Estados Unidos advirtió este jueves a la India que el nuevo acuerdo comercial que negocian ambos países no podrá generar una ventaja competitiva que afecte a la industria estadounidense, al tiempo que aseguró que Washington no repetirá los errores cometidos con China en décadas anteriores.
La advertencia fue expresada por el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, durante el Diálogo de Raisina, considerado el principal foro geopolítico de la India. El funcionario señaló que las negociaciones comerciales entre Washington y Nueva Delhi se encuentran “casi en la línea de meta”.
Durante su intervención, Landau remarcó que la India debe comprender los límites que pondrá Estados Unidos en la relación económica. “La India debe entender que no vamos a cometer con ellos los mismos errores que cometimos con China hace 20 años”, afirmó el diplomático al referirse al enfoque que Washington adoptará en el acuerdo bilateral.
El funcionario también sostuvo que su país vigilará que el crecimiento de los mercados indios no termine desplazando a Estados Unidos en sectores estratégicos del comercio internacional. “Vamos a asegurarnos de que lo que hagamos sea justo para nuestra gente”, añadió.
Asimismo, Landau moderó las expectativas sobre el llamado “puente humano” entre ambos países, especialmente en el ámbito educativo y profesional. Indicó que la política de visados estará directamente ligada a la protección del empleo en Estados Unidos, y explicó que la prioridad de la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es atraer únicamente talento altamente calificado. “No estoy seguro de que queramos educar a personas para que ocupen plazas en nuestras propias instituciones educativas y luego compitan con los estadounidenses por empleos”, afirmó.
Finalmente, Washington dejó claro que las reducciones arancelarias y el acceso a mercados estarán condicionados a criterios de reciprocidad y seguridad nacional. Entre esas condiciones figura que la India reduzca su dependencia energética de Rusia como parte de las exigencias planteadas por Estados Unidos en las negociaciones comerciales.
La entrada en guerra con Irán por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, supone hasta ahora la decisión más trascendental de su segundo mandato: una operación de objetivos y duración inciertos que, además, afronta el desafío de no estancarse y convertirse en un nuevo Irak.
Tras el ataque a gran escala iniciado el sábado por Israel y Estados Unidos, que resultó en el asesinato del ayatolá Alí Jameneí, en el poder desde 1989, Trump afirma que el golpe mayor está por venir y que la ofensiva continuará hasta destruir el programa iraní de misiles, su marina y sus capacidades para fabricar un arma nuclear.
Descabezar al régimen iraní había sido una demanda constante del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien presionó a Trump en varias ocasiones, pero el republicano, que en campaña se opuso a las guerras «eternas» en el extranjero, se había mostrado cauteloso.
En junio de 2025, cuando Trump ordenó el bombardeo de tres instalaciones nucleares iraníes, advirtió que conocía el escondite de Jameneí, pero descartó eliminarlo para no desestabilizar la región.
Sin embargo, 2026 arrancó con un Trump envalentonado por la exitosa operación militar de enero en Venezuela, en la que fue derrocado y capturado Nicolás Maduro sin que se registraran bajas estadounidenses.
Además, Estados Unidos había tomado nota de la debilidad de la respuesta iraní a los ataques del año pasado y, a principios de año, Trump comenzó a amenazar con un ataque masivo contra la república islámica por la dura represión exhibida contra las protestas antigubernamentales.
Mientras el Pentágono realizaba un enorme despliegue militar en la región, incluidos dos portaaviones, la Casa Blanca aseguraba que prefería una solución diplomática con Teherán y pactar un acuerdo para limitar su programa nuclear, como el que Trump rompió en su primer mandato.
Del pulso diplomático al ataque «preventivo»
Sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, mantuvieron el jueves en Ginebra la última ronda de negociaciones con el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, quien salió satisfecho del encuentro, aunque para entonces a Trump se le había agotado la paciencia.
