El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este jueves que Cuba está “desesperada” por alcanzar un acuerdo con su Administración.
“Cuba quiere llegar a un trato de forma desesperada”, afirmó el mandatario durante un evento celebrado en la Casa Blanca para conmemorar el título de liga de 2025 del Inter Miami, equipo donde juega el astro argentino Lionel Messi.
Trump señaló que, aunque actualmente la atención de su Gobierno está centrada en la campaña militar contra Irán iniciada el fin de semana pasado, considera que “solo es cuestión de tiempo” para que Washington enfoque nuevamente sus esfuerzos en la situación de la isla.
En declaraciones previas al medio digital Politico, el presidente había señalado que la eventual caída del régimen cubano sería “la cereza del pastel”, al recordar que Estados Unidos ha intentado presionar cambios en Cuba durante más de cinco décadas.
En las últimas semanas, medios estadounidenses como Axios y Miami Herald han informado sobre supuestos contactos entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro.
Según esos reportes, no se trataría de negociaciones formales, sino de contactos preliminares en los que se habrían discutido posibles reformas económicas graduales en Cuba y una eventual reducción progresiva de las sanciones impuestas por Washington.
Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba han estado marcadas por décadas de tensiones políticas, sanciones económicas y episodios de acercamiento y distanciamiento entre ambos gobiernos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, eligió al senador republicano por Oklahoma, Markwayne Mullin, como nuevo secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en sustitución de Kristi Noem, a quien destituyó este jueves.
El DHS es una de las agencias más relevantes del Gobierno estadounidense, ya que tiene a su cargo la ejecución de la política migratoria impulsada por la administración de Trump. Estas medidas han generado fuertes críticas de organizaciones civiles y gobiernos locales, además de varias demandas judiciales que denuncian presuntas prácticas “inconstitucionales” y violaciones a los derechos humanos.
Mullin, senador desde 2023, es un aliado cercano del presidente y un firme defensor del movimiento Make America Great Again (MAGA). En el Senado ha mantenido una estrecha relación con la Casa Blanca y se ha presentado como un enlace político entre el Congreso y el Ejecutivo.
El legislador aseguró que la llamada del presidente lo tomó por sorpresa, aunque afirmó que espera la aprobación del Senado para asumir el cargo. También señaló que está dispuesto a trabajar “para los estadounidenses” desde la nueva posición.
Originario de Tulsa, Oklahoma, y miembro de la nación Cherokee, Mullin dirigió durante años el negocio familiar de plomería antes de expandirse a otros sectores como restaurantes y bienes raíces. En 2013 ingresó a la política nacional tras ser elegido para la Cámara de Representantes, donde permaneció durante una década antes de llegar al Senado.
Durante el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, protagonizado por seguidores de Trump, Mullin aseguró que se unió a la Policía del Capitolio para ayudar a levantar barricadas e impedir el acceso de manifestantes al hemiciclo de la Cámara de Representantes.
Ese mismo año protagonizó otra polémica cuando intentó viajar a Afganistán tras la retirada de tropas estadounidenses ordenada por el entonces presidente Joe Biden, con el objetivo de rescatar a ciudadanos estadounidenses que habían quedado atrapados en ese país.
Además de su carrera política, Mullin es conocido por su afición a las artes marciales mixtas y la lucha. Su trayectoria y cercanía con Trump consolidan su perfil como uno de los aliados más leales del presidente dentro del Partido Republicano.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, dejará su cargo el próximo 31 de marzo de 2026 y será reemplazada por el senador republicano por Oklahoma, Markwayne Mullin.
La salida de Noem se produce en medio de cuestionamientos dentro del propio Gobierno y del Congreso por varias decisiones y declaraciones recientes. Funcionarios actuales y anteriores del Departamento de Seguridad Nacional habían expresado en privado dudas sobre cuánto tiempo permanecería en el cargo tras una serie de polémicas.
Entre los episodios que generaron críticas se encuentra la decisión de pausar el programa TSA PreCheck durante el actual período de financiación del DHS, una medida que tomó por sorpresa a la Casa Blanca y que fue revertida pocas horas después.
También provocaron malestar sus intervenciones durante dos audiencias en el Congreso realizadas esta semana, donde legisladores cuestionaron su gestión y sus respuestas ante varios temas de seguridad nacional.
