La jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, defendió este viernes las nuevas sanciones aprobadas por la Comisión Europea contra Rusia porque «perjudican gravemente la economía rusa» y merman su capacidad para la guerra.
«Moscú no es invencible. En el campo de batalla, su ejército se está estancando. En casa, su economía se está resquebrajando», señaló Kallas en redes sociales.
En la misma línea, la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, subrayó que las sanciones «funcionan» y la UE seguirá «aplicándolas hasta que Rusia entable negociaciones serias con Ucrania para lograr una paz justa y duradera».
Ambas dirigentes europeas se pronunciaron en este sentido después de que la Comisión Europea (CE) propusiera este viernes el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia centrado en la energía, los servicios financieros y el comercio, con idea de que pueda entrar en vigor cuando se cumplan cuatro años desde que comenzó la invasión a gran escala de Ucrania el 24 de febrero de 2022.
El conflicto entre Rusia y Ucrania podría alcanzar la alarmante cifra de dos millones de soldados muertos, heridos o desaparecidos para la primavera de 2026, si se mantiene la actual intensidad de la guerra, advirtió este martes el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) con sede en Washington.
El análisis indica que casi 1.2 millones de soldados rusos y cerca de 600,000 ucranianos han muerto, resultado heridos o permanecen desaparecidos desde que comenzó la invasión en 2022. En conjunto, las bajas ascienden ya a 1.8 millones, lo que convertiría este conflicto en el más mortífero para grandes potencias desde la Segunda Guerra Mundial.
“Están pagando un precio extraordinario por ganancias mínimas”, señala el informe, que subraya el costo humano frente al escaso avance territorial.
El documento del CSIS destaca, por ejemplo, que en Pokrovsk, Donetsk, las tropas rusas han logrado conquistar territorio a un ritmo de apenas 70 metros por día, y que desde enero de 2024 han recuperado menos del 1.5 % del territorio ucraniano.
El informe se publicó tras las reuniones trilaterales entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos celebradas el pasado fin de semana en Abu Dabi, donde se busca establecer una hoja de ruta para una eventual salida negociada del conflicto. Según fuentes diplomáticas, se espera la realización de nuevos encuentros bajo el mismo formato en los próximos días.
En el plano económico, el estudio del CSIS advierte de un deterioro continuo en la economía rusa, con una caída sostenida en la producción industrial y niveles de inflación persistentemente altos.
Según el centro de análisis, “Rusia se está convirtiendo en una potencia económica de segunda o tercera categoría”, lo que pone en entredicho su capacidad de sostener la guerra a largo plazo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, concluye el primer año de su segundo mandato con una de sus promesas más ambiciosas aún incumplida: poner fin a la guerra en Ucrania. Durante su campaña de 2024, aseguró repetidamente que lograría un acuerdo de paz “en 24 horas”, algo que sigue lejos de concretarse.
A lo largo de los últimos doce meses, el mandatario ha pasado de mostrarse confiado en alcanzar una solución rápida al conflicto, a reconocer públicamente su complejidad. “No es una situación fácil, debo decirles. Qué desastre”, expresó en diciembre, evidenciando su cambio de tono.
Trump insiste en que heredó el conflicto de sus antecesores, Joe Biden y Barack Obama, y aunque asegura haber puesto fin a “ocho guerras”, la situación en Ucrania continúa sin avances significativos.
La evolución de su postura ha ido en paralelo al desgaste de su relación con el presidente ruso, Vladímir Putin, con quien dijo estar “muy decepcionado”, y al fortalecimiento de sus vínculos con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Uno de los episodios más tensos entre Trump y Zelenski ocurrió en febrero, durante un encuentro en el Despacho Oval. Trump lo acusó de ser un “desagradecido” frente a la ayuda enviada por Washington y lo confrontó al decir: “Te estás jugando la Tercera Guerra Mundial”.
A partir de ese incidente, ambos mandatarios lograron recomponer la relación, e incluso conversaron a solas durante el funeral del papa Francisco, en el Vaticano, en lo que la Casa Blanca calificó como una reunión “muy productiva”.