Según fuentes estadounidenses, Irán rechazó una oferta de Washington para recibir un suministro permanente y gratuito de combustible nuclear si renunciaba por completo a enriquecer uranio, actividad que la república islámica decía llevar a cabo con fines pacíficos.
Por el contrario, afirman funcionarios de la Administración, Teherán poseía uranio enriquecido para elaborar 11 bombas atómicas, una cifra que podría aumentar hasta 50 en un año.
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostiene además que Israel iba a atacar a Irán y que el país persa planeaba responder contra bases estadounidenses, por lo que Washington debía golpear «preventivamente».
Ante este escenario, el viernes, a bordo del Air Force One camino a Texas para un mitin, Trump ordenó el inicio de la llamada operación Furia Épica. Posteriormente visitó una hamburguesería y se trasladó a su residencia en Florida para supervisar los bombardeos.
El ataque, que tomó desprevenido a Irán al realizarse inusualmente a plena luz del día del sábado, destruyó el cuartel general de Jameneí y eliminó a buena parte de su cúpula militar, aunque Irán ha denunciado que también hubo ataques contra civiles, entre ellos una escuela infantil.
Teherán ha respondido desde entonces con ataques aéreos en represalia contra Israel y varios países de la región donde la potencia norteamericana tiene bases militares.
Vista de los daños causados por un ataque estadounidense en Irán. EFE
El riesgo de otro conflicto interminable
Al menos seis militares estadounidenses han muerto por la respuesta iraní, y el propio Trump prevé que haya más bajas, algo que pone contra las cuerdas al líder estadounidense de cara a las elecciones de medio mandato del próximo noviembre, en las que está en juego la exigua mayoría republicana en el Congreso.
Por lo pronto, la escalada regional es ya inevitable y Estados Unidos, cuya embajada en Arabia Saudí fue atacada el lunes, ha pedido a sus ciudadanos que abandonen de inmediato una quincena de países de la región.
La oposición demócrata denuncia que la operación no se notificó debidamente al Congreso, único órgano facultado para autorizar una guerra, y que la evacuación de estadounidenses es un caos.
El Gobierno emite, mientras tanto, mensajes contradictorios sobre el objetivo final: Trump ha llamado al pueblo iraní a tomar el poder, mientras el Pentágono niega que el objetivo sea un cambio de régimen.
El presidente también afirma que la operación podría durar varias semanas si fuera necesario, aunque el Ejército matiza que no será un conflicto «interminable» como la invasión de Irak de 2003, que Trump siempre ha criticado.
En concreto, Washington diseñó una ofensiva de unas cuatro o cinco semanas. Los próximos días demostrarán si fue un acierto o un error de cálculo.
El Senado de Estados Unidos rechazó este miércoles una resolución que buscaba detener la ofensiva militar contra Irán, impulsada por la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el marco de la operación denominada “Furia Épica”.
La iniciativa, presentada por el Comité de Relaciones Exteriores, pretendía frenar la participación militar estadounidense en el conflicto iniciado junto a Israel el pasado sábado. Sin embargo, la moción fue derrotada con 53 votos en contra y 47 a favor, tras el respaldo mayoritario de los senadores republicanos.
Entre los votos favorables a la resolución figuraron senadores demócratas e independientes cercanos a ese partido, además del republicano Rand Paul, conocido por su postura crítica frente al despliegue militar estadounidense en el extranjero. Por otro lado, el demócrata por Pensilvania John Fetterman se sumó al bloque que rechazó la medida.
Las senadoras republicanas Susan Collins y Lisa Murkowski también votaron en contra de la resolución. Collins defendió la ofensiva al argumentar que Estados Unidos no puede “tolerar un Irán con armas nucleares”, al considerar que el programa de misiles y el respaldo iraní a grupos armados representan una amenaza para la seguridad nacional de su país.
La legisladora también sostuvo que la administración se ha ajustado a las disposiciones de la Ley de Poderes de Guerra, que exige notificar al Congreso dentro de las 48 horas posteriores al inicio de las hostilidades, y aseguró que el Gobierno ha entregado informes clasificados sobre la operación.
