El Departamento de Guerra de Estados Unidos realizó este martes un nuevo ataque contra «un buque» que supuestamente estaba operado por una organización terrorista designada en el Pacífico Oriental y confirman dos presuntos narcotraficantes muertos.
«Localizaremos y destruiremos todos los buques que tengan la intención de traficar drogas a Estados Unidos para envenenar a nuestros ciudadanos», dijo el secretario de Guerra estadounidense, Peter Hegseth, al confirmar el nuevo ataque.
Hegseth aseguró que la operación se realizó en aguas internacionales del Pacífico Oriental, cerca de Colombia y acompañó su publicación en Truth Social con un video de la agresión.
Con este nuevo bombardeo suman más de una quincena de ataques letales y más de 25 muertos desde que Estados Unidos desplegó fuerzas del Comando Sur cerca de las costas de Venezuela en el Caribe y más recientemente en el Pacífico Oriental cerca de Colombia.
A finales de la semana pasada, diferentes medios estadounidenses reportaron que el Pentágono se preparaba para posibles ataques a objetivos terrestres, luego de que el presidente Donald Trump asegurara que el tráfico por mar ha sido «controlado».
El papa León XIV instó este martes a «buscar el diálogo» para encontrar una solución a los problemas entre Estados Unidos y Venezuela en el mar del Caribe, e insistió en que «con la violencia no venceremos», al ser preguntado por periodistas tras los recientes ataques en la zona.
«Lo más importante es buscar el diálogo», afirmó el pontífice al ser consultado sobre la creciente tensión entre Caracas y Washington, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara el domingo que «no cree» que Estados Unidos vaya a entrar en guerra con Venezuela.
En su comparecencia ante la prensa al salir de su residencia de Castel Gandolfo, en las cercanías de Roma, el pontífice también se refirió a la situación en Oriente Medio, donde dijo que la paz «es muy frágil» y debe basarse en «la justicia de todos los pueblos».
«Gracias a Dios, al menos la primera fase del acuerdo de paz sigue adelante, pero es muy frágil. Es necesario ver cómo avanzar hacia la segunda parte, abordar el tema del gobierno y garantizar los derechos de todos», explicó.
«El tema de Cisjordania es complejo: Israel había dicho una cosa y luego a veces se hace otra. Debemos tratar de trabajar juntos por la justicia y por todos los pueblos», concluyó.
León XIV aprovechó además que este martes se celebra el Día de las Fuerzas Armadas en Italia para felicitar a los militares y recordar que «los países tienen el derecho de tener fuerzas armadas para defender la paz, para construir la paz».
Durante el mismo encuentro informal, León XIV fue preguntado por el derrumbe parcial de una torre medieval en Roma ocurrido el lunes durante unos trabajos de restauración, en el que murió un operario.
El papa destacó que «es un derecho del ser humano tener un trabajo digno» que permita «ganar el sustento para el bien de la familia» y expresó su preocupación por «la seguridad laboral, un tema que afecta no solo a Italia, sino al mundo entero».
El 49.6 % de los residentes en Florida considera mudarse a otro estado debido al alto costo de vida, reveló una encuesta realizada por la Universidad Atlantic de Florida (FAU, por sus siglas en inglés), que advierte sobre el creciente descontento entre quienes habitan uno de los destinos más populares de Estados Unidos.
El estudio, elaborado entre el 30 de septiembre y el 10 de octubre, revela que un 26 % de los encuestados aseguró que “seriamente está considerando” dejar Florida, mientras otro 23.6 % dijo estarlo “considerando algo”. La tendencia contrasta con el boom migratorio que ha experimentado ese estado desde la pandemia, según datos del Censo.
“El índice de quienes consideran mudarse es llamativo, pues sugiere que, aunque Florida atrae nuevos residentes, muchos de los actuales se sienten lo suficiente exprimidos para pensar en irse”, explicó Eric Levy, director asistente de la iniciativa de encuestas de negocios y economía (BEPI) de FAU.
La encuesta también revela que nueve de cada 10 habitantes, es decir, el 90 %, se muestra preocupado por la inflación; de ellos, el 56 % se siente “muy preocupado”. Además, el 80 % se declaró inquieto por la falta de vivienda asequible, y un 49 % afirmó estar “muy preocupado” por esta situación.