No obstante, ni el aumento de contactos diplomáticos ni las fotografías protocolarias han frenado los ataques rusos. El intento más claro por avanzar hacia la paz fue una reunión en Turquía que reunió a delegaciones de Ucrania, Rusia y EE.UU., sin resultados positivos.
El 15 de agosto, Trump sostuvo su primer encuentro con Putin como presidente reelecto en la base aérea de Anchorage, Alaska. Tras tres horas de diálogo, el presidente estadounidense afirmó que hubo avances, pero concluyó: “No hay acuerdo hasta que haya un acuerdo”. Moscú se negó a detener su ofensiva y tampoco aceptó discutir una retirada total del territorio ucraniano.
En noviembre, una propuesta de paz impulsada por el enviado especial Steve Witkoff y negociada inicialmente con Rusia fue cuestionada por países europeos, que la consideraron favorable al Kremlin. Tras ser ajustado, el plan de 20 puntos recibió la aprobación de Zelenski “en un 90 %”, pero el principal obstáculo continúa siendo la negativa de Ucrania y sus aliados a ceder territorios ocupados, en particular la región de Donetsk.
El último encuentro entre Trump y Zelenski se celebró en diciembre de 2025 en Florida, y no se logró ningún acuerdo. Está previsto que ambos vuelvan a reunirse esta semana en el Foro Económico Mundial de Davos.
A estas alturas, el presidente Trump ha admitido que el conflicto en Ucrania “llevará tiempo resolver”, alejándose del discurso de una solución inmediata que repitió antes de volver a la Casa Blanca.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advirtió el viernes que los niños en Ucrania enfrentan un escenario devastador, marcado por temperaturas extremas bajo cero y ataques constantes del Ejército ruso contra la infraestructura energética, lo que mantiene a millones de familias “en un estado constante de supervivencia”.
Desde Ginebra, el representante de UNICEF en Ucrania, Munir Mammadzade, describió un panorama crítico.
“Millones de familias pasan días enteros sin calefacción, electricidad ni agua potable. El escenario invernal que tanto temíamos ya es una realidad”, afirmó Mammadzade.
El funcionario detalló que las condiciones climáticas han agravado el impacto de la guerra sobre los más vulnerables.
“Niños, niñas y sus familias viven en edificios de varios pisos sin calefacción, a -18 grados centígrados, resguardándose de bombardeos y resistiendo temperaturas extremas”, lamentó.
El representante explicó que la situación no solo pone en riesgo la salud física de los menores, sino también su estabilidad emocional.
“La oscuridad, el frío y el estrés agravan enfermedades respiratorias y generan un miedo constante. Los recién nacidos y lactantes, por su fragilidad, están en mayor riesgo de hipotermia y enfermedades que pueden volverse mortales sin la atención médica adecuada”, alertó.
Además, la educación de los niños también se ha visto severamente afectada. Las escuelas en Kiev y otras regiones del país han debido migrar completamente a clases virtuales debido al frío, pero los apagones frecuentes dificultan incluso esta modalidad, dejando a miles sin acceso a la enseñanza.
Frente a este panorama, UNICEF ha intensificado su respuesta invernal con el envío de cerca de 80 generadores de alta capacidad para apoyar a empresas de agua y calefacción en distintas regiones. El objetivo es reducir interrupciones en los servicios esenciales y ofrecer soluciones sostenibles en medio de la crisis.
“Es una carrera contrarreloj”, subrayó Mammadzade, destacando el trabajo inmediato de los técnicos en cuanto se registran daños a las infraestructuras.
Los servicios de Inteligencia de Reino Unido calcularon que Rusia ha sufrido unas 1,213,000 bajas —entre muertos y heridos— desde el inicio de la invasión a Ucrania en febrero de 2022, una ofensiva ordenada por el presidente ruso, Vladimir Putin, que está por cumplir cuatro años.
El Ministerio de Defensa británico detalló que solo en 2025 Moscú habría tenido alrededor de 415,000 bajas, lo que convierte a ese año en el segundo más letal para las fuerzas rusas, apenas por debajo de 2024, cuando la cifra se elevó a unas 430,000, según datos divulgados este domingo.