Según fuentes citadas por medios estadounidenses, el presidente Trump mostró especial molestia durante esas audiencias por una afirmación de Noem —que él niega— sobre que el mandatario estaba al tanto de una costosa campaña publicitaria del DHS en la que ella aparecía.
En conversaciones con legisladores republicanos, Trump había mencionado la posibilidad de sustituir a Noem y barajó varios nombres del Congreso como posibles reemplazos, antes de inclinarse por el senador Mullin.
Las tensiones también aumentaron tras los tiroteos que provocaron la muerte de los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti en Minneapolis, un episodio que generó cuestionamientos sobre la respuesta del Departamento de Seguridad Nacional.
Además, algunos funcionarios de la Casa Blanca han manifestado frustración con Corey Lewandowski, principal asesor de Noem, quien fue objeto de fuertes interrogatorios durante las audiencias del Congreso de esta semana.
Con el nombramiento de Mullin, la Administración de Trump busca reorganizar el liderazgo del DHS en medio de las críticas y reforzar la estrategia de seguridad nacional del Gobierno.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la eventual caída del Gobierno de Cuba sería “la cereza del pastel” tras décadas de presión política y económica ejercida por Washington sobre la isla.
Durante una entrevista con el medio Politico, el mandatario aseguró que la crisis que atraviesa el país caribeño está relacionada con las medidas adoptadas por su administración, entre ellas el bloqueo al suministro de petróleo y recursos financieros.
“Cuba caerá (…) Después de 50 años, eso es la cereza del pastel”, declaró Trump, quien sostuvo que el Gobierno cubano enfrenta graves dificultades económicas y necesita ayuda externa.
El mandatario también explicó que su gobierno cortó el flujo de recursos provenientes de Venezuela, país que durante años fue una de las principales fuentes de petróleo y apoyo financiero para La Habana.
La crisis energética en la isla se agravó tras el arresto del presidente venezolano Nicolás Maduro a inicios de enero de 2026 durante una operación estadounidense, lo que redujo el suministro de crudo hacia Cuba y profundizó la escasez de combustible y electricidad.
Además, el gobierno de Trump firmó recientemente una orden ejecutiva que establece aranceles para los países que vendan o suministren petróleo a Cuba, con el objetivo de aumentar la presión económica sobre el gobierno de la isla.
En ese contexto, el presidente estadounidense aseguró que su administración mantiene conversaciones con autoridades cubanas y señaló que el país caribeño “necesita ayuda”, en medio de una crisis económica y energética que ha provocado apagones y escasez de recursos básicos.
Estados Unidos negó este jueves que uno de sus cazas haya sido derribado durante operaciones de combate sobre Irán, como parte de la guerra que libra junto a Israel contra la República Islámica.
«Los rumores que circulan en las redes sociales sobre el accidente de un F‑15E estadounidense en Irán a primera hora del miércoles carecen de fundamento y NO SON CIERTOS», publicó en X el Comando Central de EE.UU. (Centcom).
Reportes sobre el supuesto derribo de un caza estadounidense en el país persa comenzaron a circular este miércoles en esa red social después de que OSINTdefender, una cuenta especializada en inteligencia militar que acumula unos 2 millones de seguidores, informara sobre un derribo atribuido a un posible fuego iraní.
«Hemos decidido eliminar los informes publicados anoche sobre el accidente de un F-15E Strike Eagle de la Fuerza Aérea de EE. UU. en Irán y la evacuación exitosa de la tripulación por parte de los equipos de Búsqueda y Rescate de Combate (CSAR) estadounidenses e israelíes», publicó hoy la cuenta de monitoreo.
OSINTdefender insistió en que «mantiene la confianza en sus fuentes; sin embargo, la historia está siendo negada oficial y públicamente» por el Centcom.
En su mensaje eliminado, OSINTdefender aseguraba: «Tras hablar con varias fuentes directas, ahora me siento seguro al informar que un F-15E Strike Eagle de la Fuerza Aérea estadounidense se estrelló la madrugada del miércoles durante una misión de ataque sobre el suroeste de Irán».