Otro hallazgo es que el 79 % de los floridanos cree que comprar una casa es más difícil que hace cinco años. Solo el 51 % se siente “algo seguro” de poder adquirir una vivienda en la actualidad. Las principales barreras señaladas fueron los altos precios (36 %), las tasas de interés (15 %) y los enganches (11 %).
En paralelo, el 43 % de los encuestados indicó que vive “de salario en salario” y no logra ahorrar, mientras solo un 48 % tiene un fondo de emergencia que le permita cubrir tres meses de gastos. El principal obstáculo para ahorrar es el alto costo de vida (43 %), seguido por las deudas (15 %) y la falta de ingresos suficientes (13 %).
Pese a este panorama, el 53 % de los encuestados dijo que aún cree en el «sueño americano». El 41 % opinó que la economía de Estados Unidos es “buena o excelente”, mientras un 27.6 % la calificó de “pobre” y un 31.5 % como “regular”.
Florida fue el segundo estado del país que más población ganó entre 2023 y 2024, con 467,347 nuevos habitantes, solo superado por Texas. La llegada masiva de nuevos residentes entre 2019 y 2023 provocó que los alquileres aumentaran, en promedio, $500 hasta alcanzar una media de $1,719, según un informe de la Universidad de Florida.
La encuesta fue realizada a 1,000 adultos residentes en Florida, con un margen de error del 3.02 %.
El 64 % de los votantes latinos en Estados Unidos desaprueba la gestión del presidente Donald Trump, según una encuesta de la organización UnidosUS divulgada este lunes. El estudio destaca además que el 41 % de estos ciudadanos teme ser arrestado por autoridades migratorias, aunque cuenten con ciudadanía o residencia legal.
La encuesta titulada Bipartisan Poll of Hispanic Voters: The Road to 2026 fue elaborada por la firma BSP Research entre el 8 y el 22 de octubre, y se basó en una muestra nacional de 3,000 latinos. El margen de error es del 1.8 %.
A pesar de la desaprobación mayoritaria, solo un 13 % de quienes votaron por Trump en 2024 asegura que no lo haría nuevamente. Un 9 % de ese mismo grupo se mostró indeciso respecto a su respaldo futuro, revelando una compleja relación con el liderazgo del actual mandatario.
En cuanto a las principales preocupaciones de los votantes latinos, el 53 % mencionó el alto costo de vida y la inflación como su mayor problema. Le siguieron el empleo y la economía (36 %), vivienda (32 %), salud pública (30 %) e inmigración (20 %).
Un 39 % de los encuestados dijo que su situación económica actual es peor que la de hace un año, mientras que solo un 14 % afirmó estar mejor. Además, la mitad de los consultados cree que las políticas económicas del presidente Trump empeorarán su situación.
El 65 % opina que tanto el presidente como el Partido Republicano no están enfocándose en resolver los problemas económicos que enfrenta la población. Esta percepción se intensificó tras el cierre del Gobierno, ocurrido el 1 de octubre, debido a diferencias entre demócratas y republicanos sobre temas presupuestarios como subsidios médicos.
La encuesta también muestra que el 61 % culpa a los republicanos por ese cierre gubernamental, mientras que el 22 % señala a los demócratas. De cara a las elecciones de medio término de 2026, el 52 % planea votar por un candidato demócrata, frente al 28 % que se inclina por un republicano.
En el ámbito migratorio, el 72 % expresó su rechazo a un fallo de la Corte Suprema que permite a ICE realizar arrestos basándose en el idioma, el trabajo o la apariencia de una persona. El 33 % reportó pérdida de trabajadores por temor a redadas y el 29 % afirmó que niños han dejado de asistir a clases por ese mismo temor.
En California, el estado con mayor población latina, el 74 % rechazó esos criterios de arresto y el 82 % dijo estar profundamente preocupado por la falta de control del Congreso frente al poder del Ejecutivo. Además, el 60 % expresó sentirse menos seguro respecto a sus libertades y derechos civiles bajo la actual administración.
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, advirtió este lunes que el país podría cerrar su espacio aéreo si el sistema de aviación se volviera inseguro debido al cierre gubernamental, que se extiende ya por segundo mes consecutivo.
