Un quinto avión con ayuda humanitaria será enviado este viernes hacia Venezuela como parte del contingente salvadoreño que apoyará en las labores del rescate y remoción de escombros tras los dos terremotos en dicho país ocurridos en la tarde del pasado miércoles.
De acuerdo con la Secretaría de Prensa de la Presidencia, en total serán desplegados seis aviones que transportarán a 300 rescatistas, además de 150 toneladas de equipo, alimentos y otros insumos destinados a apoyar la emergencia en el país sudamericano.
La institución también compartió fotografías del cargamento que será enviado a Venezuela, en las que se observa el abastecimiento de alimentos y otros suministros. Desde las primeras horas de este viernes comenzaron las labores de carga de los insumos antes de la salida del vuelo.
Esta misión está integrada por personal de Cuerpo de Bomberos, Comandos de Salvamento, Cruz Roja Salvadoreña, Protección Civil, Fuerza Armada de El Salvador (FAES), unidades caninas especializadas y Cruz Verde Salvadoreña.
Asimismo, informaron que también trasladaron maquinaria pesada para brindar apoyo en la remoción de escombros de los edificios que cayeron tras el terremoto y también para facilitar la localización de personas que quedaron soterradas tras el sismo.
Durante un acto realizado en el estado Zulia, al occidente de Venezuela, y transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), la mandataria señaló: «En el balance general, debemos informar que lamentablemente ya tenemos 589 personas fallecidas y 2,980 personas heridas».
Se cuentan por miles las personas que este jueves se encuentran fuera de las edificaciones en La Guaira, donde la desesperación se siente en el aire ante la poca presencia de autoridades y cuerpos de rescate tras los terremotos del miércoles en Venezuela, que han causado al menos 164 fallecidos y 971 heridos.
Madres, hermanas, tíos, esposos lloran por sus seres queridos que quedaron atrapados entre los edificios derrumbados, mientras que otros no salen del shock y no tienen idea de qué harán ahora.
Tampoco tienen claro dónde hay refugios.
Patrullas de los organismos de seguridad transitan por las calles, pero no dan instrucciones.
En la avenida ‘El Ejército’ de la ciudad de Catia La Mar casi todos los edificios están afectados. Sale humo de algunos edificios y un mercado municipal fue consumido por las llamas.
Durante la mañana de este jueves un grupo de personas se aglomeraba en una panadería esperando recibir comida, después de que en la madrugada hubo saqueos en algunos comercios.
«No se puede explicar (lo que pasó). Es una cuestión de segundos, se te paraliza todo», relató a EFE Ana Echeverría, una comerciante de 45 años, que vio desplomarse su negocio producto de los terremotos.
«Yo pude evacuar mi personal porque en el momento tenía mi teléfono en la mano y me dijo: sismo Curazao, Caracas, alerta (…) Logramos salir, gracias a Dios no hubo personas heridas», agregó.
Pero inmediatamente después de pasar los terremotos llegó gente a saquear la comida de su negocio.
«La gente quería comida, porque no tenían nada. Eso fue horrible, horrible», detalló la mujer, sentada en una silla al frente de su negocio, junto a su hija adolescente.
La ciudad no tiene electricidad ni tampoco señal telefónica. Está prácticamente aislada porque las vías de acceso además han empezado a ser cerradas.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha confirmado hasta ahora 164 muertos y 971 heridos a causa de los dos potentes terremotos que sacudieron este miércoles el país, donde aseguró se han contabilizado 30 réplicas en las últimas horas.
Rodríguez ratificó que La Guaira, un estado costero en el norte del país y vecino a Caracas, es el estado más afectado por los terremotos e indicó que ha sido declarado «zona de desastre natural por la cantidad de edificios que colapsaron», cuya cantidad no precisó de inmediato.
El Caribe venezolano fue sacudido este miércoles por dos fuertes terremotos con apenas 39 segundos de diferencia, de magnitud 7,2 y 7,5, respectivamente.
El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos explicó que ambos temblores conformaron un «doblete sísmico», un fenómeno en el que dos terremotos de gran magnitud ocurren con pocos segundos de diferencia en la misma zona.
El presidente salvadoreño Nayib Bukele anunció la noche del miércoles que un contingente de ayuda será enviado de El Salvador a Venezuela luego de dos terremotos que han provocado una considerable destrucción de infraestructura.
Dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 ocurrieron 23 kilómetros al sureste de Yumare, Venezuela, uno a 20.3 kilómetros de profundidad, registrado a las 6:00 p.m. de Venezuela (4:04 p.m. de El Salvador) de magnitud 7.2; y otro a las 4:05 a 10 kilómetros de profundidad, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS).
“En este momento hemos ofrecido ayuda al Gobierno de Venezuela a través de nuestra Cancillería. 300 rescatistas y paramédicos, junto con 50 toneladas de equipo, medicamentos e insumos de primera necesidad, están listos para partir hacia Caracas”, escribió en X.
Antes, el mandatario salvadoreño había expresado la solidaridad a Venezuela. “Nuestro corazón está con el pueblo de Venezuela en estos momentos difíciles”, manifestó.
Poco después, la gobernante interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, agradeció el ofrecimiento del mandatario salvadoreño.
«Agradezco al presidente Nayib Bukele su ofrecimiento de apoyo al pueblo de Venezuela para las labores de rescate y atención primaria ante los sismos ocurridos este 24 de junio», escribió Rodríguez en redes sociales.
La gobernante venezolano dijo que instruyó a la Cancillería venezolana a coordinar de inmediato los mecanismos necesarios con las autoridades salvadoreñas, a través de la Sala de Coordinación para la Atención de la Emergencia, en función de los requerimientos definidos por el Estado Mayor.
«La solidaridad entre nuestros pueblos es una fuerza invaluable en momentos como estos», dijo Rodríguez..
En redes sociales, muchos venezolanos divulgaron videos de la destrucción de edificios y viviendas, vehículos aplastados por escombros. En la ciudad portuaria de Guairia, a 30 kilómetros de Caracas, se mostraron grandes edificios colapsados. Por ahora, se desconocen cifras de víctimas o daños.
El gobierno de Venezuela declaró estado de emergencia y cerró el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, en Caracas.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, expresó este miércoles su solidaridad con el pueblo de Venezuela tras los fuertes terremotos que sacudieron el Caribe venezolano y que generaron alarma entre la población.
A través de una publicación en la red social X, el mandatario salvadoreño manifestó su respaldo a los venezolanos luego de la emergencia provocada por la actividad sísmica.
«Nuestro corazón está con el pueblo de Venezuela en estos momentos difíciles. Les enviamos toda nuestra solidaridad y nuestras oraciones», escribió Bukele.
«Fuerza Venezuela», agregó el presidente en su mensaje.
Los movimientos telúricos ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y, según el sistema oficial de alerta de tsunamis de Estados Unidos, el evento principal alcanzó una magnitud de 7.5.
Las autoridades indicaron que el primer sismo, reportado inicialmente como de magnitud 7.2, fue reclasificado posteriormente como un movimiento precursor tras el análisis de los registros sísmicos.
El epicentro del terremoto se localizó en las cercanías del municipio de Montalbán, en el estado Carabobo, a unos 300 kilómetros al este de Caracas. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informó que el movimiento ocurrió a una profundidad de 13.2 kilómetros, por lo que fue catalogado como un sismo superficial.
Tras el terremoto, cientos de habitantes de Caracas salieron de sus viviendas y edificios como medida de precaución. En redes sociales comenzaron a difundirse imágenes de daños materiales, además de reportes sobre interrupciones en los servicios de electricidad, internet y telefonía.
Hasta el cierre de esta información, las autoridades venezolanas no habían confirmado víctimas ni daños de gran magnitud, mientras continuaban las evaluaciones en las zonas afectadas, según informó el canal estatal Venezolana de Televisión.
El último terremoto de características similares registrado en Venezuela ocurrió en 2018, cuando un sismo de magnitud 7.3 en el estado Sucre afectó a al menos diez países del Caribe y Sudamérica, entre ellos Brasil, Guyana y varias islas de la región.
Un terremoto de magnitud 7.1 sacudió este jueves la región central de Venezuela y fue percibido en gran parte del territorio nacional, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El movimiento telúrico tuvo su epicentro en las cercanías del municipio de Montalbán, en el estado Carabobo, ubicado a unos 300 kilómetros al este de Caracas, la capital venezolana.
De acuerdo con el USGS, el sismo se produjo a una profundidad de 13.2 kilómetros, por lo que fue clasificado como un terremoto superficial, una característica que suele incrementar la intensidad con la que se percibe en las zonas cercanas al epicentro.
Tras el evento, el Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitió una advertencia para Puerto Rico y las Islas Vírgenes estadounidenses ante la posibilidad de variaciones peligrosas en el nivel del mar provocadas por el fuerte movimiento sísmico.
