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  • Trump y Xi acuerdan reducir aranceles y retomar comercio agrícola

    Trump y Xi acuerdan reducir aranceles y retomar comercio agrícola

    Estados Unidos y China alcanzaron varios acuerdos este jueves en el marco de una reunión entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, celebrada en la Base Aérea de Gimhae, en la ciudad surcoreana de Busan. Los pactos incluyen una reducción de aranceles, el levantamiento temporal de restricciones portuarias y el reinicio del comercio agrícola, medidas que suponen una desescalada en la guerra comercial que ambas potencias mantienen desde abril.

    «Diría que, en una escala del 1 al 10, la reunión fue un 12», declaró el presidente Trump a bordo del Air Force One tras el encuentro, que duró cerca de dos horas.

    El mandatario confirmó que EE.UU. reducirá del 20 % al 10 % los aranceles aplicados a China por el tráfico de fentanilo, lo que dejará la carga arancelaria total en un 47 %, frente al 57 % actual.

    Xi Jinping, por su parte, evitó valorar directamente la reunión, pero urgió a Washington a mantener una perspectiva de largo plazo y no caer en “un círculo vicioso de represalias”.

    “China nunca busca desafiar ni reemplazar a ningún país”, señaló el mandatario, según declaraciones divulgadas por la agencia oficial Xinhua.

    Otro de los puntos destacados fue la decisión de China de aplazar durante un año las restricciones impuestas el 9 de octubre a la exportación de tierras raras, minerales clave en la industria tecnológica.

    Además, Trump aseguró que se retomará la compra de soja estadounidense, suspendida durante la escalada arancelaria. El Ministerio de Comercio chino también anunció que ampliará las compras de productos agrícolas, aunque sin precisar montos ni fechas.

    Ni TikTok ni Taiwán

    Pese a estos avances, no hubo acuerdo sobre otros temas sensibles como TikTok, Taiwán o la industria de semiconductores. El presidente Trump confirmó que la situación de Taiwán “nunca salió” durante la reunión y negó haber discutido el acceso chino a los chips Blackwell de Nvidia.

    Analistas consultados consideraron los resultados como una “tregua táctica”. Julian Evans-Pritchard, de Capital Economics, advirtió que la reducción arancelaria “no tendrá un gran impacto”, ya que los gravámenes recientes no habían afectado gravemente a los exportadores chinos. “Las tensiones subyacentes siguen sin resolverse”, aseguró.

    Anna Wu, de Van Eck Associates, consideró que ambas potencias obtienen beneficios políticos del encuentro, pero que la falta de progresos estructurales deja a los mercados “poco convencidos” de que se trate de un punto de inflexión. “Los inversores deben esperar volatilidad”, advirtió.

    Aunque Trump adelantó un posible nuevo encuentro con Xi en abril de 2026, los expertos anticipan que las iniciativas de desacoplamiento comercial continuarán. Pekín, según Evans-Pritchard, “ha ganado tiempo para desacoplarse a su propio ritmo”, mientras EE.UU. refuerza alianzas estratégicas con países como Australia, Japón y Tailandia para diversificar sus fuentes de minerales críticos.

    El mandatario estadounidense finalizó en Corea del Sur una gira por Asia que incluyó escalas en Malasia y Japón. Trump aseguró que el conflicto en Ucrania fue uno de los temas abordados con Xi: “Hablamos de ello durante mucho tiempo. Ambos vamos a trabajar juntos”, declaró, aunque Pekín no confirmó la discusión.

     

  • EE.UU. elimina extensión automática de permisos de trabajo para inmigrantes a partir de este 30 de octubre

    EE.UU. elimina extensión automática de permisos de trabajo para inmigrantes a partir de este 30 de octubre

    El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos anunció el miércoles el fin de la extensión automática de 540 días en los permisos de empleo para ciertas categorías de inmigrantes, medida que entrará en vigencia este 30 de octubre. Esta decisión revierte una política clave implementada por la administración de Joe Biden, la cual buscaba aliviar los retrasos en el procesamiento de solicitudes laborales.

    Según el DHS, los extranjeros que soliciten la renovación de su permiso de empleo a partir de esa fecha “ya no recibirán una extensión automática”. El cambio se basa en una orden ejecutiva emitida por el presidente Donald Trump y responde a la intención del Gobierno de reforzar los controles de seguridad y evitar fraudes migratorios.