«Si pensáramos que no es seguro, cerraríamos todo el espacio aéreo», declaró Duffy durante una entrevista con la cadena CNBC, declaraciones que también fueron recogidas por Bloomberg.
Aunque aseguró que Estados Unidos aún no ha alcanzado ese punto crítico, reconoció que la paralización del Gobierno federal “añade más riesgo al sistema de aviación”, debido a los efectos acumulativos sobre el personal y las operaciones aéreas.
Desde el inicio del cierre el 1 de octubre, la Administración Federal de Aviación (FAA) ha tenido que ralentizar el tráfico aéreo en varios aeropuertos ante la creciente escasez de controladores aéreos disponibles.
La FAA reveló que cerca de 13,000 controladores están trabajando sin recibir salario desde que comenzó el cierre, situación que ha generado fatiga y niveles de estrés elevados entre el personal.
«En la actualidad, la mitad de nuestras 30 instalaciones principales sufren escasez de personal, y casi el 80 % de los controladores aéreos están ausentes en las instalaciones del área de Nueva York», advirtió el organismo en una publicación reciente en redes sociales.
Durante el pasado fin de semana, las interrupciones se agudizaron. La FAA suspendió temporalmente los vuelos con destino al Aeropuerto Internacional Newark Liberty, cercano a Nueva York, debido a la falta de personal.
Las demoras y cancelaciones afectaron a miles de pasajeros, mientras las autoridades siguen sin lograr un acuerdo presupuestario que permita reactivar plenamente la administración federal.
La crisis amenaza con escalar si no se encuentra una solución inmediata, ya que el sistema de aviación civil estadounidense depende de personal técnico altamente capacitado, cuya ausencia compromete la seguridad nacional.
Kilmar Ábrego García, el salvadoreño deportado en marzo y devuelto en junio a EEUU, comparecerá ante la justicia estadounidense el próximo 8 y 9 de diciembre, luego de que un juez federal reprogramara la audiencia de acusación por tráfico humano en Tennessee, originalmente prevista para esta semana.
La decisión fue tomada por el juez Waverly Crenshaw, quien se reunió con los abogados defensores y fiscales el pasado viernes. Aunque no se han revelado los motivos del cambio de fecha, se espera que en la audiencia se analicen los argumentos de la defensa para desechar los cargos y excluir parte de las pruebas presentadas.
La defensa de Ábrego García sostiene que los cargos federales por tráfico humano en su contra son “represalias judiciales” y que, ante la posibilidad de una acusación con motivaciones indebidas, corresponde al gobierno probar lo contrario.
En documentos recientes, el equipo legal del salvadoreño denunció que el gobierno estadounidense no ha entregado información clave para su defensa ni ha permitido el testimonio de testigos relevantes en la audiencia.
El caso se remonta a un incidente ocurrido en 2022, cuando agentes estatales detuvieron a Abrego García en una carretera de Tennessee y encontraron a ocho personas más en su vehículo. En el operativo también se le decomisaron $1,400 en efectivo, cantidad que, según los oficiales, habría sido un pago por el traslado.
Durante la intervención, Ábrego García cambió su versión de los hechos en varias ocasiones. Inicialmente dijo que se dirigía a su casa en Maryland, luego afirmó que viajaba por motivos laborales. Además, señaló que las personas a bordo del vehículo provenían de St. Louis, Missouri.
El salvadoreño fue deportado a El Salvador en marzo de este año junto a un grupo de venezolanos que fue recluido en el CECOT, pero posteriormente fue repatriado a Estados Unidos para enfrentar los cargos federales. Según los registros migratorios, Ábrego García ingresó al país en 2011 y fue sujeto de una orden de deportación desde 2019, que luego fue suspendida.
Hasta ahora, el juez Crenshaw no ha emitido un fallo sobre la moción para desestimar los cargos. El resultado de la audiencia de diciembre será determinante para definir si el caso avanza o queda anulado por presunta persecución judicial.
El gobierno estadounidense ha pretendido deportar a Ábrego García a varios países africanos, pero el juez ha ordenado que permanezca en EEUU mientras se realiza el proceso en su contra..
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó el domingo una guerra contra Venezuela, pese a la creciente tensión militar en el Caribe por ataques de su gobierno a supuestas narcolanchas, que ya han dejado al menos 64 fallecidos desde septiembre.
