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  • Un mes y medio después del sismo hay 20,000 familias de Cali que siguen fuera de sus casas

    Un mes y medio después del sismo hay 20,000 familias de Cali que siguen fuera de sus casas

    Al menos 20,000 familias de la ciudad colombiana de Cali siguen fuera de sus hogares un mes y medio después del terremoto de magnitud 7,4 que devastó el centro-oeste del país el pasado 10 de agosto, informaron este jueves fuentes oficiales.

    «Hoy en Cali son 20.000 familias que están fuera de sus hogares, 20.000 unidades habitacionales, estamos trabajando a toda máquina para recuperar las que podamos», expresó el alcalde de esa ciudad, Alejandro Eder, durante una entrega de viviendas a los damnificados por el sismo.

    El terremoto del 10 de agosto, cuyo epicentro se ubicó en San José del Palmar (Chocó), es el más fuerte registrado en Colombia en lo que va de este siglo y deja hasta el momento 335 fallecidos, 4,516 heridos, 6,047 edificios con daños y 758 colapsados.

    Cali fue la ciudad más afectada por el movimiento telúrico con 154 víctimas mortales; 1,657 lesionados y 24 edificios colapsados. En ese sentido, el alcalde de Cali señaló que hay «17 edificios que están en proceso de demolición» y otros 20 por demoler.

    «A medida que avanzan las evaluaciones, ese número quizás crecerá», expresó el alcalde, quien añadió espera que de aquí a diciembre ya empiecen las obras de construcción «de los dos primeros o tres edificios». «Cali se va a levantar de esto, más fuerte y sobre todo si seguimos con esta solidaridad», añadió Eder.

    El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, aseguró, por su parte, que «el terremoto del pasado 10 de agosto cambió en pocos segundos la vida de miles de compatriotas, dejó dolor, incertidumbre, para muchas familias la pérdida de lo que habían trabajado toda la vida».

    «La reconstrucción no se va a dirigir unicamente desde los escritorios en Bogotá, cada decisión tendrá en cuenta a quienes padecieron la tragedia, porque nadie conoce mejor las necesidades de la comunidad que quienes viven allá», recalcó De la Espriella

  • La ONU estima en $14,000 millones los daños por terremoto colombiano

    La ONU estima en $14,000 millones los daños por terremoto colombiano

    El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que el terremoto que golpeó Colombia el pasado 10 de agosto provocó daños por aproximadamente $14,000 millones, una cifra superior a los $9,500 millones calculados inicialmente por el Gobierno colombiano.

    La directora del PNUD para América Latina y el Caribe, Michelle Muschett, explicó durante una visita a Colombia que esta «profunda tragedia» afectó principalmente «infraestructura, vivienda y servicios básicos», además de territorios históricamente rezagados, entre ellos el departamento del Chocó.

    «El abordaje que desde el PNUD hacemos no es solo reconstruir desde la lógica de volver a donde estábamos, sino de reconstruir mejor», explicó Muschett, quien abogó por «evitar la reproducción de las vulnerabilidades preexistentes» y apostar por la «resiliencia».

    «Aquí hay una posibilidad de ir a esas vulnerabilidades y construir con resiliencia este proceso de recuperación que permita que estas familias y que estas comunidades y economías tengan mejor capacidad para hacer frente a choques que desafortunadamente sabemos que seguirán viniendo», explicó.

    Muschett consideró además que Colombia necesitará «apoyos de la comunidad internacional y multilateral» para financiar la recuperación, pese a los ofrecimientos realizados por países aliados y empresarios.

    La representante del PNUD destacó la capacidad de las autoridades colombianas para evaluar «daños, pérdidas y costos de recuperación», proceso que Naciones Unidas acompañó «técnicamente» desde el inicio.

    También valoró la propuesta gubernamental de incorporar la reconstrucción al próximo Plan Nacional de Desarrollo como una «oportunidad» para vincular un proceso «de largo aliento» con «el resto de las prioridades nacionales de desarrollo».

    Muschett señaló además como una prioridad el «fuerte foco en lo territorial» planteado por el Ejecutivo colombiano, un enfoque que, según consideró, «va a ser fundamental en este proceso de reconstrucción». El terremoto, de magnitud 7.4, afectó a 16 de los 32 departamentos del país.