    El director del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS), Joseph Edlow, justificó la decisión argumentando que “el enfoque ahora prioriza la seguridad de los estadounidenses por encima de la conveniencia de los extranjeros”. Según indicó, el nuevo protocolo permitirá una verificación más rigurosa de los antecedentes de quienes solicitan autorización para trabajar en EE.UU.

    Sin embargo, la medida ha generado un fuerte rechazo por parte de organizaciones proinmigrantes y expertos legales.

    Riesgo de despidos masivos

    La Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración (AILA) advirtió que esta decisión causará despidos masivos, afectará a empleadores y perjudicará la estabilidad económica del país.

    “Los empleadores no tendrán más opción que despedir a trabajadores en proceso de renovación”, afirmó Jeff Joseph, presidente de AILA.

    La decisión también ha sido criticada por la ONG FWD.us, que calificó la medida como “simplemente injusta” y pidió modernizar los procesos en lugar de imponer más obstáculos. Aunque el DHS confirmó que habrá excepciones para casos previstos por ley, como el Estatus de Protección Temporal (TPS), organizaciones alertan que el USCIS carece de personal y recursos suficientes para procesar a tiempo las solicitudes acumuladas.

     

  • El cierre del Gobierno federal en EE.UU. podría costar hasta 14 mil millones de dólares en pérdidas económicas

    El cierre del Gobierno federal en EE.UU. podría costar hasta 14 mil millones de dólares en pérdidas económicas

    La crisis institucional provocada por el cierre del Gobierno federal de EE.UU., que se extiende desde el 1 de octubre, ya tiene un impacto tangible en la economía. Según una carta firmada por Phillip Swagel, director de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), entre 7,000 y 14,000 millones de dólares del Producto Interno Bruto (PIB) no se recuperarán durante 2025.

    La misiva, dirigida al presidente del Comité Presupuestario de la Cámara de Representantes, el republicano Jodey Arrington, advierte que la falta de pagos salariales a los empleados públicos y la suspensión de subsidios esenciales están reduciendo entre uno y dos puntos porcentuales del PIB proyectado para finales de año.

    Aunque se espera una recuperación parcial una vez reabran las agencias federales, el parón en la producción y los servicios públicos ya está teniendo un efecto prolongado en la desaceleración económica del país, advierte el CBO. El cálculo del impacto depende de la duración del cierre: si termina esta semana, las pérdidas serían de 7,000 millones de dólares, pero si se extiende hasta finales de noviembre, el golpe económico alcanzaría los 14,000 millones.

    El estancamiento legislativo entre demócratas y republicanos mantiene bloqueada la aprobación del nuevo presupuesto. El partido demócrata exige preservar los subsidios del programa sanitario Obamacare antes de aprobar los fondos, mientras que los republicanos insisten en finalizar el cierre antes de sentarse a negociar cualquier condición adicional.

    De prolongarse una semana más, el cierre superaría los 35 días y se convertiría en el más largo de la historia de Estados Unidos, superando el récord establecido en 2019 bajo la administración Trump.

     

  • Presentan robot con IA que hará tareas del hogar. ¿El costo?: $20 mil

    Presentan robot con IA que hará tareas del hogar. ¿El costo?: $20 mil

    La empresa estadounidense 1X Technologies presentó este martes a Neo, un robot humanoide impulsado por inteligencia artificial (IA) y diseñado para realizar tareas domésticas. La compañía anunció que el dispositivo estará disponible en Estados Unidos a partir de 2026 por un precio de $20,000, o mediante una suscripción mensual de $499.

    “Neo es el primer robot humanoide listo para el consumidor”, aseguró la compañía en un comunicado. Aunque inicialmente podrá ejecutar labores básicas, requerirá sesiones de entrenamiento con expertos de la empresa para aprender nuevas tareas, las cuales incluirán desde lavar ropa hasta pasar la aspiradora.

    En un video promocional de casi 10 minutos publicado en la red social X, el fundador y CEO de 1X Technologies, Bernt Børnich, afirmó que el propósito de Neo es “devolver el tiempo” a las personas para que lo inviertan en actividades significativas. Børnich describió convivir con el robot como una experiencia “mágica” y animó a los usuarios a reservarlo por anticipado.