La cartera ministerial británica citó cifras del Estado Mayor de Ucrania para señalar que en diciembre de 2025 Rusia sufrió un promedio de 1,130 bajas diarias. Este aumento representa el cuarto mes consecutivo con incrementos, tras un periodo de relativa baja entre abril y agosto del mismo año.
Según el informe, la media diaria de bajas entre agosto y diciembre de 2025 fue la más elevada desde abril de 2024. Las autoridades británicas creen que estas cifras se deben a los múltiples ataques de infantería desplegados por las tropas rusas en varios frentes, en especial donde se han registrado avances recientes.
Reino Unido advirtió que es “muy probable” que las elevadas tasas de bajas continúen en enero de 2026, ya que Rusia mantiene su ofensiva terrestre a gran escala pese al elevado costo humano del conflicto.
La guerra iniciada por Rusia contra Ucrania ha superado los 1,418 días de duración, superando así el tiempo que combatió la Unión Soviética contra la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, sin que Moscú logre alcanzar ninguno de sus objetivos estratégicos, aseguró este lunes el ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Andrí Sibiga.
Durante una rueda de prensa ofrecida en Kiev junto a su homólogo noruego, Espen Barth Eide, Sibiga enfatizó que “esta guerra ya dura más que la germano-soviética. Al mismo tiempo, el agresor no ha alcanzado en estos casi cuatro años ni uno solo de sus objetivos estratégicos”, declaró el canciller, citado por la agencia Interfax Ucrania.
Ambos diplomáticos discutieron proyectos de cooperación para este año, especialmente en el área de defensa. Sibiga también actualizó a Eide sobre las negociaciones que Ucrania mantiene con Estados Unidos y sus aliados europeos en busca de una propuesta de paz que pueda ser presentada a Moscú.
En paralelo, los ministros subrayaron la urgencia de incrementar las sanciones internacionales contra Rusia, al tiempo que abordaron asuntos globales como las protestas en Irán y la reciente captura del presidente venezolano depuesto, Nicolás Maduro, por parte de EE.UU.
Noruega anunció durante esta visita una ayuda de emergencia por $371.4 millones (tras conversión de €340 millones) para apoyar a Ucrania, especialmente en su sector energético y en el mantenimiento de servicios esenciales. Parte de estos fondos se destinarán a la compra de gas y reparación de infraestructura crítica dañada por ataques rusos recientes, que han dejado a gran parte de Kiev sin electricidad ni calefacción en medio de las bajas temperaturas.
Un militar ucraniano desmina un territorio cerca de la ciudad de Járkov, en el este de Ucrania, en una imagen de archivo. EFE
Una guerra sin final a la vista
El conflicto, que inició el 24 de febrero de 2022, se ha convertido en una guerra de desgaste con consecuencias devastadoras para ambas naciones. Mientras las tropas soviéticas, en la Segunda Guerra Mundial, expulsaron a los nazis y tomaron Berlín en 1,418 días, las fuerzas rusas actuales apenas han conseguido avances limitados en el territorio ucraniano.
Las bajas en el ejército ruso superan el millón de efectivos, de los cuales entre 200,000 y 300,000 habrían muerto, según fuentes independientes. Moscú, por su parte, mantiene la cifra oficial en solo 5,937 fallecidos, un dato no actualizado desde septiembre de 2022.
La invasión, pensada inicialmente como una operación militar relámpago, se transformó en una campaña prolongada que ha consumido recursos masivos —alrededor del 7 % del PIB ruso para 2025— y ha incrementado el aislamiento internacional del Kremlin.
El gobernante ruso Vladimir Putin. EFE
Putin y la retórica de la «guerra santa»
El presidente ruso, Vladímir Putin, comparó desde el inicio esta ofensiva con la «Gran Guerra Patria» soviética, afirmando durante la pasada Navidad ortodoxa que se trata de una misión “sagrada”.
“Los soldados rusos cumplen siempre, como por orden del Señor, la misión de defender la patria y a su pueblo. La salvación de la patria”, dijo Putin.