Según la cuenta, la causa del presunto accidente se desconocía, aunque «al menos una fuente» lo atribuyó a las defensas aéreas iraníes. «Tanto el piloto como el navegante lograron eyectarse con éxito sobre Irán», agregaba el mensaje borrado.
EE.UU. e Israel han atacado con misiles y drones a miles de objetivos en la República Islámica, mientras que Teherán ha respondido con ataques a Israel y varias bases militares y embajadas estadounidenses en países región, entre ellos Kuwait y Arabia Saudí.
Estados Unidos advirtió este jueves a la India que el nuevo acuerdo comercial que negocian ambos países no podrá generar una ventaja competitiva que afecte a la industria estadounidense, al tiempo que aseguró que Washington no repetirá los errores cometidos con China en décadas anteriores.
La advertencia fue expresada por el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, durante el Diálogo de Raisina, considerado el principal foro geopolítico de la India. El funcionario señaló que las negociaciones comerciales entre Washington y Nueva Delhi se encuentran “casi en la línea de meta”.
Durante su intervención, Landau remarcó que la India debe comprender los límites que pondrá Estados Unidos en la relación económica. “La India debe entender que no vamos a cometer con ellos los mismos errores que cometimos con China hace 20 años”, afirmó el diplomático al referirse al enfoque que Washington adoptará en el acuerdo bilateral.
El funcionario también sostuvo que su país vigilará que el crecimiento de los mercados indios no termine desplazando a Estados Unidos en sectores estratégicos del comercio internacional. “Vamos a asegurarnos de que lo que hagamos sea justo para nuestra gente”, añadió.
Asimismo, Landau moderó las expectativas sobre el llamado “puente humano” entre ambos países, especialmente en el ámbito educativo y profesional. Indicó que la política de visados estará directamente ligada a la protección del empleo en Estados Unidos, y explicó que la prioridad de la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es atraer únicamente talento altamente calificado. “No estoy seguro de que queramos educar a personas para que ocupen plazas en nuestras propias instituciones educativas y luego compitan con los estadounidenses por empleos”, afirmó.
Finalmente, Washington dejó claro que las reducciones arancelarias y el acceso a mercados estarán condicionados a criterios de reciprocidad y seguridad nacional. Entre esas condiciones figura que la India reduzca su dependencia energética de Rusia como parte de las exigencias planteadas por Estados Unidos en las negociaciones comerciales.
Estados Unidos ofreció este jueves garantizar el suministro energético de la India a corto y largo plazo, en medio de la creciente tensión en el Golfo y las amenazas a las rutas marítimas del océano Índico que abastecen de petróleo a la economía asiática.
El subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, afirmó durante el Diálogo de Raisina en Nueva Delhi que Washington está dispuesto a colaborar para cubrir las necesidades energéticas del país asiático. “Trabajaremos con ustedes para asegurar que sus necesidades energéticas estén cubiertas”, declaró el funcionario.
La propuesta busca posicionar a Estados Unidos como una alternativa estratégica frente a la dependencia india del petróleo procedente del Golfo Pérsico y de Rusia, aprovechando el papel de Washington como uno de los principales exportadores de hidrocarburos.
“Si vives en un vecindario complicado, lo sabes mejor que yo. Así que, sí, creo que Estados Unidos, como un país muy rico en energía, puede ser parte de su solución energética”, subrayó Landau al vincular la seguridad nacional de la India con una relación energética más estrecha con proveedores estadounidenses de gas y petróleo.
El petróleo también se ha convertido en un punto clave dentro de las negociaciones comerciales entre ambos países. Washington busca reducir aranceles estadounidenses hacia la India, pero condiciona esa medida a que Nueva Delhi detenga sus compras de crudo ruso.
Sobre la escalada del conflicto regional, Landau advirtió que la “línea roja” para Estados Unidos es el desarrollo de armas nucleares por parte de Irán y alertó del riesgo de que Teherán pueda “chantajear al mundo con un dispositivo nuclear”.
El subsecretario comparó la situación con el precedente de Corea del Norte y sostuvo que una solución definitiva dependerá de un cambio político en Irán. “Al final, el pueblo iraní tiene que decidir quién va a ser su liderazgo”, afirmó, al tiempo que instó a la India y a otros países a trabajar juntos para impulsar una transición que permita alcanzar una “nueva normalidad” en la región.