    Inspirado en Rosie, el icónico personaje de la serie animada Los Supersónicos, Neo tiene apariencia de maniquí con rostro, cámaras por ojos y un cuerpo cubierto por un tejido lavable. Según el jefe de diseño de producto, Dar Sleeper, el dispositivo combina IA avanzada con hardware de precisión que permite el control mediante voz o desde un teléfono móvil.

    El robot tiene manos articuladas y un cuerpo fabricado con polímeros flexibles. Pesa cerca de 30 kilogramos, puede levantar objetos de hasta 68 kilos y transportar hasta 25 kilos. Entre sus funciones destaca la capacidad de mantener conversaciones con lenguaje natural, hacer bromas, y recordar la ubicación de objetos en el hogar.

    Sin embargo, medios como The Wall Street Journal señalaron preocupaciones sobre la privacidad. En su versión inicial, Neo requiere de un operador humano que lo controle mediante gafas de realidad virtual, accediendo a lo que ve el robot a través de sus cámaras, aunque la empresa asegura que existen “salvaguardas” para proteger la información personal.

    La compañía planea extender la comercialización de Neo a otros mercados fuera de Estados Unidos a partir de 2027.

     

  • China y EE.UU. se miden sus fuerzas en una cumbre del Sudeste Asiático muy internacional

    China y EE.UU. se miden sus fuerzas en una cumbre del Sudeste Asiático muy internacional

    China y Estados Unidos han medido sus fuerzas en una cumbre del Sudeste Asiático con un perfil más internacional que el de otras ediciones y que arrancó el domingo con la asistencia del presidente estadounidense, Donald Trump, y concluyó este martes con críticas del primer ministro chino, Li Qiang, a los aranceles de Washington.

    Mientras China ha aprovechado la reunión de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y sus socios para fortalecer el tratado de libre comercio que mantiene con el grupo de países y criticar los aranceles estadounidenses, Washington firmó nuevos acuerdos, poco antes de la reunión prevista el jueves entre Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, en Corea del Sur.

    «El Sudeste Asiático necesita tanto a EE.UU. como a China desde el punto de vista económico. Su prosperidad se basa en hacer de conector, por lo que la región está haciendo todo lo posible por cooperar con ambas potencias», dijo a EFE Ja-Ian Chong, profesor Universidad Nacional de Singapur (NUS) tras la cumbre.

    También acudieron a la cita este año, más amplia y global que otros, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo país preside el bloque BRICS; el primer ministro canadiense, Mark Carney; el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa; o el secretario general de la ONU, António Guterres.

    China fortalece acuerdos

    Tras un año de conversaciones y en un contexto generalizado de diversificación y búsqueda de nuevos socios frente a los aranceles de Trump, China y la ASEAN reforzaron su «área de libre comercio» en el último día de cumbre, que ha tenido una agenda más ligera que en las dos jornadas anteriores.

    En una ceremonia presenciada por el primer ministro chino, Pekín y el bloque suscribieron la llamada «versión 3.0» de su pacto comercial, que incluye «mejoras» en materia de facilitación del comercio o de acceso al mercado de servicios, entre otras, según un comunicado de la ASEAN.

    El gigante asiático es el principal socio comercial del Sudeste Asiático, escenario de rivalidades geopolíticas con Washington, y sus exportaciones a la región se han disparado a raíz de los aranceles estadounidenses, con un aumento interanual del 14,7 % en septiembre.

    Desde el centro de convenciones de la capital malasia, Li Qiang advirtió hoy: «La interferencia externa en esta región ha aumentado y muchos países se enfrentan a mayores desafíos debido a aranceles e impuestos externos desproporcionados».

    EE.UU. anuncia nuevos pactos

    Mientras Pekín afianzó sus vínculos, Trump aprovechó su corta pero intensa visita a Malasia, donde arrancó una gira que sigue en Japón y que lo llevará también a Corea del Sur, para anunciar nuevos pactos comerciales con el Sudeste Asiático, sin estar del todo claro cómo beneficiarán a la región.

    El presidente estadounidense firmó con Malasia ampliar el acceso de EE.UU. a sus tierras raras, en medio la carrera por reducir su dependencia en esta materia respecto a China, que, con casi el monopolio de la industria, ha restringido las exportaciones de estos materiales clave en tecnología en el marco de la guerra comercial.

