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  • Revelan plan de EEUU para deportar a los migrantes a países donde no son ciudadanos

    Revelan plan de EEUU para deportar a los migrantes a países donde no son ciudadanos

    La Agencia de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) ha emitido un nuevo memorando que autoriza la deportación de migrantes a terceros países, incluso si estos no han ofrecido garantías diplomáticas de protección contra persecución o tortura, reveló este domingo el diario estadounidense The Washington Post.

    El medio cita una orden firmada por el director interino de ICE, Todd M. Lyons, que da luz verde a las expulsiones inmediatas tras una decisión de la Corte Suprema, que en junio levantó una restricción judicial que exigía procesos más rigurosos para este tipo de remociones.

    Según el documento, los migrantes pueden ser informados con tan solo 24 horas de antelación, e incluso con apenas seis horas en “circunstancias urgentes”, antes de ser enviados a un país diferente al de su nacionalidad, aunque no haya garantías de seguridad.

    La política rompe con la práctica histórica de no deportar a personas a países donde podrían ser perseguidas o torturadas. El memorando establece que si el Departamento de Estado considera “creíbles” ciertas garantías diplomáticas, ICE podrá proceder con la deportación sin procesos adicionales.

    En casos sin dichas garantías, los agentes no estarán obligados a preguntar si el migrante teme ser enviado a ese país. Aun así, si el migrante expresa temor, será evaluado bajo los criterios de la Convención contra la Tortura y otras leyes humanitarias, aunque la evaluación se hará, generalmente, en un plazo de 24 horas.

    Abogados de migración denuncian riesgo masivo

    The Washington Post cita a organizaciones como la National Immigration Litigation Alliance, que litiga en nombre de migrantes afectados, han denunciado que esta política pone en grave riesgo a miles de personas, muchas de ellas con permisos de trabajo, familias en EE.UU. y que no han podido ser deportadas a sus países de origen por riesgo de daño.

    “Pone miles de vidas en riesgo de persecución y tortura”, advirtió Trina Realmuto, directora ejecutiva de la organización.

    El nuevo marco legal también afecta a migrantes con órdenes de deportación a países que no cooperan con EE.UU., como Cuba o China, y ahora podrían ser enviados a naciones alternas, incluso si no tienen vínculos familiares, culturales o lingüísticos allí.

    Uno de los casos más notorios es el de Kilmar Abrego García, un salvadoreño que fue deportado ilegalmente a El Salvador pese a una orden judicial que lo prohibía. Posteriormente, y por orden de la Corte Suprema, el gobierno se vio obligado a traerlo de vuelta a EE.UU., aunque ahora sus abogados temen que pueda ser enviado a un tercer país.

    ICE refuerza expulsiones en la era Trump

    Desde la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, la política migratoria ha endurecido los procedimientos de expulsión. Bajo su mandato, migrantes han sido deportados a regiones peligrosas como Sudán del Sur o megacárceles en El Salvador, incluso sin autorización judicial.

    Simon Sandoval-Moshenberg, abogado en una demanda federal en Maryland, denunció que la política descrita en el memorando de Lyons es “claramente insuficiente” para garantizar derechos básicos.

    En su disenso judicial, la magistrada Sonia Sotomayor advirtió que la decisión de la Corte Suprema deja sin defensa a personas vulnerables. 

    “En asuntos de vida o muerte, lo prudente es proceder con cautela. Aquí, el Gobierno ha tomado el camino opuesto”, escribió Sotomayor.

    Hasta ahora, ICE y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no han detallado cuántas personas serían afectadas por esta medida, pero abogados migratorios aseguran que se trata de “miles y miles de inmigrantes” que ahora corren el riesgo de ser expulsados a países donde podrían enfrentar violaciones de derechos humanos.

  • Juristas cuestionan en Sudán del Sur la legalidad de la llegada de deportados desde EE.UU.

    Juristas cuestionan en Sudán del Sur la legalidad de la llegada de deportados desde EE.UU.

    El Gobierno de Sudán del Sur aceptó la semana pasada a ocho personas deportadas por Estados Unidos, pero no ofreció explicaciones sobre los motivos de la decisión ni sobre los procedimientos legales seguidos, lo que ha generado dudas para varios juristas y expertos del país sobre la legalidad de la medida.

    El profesor de Ciencias Políticas Abraham Koul Nyoun consideró a EFE que esto puede representar “tanto un desafío como una oportunidad diplomática”, al permitir al Ejecutivo usarlo como palanca para negociar el levantamiento de las sanciones estadounidenses.

    No obstante, advirtió que “algunos de los deportados podrían representar una amenaza si no se les somete a una supervisión adecuada, y esta aceptación podría malinterpretarse como una disposición a convertir el país en un vertedero de personas”.

    De los ocho deportados, sólo uno es ciudadano sursudanés, mientras que los demás son originarios de Myanmar, Cuba, Vietnam, Laos y México, según confirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores sursudanés en un comunicado.

    La medida, según el Gobierno del país más joven del mundo, forma parte de los esfuerzos por fortalecer las relaciones diplomáticas con Washington, y añadió que fue adoptada tras “consultas exhaustivas” para promover los intereses comunes de ambos países.

    El profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Yuba James Loko calificó la decisión como una “violación del principio de no devolución”, recogido en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados. Explicó a EFE que trasladar a personas a un país con el que no tienen conexión legal plantea “serias cuestiones morales y jurídicas”, y podría vulnerar compromisos asumidos por Sudán del Sur en tratados internacionales, incluyendo los de la ONU y la Unión Africana.