    Según las cifras incluidas en el despacho de EFE, el terremoto dejó 206,931 viviendas averiadas y otras 36,478 destruidas. También provocó daños en 397 centros de salud, 4,316 centros educativos, 6,118 centros comunitarios, 521 vías, cinco aeropuertos, 141 acueductos, 107 puentes vehiculares y 13 puentes peatonales.

    El despacho original presenta una inconsistencia en el balance humano al señalar simultáneamente 335 muertos y 4,516 fallecidos, sin precisar si la segunda cifra corresponde a otra categoría de víctimas. Por esa razón, este dato requiere verificación antes de incorporarlo como un balance definitivo de víctimas del terremoto.

     

  • Terremoto deja ansiedad e insomnio entre miles de colombianos

    Terremoto deja ansiedad e insomnio entre miles de colombianos

    Ansiedad, insomnio, temor a nuevos movimientos sísmicos y dificultades para recuperar las actividades cotidianas permanecen entre las consecuencias emocionales del terremoto que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto, una situación que llevó a miles de afectados a buscar acompañamiento psicológico.

    «Mucha gente solamente quiere ser escuchada», explica a EFE Nubia Villescas, decana del programa de Psicología de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz.

    La institución activó después del terremoto una red gratuita de atención y contención emocional que movilizó a más de 1,100 profesionales, egresados y practicantes y recibió solicitudes de unas 1,400 personas.

    El terremoto de magnitud 7.4 dejó 331 fallecidos, cerca de 400,000 afectados y daños calculados en $9,500 millones. Más de un mes después, los especialistas continúan atendiendo personas afectadas emocionalmente.

    «Tras más de un mes del terremoto, uno espera que con el tiempo bajen los casos, pero hay muchas personas que se siguen sintiendo afectadas», narra a EFE el coordinador de la brigada psicológica, Diego Sánchez, quien asegura que la atención ha cambiado con el paso de las semanas, tras el «shock inicial».

    La cantidad de voluntarios permitió distribuir las atenciones para evitar la sobrecarga, con entre cuatro y cinco pacientes asignados a cada brigadista desde que comenzó la emergencia. El proyecto también proporcionó apoyo a los propios profesionales.

    «El psicólogo no deja de ser persona. Tener todo el conocimiento que tiene no hace que no le afecte lo que está escuchando», explica el psicólogo.

    En algunos casos son familiares, amigos o vecinos quienes buscan orientación al detectar que una persona no duerme, permanece constantemente alerta o tiene dificultades para retomar su rutina. Otros afectados todavía priorizan necesidades como localizar familiares, conseguir alimentos o encontrar un lugar para dormir.

    «Hay personas que necesitaban primero prestarle atención a otras cosas de su sobrevivencia y supervivencia física antes de poder ir a la contención emocional», señala la decana.

    El temor a otro terremoto se mantiene ante la actividad sísmica posterior. El Servicio Geológico Colombiano identificó 297 réplicas del movimiento principal y otros 1,232 eventos correspondientes a un enjambre sísmico registrado a menor profundidad, situación que dificulta para algunos sobrevivientes recuperar la sensación de seguridad.

    La organización española Ayuda en Acción también detectó afectaciones emocionales desde las primeras etapas de la emergencia y habilitó una línea de orientación y escucha activa.

    «Las principales reacciones emocionales que hemos podido verificar son temas de ansiedad y temor por repetición», explica a EFE el psicólogo de Ayuda en Acción Luis Miguel Pérez, quien trabaja especialmente con menores afectados.

    Los especialistas utilizan herramientas como el juego para ayudar a niños y adolescentes a reconocer sus emociones y reforzar sus redes de apoyo. Entre los sobrevivientes, los profesionales también detectaron dificultades para dormir, pensamientos recurrentes y estados permanentes de alerta, algunas de las heridas emocionales que persisten semanas después del terremoto.

     

  • Colombia y Estados Unidos acuerdan plan de reconstrucción tras terremotos

    Colombia y Estados Unidos acuerdan plan de reconstrucción tras terremotos

    El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunciaron este martes los “acuerdos de Barranquilla”, una hoja de ruta de cooperación destinada a reconstruir el país después del terremoto de magnitud 7.4 del pasado 10 de agosto y contribuir a la recuperación de la economía colombiana.