    Trump informó además sobre un pacto con Tailandia para «fortalecer la cooperación» en las cadenas de suministro de minerales críticos, al tiempo que la Casa Blanca dijo que Vietnam se ha comprometido a adquirir ciertos productos estadounidenses y a eliminar algunas barreras comerciales.

    «Antes, los países del Sudeste Asiático estaban más dispuestos a criticar abiertamente a EE.UU. Ahora, se abstienen de criticar tanto a EE.UU. como a China por temor a represalias. Prefieren mantenerse al margen», apuntó el experto singapurense.

     Xi-Trump

    La rivalidad entre China y EE.UU. fue patente en la reunión de la ASEAN y sus aliados, entre los cuales figuraron también el presidente del Consejo Europeo, António Costa, o el primer ministro australiano, Anthony Albanese, antes de que Trump y Xi se vean cara a cara el jueves en Corea del Sur, a donde ambos asistirán con motivo de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

    En paralelo a la cita en Kuala Lumpur y en medio de tensiones renovadas, delegaciones de EE.UU. y China mantuvieron negociaciones comerciales el sábado y el domingo en la rascacielos Merdeka 188 de la ciudad.

    Tras dos días de conversaciones, ambas partes llegaron a un principio de acuerdo comercial que será puesto a prueba en la reunión entre los líderes de las grandes potencias mundiales.

  • Asia buscará alianzas y garantías de Trump en la cumbre de APEC en Corea del Sur

    Asia buscará alianzas y garantías de Trump en la cumbre de APEC en Corea del Sur

    Los países asiáticos participarán en la cumbre anual del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se celebra los días 31 de octubre y 1 de noviembre en Gyeongju (Corea del Sur), con la mirada puesta en forjar alianzas y obtener garantías del compromiso de Estados Unidos con la región tras los ataques arancelarios.

    La APEC, fundada en 1989 con el objetivo de fomentar la integración comercial, agrupa a 21 territorios de Asia y América bañados por el océano Pacífico: Australia, Brunéi, Canadá, Chile, China, Hong Kong, Indonesia, Japón, Corea del Sur, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Filipinas, Rusia, Singapur, Taiwán, Tailandia, Estados Unidos y Vietnam.

    La cumbre de esta semana en Corea del Sur, a donde viajará este miércoles el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estará marcada por los aranceles de Washington a países del grupo y las dudas sobre la estrategia de EE.UU. en Asia-Pacífico, en la primera gira regional del líder estadounidense.

    China

    Desde su retorno al poder en enero, Trump ha intentado que la política para Asia-Pacífico de su Gobierno realinee más estrechamente con Washington a varios miembros de la APEC y los aleje a su vez de la influencia de Pekín, con éxito cuestionable y distintas estrategias: en algunos casos con inversiones o apoyo en materia de defensa y en otros presionando directamente a través de aranceles.

    Después de varias rondas de negociación, China y Estados Unidos llegan a la cumbre de APEC con un acuerdo preliminar que allana el camino al encuentro previsto entre sus líderes, Trump y Xi Jinping, este jueves en Busan, con una agenda que incluye los controles mutuos a exportaciones tecnológicas; la red social TikTok; el fentanilo; y Taiwán.

    La cita se celebra con la amenaza de fondo del republicano de aplicar un gravamen adicional del 100 % a los productos chinos el 1 de noviembre en represalia por los nuevos controles de Pekín a las tierras raras.

    Japón y Corea del Sur

    La visita de Trump a Tokio, que comenzó el lunes y continúa este martes, ha servido para sellar un marco de cooperación sobre minerales críticos y tierras raras con la recién elegida primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, para contrarrestar las restricciones de China a este mineral clave, que prácticamente monopoliza.

    No obstante, se mantienen algunos interrogantes sobre el acuerdo comercial firmado en julio por el entonces mandatario nipón Shigeru Ishiba con Washington, por el cual Japón deberá pagar aranceles del 15 % e invertir 550.000 millones de dólares en EE.UU, sin especificarse cómo.

    Takaichi ha dejado la puerta abierta a una posible revisión «si surge algo que es realmente injusto y que hiere los intereses nacionales de Japón».

    Mientras, Corea del Sur y EE.UU. mantienen sus negociaciones comerciales, que en principio se abordarán cuando el miércoles está previsto que se reúnan Trump y el presidente surcoreano, Lee Jae-myung, antes de que comience la cumbre de líderes de APEC.