A estas declaraciones se sumó el patriarca ortodoxo Kiril, quien calificó de “traidores a la patria” a quienes no respaldan el conflicto. Esta narrativa choca con la realidad del campo de batalla, donde Rusia, lejos de liberar, es considerada la potencia invasora por gran parte de la comunidad internacional.
Fracaso de la toma de Kiev y comparación histórica
El Kremlin proyectaba la toma de Kiev en solo tres días, pero su intento inicial en el aeródromo de Gostómel fracasó. Desde entonces, las tropas rusas no han logrado consolidar el control total ni siquiera sobre las cuatro regiones ucranianas que declaró anexadas en 2022.
Mientras tanto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a quien Rusia califica como líder de un régimen “neonazi”, continúa resistiendo desde Kiev.
En los últimos meses, Rusia apenas ha conseguido avances territoriales mínimos. En 2025, sumó entre 5,000 y 6,000 kilómetros cuadrados a los 94,000 que controla actualmente —una quinta parte del territorio ucraniano—, aunque al inicio del conflicto llegó a ocupar hasta un 40 % del país.
A pocas horas de reunirse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Florida, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, dejó claras las «líneas rojas» del país en las negociaciones de paz, en medio de la invasión rusa que supera los mil días de conflicto.
“Debemos trabajar para minimizar los asuntos pendientes. Por supuesto, hoy existen líneas rojas para Ucrania y el pueblo ucraniano”, expresó el mandatario, quien advirtió que los puntos más delicados del borrador del plan de paz incluyen la soberanía territorial y el control de la planta nuclear de Zaporiyia.
Zelenski sostuvo que cualquier posible actualización del plan de paz será comunicada a los ciudadanos antes de su aprobación, ya sea mediante referéndum o cambios legislativos.
“Es el pueblo ucraniano quien tiene la última palabra”, recalcó a través de su cuenta oficial en la red social X.
Mientras viajaba hacia Estados Unidos, el mandatario denunció que Rusia lanzó ataques masivos sobre distintas zonas de Ucrania. Según él, estos bombardeos representan la “respuesta” del Kremlin a los esfuerzos internacionales por alcanzar un alto al fuego. “Nuestra petición más importante es que las garantías de seguridad sean sólidas”, dijo.
Zelenski advirtió que no es viable celebrar elecciones bajo las actuales condiciones de inseguridad, presionadas también por exigencias de Washington.
“Los cielos deben ser seguros y la seguridad debe estar garantizada en todo nuestro territorio, al menos durante las elecciones o un referéndum”, manifestó. Además, pidió que se permita el ingreso de observadores internacionales incluso en zonas ocupadas por Rusia.
Apoyo europeo antes del encuentro clave
Horas antes del encuentro con el presidente Trump, Zelenski sostuvo una llamada telefónica con varios líderes europeos. Participaron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, António Costa; el secretario general de la OTAN, Mark Rutte; y el presidente de Francia, Emmanuel Macron.
Durante la conversación, los mandatarios revisaron los “elementos más fundamentales de los borradores de los documentos clave” que se discutirán en Florida. Zelenski afirmó que se necesita una “postura firme en el frente y en la diplomacia para evitar que (Vladimir) Putin manipule y eluda un fin real y justo de la guerra”.
Von der Leyen aseguró que “todos los esfuerzos deben conducir al objetivo común: una paz justa y duradera que preserve la soberanía y la integridad territorial de Ucrania”, y subrayó que la Comisión Europea mantendrá la presión sobre Rusia en 2026.
António Costa, por su parte, reiteró que el apoyo de Bruselas “no flaqueará” y respaldó una “Ucrania fuerte y próspera en la UE” como garantía de seguridad para todo el continente. También aplaudió las recientes sanciones contra Rusia, incluyendo el bloqueo prolongado de activos soberanos.
Ucrania conmemoró este jueves su cuarta Navidad desde que inició la invasión rusa, marcada por nuevos ataques, cortes de energía y un ambiente sombrío en medio de un conflicto que parece lejos de terminar.