Por su parte, Murkowski señaló que la Casa Blanca ha realizado mayores esfuerzos para informar al Congreso sobre la ofensiva en comparación con otras crisis internacionales recientes.
El conflicto forma parte de una escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán que comenzó a finales de febrero con ataques contra objetivos iraníes y posteriores represalias en la región, lo que ha generado una fuerte división política en el Congreso estadounidense.
El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este miércoles que dispone de suficiente munición para continuar su ofensiva contra Irán y sugirió que la guerra contra la república islámica podría prolongarse varias semanas.
Durante una rueda de prensa en el Pentágono, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, indicó que la campaña militar podría extenderse hasta ocho semanas. “Puedes decir cuatro semanas, pero podrían ser seis, ocho o tres”, afirmó, al tiempo que aseguró que Estados Unidos e Israel están marcando completamente “el ritmo” del conflicto.
El funcionario sostuvo que en menos de una semana las fuerzas aéreas de ambos países podrían lograr el control total del espacio aéreo iraní. “EE.UU. está ganando de manera contundente, devastadora y sin piedad. (…) Esto nunca se concibió como una pelea justa”, afirmó Hegseth.
El secretario de Guerra también explicó que, una vez dominados los cielos iraníes, Washington comenzará a utilizar bombas de gravedad guiadas por GPS y láser de 500, 1,000 y 2,000 libras. Según dijo, Estados Unidos dispone de reservas prácticamente ilimitadas de este tipo de armamento.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, aseguró que el país cuenta con suficiente munición de precisión tanto para operaciones ofensivas como defensivas, aunque evitó detallar las cantidades por razones de seguridad operativa. En la misma línea, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reiteró que el Pentágono tiene capacidad más que suficiente para ejecutar la operación militar denominada “Furia Épica” y continuar la campaña si fuese necesario.
Las autoridades estadounidenses señalaron que los objetivos de los ataques contra Irán incluyen destruir su arsenal y su capacidad para fabricar misiles balísticos, neutralizar su fuerza naval, debilitar a los grupos aliados de Teherán en la región y evitar que el país obtenga armas nucleares.
Hegseth también destacó algunos resultados recientes de la ofensiva, como el bombardeo contra el líder de una unidad iraní que, según el Pentágono, planeaba asesinar a altos funcionarios estadounidenses, incluido el presidente de Estados Unidos. Además, anunció que un submarino estadounidense hundió en el océano Índico la fragata iraní IRIS Dena mediante un torpedo, en lo que calificó como el primer ataque de este tipo realizado por un sumergible estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial.
Según el jefe del Estado Mayor Conjunto, la capacidad de Irán para lanzar misiles balísticos se ha reducido en 86 % desde el inicio de los combates, mientras que los ataques con drones han disminuido 73 %, lo que refleja el impacto de la ofensiva militar estadounidense.
Las autoridades estadounidenses prohiben temporalmente las visitas al mayor centro de detención para migrantes en Estados Unidos, ubicado en la ciudad de El Paso (Texas), después de que se detectaran al menos 14 casos de sarampión.
Camp East Montana, un complejo de grandes carpas con capacidad para unos 5,000 detenidos, permanecerá cerrado a los visitantes hasta mediados de marzo, según informó la congresista demócrata Verónica Escobar en un comunicado de prensa.
Al menos 112 de los migrantes detenidos están «aislados», detalló la legisladora y denunció además que durante sus pasadas visitas al centro ha visto que el personal no usa tapabocas o medidas de protección para evitar que se propaguen infecciones de este tipo.
La atención médica en este centro, indicó Escobar, pasa por alto «problemas médicos graves y es, en algunos casos, inexistente, incluso ante situaciones de salud urgentes».