    Aunque el Ejecutivo coreano no ha detallado los puntos actuales de disputa, varios reportes indican que el principal obstáculo es el paquete de inversión de 350.000 millones de dólares acordado en julio para reducir los aranceles del 25 al 15 %, que Washington exige que la mayor parte se aporte en efectivo.

    Sudeste Asiático y Australia

    El Sudeste Asiático llega a la APEC tras haber dado impulso a sus relaciones con Trump en la cumbre de líderes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático que termina hoy en Kuala Lumpur, donde el magnate anunció pactos comerciales de poco calado, mientras mantuvo las mismas tasas arancelarias a unos países que han aumentado en consecuencia los intercambios con China.

    En el caso de Malasia, la primera parada de la gira asiática de Trump el domingo, Washington ofreció a Kuala Lumpur paquetes de inversión en tecnología y acuerdos para asegurarse más suministro de las tierras raras del país y cooperación en el sector, de forma similar a los acuerdos de Japón.

    En los últimos meses, Trump rebajó al 19 % los aranceles que anunció en abril sobre las importaciones de Indonesia, Camboya, Tailandia, Filipinas y Malasia, mientras cerró un acuerdo con Vietnam que fijó las tasas en el 20 % y mantuvo el 10 % para Singapur y Australia.

    A su vez, en el marco de la alianza estratégica de defensa AUKUS (siglas en inglés de Australia, Reino Unido y EE.UU.), el Gobierno de Trump ha reafirmado su compromiso con Australia para que tenga acceso a submarinos de propulsión nuclear, después de cuestionar el pacto y no eximir a Camberra de aranceles del 25 % al acero y al aluminio, como pretendía el Gobierno australiano.

  • Trump realiza una visita a Japón llena de halagos pero sin grandes avances comerciales

    Trump realiza una visita a Japón llena de halagos pero sin grandes avances comerciales

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó este martes una visita oficial a Japón llena de halagos mutuos con la recién nombrada primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, pero sin grandes avances en sus negociaciones comerciales.

    Durante la reunión entre ambos en el Palacio de Akasaka de Tokio, Takaichi, que la semana pasada hizo historia al convertirse en la primera mujer al frente del Gobierno japonés, alabó la labor de Trump en el alto el fuego entre Tailandia y Camboya, que se enfrentaron brevemente en la frontera el pasado julio, así como «el logro histórico sin precedentes» obtenido en Oriente Medio.

    La japonesa, de hecho, comunicó a Trump su intención de nominarlo para el Premio Nobel de la Paz, según dijo después la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

    Takaichi también le regaló el palo de golf ‘putter’ de Shinzo Abe, el influyente exmandatario nipón, con quien el inquilino de la Casa Blanca entabló una buena amistad y que fue asesinado en 2022.

    La conservadora, apadrinada política de Abe, sacó a relucir en numerosas ocasiones su relación con el ex primer ministro para tratar de ganarse el favor de Trump, quien por su parte aventuró que al exmandatario «le alegraría mucho» saber de su ascenso al poder.

    Precisamente este martes se declaró culpable el japonés Tetsuya Yamagami del asesinato de Abe en el arranque de su juicio, más de tres años después del magnicidio que tuvo lugar durante un acto electoral en las calles del oeste nipón.

    Acuerdo de minerales y tierras raras

    Más allá de las muestras de afecto, los líderes firmaron este martes un acuerdo de cooperación en el sector de los minerales críticos y tierras raras enfocado en inversiones coordinadas para asegurar un suministro estable, en medio de las restricciones a las exportaciones impuestas por China.

    Según el pacto, Tokio y Washington colaborarán para identificar proyectos de interés común, sin detalles o localizaciones específicas, para abordar las deficiencias en las cadenas de suministro de estos materiales, esenciales para el desarrollo de la tecnología moderna.

    Ambas potencias se dan un plazo de seis meses para «adoptar medidas que brinden apoyo financiero a proyectos seleccionados con el objetivo de generar un producto final para su entrega a compradores en Estados Unidos y Japón y, según corresponda, países con ideas afines», de acuerdo con la Casa Blanca.