Desde Leópolis, en el oeste del país, muchas familias —incluidas algunas con soldados de permiso o en rehabilitación— intentaron salir a las calles para encontrar un poco del espíritu navideño. Sin embargo, los bombardeos rusos entre la noche del 24 y la mañana del 25 de diciembre empañaron los festejos en varias ciudades, afectando severamente el sistema eléctrico nacional.
Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania, sufrió graves daños en sus sistemas de electricidad y calefacción, donde las temperaturas descendieron hasta los -11 grados Celsius. Los ataques dejaron una persona muerta y al menos 15 heridos.
“Nos quieren asustados y deprimidos”
“No estoy sintiendo realmente el espíritu navideño”, expresó a EFE Katerina Bushtruk, una artista de 28 años originaria de Zaporiyia, en el sur del país, quien explicó que tanto su padre como su esposo combaten en el frente. Aun así, decoró su apartamento como un acto simbólico de resistencia: “Nos quieren asustados y deprimidos”, afirmó.
En Leópolis, familiares de soldados prisioneros colgaron cientos de lazos con sus nombres junto a un nacimiento navideño. A un costado se instaló un árbol con regalos simbólicos, acompañado de mensajes como: “Sólo se puede celebrar cuando todos están en casa” y “Estas Navidades esperamos a personas, no milagros”.
El retorno de todos los cautivos ucranianos —militares y civiles— forma parte del plan de paz de 20 puntos que el presidente Volodímir Zelenski presentó esta semana, tras negociaciones con Estados Unidos. Este plan sustituye una propuesta anterior de 28 puntos elaborada por la Casa Blanca.
Dudas sobre una paz real
Pese al intento de reactivar una solución diplomática, muchos ucranianos se muestran escépticos sobre las intenciones de Rusia. La posibilidad de que Moscú acepte algún acuerdo, incluso si Ucrania reconoce la ocupación de un 20 % de su territorio, genera profundas dudas.
“Sueño con que toda nuestra gente regrese a casa. Pero no creo realmente que los rusos los vayan a devolver: los rusos ya han demostrado lo que valen sus promesas”, sostuvo Bushtruk.
Mientras unas familias compartían la cena de Nochebuena, otras no pudieron reunirse. Según autoridades locales, más de 50,000 habitantes de la región de Leópolis sirven en el Ejército, y solo una parte pudo celebrar con breves festejos desde las trincheras.
En el cementerio militar de Leópolis, decenas de familias se congregaron para rendir homenaje a sus seres queridos caídos, adornando las tumbas con pequeños árboles navideños, dulces y juguetes. En ese lugar se entonó un ‘villancico de duelo’ para recordar a los soldados muertos en combate.
“No podrá haber paz hasta que Rusia vea nuestra fuerza”, afirmó Olga Spodar, madre de Nazari, un voluntario que murió al año de alistarse, a los 38 años.
“La única salida es la victoria”
Tanto Bushtruk como Spodar coincidieron en que no hay confianza en los acuerdos. “No creo que estas negociaciones den ningún fruto, porque Rusia no dejará de atacarnos, incluso si hace una pausa”, dijo Spodar. Por su parte, Bushtruk advirtió:
“Lo peor que podríamos hacer es dejarnos engañar por garantías vagas y asegurar así un futuro terrible para nuestros descendientes”.
Bushtruk concluyó que Ucrania está pagando un precio “increíblemente alto”, con la vida de “los mejores de los mejores”, quienes luchan para que el país logre consolidarse como una nación libre, fuerte e independiente.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, denunció el miércoles una conexión directa entre la filmación de territorio ucraniano mediante satélites chinos y el incremento de los ataques de Rusia contra la infraestructura energética del país, en medio de la guerra iniciada en febrero de 2022.
Zelenski alertó sobre “un aumento de la relación de Rusia con entidades en China que pueden proporcionar datos de Inteligencia espacial”, una cooperación que, según afirmó, permite a Moscú prolongar el conflicto armado.
“Estos casos permiten a Rusia prolongar la guerra y restan seriedad a la diplomacia”, lamentó el mandatario ucraniano.