El brote de esta enfermedad, una de las más contagiosas, llega en medio de una ola de críticas y denuncias por parte de la oposición demócrata y organizaciones en defensa de los derechos humanos a las condiciones en los centros de detención para migrantes, especialmente en Texas.
Es a su vez el segundo brote de una enfermedad altamente contagiosa que se hace público en Camp East Montana en lo que va de año. A principios de mes, al menos dos personas fueron contagiadas por tuberculosis.
Tres personas han fallecido dentro del centro en lo que va de año: una de ellas por suicidio, otra tras una falla renal y el tercero por «homicidio» en un enfrentamiento con el personal del centro, según las versiones oficiales y filtraciones a medios estadounidenses.
Bajo la actual Administración republicana de Donald Trump, las detenciones de migrantes en EE.UU. alcanzaron nivel récord: en enero tuvo detenidos a más de 73,000 migrantes, la cifra más alta desde la creación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en 2001, según datos filtrados a la cadena CBS News.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró este miércoles que, cuatro días después del inicio del conflicto contra Irán, el país norteamericano está “ganando de manera contundente” la guerra y adelantó que comenzarán a utilizar bombas de gravedad de precisión dentro de la ofensiva militar.
Durante una rueda de prensa en el Pentágono, Hegseth afirmó que la operación denominada ‘Furia Épica’, iniciada el sábado junto con Israel, ha desplegado un poder militar superior al de campañas anteriores.
“EE.UU. está ganando de manera contundente, devastadora y sin piedad. (…) Esto nunca se concibió como una pelea justa”, declaró el funcionario, quien también confirmó la destrucción de un navío de guerra iraní en el océano Índico.
El secretario explicó que la ofensiva ya ha movilizado “el doble de poder aéreo” utilizado por Estados Unidos durante la guerra de Irak en 2003 y que la intensidad de los ataques es siete veces mayor que los bombardeos realizados contra instalaciones nucleares iraníes en junio del año pasado.
Asimismo, indicó que el Ejército estadounidense comenzará a emplear bombas guiadas por GPS y láser con diferentes capacidades.
“Más bombarderos y más cazas están llegando precisamente hoy y, ahora, con el control total de los cielos, emplearemos bombas de gravedad de precisión guiadas por GPS y láser de 500, 1.000 y 2.000 libras, de las cuales tenemos unas reservas prácticamente ilimitadas”, advirtió.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor estadounidense, Dan Caine, aseguró que la capacidad de Irán para lanzar misiles balísticos ha disminuido considerablemente desde el inicio del conflicto. Según el militar, los disparos de misiles se redujeron un 86 % desde el primer día de combate y un 23 % solo en las últimas 24 horas, mientras que los ataques con drones han caído un 73 %.
Hasta el momento, la operación militar ha dejado la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, parte de su cúpula militar y cientos de personas, mientras seis soldados estadounidenses han fallecido tras la respuesta iraní.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido que la ofensiva continuará durante varias semanas más hasta destruir el programa de misiles, la Marina y las capacidades nucleares de Irán.
La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González-Colón, sostuvo este martes en Washington que el Estado Libre Asociado “está más cerca” de convertirse en el estado 51 de Estados Unidos, al considerar que la isla ya demostró su valor estratégico y que está preparada para dar ese paso.
“Hemos demostrado que queremos ser un estado y lo vamos a seguir luchando. Es la voluntad del pueblo”, afirmó González-Colón en el Congreso de Estados Unidos durante la Segunda Cumbre de Igualdad y Estadidad de Puerto Rico. En su intervención, recordó que los puertorriqueños votaron en cuatro plebiscitos a favor de la estadidad.
La mandataria también reveló que se reunió hace dos semanas con el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“No voy a vulnerar la confidencialidad de mis conversaciones con él, puedo decir que hasta ahora todo lo que le he pedido, me lo ha concedido”. Luego añadió: “Hablamos de muchas cosas, y lo voy a dejar ahí”.
