Con un millón de emprendedores aproximadamente en El Salvador; los que anhelan abrir un negocio, deben saber en dónde están parados, deben superar barreras. No es fácil abrir un negocio, no es solo frotar la lámpara mágica y que todo salga a la perfección.
Leer un libro de emprendimiento ayuda mucho; sin embargo, es como si quisieras aprender a nadar, supieras la teoría y no te tires al agua. Emprender significa tener coraje, agallas, valor, entusiasmo, perseverancia, fe, disciplina y resiliencia.
El caso de éxito del restaurante de Blanca Julia Villatoro Hernández es de perseverancia. El graduarse de Ingeniera en Ciencias de la Computación le sirvió de mucho para emplearse en oficinas del gobierno, aunque, desde pequeña, tuvo el sueño de ser emprendedora. En el 2018 abrió un negocio de sublimación. Le iba muy bien; pero en la pandemia, el rumbo de su vida cambió y pensó en abrir un restaurante.
Conozco muy bien a los propietarios del restaurante pakistaní, el cual es único en El Salvador. La ingeniera manifiesta que ser emprendedor es difícil, porque al inicio es cuesta arriba y en soledad. Uno solo debe limpiar sus lágrimas y orar con fe a Dios para que le ayude, le ponga personas que le ayude, porque a veces todo sale mal, le toca a uno cerrar un negocio o una idea porque no se dio. —Al final, gracias a Dios, una de las ideas logra ser exitosa, y entonces, empieza un camino diferente de lucha, de más carácter, de más oración—. La familia; muchas veces te apoya y eso lo motiva a uno, pero muchas veces te pierdes el disfrute con la familia de cumpleaños o celebraciones, o cuidar a mamá enferma. Te pierdes los domingos por estar atendiendo el negocio.
¿Cuáles han sido los obstáculos para poder abrir un restaurante paquistaní? Te enfrentas a diferentes tipos de personas, algunas malas, que quieren aprovecharse de tu idea o de tu inocencia en los negocios. Hay personas que intentan estafarte, porque como no tienes experiencia. Pero la recompensa es inmensa cuando ves la fidelidad de tus clientes, cuando ves la cara de felicidad y orgullo de tu mamá, hermanas y familia de ver que lo vas logrando; porque un negocio no solo es del emprendedor, sino también de todo el círculo de personas que lo quieren; porque, por ejemplo, en mi caso, una vez escuché a una de mis hermanas y dijo: “Jamás imaginé que un día le diría a mi amiga, si quieres, nos vemos en el restaurante de mi hermana”. Y, eso te hace entender que Dios no los ha puesto los sueños en tu mente solo por ti, sino también para beneficiar a otros que Dios ama.
¿Qué es para usted ser resiliente? Resiliente es cuando ves que las cosas se derrumban, cuando no había salida, cuando no había dinero, cuando no había oportunidades. Por ejemplo, no teníamos dinero, ni oportunidades, ni ventas; entonces, nos pusimos a hacer otras actividades para poder sobrevivir en lo que encontrábamos otra oportunidad. Reinventarnos, abstenernos y ser perseverantes hasta que se pueda seguir avanzando.
¿Qué consejos les brinda a los que anhelan ser emprendedores? Bueno, el consejo que yo le daría a los emprendedores es que se fijen una meta y estudien todos los días, tengan disciplina, valentía y perseverancia. Échenle ganas cada día porque los sueños no aparecen de repente, sino que se construyen cada día, cada segundo, con cada esfuerzo y con cada oportunidad.
Para abrir un negocio, es crucial juntarse con personas que te acompañen, empleados que se sientan bien y que valoren como que el negocio es de ellos. Para emprender, debemos confiar en nosotros mismos. Un emprendedor debe tener un plan de negocios para no caer en imprevistos. En el camino se va enderezando la carga. Al restaurante llegan muchos comensales musulmanes; eso quiere decir que hay diversidad. El éxito de Palilo no solo radica en la variedad de platillos, sino en la experiencia, la amabilidad y el ambiente.
* Fidel López Eguizábal, Docente investigador Universidad Nueva San Salvador
fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

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