    «De esta reunión ha surgido una hoja de ruta que hemos denominado ‘los acuerdos de Barranquilla’, alrededor de tres grandes temas que resultan de sustantiva importancia para nuestro país y el hemisferio: reconstruir la patria, recuperar la economía y blindar el hemisferio», expresó De la Espriella después de reunirse con Rubio en Barranquilla, ciudad designada como sede alterna de la Presidencia.

    El mandatario aseguró que el terremoto dejó «enormes desafíos en vivienda, hospitales, colegios, carreteras, puentes, servicios públicos y capacidad productiva».

    Ante las necesidades provocadas por el desastre, planteó a Estados Unidos trabajar «en mecanismos de cooperación, inversión y financiación, incluyendo a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (de Estados Unidos), a otras agencias y al sector privado».

    De la Espriella señaló que el objetivo es atraer capital para atender las necesidades provocadas por el terremoto y estimular la economía.

    «Queremos traer inversión hacia los temas que tenemos de infraestructura, energía, vivienda, tecnología y reconstrucción productiva. Colombia también hará su parte y haremos lo que tenemos que hacer frente a la disciplina fiscal, la eficiencia del gasto, la seguridad jurídica y mejores condiciones para la inversión», señaló De la Espriella.

    El nuevo Gobierno colombiano asumió el pasado 7 de agosto con un déficit fiscal equivalente al 6.4 % del producto interno bruto (PIB) durante 2025. La deuda pública alcanzó además un récord de 1,167 billones de pesos colombianos, equivalentes a unos $369,000 millones, al cierre del primer semestre y representó el 60.5 % del PIB.

    Ante esa situación, el mandatario solicitó a Rubio «acompañamiento ante organismos multilaterales para facilitar instrumentos que permitan financiar esta transición sin sacrificar la recuperación económica». El Gobierno busca conseguir recursos para reconstruir la infraestructura afectada sin profundizar los desequilibrios de las finanzas públicas.

    De la Espriella también planteó aprovechar la posición estratégica del país para atraer inversiones. El mandatario destacó que «Colombia tiene una posición geográfica privilegiada, acceso a dos océanos (el Pacífico y el Atlántico)» y propuso «convertir todas esas ventajas» en «inversión, en fábricas, cadenas productivas y empleos dignos».

    La visita de Rubio es la primera de un alto funcionario de la administración del presidente Donald Trump desde que De la Espriella asumió el poder el 7 de agosto.

    El encuentro se produjo un mes después de la toma de posesión del mandatario colombiano y tuvo entre sus principales asuntos la reconstrucción tras el terremoto, la recuperación económica, la lucha contra el narcotráfico y el comercio bilateral.

     

  • Marn registra sismo este miércoles frente a costa de Sonsonate

    Marn registra sismo este miércoles frente a costa de Sonsonate

    Un sismo de magnitud 3.7 grados fue registrado en la mañana de este miércoles frente a la costa de Sonsonate, al occidente del país informó el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Marn) por medio de su cuenta de la red social X.

    De acuerdo con la entidad, el epicentro se localizó a 38 kilómetros al sur de la playa Los Cóbanos, a una profundidad de 35 kilómetros.

    Según la institución, el fenómeno se originó a una profundidad de 34.98 kilómetros, situándose a unos 90 kilómetros de San Salvador y 93 kilómetros de Santa Ana.

    El movimiento telúrico fue producto del proceso de subducción regional. Asimismo, el Marn descartó cualquier amenaza de tsunami para el litoral salvadoreño, confirmando que el evento no posee características tsunamigénicas.

     

    El pasado domingo, Medio Ambiente informó que hubo un sismo de magnitud 4.3 frente a la costa de Usulután, a 123 kilómetros al sur de la bahía de Jiquilisco en el oriente del país, de igual forma no reportaron amenaza de tsunami.

  • Buenaventura, el puerto más grande de Colombia, atravesado por el terremoto y el conflicto

    Buenaventura, el puerto más grande de Colombia, atravesado por el terremoto y el conflicto

    Maricruz Angulo, vecina de una zona rural de Buenaventura, el puerto más importante del Pacífico colombiano, recibe las primeras ayudas que llegan a su comunidad tras el terremoto con una sonrisa que se desdibuja cuando alerta de la presencia de miembros de un grupo armado, uno de los varios que operan en esta región, de las más pobres del país.

