Cuba y EE.UU.: señales de diálogo en medio de tensión energética y militar

En medio de una creciente presión internacional, crisis energética interna y una nueva ola de retórica bélica, Cuba y Estados Unidos podrían estar explorando una vía de diálogo bilateral. Aunque ninguna de las partes ha confirmado oficialmente negociaciones formales, tanto Donald Trump como autoridades cubanas han dejado entrever contactos en curso.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha asegurado públicamente que su administración está en contacto con autoridades cubanas, aunque no ha dado detalles específicos.

«Estamos hablando con la gente de Cuba, con las altas esferas de Cuba, para ver qué pasa», declaró recientemente, y advirtió que solo el diálogo evitará una «crisis humanitaria» en la isla, agravada por nuevas restricciones energéticas.

El embargo energético impuesto por Washington desde el 29 de enero —que sanciona a cualquier país que suministre petróleo a Cuba— ha puesto a la isla en una situación aún más crítica. Esta medida llega tras el cese de las importaciones de crudo desde Venezuela el 3 de enero.

Cuba: disposición al diálogo, pero sin concesiones

Por su parte, el Gobierno cubano ha mostrado un discurso dual: mientras niega contactos directos en algunas ocasiones, también afirma estar abierto a una negociación bajo ciertos principios: igualdad, respeto mutuo y no injerencia en asuntos internos.

En su más reciente declaración, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba reiteró su disposición a un «diálogo respetuoso y recíproco, orientado a resultados tangibles (…) basado en el interés mutuo y el derecho internacional».

Sin embargo, paralelamente ha reforzado una retórica de defensa nacional. Durante tres fines de semana consecutivos, las autoridades han participado en ejercicios militares y han difundido mensajes como “¡Patria o muerte!” en medios oficiales.

¿Dónde se estaría negociando? Rumores apuntan a México

Mientras el secretismo reina en las posibles negociaciones, medios y redes sociales en Miami aseguran que las conversaciones estarían teniendo lugar en México, en línea con una oferta de mediación realizada por la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum.

El Vaticano, tradicional mediador entre ambos países, también se ha pronunciado. El papa León XIV expresó su preocupación por la tensión en el Estrecho de Florida y pidió un “diálogo sincero y eficaz para evitar la violencia y el sufrimiento del pueblo cubano”.

Estados Unidos y Cuba han mantenido múltiples rondas de diálogo desde 1959. Aunque han sido más frecuentes en temas de migración y seguridad regional, en momentos clave han abordado también cuestiones económicas y políticas.

El ejemplo más reciente fue el «deshielo» de 2014, logrado bajo los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro, con mediación del Vaticano y Canadá.

Hoy, la historia podría repetirse, pero en un contexto mucho más complejo: una crisis energética, presión internacional, militarización interna y una nueva administración en Washington liderada por un Trump que combina presión con propuestas de negociación.

 

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