Hasta el momento, las autoridades venezolanas no habían informado sobre víctimas, personas lesionadas o daños materiales derivados del terremoto, mientras continúan las evaluaciones en las zonas donde el temblor fue sentido con mayor intensidad.
El sismo generó preocupación entre la población debido a su magnitud y a la amplia extensión geográfica en la que fue percibido, incluyendo diversas regiones del centro y occidente del país.
Venezuela forma parte del cinturón sísmico del Caribe, una zona de alta actividad tectónica donde convergen varias placas geológicas, lo que provoca movimientos telúricos de manera periódica.
El antecedente más reciente de un terremoto de magnitud similar ocurrió en agosto de 2018, cuando un sismo de magnitud 7.3 con epicentro en el estado Sucre afectó al menos a diez países de la región, entre ellos Brasil, Guyana y varias islas del Caribe.
Las autoridades mantienen el monitoreo de la actividad sísmica y recomendaron a la población mantenerse atenta a la información oficial mientras se verifica el impacto del terremoto y la evolución de la alerta emitida para el Caribe.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Marn) reportó este miércoles un sismo registrado en Guatemala, pero que fue percibido en territorio salvadoreño según informó la institución por medio de su cuenta de la red social X.
De acuerdo con datos preliminares de la institución, el movimiento telúrico tuvo una magnitud de 5.0 (luego de 5.3 grados en escala de Richter)y se localizó en territorio guatemalteco, en las coordenadas 15.35 grados latitud norte y -89.04 grados longitud oeste.
El sismo ocurrió a las 11:35:29 de la mañana de este miércoles, según el reporte oficial realizado por la institución
Hasta el momento el cierre de la nota, las autoridades no han informado sobre daños materiales ni personas lesionadas tras el movimiento sísmico sentido en el país.
Posteriormente, el Marn indicó por medio de sus redes sociales que el sismo tuvo una magnitud final de 5.3 grados y ocurrió a 105 kilómetros en territorio guatemalteco pero con cercanías a la frontera con el departamento occidental de Ocotepeque, en Honduras, con una profundidad de seis kilómetros.
Cabe destacar que debido a las características del sismo y debido a que se localizó dentro del territorio guatemalteco, el Marn descartó alerta de tsunami en costas salvadoreñas.
📌 #ElObservatorioInforma DATOS REVISADOS: Sismo Mag. Revisada: 5.3, en territorio de Guatemala. A 105.0 km al norte de Ocotepeque, Honduras. Prof. 6 km. [2026-03-18, 11:35:31]. pic.twitter.com/mYbMWBJcKW
— Ministerio de Medio Ambiente (@MedioAmbienteSV) March 18, 2026
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Marn) reportó este viernes un sismo de magnitud preliminar 4.2 frente a la costa del departamento de La Paz.
De acuerdo con la información difundida por la institución a través de su cuenta oficial en X, el movimiento telúrico se registró a las 9:03:38 de la mañana, con una ubicación aproximada frente a Costa de La Paz.
El Marn indicó que la información es preliminar y que los datos serán actualizados en las próximas horas conforme se realice la revisión técnica correspondiente.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado daños materiales ni personas lesionadas a causa del sismo.
Posteriormente, el Marn afirmó que el sismo fue de magnitud 4.2 y fue entre a la Costa de La Paz. A 46 kilómetros m al sur de Playa Las Hojas con una profundidad de 31 kilómetros.
DATOS REVISADOS: Sismo mag. 4.2, frente a costa de La Paz. A 46.0 km al sur de Playa Las Hojas. Prof. 31 km. [2026-02-20, 09:03:37] pic.twitter.com/7evN16qQNK
Cerca del mediodía del 13 de enero de 2001, el crujir de las estructuras dio paso a un breve silencio y antes de que las nubes de polvo terminaran de asentarse, llegaron los gritos de auxilio. 25 años después, El Salvador no olvida uno de los terremotos más potentes de su historia, que dejó casi 1.000 muertos.
Edgar Jhonny Ramos, rescatista de Comandos de Salvamento, corrió ese día hacia los llamados de socorro, que vuelven a su memoria tras más de dos décadas.
Ese sábado, las vibraciones de la tierra vinieron desde el Océano Pacífico, donde la subducción de las placas tectónicas de Cocos y Caribe generaron el terremoto de magnitud 7,6 a 39 kilómetros de profundidad y que cambió la vida de miles de familias salvadoreñas.