    Buenaventura, distrito del departamento de Valle del Cauca (suroeste), fue una de las zonas más afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto y que dejó allí 26 fallecidos, 476 heridos, 38,175 personas damnificadas, 9.362 viviendas averiadas y 4,265 inhabitables, un escenario que agrava las condiciones de vulnerabilidad en las que vive buena parte de sus 320,000 habitantes.

    Angulo es coordinadora de salud del Consejo Comunitario del Bajo Calima —una forma de organización territorial de comunidades afrodescendientes—, integrado por siete aldeas, entre ellas La Estrella, Las Brisas y Crucero, hasta donde llegó ayuda humanitaria del Consorcio Sharp, financiado por la Unión Europea, que atiende zonas en emergencia a las que la asistencia primaria del Estado no llega con rapidez.

    «Estas zonas menos accesibles, como Buenaventura, siempre han sido de muy difícil acceso por diferentes razones (…) El terremoto hace que la situación de vulnerabilidad de todas estas familias sea aún peor», afirma María Alejandra Celis, gerente de emergencia del Consejo Danés para Refugiados (DRC, por sus siglas en inglés) en Colombia y parte del Consorcio Sharp.

    La mayoría de estas comunidades, que no cuentan con servicios básicos, recoge agua de lluvia en tanques de almacenamiento, aunque después del terremoto algunos de estos sufrieron daños y los alimentos comenzaron a escasear.

    «Después del terremoto ya no es lo mismo. Toda la vida trabajamos para tener nuestra casita y hoy en día quedamos prácticamente sin nada», afirma Angulo.

    La crisis en medio del conflicto armado

    Angulo baja la voz y mira a los costados cuando habla del conflicto armado que históricamente ha afectado a Buenaventura, donde operan las disidencias de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), así como las bandas criminales Los Espartanos y Los Shottas, entre otros grupos.

    «El territorio toda la vida se va a mantener con sus grupos armados (…) Han colocado banderas que uno ve más allá», dice mientras señala un camino de tierra rodeado de densa vegetación que une a La Estrella con otras aldeas.

    Celis asegura que los caseríos rurales sufren una doble crisis luego del terremoto, ya que la emergencia se sumó a la falta de servicios básicos, empleo y educación.

    «Son zonas que históricamente han tenido presencia de grupos armados y también disputas por control territorial (…) Las personas que atendemos están en medio de esta crisis, que al final ellos saben resolver. Lo que hace el terremoto es, obviamente, agravar toda la situación en la que están, los deja más desprotegidos», explica Celis.

    Sin casas ni educación

    Hace 40 años, Norma Rodríguez dejó su casa en el departamento del Tolima (centro) por el conflicto armado y se desplazó hasta asentarse en La Estrella. La misma casa que la recibió cuando llegó ahora tiene las paredes rajadas, las columnas desprendidas y el piso hundido.

    Rodríguez cuenta a EFE que nunca había experimentado una situación similar a la del 10 de agosto y que las réplicas le dejaron secuelas psicológicas, como a varios miembros de la comunidad.

    La imagen se repite en lugares como Las Brisas, donde varias casas quedaron inhabitables después del terremoto, entre ellas el único colegio del lugar.

    «Una de las preocupaciones más grandes es cómo vamos a reponernos de esta situación, porque para construir una de estas viviendas las familias han luchado décadas y perder todo en un abrir y cerrar de ojos es difícil», relata a EFE Fernando Advíncula, habitante de la vereda Las Brisas.

    Los caseríos rurales del consejo comunitario del Bajo Calima no tienen acceso a educación secundaria, lo que obliga a quienes quieren continuar sus estudios a desplazarse hasta el centro urbano de Buenaventura.

    La escuela primaria de Las Brisas perdió el techo y parte de las paredes, los pupitres quedaron bajo los escombros y los niños suspendieron sus clases. En Buenaventura, 119 sedes educativas están afectadas, seis colapsaron y cinco se encuentran en riesgo inminente.

    Esto preocupa a los habitantes de la zona, que coinciden en que a través de la educación los niños encuentran una oportunidad para salir adelante.

    «Seguimos viviendo con miedo y temor, pero nos toca quedarnos en las viviendas porque no tenemos dónde vivir. Nos ha tocado como podemos y seguimos», indica Angulo.