En una entrevista con la cadena CBS, el mandatario fue cuestionado sobre la posibilidad de una intervención directa en el país sudamericano. “Lo dudo, no lo creo”, respondió Trump, refiriéndose al posible conflicto, mientras se espera la llegada del portaaviones USS Gerald Ford a aguas del Caribe.
Consultado sobre si Estados Unidos planea una intervención terrestre en Venezuela, el presidente evitó confirmar o negar cualquier acción.
“No me inclinaría a decir que haría eso porque no hablo con los periodistas sobre si voy a atacar o no… no le voy a decir qué voy a hacer con Venezuela, si es que lo voy a hacer o no”, sostuvo Trump, agregando que el gobierno de Caracas “nos ha tratado muy mal, no solo con las drogas”.
El presidente reiteró su acusación de que las autoridades venezolanas han enviado a miles de criminales a Estados Unidos. “Han traído a nuestro país a… a 11,888 asesinos”, declaró, responsabilizando de esta situación a las políticas migratorias del expresidente Joe Biden. “Venezuela vació sus cárceles en Estados Unidos. Dejaron entrar a gente que jamás debió haber entrado”.
Trump defendió los bombardeos a embarcaciones como una acción contra el narcotráfico, asegurando que cada lancha destruida representa un golpe al crimen transnacional. “Cada uno de esos barcos que ven derribados —y estoy de acuerdo, es algo terrible— mata a 25,000 estadounidenses”, dijo, en referencia al daño causado por las drogas que ingresan desde Sudamérica.
Donald Trump (i) presidente de Estados Unidos y Nicolás Maduro, gobernante venezolano. EFE
La caída de Maduro está cerca
Al ser cuestionado sobre si estas operaciones buscan derrocar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, el mandatario estadounidense respondió con ambigüedad, pero dejando entrever sus intenciones.
“Yo diría que sí. Creo que sí”, afirmó, sugiriendo que el tiempo de Maduro al frente de Venezuela estaría llegando a su fin.
Las recientes declaraciones del presidente se dan tras un nuevo ataque del Ejército estadounidense en el Caribe, donde murieron tres personas, provocando fuertes críticas del gobierno de Venezuela y de Colombia, encabezado por Gustavo Petro. Ambos mandatarios denunciaron la operación como una violación a la soberanía regional.
Organizaciones no gubernamentales han calificado las ofensivas como “ilegales” y han pedido una rendición de cuentas. Naciones Unidas también expresó preocupación, señalando que “ninguno de los individuos en los barcos atacados representaba una amenaza inminente”, y llamó a una investigación “rápida, independiente y transparente”.
Según reportes de la CBS, las operaciones militares estadounidenses en el Caribe y el Pacífico han dejado al menos 64 personas muertas desde septiembre, en un contexto de creciente presión internacional contra las acciones unilaterales del gobierno de Trump.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el domingo que las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) «no han ido suficientemente lejos» y defendió las tácticas violentas mostradas en videos, durante una entrevista en el programa 60 Minutes de la cadena CBS.
Al ser cuestionado sobre si las operaciones fueron excesivas —en imágenes se ve a agentes empujando al suelo a una mujer, empleando gases lacrimógenos en una zona residencial y rompiendo cristales de un vehículo— Trump respondió: «No, creo que no han ido suficientemente lejos porque hemos sido retenidos por los jueces, los jueces liberales que pusieron (los expresidentes demócratas) Biden y Obama».
Preguntado si le parecían aceptables las tácticas registradas en los videos, sostuvo: «porque tienes que sacar a la gente fuera», y recurrió a la criminalización generalizada de los migrantes al afirmar que «muchos son asesinos».
Sobre la deportación de indocumentados que no tienen antecedentes penales, evitó confirmar si esa será la intención explícita de su Administración y se limitó a decir: «Debemos empezar con una política, y la política debe ser: usted entró en el país ilegalmente, usted se va a ir».
Trump volvió a afirmar una cifra de inmigrantes indocumentados en EE. UU. —25 millones— sin aportar pruebas que la respalden, y negó fijar una meta concreta que le permita declarar la política migratoria como «misión cumplida».
Sobre el impacto económico y social de las redadas, el presidente calificó en primera instancia a algunos trabajadores afectados como «jardineros criminales», para luego reconocer que necesita mano de obra en el campo: «jardineros y granjeros más que nadie».
