Real Sociedad gana la Copa del Rey en tanda de penales

La Real Sociedad se proclamó campeona de la Copa del Rey en Sevilla y, tras llegar a la prórroga con 2-2 ante el Atlético de Madrid, se llevó la gloria en una tanda de penaltis en la que Unai Marrero, habitual en este torneo y suplente en Liga, fue el héroe al detener dos lanzamientos, al noruego Sorloth y al argentino Julián Álvarez, y marcar el último Pablo Marín.

La final fue trepidante, con un primer tiempo con más ímpetu de los donostiarras, que se adelantaron dos veces, primero con un tanto de Barrenetxea a los 14 segundos y luego, tras neutralizarlo el nigeriano Lookman en el 18, con otro de Mikel Oyarzabal de penalti, cometido por el meta Musso sobre Guedes. La segunda mitad fue de total dominio atlético, que forzó la prórroga con un gol de Julián Álvarez en el 83, aunque se llegó a los penaltis y en ese trance fue más efectiva la Real.

Se medían en la séptima final copera consecutiva en La Cartuja dos equipos en un gran momento, con confianza y con hambre, buscando un título que no saboreaban desde 2021 la Real Sociedad, que ganó la edición 2019-20 aplazada por la pandemia, y desde 2013 el Atlético, eufórico tras su pase el martes a la semifinal de la ‘Champions’ al eliminar al Barcelona.

Ambos técnicos, el argentino Diego Simeone, un ‘semidios’ para su gente pese a las irregularidades de los últimos años, y el estadounidense Matarazzo, que le ha cambiado totalmente la cara a una Real ahora supercompetitiva, fueron fieles al guion previsto y alinearon sus onces más previsibles, confiados y leales a sus hombres, en teoría, más fiables.

Así, sólo hubo un cambio en el Atlético respecto al que perdió con el Barça (1-2), pero que se clasificó para semifinales de la Liga de Campeones por el 0-2 de la ida, con la entrada de Marc Pubill por el francés Lenglet. El resto, lo esperado, con Musso en el marco, Molina de lateral, Llorente en el medio con el sempiterno Koke y arriba Griezmann y Julián Álvarez.

Mientras, en la Real volvían a la titularidad el portero Unai Marrero, el habitual en la Copa en lugar de Remiro; el central Jon Martín por Elustondo; el extremo portugués Guedes por Brais; y el capitán Oyarzabal por el islandés Oskarsson.

La final arrancó con un ritmo vertiginoso y un grave despiste de los rojiblancos que fue letal. Y sólo se llevaban 14 segundos. Marrero envió un balón en largo hacia el ataque izquierdo realista y Guedes, muy activo en la primera mitad en una banda que el Atlético no tapó bien, centró para que Barrenetxea le ganara el sitio a Ruggeri y, en un escorzo, cabeceara al fondo de la red.

El 0-1 tan temprano para los donostiarras cambiaba todos los planes del equipo de Simeone. Fue un mazazo para los colchoneros. El equipo vasco, con un juego muy fluido y vertical, demostró tener las ideas muy claras, pero el Atlético, tras reclamar sin éxito una posible falta de Martín sobre Julián al borde del área, reaccionó e igualó pronto, a los 18 minutos.

Lo hizo por medio de su jugador más enchufado e incisivo, el extremo izquierdo nigeriano Lookman, quien, tras la única buena triangulación quizás de los rojiblancos en la primera mitad, controló un pase de Griezmann al centro del área para batir a Marrero de un tiro raso e inapelable. El 1-1 lo devolvía todo al origen, pero levemente con mejores sensaciones para la Real.

Desconectado en el medio campo y con Llorente y Koke superados por la presión ‘txuri urdin’ y por un gran Soler, bien auxiliado por Turrientes y los laterales donostiarras, al Atlético le costó un mundo hilvanar jugadas. Su fútbol era gris, nublado, salvo algunas incursiones de Lookman, su mejor hombre, y apariciones intermitentes de Griezmann, con Giuliano y Julián Álvarez desaparecidos.