    Tres semanas después del terremoto, la vida en las zonas rurales de Buenaventura transcurre entre niños que juegan en las calles de tierra, casas con daños estructurales que aún no han sido evaluadas y grupos armados ilegales que permanecen en medio de la crisis.

  • Cali inicia su reconstrucción tras terremoto que dejó 153 muertos

    Cali inicia su reconstrucción tras terremoto que dejó 153 muertos

    Cali inició una nueva etapa tras el terremoto de magnitud 7.4 registrado el pasado 10 de agosto, que dejó al menos 153 fallecidos y 1,657 heridos. Las labores de búsqueda y rescate concluyeron en los 46 puntos donde se produjeron colapsos y ahora los esfuerzos se concentran en retirar escombros y avanzar hacia la reconstrucción.

    Entre las estructuras destruidas todavía aparecen fotografías, libros, documentos y otros objetos personales que permanecieron sepultados entre toneladas de concreto y hierro. La maquinaria pesada trabaja ahora en despejar calles y aceras alrededor de los edificios que sufrieron derrumbes totales o parciales.

    «La etapa de búsqueda y rescate terminó y ya estamos concentrados en la recuperación de Cali», dijo el alcalde Alejandro Eder, quien explicó que las autoridades avanzan con la remoción de los materiales dejados por el terremoto.

    Según el último balance de la Alcaldía, 148 de los 153 cuerpos recuperados ya fueron entregados a sus familiares, mientras Medicina Legal continúa los procesos de identificación y entrega de las demás víctimas. Paralelamente, más de 1,100 funcionarios municipales permanecen desplegados para atender las consecuencias de la emergencia.

    Hasta el momento, las autoridades retiraron 39,650 toneladas de escombros y contabilizan daños en 9,090 viviendas y edificaciones. La Secretaría de Infraestructura se encarga de buena parte de las labores de limpieza, mientras las Empresas Municipales de Cali (Emcali) trabajan para normalizar los servicios públicos en las zonas afectadas.

    Algunas vías cerradas durante los primeros días posteriores al sismo comenzaron a habilitarse nuevamente. La Policía mantiene vigilancia en los sectores afectados para prevenir saqueos y garantizar la seguridad, mientras algunos damnificados que permanecían en albergues son trasladados a hoteles pagados por el gobierno local para disminuir posibles riesgos sanitarios.

    La tragedia también continúa presente entre familiares, amigos y vecinos de las víctimas, quienes al caer la noche llegan espontáneamente a algunos lugares donde ocurrieron los derrumbes para encender velas, rezar y recordar a los fallecidos. «A los caleños los vamos a acompañar durante todo este proceso, con decisiones concretas y una ruta clara para la reconstrucción de nuestra ciudad», indicó Eder.

    El alcalde estimó que reconstruir Cali podría requerir unos 10 billones de pesos colombianos, equivalentes a $3,258 millones, mientras las autoridades comenzarán a evaluar las estructuras dañadas para determinar las intervenciones necesarias.

    «La reconstrucción no será solo de estructuras, también implica acompañar a las familias, entender sus necesidades y encontrar soluciones», afirmó el alcalde.

     

  • Terremoto de 7,2 en Perú fue percibido «fuerte», pero no hay reportes de daños ni víctimas

    Terremoto de 7,2 en Perú fue percibido «fuerte», pero no hay reportes de daños ni víctimas

    El terremoto de magnitud 7.2 que sacudió este jueves la región andina de Ayacucho, en el sur de Perú,  fue percibido con fuerte intensidad en nueve distritos cercanos al epicentro, aunque las autoridades no reportaron daños ni víctimas en sus primeras evaluaciones.

    El movimiento ocurrió a las 13:00 horas y tuvo su epicentro a 35 kilómetros al norte de Coracora, a una profundidad de 108 kilómetros, según los datos proporcionados por las autoridades peruanas.

    El presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, explicó que la profundidad del terremoto permitió que fuera percibido en distintas regiones del territorio, incluida Lima, pero evitó efectos considerados “críticos” en las zonas próximas.

    El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) informó que las instituciones de primera respuesta y autoridades locales continuaban verificando las zonas vulnerables.

    “Hasta el momento no se reporta ningún tipo de daño; sin embargo, estamos tratando de buscar información de los lugares más cercanos, porque son caseríos que están alejados tanto en Ayacucho e Ica, con la finalidad de ver si ha habido daños ahí en la población”, afirmó el jefe del Indeci, Luis Vásquez.