Francia anunció este jueves que autorizó a aviones militares de Estados Unidos utilizar sus bases en Oriente Medio, en el contexto de la campaña de ataques contra Irán. La medida, según el Estado Mayor del Ejército francés, busca contribuir a la protección de los aliados en la región.
Fuentes militares confirmaron que la autorización se concede “en el marco de nuestras relaciones con Estados Unidos” y tendrá carácter temporal. Las autoridades no precisaron en qué instalaciones operarán las aeronaves estadounidenses, pero recalcaron que la decisión responde al objetivo de resguardar a los socios de Francia en Oriente Medio.
En paralelo, la ministra francesa de Defensa, Catherine Vautrin, explicó este jueves en una entrevista con la emisora RTL que Francia reforzó su despliegue militar tras el inicio de la guerra el pasado fin de semana. El país envió seis cazas Rafale adicionales a los que ya mantenía en sus bases en los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
En ese país, dos bases donde hay presencia de militares franceses fueron atacadas por Irán a comienzos de esta semana. Sin embargo, Vautrin subrayó que “no tenemos la certidumbre” de que las fuerzas francesas fueran el objetivo directo, ya que las instalaciones también son utilizadas por el Ejército de los EAU.
La ministra añadió que los ataques no dejaron víctimas ni heridos y que las bases continúan operando con normalidad. Además, explicó que el portaaviones Charles de Gaulle, que se encontraba en el mar Báltico, llegará al Mediterráneo “a finales de esta semana o a comienzos de la próxima” para una misión de seguridad marítima.
El despliegue naval también incluye las fragatas Provence, Forbin y Languedoc. Francia criticó a Estados Unidos e Israel por iniciar los ataques contra Irán al margen de la legalidad internacional, aunque sostuvo que Teherán tiene la responsabilidad final del conflicto por sus programas de armamento nuclear y balístico y por su apoyo a grupos armados en la región.
Entre las prioridades del gobierno francés está proteger a los 400,000 ciudadanos franceses que residen en Oriente Medio, respaldar a sus aliados “injustamente atacados por el régimen iraní” y restablecer la seguridad en las rutas marítimas afectadas por la crisis, para lo cual París propuso la creación de una coalición internacional.
La entrada en guerra con Irán por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, supone hasta ahora la decisión más trascendental de su segundo mandato: una operación de objetivos y duración inciertos que, además, afronta el desafío de no estancarse y convertirse en un nuevo Irak.
Tras el ataque a gran escala iniciado el sábado por Israel y Estados Unidos, que resultó en el asesinato del ayatolá Alí Jameneí, en el poder desde 1989, Trump afirma que el golpe mayor está por venir y que la ofensiva continuará hasta destruir el programa iraní de misiles, su marina y sus capacidades para fabricar un arma nuclear.
Descabezar al régimen iraní había sido una demanda constante del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien presionó a Trump en varias ocasiones, pero el republicano, que en campaña se opuso a las guerras «eternas» en el extranjero, se había mostrado cauteloso.
En junio de 2025, cuando Trump ordenó el bombardeo de tres instalaciones nucleares iraníes, advirtió que conocía el escondite de Jameneí, pero descartó eliminarlo para no desestabilizar la región.
Sin embargo, 2026 arrancó con un Trump envalentonado por la exitosa operación militar de enero en Venezuela, en la que fue derrocado y capturado Nicolás Maduro sin que se registraran bajas estadounidenses.
Además, Estados Unidos había tomado nota de la debilidad de la respuesta iraní a los ataques del año pasado y, a principios de año, Trump comenzó a amenazar con un ataque masivo contra la república islámica por la dura represión exhibida contra las protestas antigubernamentales.
Mientras el Pentágono realizaba un enorme despliegue militar en la región, incluidos dos portaaviones, la Casa Blanca aseguraba que prefería una solución diplomática con Teherán y pactar un acuerdo para limitar su programa nuclear, como el que Trump rompió en su primer mandato.
Del pulso diplomático al ataque «preventivo»
Sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, mantuvieron el jueves en Ginebra la última ronda de negociaciones con el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, quien salió satisfecho del encuentro, aunque para entonces a Trump se le había agotado la paciencia.