El centrocampista de la Real Sociedad Pablo Marín celebra su penalti que le dio la victoria al equipo donostiarra. / EFE.

Ante este panorama, la Real Sociedad, muy vertical y enchufada, buscando las bandas, siguió a lo suyo. Tras un tiro lejano de Guedes al lateral de la red antes de otro intento de Lookman, poco acompañado por los suyos, el conjunto guipuzcoano halló el premio a su mayor claridad y llegada en el tiempo de prolongación del primer tiempo.

Lo propició una fallida salida de Musso, en una desafortunada acción tras una falta centrada de Soler. Su intento de despeje golpeó con el puño en la cabeza de Guedes, siempre presente, y el árbitro decretó un penalti que Oyarzabal, engañando a la perfección al argentino con un disparo a su derecha, transformó en el 1-2 en el primer minuto del añadido.

En la reanudación, el Atlético pareció salir con otro ritmo, con más brío y más participación de sus jugadores referentes ante la enorme presión y la lucha cuerpo a cuerpo, en los duelos y los balones divididos, de los donostiarras, si bien la Real siguió estando cómoda, con una defensa cerrada, atenta y concentrada, y sin pasar excesivos apuros.

Los rojiblancos dejaron claro tras el descanso que iban a hacer lo imposible para cambiar el rumbo de la final. Lo hizo, con un aviso tempranero, Griezmann, quien disparó alto a la media vuelta. Pero era obvio que el Atlético, exigido por el marcador y por su propia ambición, jugó ahora más, con mucho más sentido y criterio, y también con más llegadas.

El portero de la Real Sociedad, Unai Marrero, detiene el lanzamiento del delantero argentino del Atlético de Madrid, Julián Álvarez, durante la final de la Copa del Rey. / EFE.

Llorente se vació, se multiplicó y, en una rápida arrancada por la derecha, sirvió un buen balón al área que Lookman mandó a las nubes. Griezmann también empezó a activarse y Simeone movió ficha sobre la hora de juego ante una Real Sociedad que reculó peligrosamente. Entraron los atacantes Nico González y el noruego Sorloth por Lookman y Ruggeri.

Matarazzo refrescó a su equipo con Gorrotxategui y Marín por Turrientes y ‘Barrene’, y luego cambiando a su delantera con Aihen y Óskarsson por Guedes y un Oyarzabal ‘tocado’, más el japonés Kubo en lugar de Sergio Gómez. También lo hizo Simeone en la recta final con Baena, Johnny y Almada por Giuliano, Molina y un Griezmann ya sin gasolina.

El segundo tiempo fue un monólogo rojiblanco, con la Real Sociedad afanada en defender y el Atlético, dominador y llegando mucho arriba. Pero con centros ‘fáciles’ y sin clarividencia ni tino para hacer daño, hasta que en el 83 Julián Álvarez controló con la derecha un pase de Llorente y se sacó desde la frontal un potente zurdazo para forzar la prórroga.

La Real, hundida en su área toda la segunda parte, salió con más brío y todo se igualó, con las fuerzas mermadas en ambos. Soler y Óskarsson tuvieron opciones, pero la más clara la tuvo en el 100 el atlético Julián Álvarez, reactivado tras el descanso, remató a la cruceta derecha, lo que dio paso a una tanda de penaltis en la que triunfo el cuadro ‘txuri urdin’.

Aficionados de la Real Sociedad celebran la victoria en San Sebastián. / EFE.

Así jugó la Real Sociedad

Marrero (8,5): No pudo hacer demasiado en el gol del empate y tampoco tuvo que intervenir durante la primera parte. En la segunda, con el Atlético volcado, mostró seguridad, especialmente en salidas y balones aéreos pero no pudo detener el golazo de Julián Álvarez. Tuvo una parada milagrosa a Cardozo en el tramo final. Se convirtió en el héroe de la tanda de penaltis al detener los dos primeros lanzamientos de Sorloth y Julián.

Aramburu (5,5): Muy exigido por Lookman. El venezolano no pudo prodigarse tanto en ataque como acostumbra y sufrió cada vez que el extremo atlético encaraba el flanco izquierdo o aprovechaba los huecos a su espalda. Con el cambio del nigeriano respiró.