Un veterano
Ramos ingresó a Comandos de Salvamento siendo un adolescente y apenas a los 16 años obtuvo su primer carnet de aspirante a socorrista en 1983, cuando el país vivía los años más cruentos de la guerra civil (1980-1992).
Poco antes del sismo, Ramos y un compañero se disponían a comer fuera de la base de Comandos cuando la tierra se movió.
«A almorzar íbamos cuando sucedió el temblor. Nos quedamos parados, vi que el plato de sopa que sirvieron se me cayó en la mesa. Entonces, nos levantamos y corrimos para la base a ver en qué podíamos apoyar», recordó en una conversación con EFE.
Su primera misión era acudir a verificar un edificio en la Zona Rosa, un lugar exclusivo de la capital salvadoreña, pero en el camino los reasignaron y enviaron a la colonia Las Colinas, en la central localidad de Santa Tecla, lugar que se convirtió en el símbolo de la tragedia.
Un alud de tierra de la cordillera El Bálsamo sepultó con toneladas de tierra a más de 200 viviendas de esta colonia de clase media. Las cifras oficiales hablan de unos 600 fallecidos, pero antiguos directivos de la comunidad dicen que su recuento supera las 900 víctimas en este lugar.
Pero este no era el primer terremoto que Ramos atendía como socorrista. El 10 de octubre de 1986, con 16 años, fue testigo de primera mano de los estragos en la capital de un sismo de magnitud 5,6 que dejó más de 1.500 muertos. Recuerda que para atender esta emergencia no contaban con tanta preparación.
Sobrevivientes y familiares de víctimas del terremoto ocurrido el 13 de enero de 2001, participan en una misa conmemorativa el 11 de enero de 2026 en Santa Tecla (El Salvador). Cerca del mediodía del 13 de enero de 2001, el crujir de las estructuras dio paso a un breve silencio y antes de que las nubes de polvo terminaran de asentarse, llegaron los gritos de auxilio. 25 años después, El Salvador no olvida uno de los terremotos más potentes de su historia, que dejó casi 1.000 muertos. EFE/Rodrigo Sura
Los datos del terremoto
Según cifras oficiales, el terremoto de 2001 dejó 944 fallecidos, 5,565 lesionados y 193 soterrados. Se sumaron 1.3 millones de damnificados y 68,777 evacuaciones. Resultaron 108.261 viviendas destruidas y 169.692 dañadas.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó los daños y pérdidas económicas en 1,255 millones de dólares.
Según publicaciones oficiales, el sismo del 13 de enero de 2001 es el segundo sismo de mayor magnitud del que se tienen registro, solo por detrás de uno de 7,9 de 1902.
Rescates indelebles
El socorrista recordó que para 2001, a diferencia de 1986, ya había recibido su primer curso de búsqueda y rescate de estructuras colapsadas.
«Cuando nosotros llegamos (a Las Colinas) vimos que el escenario era bastante extenso, y que ahí habían muchas personas soterradas. Entonces, vimos algunas personas que estaban allí atrapadas, entre los escombros, que las pudimos sacar», relató.
Uno de los rescates que más recuerda Ramos es el de Sergio Moreno, un músico del entonces reconocido grupo de música tropical Algodón.
«Empezamos a mover escombros, carros y empezamos a sacar esas personas, para llevarlas hacia el hospital. Entonces, nos dieron el aviso de que había una persona (soterrada con vida): era Sergio Moreno», contó.
A Moreno, que en ese momento se volvió un símbolo de esperanza de poder encontrar a más personas con vida, lo salvó un lavadero que evitó que le cayera completamente una pared, pero tenía atrapada su cadera.
«Él nos pedía que, por favor, no lo dejáramos solo», recordó. Tras unas 36 horas bajo tierra, a Moreno lo sacaron con vida, pero falleció en el hospital.
Quince días permanecieron los socorristas en el lugar. Los primeros siete días buscando sobrevivientes y el resto en labores de localización de cuerpos.
Entre los recuerdos duros que lleva Ramos en su memoria están las imágenes de familias que fueron encontradas fundidas en un abrazo en los patios de las casas.
Un mes después, el 13 de febrero, un segundo terremoto golpeó a El Salvador. El sismo de magnitud 6,6 dejó 315 muertos, 3.399 lesionados y 275.013 damnificados.
Un 60 % de las pérdidas humanas y económicas que el país registra están relacionadas con los sismos, según un documento divulgado por la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (Opamss).
El documento, que cita datos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Marn), explica que este análisis comprende el impacto que los terremotos han tenido en el país en los últimos 30 años.
