevé que el siguiente evento de esta secuencia ocurre en septiembre de 2044.

    La Asociación Salvadoreña de Astronomía (ASTROS) suspendió su actividad de observación del eclipse, debido a las fuertes tormentas que afectaron la noche del jueves.

    Pese a ello, informaron con anterioridad que las distintas etapas del eclipse pudieron observarse desde San Salvador en los siguientes horarios: el eclipse penumbral comenzó a las 7:23 de la noche; la fase parcial inició a las 8:33 de la noche; el máximo del eclipse ocurrió a las 10:12 de la noche; y la fase parcial finalizó a las 11:51 de la noche.

    De esta forma se pudo captar el eclipse lunar desde España/Foto EFE.

    Este fenómeno se pudo presenciar en varios países del continente americano y gran parte de Europa. La agencia de noticias española, EFE, también capturó imágenes del eclipse que se pudo observar en la noche española (tarde salvadoreña) de este jueves en sectores como Península, Canarias y Ceuta.

    Fotografía que muestra la luna llena durante el eclipse lunar parcial este jueves, en el Planetario de Brasilia (Brasil). EFE/ Andre Borges