    Takaichi y Trump firmaron también otro documento -bajo el lema de hacia una «era dorada» en sus relaciones- en el que se comprometieron a implementar el acuerdo comercial que alcanzaron en julio, que fijó los aranceles recíprocos de Washington en el 15 % y dentro del cual aún está por conocerse el destino de los 550,000 millones de dólares que Tokio se comprometió a invertir en EE.UU.

    A lo largo del día, sin embargo, no hubo menciones al desembolso prometido, sobre el que la propia Takaichi ha expresado dudas.

    El estadounidense sí agradeció a Japón sus «grandes inversiones» tras anunciar que la compañía de automóviles Toyota invertirá más de 10.000 millones de dólares en construir plantas de fabricación en Estados Unidos, un anuncio que la firma japonesa todavía no ha confirmado.

    Cooperación en defensa

    Trump consiguió que la mandataria se comprometiera a reforzar «fundamentalmente» sus capacidades defensivas, según dijo la propia Takaichi durante un discurso a las tropas estadounidenses en la base naval de Yokosuka, junto a la bahía de Tokio.

    La conservadora ya había anunciado, durante su primer discurso ante el Parlamento tras ser elegida primera ministra, su intención de adelantar dos años los planes del archipiélago de elevar el gasto en defensa al 2 % del Producto Interior Bruto (PIB), algo que prevé lograr antes de que acabe el presente año fiscal, en marzo de 2026.

    El presidente estadounidense, de hecho, dijo que esta semana llegaría a Japón un primer cargamento de misiles para los cazas F-35 de las Fuerzas de Autodefensa (Ejército).

    Está previsto que Trump vuele mañana por la mañana a Corea del Sur, donde culminará una gira por Asia que comenzó el domingo en Malasia y cuyo colofón será su esperada reunión con el presidente chino, Xi Jinping, en los márgenes de la cumbre de la APEC.

    Ambos mandatarios tienen previsto reunirse el 30 de octubre en la ciudad portuaria surcoreana de Busan (320 kilómetros al sureste de Seúl), después de que las delegaciones de ambas potencias alcanzaran el domingo un «acuerdo preliminar» para un pacto comercial.

  • FMI advierte que deuda de EE.UU. superará a Grecia e Italia para 2030

    FMI advierte que deuda de EE.UU. superará a Grecia e Italia para 2030

    El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la deuda pública de Estados Unidos podría alcanzar el 143.4 % del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2030, superando los niveles de países tradicionalmente endeudados como Grecia e Italia. La institución atribuye esta alarmante proyección a déficits fiscales estructurales superiores al 7 % anual durante todo el periodo analizado.

    De acuerdo con el FMI, la trayectoria fiscal de la primera economía del mundo está marcada por un desequilibrio creciente entre ingresos y gastos públicos, lo que posiciona a Estados Unidos como el país con mayor desfase presupuestario entre las economías avanzadas. El deterioro fiscal previsto supone un incremento de más de 20 puntos en la deuda en solo cinco años.

    En esa misma línea, la Oficina de Presupuestos del Congreso de EE.UU. estima que la deuda seguirá creciendo y alcanzará aproximadamente el 160 % del PIB para 2050. Este panorama ha comenzado a generar respuestas en el mercado de calificaciones crediticias.

    La agencia Scope Ratings rebajó este lunes la nota de la deuda soberana estadounidense de ‘AA’ a ‘AA-‘, citando el “deterioro sostenido de las finanzas públicas” y un “debilitamiento de los estándares de gobernanza”. La perspectiva fue modificada de negativa a estable, aunque la agencia advirtió que la dinámica actual seguirá presionando la relación deuda/PIB, que se acercaría al 140 % en 2030.

    La calificadora también alertó que las políticas fiscales recientes, como la llamada “One Big Beautiful Bill Act” (OBBBA), han limitado la capacidad presupuestaria en el corto plazo. A esto se suman compromisos fiscales sin financiación, como los programas Medicare y Medicaid, que incrementarán la presión financiera en el largo plazo. Scope estima que el déficit fiscal cerrará 2025 en un 7.4 % del PIB y promediará 7.8 % entre 2026 y 2030.

     

  • EEUU reporta 1.6 millones de autodeportaciones en lo que va del 2025

    EEUU reporta 1.6 millones de autodeportaciones en lo que va del 2025

    El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) informó este domingo que cerca de 1.6 millones de personas en situación irregular en Estados Unidos optaron por salir del país de forma voluntaria durante 2025, como parte del programa de autodeportación. Además, otras 500,000 personas fueron deportadas forzosamente por las autoridades migratorias.

