A un mes del ataque militar ejecutado por Estados Unidos en territorio venezolano, el país atraviesa un escenario inédito que ha modificado las coordenadas del poder político. La salida de Nicolás Maduro del gobierno y la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada han activado una etapa de reacomodo tanto en el chavismo como en la oposición, bajo la atenta mirada de Washington.
El bombardeo del pasado 3 de enero, impulsado por el expresidente Donald Trump y ejecutado como parte de la denominada «Operación Determinación Absoluta», dejó atrás las especulaciones y consolidó un cambio estratégico en la relación bilateral. Analistas aseguran que esta acción militar ha fortalecido, en el corto plazo, los intereses de Estados Unidos y del sector chavista que ha asumido el nuevo liderazgo.
“Contrario a lo que muchos esperaban, la operación resultó funcional tanto para Washington como para el chavismo remanente”, señaló el investigador Juan Manuel Trak.
Rodríguez, quien asumió el poder tras una resolución del Tribunal Supremo de Justicia el 5 de enero, ha iniciado una serie de movimientos que reflejan un estilo diferente al de su antecesor. Ha realizado cambios en el gabinete y en la cúpula militar, como el relevo del jefe de la Guardia de Honor Presidencial, y ha propuesto reformas clave, como la modificación parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada por la Asamblea Nacional el 29 de enero, lo que permite la apertura a inversiones privadas.
Este gesto fue bien recibido por Estados Unidos y es interpretado como una señal de apertura hacia una nueva etapa de cooperación.
“Trump es el gran ganador en términos comparativos, mientras que el chavismo ha tenido que ajustar su discurso, su gabinete y su narrativa ideológica”, opinó el analista Pablo Andrés Quintero.
Un grupo de personas al interior de un edificio reconstruido después del ataque con un explosivo ocurrido el 3 de enero de 2026, en Catia la Mar, Venezuela. EFE
Un chavismo sin Maduro, una oposición debilitada
Para el politólogo Piero Trepiccione, Venezuela atraviesa un proceso de «estabilización acordada», más que una transición política formal. En este escenario, el Gobierno de Estados Unidos y los actores que controlaban el poder institucional y territorial venezolano aparecen como los protagonistas del nuevo orden.
La figura de Delcy Rodríguez —hermana del presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez— representa el tercer cambio de liderazgo en los 27 años de Gobierno chavista.
“El país está expectante. Hay esperanza, pero también incertidumbre y mucha prudencia”, indicó Trepiccione.
Mientras tanto, la oposición se encuentra en una encrucijada. El excandidato presidencial Edmundo González Urrutia no figura con fuerza en la opinión pública, y aunque María Corina Machado ha tenido una mayor proyección internacional, sigue sin lograr cohesionar a las fuerzas internas de la oposición.
“Machado tiene un discurso contundente y podría capitalizar las acciones de EE.UU. en Venezuela, pero no ha logrado convertirse en interlocutora de unidad”, advirtió Quintero.
El nuevo panorama político en Venezuela, aún en construcción, abre paso a una etapa de redefiniciones profundas tanto en el chavismo como en la oposición. Mientras Delcy Rodríguez consolida su liderazgo y apuesta por reformas estratégicas, Estados Unidos mantiene el control de la agenda geopolítica, con Trump exhibiendo el operativo como un ejemplo de fuerza. El país caribeño, por ahora, sigue expectante.
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