González-Colón, quien asumió el cargo el 2 de enero de 2025, es una de las figuras centrales del movimiento estadista, que busca que Puerto Rico se convierta en un estado con derechos como el voto presidencial y representación con voto pleno en el Congreso.
Puerto Rico es un territorio no incorporado desde 1898: sus habitantes son ciudadanos estadounidenses, pero no cuentan con voto federal completo.
En la cumbre, la gobernadora pidió al Congreso “que respete el mandato de los votantes de Puerto Rico” y destacó que en la nación continental viven más puertorriqueños —más de cinco millones— que en la isla, que tiene 2.8 millones de habitantes.
También afirmó que “lo ocurrido en Venezuela” abre una oportunidad para Puerto Rico por el nuevo escenario en el Caribe, y remarcó: “nuestro próximo paso es ser un estado de la nación”.
En ese contexto, mencionó que la presencia militar de Estados Unidos en Puerto Rico fue clave en operaciones para capturar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos de narcotráfico en Nueva York.
Estados Unidos informó este martes, desde Miami, que atacó más de 1,700 objetivos en las primeras 72 horas del conflicto en Irán y que ahora emplea bombarderos B-52 contra la república islámica, según un balance del Comando Central del Ejército de Estados Unidos (Centcom), responsable de la región de Oriente Medio.
De acuerdo con Centcom, Washington alcanzó más de 1,700 objetivos desde que el sábado inició la operación Furia Épica, un operativo conjunto con Israel que, en sus primeras horas, acabó con la vida del líder supremo iraní, Alí Jameneí.
La cifra representa un aumento frente a los más de 1,250 puntos que, según el mismo reporte, habían sido golpeados en las primeras 48 horas.
El comando detalló que, entre los blancos impactados, figuran centros de comando y control, el cuartel general conjunto del CGRI (Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica), el cuartel general de las Fuerzas Aeroespaciales del CGRI, sistemas integrados de defensa aérea, silos de misiles balísticos, buques y submarinos de la Armada iraní, silos de misiles antibuque y capacidades de comunicación militar.
Además de los B-52, Estados Unidos también utilizó bombarderos B-2, drones kamikaze LUCAS y cazas F-35, entre otros medios.
Para responder a los ataques de represalia de Irán —que prometió una dura respuesta tras la muerte de Jameneí— Estados Unidos indicó que usa sistemas Patriot y THAAD.
Este martes continuaron los bombardeos iraníes contra Israel y contra bases estadounidenses en Oriente Medio, luego de que el lunes dos drones impactaran la embajada de Estados Unidos en Arabia Saudí y causaran un “pequeño incendio y daños materiales menores en el edificio”, sin reportes de víctimas.
Washington anunció el cierre temporal de esa embajada y de la de Kuwait, e instó a sus ciudadanos a abandonar catorce países de la región “por riesgos graves de seguridad”.
En paralelo, reportó seis soldados estadounidenses fallecidos como consecuencia de la respuesta iraní.En Irán, la Media Luna Roja iraní contabilizó 787 muertos desde el inicio de los ataques de Israel y Estados Unidos, mientras que en Líbano bombardeos israelíes dejaron 40 muertos y 246 heridos, según el Ministerio de Salud.
El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que la ofensiva contra Irán seguirá varias semanas más hasta destruir su programa de misiles, su Marina y sus capacidades nucleares, y advirtió que aún no han lanzado la “gran oleada” de ataques, que aseguró podría llegar “muy pronto”.
El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó este martes que Reza Pahlavi, hijo del derrocado Sha de Irán, asuma el poder en caso de un cambio de régimen, al considerar que sería más adecuado que el liderazgo surja desde el interior del país, en medio de la operación militar en curso contra objetivos iraníes.
Durante una rueda de prensa en el Despacho Oval junto al canciller alemán Friedrich Merz, Trump afirmó que, aunque Pahlavi “parece una persona muy agradable”, cree que “alguien de dentro sería más apropiado”. Añadió que debería tratarse de “alguien que esté allí, que sea popular, si es que existe esa persona”.