De acuerdo con el jefe de Estado, la obtención de imágenes satelitales de alta precisión habría facilitado ataques más efectivos contra instalaciones clave del sistema energético ucraniano, afectando a millones de civiles durante el invierno y aumentando la presión militar sobre Kiev.
El pronunciamiento se produjo tras una reunión entre Zelenski y el jefe del Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania, Oleg Ivashchenko, en la que abordaron el respaldo que Rusia recibe de actores extranjeros, incluido el papel de Bielorrusia en el conflicto.
Zelenski también advirtió sobre el despliegue de misiles rusos tipo Oreshnik en territorio bielorruso, una decisión que calificó como un “precedente peligroso”.
“La proliferación agresiva de estas armas representa una amenaza global”, subrayó, al referirse a sistemas con capacidad nuclear.
Según el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, está previsto el despliegue inicial de una decena de estos misiles, aunque dejó abierta la posibilidad de ampliar el número en el futuro, lo que eleva la tensión militar en Europa del Este.
Zelenski aseguró que los servicios de Inteligencia ucranianos han recopilado información adicional sobre estas amenazas y que será compartida con los socios internacionales de Kiev para influir en futuras decisiones políticas y de seguridad. Además, ordenó mantener listas las respuestas ante posibles escenarios de escalada.
El mandatario adelantó que entregará a sus aliados detalles sobre los esquemas que utiliza Rusia para evadir las sanciones económicas impuestas a su industria energética. El objetivo, afirmó, es reforzar las medidas de presión para evitar que Moscú “consiga obtener ingresos para la guerra gracias a estas manipulaciones”.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, presentó por primera vez de forma detallada los 20 puntos del plan de paz elaborado por Kiev y Washington, y reiteró su disposición a alcanzar un compromiso territorial en el Donbás, uno de los asuntos que siguen abiertos en el conflicto con Rusia.
Durante una conversación con periodistas el martes, de la que informaron medios ucranianos este miércoles 24 de diciembre, Zelenski señaló que emisarios de la Casa Blanca ya trasladaron el plan al enviado del Kremlin y expresó su expectativa de que los próximos contactos entre Washington y Moscú se produzcan hoy.
“No sé en qué formato tendrán la próxima conversación. Quizá con (Vladímir) Putin. Probablemente será mañana”, dijo Zelenski en referencia a este miércoles, aludiendo al presidente ruso Vladímir Putin.
Los 20 puntos del plan plantean un pacto de no agresión entre Rusia y Ucrania, supervisado por un mecanismo de monitoreo y respaldado por garantías de seguridad. Entre ellas figura un Ejército ucraniano con 800,000 efectivos y acuerdos vinculantes para que Estados Unidos y otros aliados ofrezcan una defensa equivalente al Artículo 5 de la OTAN.
Sobre la cuestión más sensible, las cesiones territoriales reclamadas por Moscú, Zelenski reconoció que existen dos opciones. La preferida por Kiev consiste en congelar la actual línea del frente en el Donbás. La segunda opción contempla crear una o varias zonas económicas en la parte de la región de Donetsk aún controlada por Ucrania, pero reclamada por Rusia, una alternativa que solo se estudiaría tras recibir garantías de seguridad suficientes.
“Si se toma esta decisión, se firmará un acuerdo separado entre Ucrania, EE.UU. y Rusia que determinará el estatus de la zona económica especial y los pasos que darán las dos partes del conflicto de manera equivalente para retirar sus fuerzas”, explicó el mandatario.
Añadió que dicha zona estaría administrada por Ucrania, aunque sus tropas se retiren, y que habría presencia de fuerzas internacionales para evitar infiltraciones. Cualquier decisión de este tipo, subrayó, solo podría legitimarse mediante un referendo.
El plan no incluye referencias al ingreso de Ucrania en la OTAN. Zelenski afirmó que esa decisión corresponde exclusivamente a los miembros de la Alianza, que por ahora no desean admitir a su país. No obstante, aseguró que Ucrania no renunciará a su aspiración de adhesión, aunque reconoció que actualmente no es realista.