Jon Martín (8): Solventó muy bien una peligrosa acción al límite con Julián Álvarez en la primera mitad. A sólo unos días para cumplir los 20 años, el central volvió a lucir jerarquía y seguridad en la zaga ‘txuri-urdin’.

Caleta-Car (5,5): Pudo encimar más a Lookman en el gol del empate. Estuvo bien en acciones aéreas, su especialidad. Su encuentro estuvo sostenido por el excelente desempeño de Martín. Acabó con molestias.

Sergio Gómez (5): Protegió bien el lado izquierdo y sujetó muy bien a un Giuliano ausente en los primeros 45 minutos. Conectó muy bien con Guedes y ayudó, como de costumbre, en la salida de balón del equipo. El Atleti incidió más por su banda en el segundo tiempo y estuvo más exigido con las caídas de Marcos Llorente.

Turrientes (7): Tuvo más peso y control en el partido tras el empate del Atlético. Alternó bien con Soler a la hora de bajar para dar salida al equipo o ganar altura sin balón. Un ‘todocampista’ con capacidad para leer los partidos y detectar cuándo y dónde incidir con y sin balón. Fue de más a menos con el equipo replegado en la segunda parte.

Carlos Soler (6,5): Cada vez más consolidado en un puesto más ‘fijo’ del centro del campo. En su doble pivote con Turrientes, el internacional español se incrustó entre centrales para salir fácil desde atrás y canalizar el juego de los suyos. En la segunda sufrió al no controlar tanto el balón y estar más voluntarioso con sus laterales. No estuvo fino en los saques de esquina.

Sucic (6): Fue el centrocampista que más libertad tuvo de los tres que colocó Matarazzo. Dejó muestras de su calidad pero, como el equipo, decreció su rendimiento con el paso de los minutos. Se le hizo muy largo el partido.

Barrenetxea (7,5): Pese a la diferencia de tamaño, ganó el salto a Ruggeri y marcó el 1-0 a los 14 segundos. Su velocidad continuó frustrando al italiano y provocó la amarilla de Le Normand pasada la media hora de partido. No brilló tanto tras el paso por vestuarios y acusó el esfuerzo pasada la hora de partido.

Guedes (8): Fue uno de los grandes protagonistas de la primera parte. Suyo fue el centro que remató ‘Barrene’ en el 0-1; dispuso de una gran ocasión en el 26; y provocó el penalti de Musso al borde del descanso. Ayudó atrás al equipo y no tuvo fuelle para acompañar al contrataque.

Oyarzabal (6,5): Se las bastó él solo para pugnar balones largos con Pubill y Le Normand. Aunque no tuvo excesivo protagonismo en el primer tiempo, marcó el 1-2 desde los 11 metros, donde es un seguro. Siguió trabajando sin balón hasta que acusó el desgaste.

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Pablo Marín (5): Fue de los pocos argumentos a los que pudo aferrarse la Real en la segunda parte. Protagonizó una jugada por la derecha que acabó en saque de esquina.

Gorrotxategi (5): Ante la necesidad de piernas frescas en el centro del campo, ‘Gorrotxa’ salió para dar más empaque y contención al centro del campo ‘txuri-urdin’.

Aihen Muñoz (5): Su salida liberó a Sergio Gómez del lateral y aportó experiencia a la línea defensiva pero sufrió para contener las acometidas por su banda. Metió su penalti en la tanda.

Óskarsson (5): El islandés que ‘llevó a Sevilla’ a su afición pero estuvo muy inocente en un par de acciones en la prórroga, especialmente en un rechace suelto que resolvió bien después Musso. Falló su lanzamiento desde los 11 metros.

Kubo (6): El empate de Julián rompió los esquemas de Matarazzo. El japonés salió ante la falta de amenaza en el minuto 88 y fue el principal baluarte ofensivo de los vascos en el tiempo extra.

Aritz (s.c.): Salió a falta de siete minutos para relevar a un agotado Aramburu y ocupó el lateral derecho.

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