“En El Salvador los sismos han sido responsables del mayor número de pérdidas tanto humanas como económicas en los últimos 30 años”, puntualizó el documento elaborado junto con la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) y divulgado en agosto de 2025.
Según el análisis, la mayoría de los sismos ocurridos por falla local, que generaron pérdidas humanas, se produjeron en zonas cercanas al Área Metropolitana de San Salvador (AMSS).
El impacto ha sido considerable, según el documento, porque son pocos superficiales y se manifestaron en centros urbanos.
El Gran San Salvador no solo está amenazado por sismos, ya que entre sus principales problemas están erupciones volcánicas y deslizamientos.
Terremotos
La JICA y la Opamss recordaron que en los últimos 40 años el país ha vivido tres terremotos “desastrosos” ocurridos en 1965, 1986 y 2001, que provocaron cientos de muertes y pérdidas económicas, tanto a nivel público como privado.
Este 13 de enero el país conmemora 25 años del terremoto de 2001 que afectó principalmente la colonia Las Colinas, en el distrito de Santa Tecla, municipio de La Libertad Este.
El fenómeno se registró a las 11:33 a.m. de un sábado con una magnitud de 7.6 grados en la escala de Richter.
Con tan solo 45 segundos, el sismo se convirtió en uno de los más letales registrados en El Salvador, que provocaron la muerte de 944 personas en diferentes circunstancias a nivel nacional, según cifras oficiales.
Ese mismo año, pero en febrero, el país registró un segundo terremoto de 6.6 grados que dejó 315 muertos.
El documento divulgado por la Opamss apunta a que, en 2022, la JICA realizó un estudio que reveló que los edificios inspeccionados luego del primer terremoto de 2001 fueron construidos antes de 1997, buena parte de estos edificados con marcos de concreto sin planos estructurales.
La JICA apunta a que muchos de los edificios que fueron dañados entre 1986 y 2001 no fueron reparados adecuadamente o reforzados, lo que se puede traducir en puntos vulnerables para futuros terremotos.
El documento destaca la evolución de los códigos de diseño sísmico en El Salvador y la creación del Sistema Nacional de Protección Civil. Además, el año pasado lanzó una guía de planificación del reforzamiento sísmico de edificios públicos con el que se prevé otorgar herramientas e información para que se cumplan la reglamentación sísmica vigente, tanto en el sector público y privado.
Un nuevo terremoto, un tercero, de magnitud 5.6 golpeó este jueves por la noche el este de Afganistán, el más fuerte en producirse en la región desde el pasado domingo, cuando un sismo de magnitud 6.0 provocó más de 2,205 muertos y 3,640 heridos.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el último sismo tuvo lugar a las 22:26 horas de Afganistán (11:26 am en El Salvador) y su epicentro estuvo a 36 kilómetros del suroeste de la ciudad de Asadabad, capital de la provincia de Kunar, la más afectada por el terremoto del domingo. La profundidad del sismo fue de 10 kilómetros.
Por el momento se desconoce cómo ha afectado el nuevo terremoto -los sismos han sido continuos en los últimos días- a la región, fronteriza con Pakistán
Los talibanes han confirmado por el momento 2,205 muertos y 3,640 heridos a causa del sismo del pasado domingo, el más letal en las últimas décadas en este país asiático, que arrastra años de crisis humanitarias causadas por las guerras, por las catástrofes naturales y por las crisis económicas y sociales.
Cuatro días después del primer terremoto, las labores de rescate continuaron, aunque la esperanza de hallar a personas con vida bajo los escombros en las zonas más afectadas por el sismo es cada vez menor.
La prioridad de las autoridades locales, de las ONG desplegadas en la zona y de las agencias internacionales es ahora facilitar la entrega de ayuda humanitaria a Kunar y al resto de las provincias afectadas por los terremotos.
Una labor que se hace más compleja con cada nuevo terremoto y con el estado de las carreteras de acceso al remoto Kunar, ya que muchas de ellas han quedado impracticables por los sucesivos episodios sísmicos.
El terremoto ha puesto al límite la capacidad operativa del régimen talibán, que ha desplegado en la zona su principal recurso, a sus soldados.
En los puntos donde el Estado no ha sido aún capaz de llegar, la sociedad civil ha comenzado a organizarse, con voluntarios caminando durante horas para llegar a la zona cero del terremoto, supliendo al mermado personal técnico y de emergencias, que abandonó el país masivamente en 2021, cuando los fundamentalistas retomaron el poder en Kabul.