    Loko subrayó también la ausencia de acuerdos bilaterales que regulen estas deportaciones, lo que, a su juicio, “refuerza las dudas sobre la legalidad del proceso y lo hace vulnerable a impugnaciones internacionales”.

    Sudán del Sur, inmerso en una creciente inestabilidad política, es considerado uno de los países más pobres del mundo.

    Desde su retorno a la Casa Blanca en enero, Donald Trump ha impulsado las expulsiones exprés como parte de su campaña de deportaciones masivas, una de sus principales promesas electorales. Diversas organizaciones han denunciado que esta política vulnera derechos básicos como el del debido proceso. Uno de los países destino de las deportaciones de supuestos criminales ha sido El Salvador, en donde se han recluido en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).

  • Gases, piedras y helicópteros: aumenta la tensión en redadas en el campo de California

    Gases, piedras y helicópteros: aumenta la tensión en redadas en el campo de California

    Las redadas migratorias en zonas agrícolas del sur de California han comenzado a mostrar un patrón de creciente violencia, según denunciaron líderes sindicales, tras un nuevo operativo registrado esta semana que dejó heridos de gravedad y centenares de detenidos y en medio de las demandas de Donald Trump para que el ICE utilice la fuerza para detener a los que intentan bloquear las detenciones de migrantes.

    «Fue una redada extremadamente violenta», dice Teresa Romero, presidenta de la Unión de Campesinos (UFW), en una entrevista con EFE sobre el operativo realizado el jueves en una plantación de cannabis en una localidad cercana a Los Ángeles, que se perfila como el mayor que se ha llevado a cabo bajo el actual gobierno de Donald Trump, la cual ha recurrido incluso al uso de helicópteros para amedrentar a los jornaleros y a quienes intentan bloquear al ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas).

    «Lo que está pasando ahora es algo que en mi vida había visto», lamenta Romero, quien reconoce que en EE.UU. ha atravesado por varios momentos históricos marcados por el racismo. «Yo pensé que estábamos en un punto en el que ya habíamos aprendido algo», añade.

    La redada del jueves en dos instalaciones de Glass House Farms, una de las principales productoras de cannabis legal en el sur de California, provocó un tenso enfrentamiento entre manifestantes y agentes de inmigración, cuyas camionetas tuvieron que salir cargadas de detenidos bajo una lluvia de piedras (sin que se haya informado de heridos entre los agentes).

    El operativo derivó en una escalada de violencia cuando agentes federales, equipados con armamento de alto calibre y equipo táctico, lanzaron gas pimienta contra familiares y manifestantes que habían acudido al lugar en busca de sus seres queridos, tras enterarse de que estos estaban siendo arrestados de forma violenta.

    «Esta vez usaron gas y arrestaron con mucha fuerza. Eso no lo habíamos visto antes así», asegura la líder sindicalista, quien desde el ascenso de Trump al poder no ha podido pasar ningún día tranquila.

    La agresividad también se salió de control de parte de los manifestantes, cuando uno de ellos aparentemente apuntó con un arma de fuego a los agentes y, de acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), disparó contra ellos.

    En respuesta, Trump aseguró que ha dado a los agentes federales de inmigración «autorización total» para protegerse ante cualquier agresión y ordenó a las autoridades de Seguridad Nacional instruir a los agentes para que usen «cualquier medio necesario» para detener a quienes ataquen a los oficiales, en una publicación en Truth Social.

    Pero Romero advierte que este clima de confrontación es precisamente lo que las redadas están generando.

    «No quiero que la gente caiga en esto, porque entonces ellos sí van a tener una razón para reaccionar violentamente. Por eso todas las protestas que hagamos tenemos que hacerlas de una forma pacifista, si no nuestro mensaje desaparece», considera.

    Desde el 6 de junio, California ha sido epicentro de una intensificación en la política migratoria del Gobierno de Trump, marcada por redadas masivas que han provocado protestas y encendido las alertas entre la comunidad latina, con o sin documentos, ante lo que muchos denuncian como una selección basada en el perfil racial, incluyendo características como el tono de piel o el idioma.

    El viernes, el estado tuvo un triunfo judicial cuando una jueza federal ordenó suspender las redadas migratorias indiscriminadas en siete condados de California y exigió al Gobierno garantizar el acceso a abogados a los detenidos en un centro de Los Ángeles, en respuesta a una demanda por detenciones violentas y violaciones constitucionales.

    El fallo llega en un contexto donde la preocupación entre los trabajadores ya está presente. En EE.UU. hay al menos un millón de trabajadores agrícolas de los cuales aproximadamente el 40 % de ellos no es ciudadano o no cuenta con un permiso especial para trabajar acá.

    Y el miedo no se va a ir fácilmente, advierten líderes sindicales, quienes temen que las redadas hayan dejado una huella profunda volviéndolos aún más vulnerables a la explotación de la que muchas veces ya son víctimas.

    «Es un mito eso de que es un trabajo manual que cualquiera puede hacer, es un mito decir que los trabajadores agrícolas no pagan impuestos, es una mentira. Pagan impuestos, son profesionales y trabajan muy duro», asegura Romero.

    Para la UFW, una solución clave es el proyecto de ley conocido como la «tarjeta azul», presentado en tres ocasiones durante la administración de Trump, que busca otorgar a los campesinos un camino hacia la legalización y la posibilidad de continuar trabajando en la agricultura.