Según fuentes estadounidenses, Irán rechazó una oferta de Washington para recibir un suministro permanente y gratuito de combustible nuclear si renunciaba por completo a enriquecer uranio, actividad que la república islámica decía llevar a cabo con fines pacíficos.
Por el contrario, afirman funcionarios de la Administración, Teherán poseía uranio enriquecido para elaborar 11 bombas atómicas, una cifra que podría aumentar hasta 50 en un año.
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostiene además que Israel iba a atacar a Irán y que el país persa planeaba responder contra bases estadounidenses, por lo que Washington debía golpear «preventivamente».
Ante este escenario, el viernes, a bordo del Air Force One camino a Texas para un mitin, Trump ordenó el inicio de la llamada operación Furia Épica. Posteriormente visitó una hamburguesería y se trasladó a su residencia en Florida para supervisar los bombardeos.
El ataque, que tomó desprevenido a Irán al realizarse inusualmente a plena luz del día del sábado, destruyó el cuartel general de Jameneí y eliminó a buena parte de su cúpula militar, aunque Irán ha denunciado que también hubo ataques contra civiles, entre ellos una escuela infantil.
Teherán ha respondido desde entonces con ataques aéreos en represalia contra Israel y varios países de la región donde la potencia norteamericana tiene bases militares.
Vista de los daños causados por un ataque estadounidense en Irán. EFE
El riesgo de otro conflicto interminable
Al menos seis militares estadounidenses han muerto por la respuesta iraní, y el propio Trump prevé que haya más bajas, algo que pone contra las cuerdas al líder estadounidense de cara a las elecciones de medio mandato del próximo noviembre, en las que está en juego la exigua mayoría republicana en el Congreso.
Por lo pronto, la escalada regional es ya inevitable y Estados Unidos, cuya embajada en Arabia Saudí fue atacada el lunes, ha pedido a sus ciudadanos que abandonen de inmediato una quincena de países de la región.
La oposición demócrata denuncia que la operación no se notificó debidamente al Congreso, único órgano facultado para autorizar una guerra, y que la evacuación de estadounidenses es un caos.
El Gobierno emite, mientras tanto, mensajes contradictorios sobre el objetivo final: Trump ha llamado al pueblo iraní a tomar el poder, mientras el Pentágono niega que el objetivo sea un cambio de régimen.
El presidente también afirma que la operación podría durar varias semanas si fuera necesario, aunque el Ejército matiza que no será un conflicto «interminable» como la invasión de Irak de 2003, que Trump siempre ha criticado.
En concreto, Washington diseñó una ofensiva de unas cuatro o cinco semanas. Los próximos días demostrarán si fue un acierto o un error de cálculo.
Cerca de 100,000 personas abandonaron la capital de Irán, Teherán, durante los dos primeros días posteriores a la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel, según informó este jueves el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
El organismo internacional indicó que miles de residentes han salido de la ciudad, principalmente hacia el norte del país.
“Se estima que 100,000 personas abandonaron Teherán en los dos primeros días tras los ataques, con entre 1,000 y 2,000 vehículos diarios que, según informes —de la Policía iraní— salieron de la capital”, detalló ACNUR en una nota informativa.
La agencia de la ONU advirtió que la situación humanitaria en la región ha sufrido un deterioro significativo en medio del conflicto, donde ya se contabilizan 24.6 millones de desplazados y personas retornadas.
El conflicto también se ha extendido a otros puntos de Oriente Medio. En Líbano se han registrado ataques cruzados entre el Ejército israelí y el grupo chií Hezbolá, lo que ha provocado nuevos desplazamientos de población.
Solo el lunes, casi 10,000 ciudadanos sirios y alrededor de 1,000 libaneses abandonaron el sur del Líbano y zonas del sur de Beirut para trasladarse hacia Damasco, en Siria.
La ministra de Asuntos Sociales de Líbano, Hanin el Sayed, indicó que el número de desplazados internos en el país supera los 83,000, mientras que organizaciones humanitarias estiman que la cifra podría superar las 180,000 personas. Las autoridades libanesas también informaron que hay 399 refugios habilitados para atender a la población desplazada.
ACNUR había advertido a inicios de la semana sobre el riesgo de nuevos movimientos de población debido a la escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel, que ha incluido ataques contra territorio israelí y contra intereses estadounidenses en la región.