    Las autoridades mantienen especial atención sobre las comunidades más alejadas debido a que algunas viviendas están construidas con materiales rústicos y presentan mayor vulnerabilidad frente a movimientos sísmicos. El Indeci señaló que todavía esperaba obtener información “validada y certera” desde esos lugares.

    El terremoto fue percibido como “fuerte” en Coracora, Chumpi, Coronel Castañeda, Pacapausa, Pullo, Puyusca, San Francisco de Ravacayco y Upahuacho, en la provincia de Parinacochas, Ayacucho, además de Nazca, en la vecina región de Ica.

    El movimiento también se sintió con intensidad moderada en Ica y Pisco, mientras que fue reportado como leve en localidades de Apurímac y Moquegua. El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) mantiene coordinaciones con autoridades regionales y locales para monitorear posibles afectaciones.

    Tras el terremoto, comenzaron a circular en redes sociales imágenes de nubes de polvo provocadas por deslizamientos en cerros próximos a zonas pobladas. Hasta el primer reporte oficial, las autoridades no habían determinado que estos desprendimientos provocaran víctimas o daños materiales.

     

  • Colombia afronta reconstrucción entre polémicas tras devastador terremoto

    Colombia afronta reconstrucción entre polémicas tras devastador terremoto

    Colombia intenta avanzar hacia la reconstrucción diez días después del terremoto de magnitud 7.4 que devastó el centro-oeste del país y dejó 312 muertos, mientras el nuevo Gobierno enfrenta polémicas por actuaciones de funcionarios, contradicciones en las cifras y decisiones cuestionadas durante la atención de la emergencia.

    Por primera vez desde el terremoto, ocurrido el lunes de la semana pasada, el Gobierno y el Instituto de Medicina Legal (IML) coincidieron este martes en contabilizar 312 fallecidos. En los días anteriores hubo diferencias en las estadísticas oficiales, incluso sobre el número de damnificados. “Yo creo que ese tipo de desfases entre entidades hace parte del proceso de ajuste que solamente se va a dar cuando entre a operar un sistema único de corte de incidentes, afectaciones y daños”, explicó Jairo Libreros, profesor de Seguridad y Defensa Nacional de la Universidad Externado de Colombia.

    El experto considera necesario implementar un sistema único que concentre, contraste y depure la información proporcionada por las diferentes instituciones para evitar confusiones entre la población. Pese a las dificultades iniciales y a que el presidente Abelardo de la Espriella tardó varias horas en llegar a Bogotá para ponerse al frente de la emergencia, Libreros considera oportuna la reacción de la nueva administración, que apenas tenía tres días en el poder cuando ocurrió el terremoto.

    “Mediáticamente han copado los espacios con presencia de altos funcionarios. Creo que hay una distribución por ministros, altos directores, que permiten enviar un mensaje institucional importante”, expresa el experto y añade: “Nosotros no podemos olvidar que esa buena respuesta, con las dificultades que hubo, se da en la primera hora hábil del nuevo Gobierno”.

    Sin embargo, varias actuaciones generaron cuestionamientos. El ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, viajó el fin de semana a la turística ciudad de Santa Marta mientras continuaba la emergencia, que dejó 134,282 viviendas averiadas y más de 29,680 destruidas. De la Espriella también recibió críticas después de lanzar balones de fútbol con el logotipo de su partido, Defensores de la Patria, durante una visita a Buenaventura, una de las ciudades golpeadas por el sismo.

    Otra polémica surgió cuando el ministro del Interior, Rodrigo Lara, planteó utilizar educación virtual para los niños afectados en Chocó, pese a las dificultades de conectividad, pobreza, aislamiento geográfico y déficit de infraestructura que enfrentan numerosas comunidades del departamento.

    “Ese tipo de salidas en falso como la del ministro de Vivienda, el tema de los balones y otro tipo de escándalos que se han venido conociendo (…) terminan por afectar la confianza de los ciudadanos que ya está resquebrajada por cuenta de la tragedia”, explica Libreros.