Sus declaraciones reavivan el debate sobre seguridad, derechos humanos y la disponibilidad laboral en estados que dependen de trabajadores migrantes.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo en una entrevista con CBS este domingo que su homólogo chino, Xi Jinping, afirmó en algún momento que China no intervendrá en Taiwán mientras él dirija la Casa Blanca, aunque no hablaron del tema en su reciente reunión en Corea del Sur.
Xi «dijo abiertamente, y su gente dijo abiertamente en las reuniones: ‘Nunca haríamos nada mientras el presidente Trump sea presidente’, porque saben las consecuencias», declaró Trump en un adelanto en X de su entrevista en el programa 60 Minutes del canal CBS, que se emite en la noche del domingo.
Trump, que grabó la entrevista el viernes, indica que en su reunión de la víspera con Xi en Busán (Corea del Sur) sobre materia comercial, el presidente chino «no mencionó» a Taiwán, algo que le «sorprendió».
El Gobierno chino afirmó el pasado miércoles que no renunciará al uso de la fuerza para lograr la «reunificación» con Taiwán y ha pedido al Gobierno de Trump una postura clara sobre la isla autogobernada dada su mayor ambigüedad respecto a su predecesor, Joe Biden, que expresó apoyo a Taipéi.
La periodista Norah O’Donnell preguntó a Trump sobre los planes de EE.UU. ante la posibilidad de una invasión de China a Taiwán, tras lo que el presidente respondió que «lo sabrán cuando eso ocurra» y aseguró que Xi «entiende» lo que puede pasar, pero se negó a dar más explicaciones.
«No puedo revelar mis secretos, no quiero ser uno de estos tipos que dice exactamente lo que ocurrirá si algo ocurre, la otra parte lo sabe (…). Entienden lo que va a pasar», comentó.
Fue entonces cuando hizo las declaraciones sobre lo que Xi y su equipo supuestamente han dicho «abiertamente» en sus reuniones, que China no intervendrá mientras Trump sea presidente.
Desde hace más de siete décadas, EE.UU. se encuentra en medio de las disputas entre China y Taiwán, ya que Washington es el principal suministrador de armas a Taipéi y, si bien no mantiene vínculos diplomáticos con la isla, podría defenderla en caso de conflicto con Pekín.
El Kremlin admitió hoy contactos con Venezuela al ser preguntado por informaciones sobre una eventual solicitud de ayuda del líder de ese país, Nicolás Maduro, al presidente ruso, Vladímir Putin.
«Estamos en contacto con nuestros amigos venezolanos», dijo al respecto el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, a la agencia TASS.
Según el diario The Washington Post, Maduro habría pedido ayuda a Rusia, China e Irán para reforzar la defensa del país ante las presiones de EE.UU.
Peskov, quien no mencionó directamente la supuesta petición de Maduro, subrayó, no obstante, que Rusia y Venezuela están unidas por «obligaciones contractuales».
Rusia y Venezuela firmaron en mayo pasado un acuerdo de asociación estratégica durante una visita de Maduro a Moscú.
Esta semana, Rusia reiteró su apoyo a Venezuela ante las amenazas «existentes y potenciales» que emanan de EE.UU.
Varias informaciones publicadas este viernes apuntan a que EE.UU. está aumentando aún más su despliegue militar en el Caribe o que incluso planea ya ataques contra objetivos en Venezuela, por lo que crece el temor a una ofensiva de Washington contra el Gobierno de Maduro pese a que el propio Donald Trump negara esa posibilidad.
Según periodistas especializados en defensa, EE.UU. pasará a tener en la zona en unos días ocho buques de guerra, tres buques anfibios y un submarino on un total de trece efectivos navales, su mayor despliegue desde la primera Guerra del Golfo (1990-1991), según un estudio del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
Un paso más allá fueron las informaciones de los diarios Miami Herald y The Wall Street Journal, que aseguraron, citando fuentes cercanas al Gobierno Trump, que Estados Unidos se prepara para bombardear en cualquier momento instalaciones militares dentro de Venezuela.
Maduro ha denunciado en repetidas ocasiones que Washington quiere expulsarlo del poder y ha llamado a la parte estadounidense a renunciar a planes militares con respecto a Venezuela.