    Según el informe oficial, el programa de autodeportación, lanzado por la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofrece a los migrantes un incentivo de $1,000 y un boleto aéreo para regresar a su país de origen. Esta campaña, promovida a nivel nacional, ha sido clave para motivar a los migrantes a inscribirse y abandonar el país por cuenta propia.

    El DHS, bajo instrucciones presidenciales, también intensificó las redadas y operativos migratorios a través de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza. Las operaciones se han enfocado especialmente en ciudades gobernadas por demócratas como Chicago, donde las acciones han sido denunciadas por organizaciones defensoras de derechos humanos por su carácter “intimidatorio y militarizado”.

    “Estamos en camino de romper los récords actuales de deportación”, afirmó Tricia McLaughlin, secretaria adjunta de Asuntos Públicos del DHS. Aunque no se detalló el presupuesto total de la iniciativa, estimaciones de medios locales indican que se han destinado millones de dólares para su ejecución y promoción.

    El programa y los operativos reflejan una política migratoria cada vez más estricta impulsada por el presidente Donald Trump, quien mantiene una postura firme contra la inmigración irregular como parte de su agenda para fortalecer el control fronterizo y reducir la presencia de migrantes sin documentos en el país.

     

  • Redes sociales y polarización: tener más amigos ahora nos vuelve menos tolerantes

    Redes sociales y polarización: tener más amigos ahora nos vuelve menos tolerantes

    La polarización política no es nueva, pero desde 2010 se ha disparado a niveles nunca vistos, coincidiendo con la expansión global de los smartphones y las redes sociales. Un estudio del Complexity Science Hub, publicado esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), señala que la mayor conectividad social está fragmentando las sociedades democráticas y empujándolas hacia burbujas ideológicas cerradas y conflictivas.

    Según el análisis computacional de más de 27.000 encuestas del Pew Research Center, el número promedio de amigos íntimos en Europa y Estados Unidos se ha duplicado en menos de dos décadas: de dos en 2008, a entre cuatro y cinco en 2024. Estos “amigos cercanos” son aquellas personas cuyas opiniones influyen directamente en temas importantes para el individuo.

    Sin embargo, lo que a primera vista parece un indicador positivo de vida social es, en realidad, una fuente de intolerancia creciente.

    “Si tengo dos amigos, haré todo lo posible por conservarlos. Pero si tengo cinco, es más fácil prescindir de uno cuando hay conflicto. Ya no necesito ser empático”, explica Stefan Thurner, coautor del estudio.

    Más amigos, menos democracia

    La investigación advierte que la hiperconectividad está facilitando la formación de grupos homogéneos donde todos comparten una misma visión del mundo, lo que reduce el intercambio de ideas, aumenta el rechazo al disenso y erosiona el debate democrático.

    Los datos muestran un giro marcado hacia posiciones ideológicas extremas. En 1999, solo el 14 % de los estadounidenses expresaban opiniones totalmente de izquierda; para 2017, esa cifra había subido al 31 %. En el caso de la derecha conservadora, el salto fue del 6 % al 16 % en ese mismo periodo.

    “Las personas ya no combinan ideas de izquierda y derecha según el tema. Cada vez más se alinean completamente con un solo bando”, señala Jan Hofer, también del Complexity Science Hub.

    Los investigadores describen esta dinámica como una “transición explosiva” en la que la conectividad sobrepasa un umbral crítico y la sociedad se fragmenta en comunidades hostiles entre sí, sin canales efectivos de comunicación o diálogo.

    Una amenaza directa para las democracias

    La democracia, advierten los expertos, requiere espacios de encuentro, comunicación y tolerancia entre distintos grupos sociales. Cuando estos desaparecen y se impone la fragmentación, el sistema democrático se degrada.

    “La fragmentación destruye la base social de la tolerancia y, con ella, provoca la erosión a largo plazo de las estructuras democráticas”, concluye Thurner.

    Como solución, el estudio hace un llamado a fomentar en los jóvenes la capacidad de diálogo con quienes piensan distinto, así como a cultivar la empatía como valor social, para frenar la deriva hacia una polarización sin retorno.