El vicepresidente salvadoreño, Félix Ulloa, aseveró este jueves que el Centro del Confinamiento del Terrorismo (Cecot) es aplicado a «una minoría» de reos en el país «condenados» por terrorismo y que los reos comunes sí acceden a un «sistema de rehabilitación».
Las declaraciones las dio en torno a una exposición denominada «RehabilitArte» que fue instalada esta semana en el Palacio Nacional, en el Centro Histórico de San Salvador, sobre la cual fue preguntado esta mañana en la entrevista del programa Diálogo 21, de Canal 21.
«Hay una riqueza en la producción, la comunidad internacional que nos acompañó se quedaron sorprendidos de la calidad», comentó sobre la exposición de pinturas elaborada por una cantidad no especificada de reos.
«Allá te siguen sacando las imágenes del CECOT, de los reos sentados, eso es la parte excepcional y está aplicada a las minorías que están condenadas por terrorismo. Cuando hablás del reo común, a la que comete delitos que cometen en cualquier país del mundo, se le aplica este sistema de rehabilitación, tanto para la formación artesanal, tenemos buenos carpinteros, panaderos, sastres», fueron las palabras de Ulloa.
Según Ulloa, el programa RehabilitArte es parte del programa «Cero Ocio».
Detalló que el proyecto partió de un reto que se propusieron en julio de 2022 cuando presentó el segundo informe voluntario de país al Foro de Alto Nivel Político de Naciones Unidas en Nueva York, de Estados Unidos.
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En esa ocasión, relató, la preocupación del secretario general de las Naciones Unidas, recién instaurado el régimen de excepción en El Salvador –a partir del 27 de marzo de 2022– era cuál sería la política de rehabilitación frente a una demanda de población que ha cometido delitos y que, dijo, «también tiene el derecho de rehabilitarse y reinsertarse».
«Desde esa fecha hasta ahora estuvimos viendo el comportamiento, la situación, del sistema penitenciario, lo encontramos en condiciones sumamente precarias, no se podían cortar las comunicaciones, eran los cuarteles desde donde se ordenaban todos los crímenes», indicó.
Señaló que, cuando se construyó el Cecot, en Tecoluca, San Vicente Sur, «se empezó a tergiversar la imagen del país» y que «se pensaba que el CECOT era el modelo donde iban todos los salvadoreños que fueran capturados, hubo que empezar a hacer esa diferenciación».
Se refirió al CECOT como la cárcel destinada a «las personas que están condenadas por actos de terrorismo». «Son los que han pasado todo el proceso hasta llegar el nivel de condena», subrayó.
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Explicó que, para ganarle la guerra a las pandillas, debían «no solo ejercer la fuerza del Estado», sino también una acción «dentro del Estado de Derecho y en estricto respeto a los derechos humanos» así como «actualizar la administración de la justicia» ya que los «jueces estaban cooptados y amenazados por las pandillas».
«De la rehabilitación como una política de Estado, que es lo que estamos viendo, es una obligación que tenemos, una obligación del Estado para aquellas personas… Es que está definido por el mismo proceso, una persona que está condenada a 380 años de cárcel no va a entrar no va a entrar en el programa RehabilitArte, una persona que cometió un delito menor, que ya va a cumplir la pena y va a salir, tiene el derecho de reinsertarse y para eso los programas que tenemos son maravillosos», indicó.
Aseguró que hay personas que piden visitar «la Granja», el lugar en donde se fabrican uniformes, pupitres, «pero no se había descubierto esta parte que es la que estamos poniendo nosotros en el programa RehabilitArte, es la producción intelectual, artística, de una cantidad de privados de libertad que no tenían la forma de expresar esa transformación, esa inspiración y eso es lo que hemos hecho».
En 2021, las cárceles en El Salvador reportaban una ocupación de 115,605 reos, de los cuales 14,793 están en el CECOT y 100,812 en centros penales, según un estudio del Servicio Social Pasionista presentado en 2025, con datos de una resolución de la Unidad de Acceso a Información Pública de Centros Penales 014-2021. Este estudio menciona que solo los centros penales comunes tenían 27,280 cupos y un hacinamiento de 369.5 %.
También, un estudio de la Fundación para Estudios de la Aplicación del Derecho (Fespad), que cerró operaciones en 2025, detalla que, hasta febrero de 2021, en 26 centros penitenciarios se registraba una población de 36,515 reos, y un hacinamiento del 118 %. Este informe señalaba una disminución histórica del hacinamiento pero advertía en ese entonces que permanecían cinco establecimientos penitenciarios con hacinamiento iguales o superiores al 200 %.

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