El presidente venezolano depuesto, Nicolás Maduro, enfrenta este jueves una nueva audiencia judicial en Nueva York, en medio de un escenario político en el que su figura ha perdido protagonismo en Venezuela.
Maduro, junto a su esposa Cilia Flores, comparece por segunda ocasión ante la justicia estadounidense tras su captura el pasado 3 de enero, en una operación militar ordenada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Tras su detención, Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada y ha impulsado una agenda centrada en reformas internas y el acercamiento con la administración estadounidense.
En este contexto, la presencia de Maduro en el discurso oficial ha disminuido, pese a que inicialmente fue presentado como una figura heroica por el oficialismo.
«El discurso del ausente mandatario como héroe, incluso como superhéroe, fue recurrente en la propaganda oficial hasta hace muy poco (…), pero prácticamente ha desaparecido, y la victimización choca con la realidad de la impopularidad del presidente, quien quizás sea reevaluado en el futuro», afirmó el politólogo Guillermo Aveledo.
Aunque sectores del chavismo mantienen llamados a su liberación, la agenda gubernamental se ha enfocado en acuerdos energéticos, cambios en el gabinete y el fortalecimiento de relaciones internacionales.
El analista indicó que existe un “discurso dual”, donde se mantienen referencias simbólicas a Maduro, pero sin una estrategia clara para su restitución en el poder.
«Sería difícil afirmar lo contrario. El mensaje subyacente es que estamos en la relación de respeto, reafirmando las nuevas relaciones, pero en los hechos pareciera que en la práctica hay al menos discreción en torno a un emplazamiento más explícito sobre el tema», señaló Aveledo.
El país también atraviesa un nuevo momento político marcado por un proceso de amnistía que ha otorgado 8,084 libertades, además de protestas sociales por salarios y fallas en servicios básicos.
Según datos de organizaciones de derechos humanos, actualmente hay 503 presos políticos en Venezuela, incluidos ciudadanos extranjeros y miembros de las fuerzas armadas.
Maduro y Flores enfrentan cargos por narcotráfico y posesión de armas, y han alegado no contar con recursos para financiar su defensa privada.
Mientras tanto, Rodríguez ha estrechado vínculos con Washington, incluso calificando al presidente de Estados Unidos como “socio” y “amigo”, en un giro político que podría debilitar aún más la posición del exmandatario.
«¿Es (Maduro) una figura prescindible? Si nos atenemos a los hechos, pareciera que es así, lo cual no deja de ser sobrecogedor dado el poder que ostentó», concluyó Aveledo.

Deja una respuesta