    El Gobierno estima que reconstruir las zonas afectadas costará 30 billones de pesos colombianos, equivalentes a unos $9,500 millones. De la Espriella declaró la emergencia económica y anunció subsidios de vivienda y otros alivios para los damnificados. San José del Palmar, en Chocó y epicentro del terremoto, junto con zonas de Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, afrontan ahora el desafío de recuperar viviendas, escuelas y negocios mientras miles de familias necesitan asistencia.

    La emergencia también generó una movilización de ciudadanos, artistas, deportistas y empresarios. La población ha donado decenas de miles de toneladas de ayuda humanitaria, mientras figuras como Shakira y el futbolista Jhon Arias anunciaron contribuciones. Empresarios colombianos han aportado en conjunto más de 550,000 millones de pesos colombianos, unos $179 millones.

    Para organizar la reconstrucción, el Gobierno anunció la creación del “Fondo Milagro”, inspirado en el mecanismo utilizado tras el terremoto de Armenia de 1999, aunque todavía no ha detallado completamente cómo distribuirá las ayudas más allá de subsidios de arrendamiento, alivios en servicios públicos y programas de construcción y mejoramiento de viviendas.

     

  • Reconstrucción de Cali tras terremoto tardará tres años, advierte alcalde

    Reconstrucción de Cali tras terremoto tardará tres años, advierte alcalde

    La reconstrucción de Cali podría extenderse durante unos tres años después del terremoto de magnitud 7.4 que golpeó Colombia la semana pasada, aseguró el alcalde Alejandro Eder, quien señaló que la emergencia entra ahora en una etapa enfocada en atender a los damnificados y recuperar la infraestructura de la ciudad.

    «Estamos viviendo (…) una emergencia que durará unos tres años. Estamos en fase de atención a las víctimas, pero luego tenemos que reconstruir a Cali: una Cali resiliente, una Cali incluyente, una Cali con futuro, una Cali para los jóvenes. Cali saldrá más fuerte, saldremos adelante», dijo Eder a EFE.

    El terremoto deja al menos 304 fallecidos en Colombia, de los cuales 139 corresponden a Cali, capital del Valle del Cauca y una de las ciudades más afectadas, según datos del Instituto de Medicina Legal (IML). La cifra nacional difiere del balance de 289 muertos comunicado la noche anterior por el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella.

    Las autoridades municipales pasaron de concentrar sus esfuerzos principalmente en la búsqueda y rescate de sobrevivientes a reforzar la atención de las miles de personas afectadas y recuperar víctimas mortales entre las estructuras colapsadas. «Al principio, una sola misión: salvar vidas», señaló el alcalde.

    «Ha sido una semana evidentemente muy difícil, se ha requerido de ayudar mucho y estar atento a la población. En este momento solo tengo esa preocupación: que esos caleños y esas caleñas estén bien”, manifestó Eder.

    Más de 30 dependencias de la Alcaldía participan en las labores de emergencia, mientras la Secretaría de Infraestructura retiró hasta ahora 25,032 toneladas de escombros. La recuperación de los servicios públicos también se convirtió en una de las prioridades tras el terremoto, que inicialmente dejó a 350,000 usuarios sin electricidad y sacó de funcionamiento 44 circuitos eléctricos.

    El gerente de las Empresas Municipales de Cali (Emcali), Roger Mina, indicó que los equipos técnicos lograron restablecer en menos de dos días el servicio eléctrico al 99 % de los usuarios. La empresa también instaló 12 puntos móviles de conexión satelital a internet para apoyar las comunicaciones de los organismos de rescate y las familias afectadas.

    Eder destacó además la solidaridad recibida desde otras partes de Colombia y del extranjero.

    «Cali ha recibido ayudas y apoyos de El Salvador, Perú, México y Estados Unidos a través del Gobierno; también de Bogotá, de otras ciudades, pero sobre todo de los caleños, que han sido muy generosos», afirmó.

    La Alcaldía habilitó espacios para coordinar la recepción y distribución de alimentos y ayuda humanitaria.

    El alcalde reconoció también el impacto emocional que ha provocado la tragedia entre quienes participan en la respuesta.

    «Uno no puede perder el objetivo principal, que es salvar vidas. No hay nada más importante para un gobernante que salvaguardar la vida. Ahora bien, evidentemente hay momentos en los que uno se quiebra», reconoció. Eder sostuvo que el desafío será reconstruir Cali durante los próximos años y aprovechar el proceso para desarrollar una ciudad más resiliente e incluyente.