El mandatario estadounidense expresó su intención de que el eventual relevo sea una figura “más moderada”, aunque advirtió que en el “peor de los escenarios” podría asumir el poder alguien “tan malo como la persona anterior”, en alusión al ayatolá Alí Jamenei, quien murió en los ataques lanzados por Estados Unidos el sábado.
Trump reconoció además que algunos posibles candidatos que su Administración había considerado “están ahora muertos” tras las recientes operaciones militares. “Muy pronto, no conoceremos a nadie”, declaró. El Presidente de Estados Unidos aseguró que en las últimas horas se produjo otro golpe “contundente” contra la cúpula iraní y celebró el desempeño de las fuerzas armadas. “Prácticamente todo ha sido destruido (….) Lo estamos haciendo muy bien.
Tenemos un Ejército excelente y están haciendo un trabajo fantástico”, afirmó. También dijo haberse “sorprendido” por la respuesta iraní contra países vecinos y acusó a Teherán de atacar “solo lugares civiles, hoteles y edificios de apartamentos”, lo que, a su juicio, evidencia “el nivel de maldad” de sus autoridades. Asimismo, pidió a la población iraní no salir “todavía” a manifestarse debido a la continuidad de los bombardeos.
“Es peligroso estar ahí fuera. Están cayendo muchas bombas”, advirtió. Trump negó que su decisión de atacar respondiera a presiones de Israel para actuar primero y sostuvo que Irán planeaba golpear antes. “Iban a atacar si no lo hacíamos”, justificó.
Aseguró además que, de haber sido necesario, él habría “forzado” a Israel a intervenir y no al contrario, destacando que la operación conjunta tuvo un “muy poderoso impacto” y que capacidades como la Armada y la Fuerza Aérea iraní han sido “eliminadas”.
El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes que el “peor escenario” para Irán sería que el próximo gobierno que asuma el poder sea “tan malo” como el del ayatolá Alí Jameneí, quien murió en los ataques iniciales de la ofensiva lanzada por Washington en conjunto con Israel.
«Supongo que el peor escenario sería que hiciéramos esto y luego llegara alguien que fuera tan malo como la persona anterior, ¿verdad? Eso podría pasar. No queremos que eso pase», expresó el mandatario ante la prensa durante un encuentro en el Despacho Oval con el canciller alemán, Friedrich Merz.
Al anunciar la operación militar el sábado, el Presidente de Estados Unidos llamó al pueblo iraní a «aprovechar la oportunidad» y tomar el control del país. Sin embargo, el jefe del Pentágono señaló este lunes que el objetivo de la guerra no era “un cambio de régimen”, aunque matizó que “el régimen ha cambiado” como consecuencia de la ofensiva.
«Me parece que alguien de dentro podría ser más apropiado, si es que existe tal persona, pero tenemos gente así. Tenemos gente… más moderada», sostuvo Trump este martes en su primera ronda de preguntas con reporteros desde el inicio de la operación. También mencionó el caso de Venezuela y afirmó que tras la captura del depuesto presidente Nicolás Maduro “dejaron al Gobierno intacto”.
«Tenemos a toda la cadena de mando, y la relación ha sido excelente», indicó el mandatario al referirse a la colaboración con la exvicepresidenta Delcy Rodríguez, quien está a cargo del Gobierno interino en Caracas.
La ofensiva militar de Estados Unidos en cooperación con Israel contra la República Islámica entró hoy en su cuarto día, con cientos de muertos en territorio iraní y al menos seis militares estadounidenses fallecidos. Teherán respondió con ataques aéreos contra Israel y contra países de la región que albergan bases militares estadounidenses como Kuwait, Baréin, Catar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Trump prometió que la campaña continuará varias semanas más hasta destruir el programa de misiles iraní, su Marina y sus capacidades nucleares, y advirtió que aún no han lanzado la “gran oleada” de ataques, que podría producirse “muy pronto”.