Fiebres rozando los 40 grados, fuertes dolores musculares y la obligación de quedarse en cama, son los síntomas de una cepa de Influenza A que está circulando en El Salvador, ensañándose con la población económicamente activa y manteniendo las estadísticas de enfermedades respiratorias por encima de los 32,000 contagios semanales, señaló el médico y neumólogo Manuel López Ramos este jueves.
En los consultorios médicos, la influenza ha dejado de ser vista como un simple resfriado. El neumólogo y endoscopista respiratorio, Manuel López Ramos, advirtió este jueves, en la entrevista Frente a Frente, sobre la intensidad de los síntomas que está observando en la actualidad.
Los contagiados experimentan malestar general, dolor de garganta, dolores musculares severos y fiebres que pueden llegar a los 39.5 grados Celsius La intensidad es tal, que el paciente se ve obligado a postrarse en cama.
«Muchos pacientes afirman que ha sido peor tener una influenza que tener covid», advierte el especialista, para dimensionar el impacto físico de la enfermedad.
Esta agresividad sintomática no está atacando exclusivamente a los extremos de la vida, sino que tiene un blanco muy específico: los adultos jóvenes en plena edad productiva, específicamente en el rango de los 25 a los 40 años. Para este grupo poblacional, explica el médico, la experiencia clínica llega a ser calificada como «catastrófica» debido a la fuerza de la sintomatología.
Más de 32,000 enfermos en una semana
El doctor López Ramos señala que, a diferencia de los patrones observados antes de la pandemia, en la actualidad las infecciones respiratorias mantienen un «comportamiento prácticamente plano», manteniéndose constantemente altas desde el inicio del año.
Esta observación clínica es respaldada por el boletín epidemiológico del Ministerio de Salud. Tras una leve baja a mediados de abril, las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAs) iniciaron una escalada constante. La semana epidemiológica 16 registró 29,826 casos; la semana 17 subió a 31,180; la semana 18 alcanzó los 31,967; y finalmente la semana 20 (del 17 al 23 de mayo) cerró con 32,282 atenciones médicas.
La vigilancia epidemiológica confirma que una de las principales amenazas detrás de estas cifras es la cepa H3N2 de la Influenza A.
Un cuadro viral suele ser autolimitado y la persona debería notar una mejoría en unos cinco días. Sin embargo, el galeno detalla que la influenza puede complicarse rápidamente de dos maneras: provocando una neumonía viral por sí misma, o «barriendo» las primeras defensas del paciente y preparando el terreno para una sobreinfección y una neumonía bacteriana.
La alerta crítica de complicación ocurre si, pasado el quinto día, la fiebre no cede, se vuelve continua y se acompaña de tos con flema y dificultad para respirar. En ese punto, la infección ya evolucionó a una neumonía que requiere tratamiento urgente.
Gravedad extrema frente a la apatía por vacunarse
A pesar del alto volumen de infecciones y la severidad de los casos, los médicos se enfrentan a una fuerte resistencia ciudadana frente a la prevención.
«Las personas jóvenes dicen: ‘¿yo para qué me voy a poner una vacuna si estoy joven?’, pero las principales complicaciones de este virus la vemos en gente joven», lamenta el doctor López Ramos.
El neumólogo advierte que muchos de los pacientes que terminan desarrollando neumonías graves no tienen sus esquemas de vacunación al día. De acuerdo con las estadísticas del Ministerio de Salud, la letalidad hospitalaria de la neumonía en el país oscila entre el 3.5 % y el 4 %.
«¿Qué quiere decir? Que de 100 pacientes, cuatro personas se van a morir de neumonía. Es un número bastante alto», concluye el especialista, recordando que, al contar con una vacuna disponible, cada defunción por esta causa se convierte en «una muerte prevenible, una muerte que se ha dado por descuido».

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