Recientemente se conoció que alrededor de 300 salvadoreños fueron contratados con engaños para viajar a la República Democrática del Congo (RDC) para pelear contra los grupos armados rebeldes, especialmente contra el grupo rebelde M23, apoyado por Ruanda.
A los salvadoreños, todos expolicías o exmilitares, se les ofrecieron salarios mensuales de $4,226 para trabajar como guardias de seguridad en edificios, pero estando en la RDC se les dijo que en realidad habían sido contratados para combatir a los rebeldes del M23. Prácticamente tenían que desempeñarse como “mercenarios” sin causa,
Algunos aceptaron porque no tenía manera de retornar a El Salvador. Al final quienes dijeron que no fueron abandonados y algunos regresaron enfermos de malaria y sin recibir los salarios acordados. El año pasado 60 de 86 engañados que regresaron se presentaron al Ministerio Público para denunciar los hechos y el 26 junio pasado dicho ente presentó una acusación formal en el Tribunal Sexto contra el Crimen Organizado de San Salvador, contra Juan Emilio Velasco Alfaro, quien es el administrador único propietario legal de la empresa Importaciones de Productos Americanos (IMPROA S.A. de C.V.)¸ y Karla Mayreth Reyes Gómez, la abogada y notaria que validó los contratos de las supuestas víctimas.
La Fiscalía General de la República también tiene en la mira a Rodrigo Antonio Tejada Alvarenga y Julio Eduardo Magaña Zepeda, como los responsables de reclutar a los candidatos a quienes les hicieron pruebas físicas y exámenes médicos.
Los delitos imputados son: trata de personas en modalidad de servidumbre, falsedad ideológica y agrupaciones ilícitas, ya que según la Fiscalía, los señalados reclutaban a ex militares y ex policías como una intermediaria de la empresa internacional Logistics and Consulting Limited (ATZ).
Hoy se conoce que otro grupo de salvadoreños ex policías y ex militares, fueron engañados bajo la misma modalidad para viajar a Rusia para combatir contra el ejército de Ucrania. Una lucha de la cual pocos conocemos a fondo. A los compatriotas, reclutados entre 2025 e inicios de este año, les ofrecieron salarios de hasta $4,000 o más. Se les dijo que como guardias de seguridad su misión sería resguardar instalaciones privadas.
Apenas llegaron a Rusia en febrero pasado se encontraron con sudamericanos (peruanos, bolivianos y colombianos, entre otros), y bajo amenazas les hicieron firmar un contrato en ruso, luego los enlistaron y armaron para que fueran a los campos de batalla a enfrentar al ejército ucraniano. Literalmente los mandaron como “carne de cañón” y los mismos militares rusos los maltrataron al burlarse y tratarlos despectivamente y referirse a ellos como “simios”. Según familiares, al principio sus parientes se comunicaron y les contaron que de comer les daban las sobras de los rusos.
Algunos salvadoreños están desaparecidos y sus familiares temen lo peor aunque albergan la esperanza que estén vivos. Familiares se han abocado a Cancillería salvadoreña para que les ayuden a repatriar a sus parientes, quienes participan en una guerra para la que no estaban preparados y sin conocer las motivaciones de la misma.
La Fiscalía General de la República debe abrir otro expediente por trata de personas en la modalidad de servidumbre, agrupaciones ilícitas y falsedad ideológica. Se tiene que Investigar a profundidad este otro caso y presentar la acusación contra quienes salgan involucrados, solicitando les penas máximas por cada ilícito,
El Gobierno de El Salvador a través del Ministerio de Trabajo debe tomar cartas en el asunto y concienciar a la población que toda oferta laboral en el extranjero debe estar mediada o ser procesada por dicha cartera de Estado. También se debe denunciar públicamente a las empresas u organizaciones no gubernamentales o sociedades que se dedican a estas acciones, a las cuales hay que castigar con su desaparición.
Estas redes de reclutamiento engañoso hay que combatirlas frontalmente con la justicia. Quienes reclutan y hacen los contratos y los trámites para que los salvadoreños viajen fines bélicos lo hacen con alevosía y total ventaja, aprovechándose de la necesidad de los salvadoreños.
Se sabe que al menos una decena de salvadoreños están atrapados en el conflicto y se ha confirmado la muerte de un joven de 26 años de edad identificado como Kevin Vladimir Escobar Hernández, cuyo cuerpo permanece en una morgue de Moscú. Otros han sido reportados como desaparecidos.
Por ahora los familiares señalan que los reclutadores operan a través de agencias de viaje con nombres como Latin Travel, lo cual ya es una prueba inicial que la Fiscalía debe procesar para aportar prueba periférica y armar su acusación.
Ningún salvadoreño apoya que en RDC y en Rusia haya compatriotas participando en batallas ajenas. No somos ni mercenarios ni queremos ser carne de cañón. En estos casos queremos pronta y cumplida justicia.
*Jaime Ulises Marinero/Periodista

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