El 15.1 % de los salvadoreños ha sufrido pérdidas por inundaciones, cárcavas cerca de su casa, sequías, deslaves o sismos, revela la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera del Banco Central de Reserva (BCR).
Dicha encuesta, publicada en enero de 2026, explora el nivel de inclusión financiera de la población salvadoreña e introduce preguntas sobre qué tan preparadas están las personas para enfrentar eventos adversos.
Una de las preguntas se refiere a si en los últimos 12 meses han experimentado eventos que les hayan afectado económicamente. A esto, un 9.7 % respondió que ha sufrido inundaciones por lluvias, mientras que un 1.2 % indicó el crecimiento de cárcavas cerca de la vivienda, un 2.1 % sequías, un 1.4 % deslaves o derrumbes, y un 0.7 % sismos o terremotos.
El restante 84.8 % respondió que no ha sufrido ninguno de estos eventos.
La encuesta también consultó a los salvadoreños si han experimentado estos eventos al menos tres veces en los últimos cinco años, a lo cual un 74.3 % respondió que sí, frente a un 25.7 % que dijo que no.

Gasto en recuperarse
En esta encuesta también se exploró cuánto destinan los salvadoreños para recuperarse de estos eventos.
Según los resultados, un 70.5 % de quienes ha sufrido pérdidas respondió que ha destinado hasta $500 para resarcir los daños ocasionados por estos eventos, que suelen ser de los más frecuentes en El Salvador debido a su alta vulnerabilidad ante el cambio climático.
Además, un 15 % mencionó que ha utilizado hasta $1,000, y un 14.5 % ha tenido que destinar entre $1,200 y $50,000.
Al consultar cuánto tiempo se demoró en recuperarse de los daños, el 40.9 % respondió que más de 12 meses. En tanto, un 33.5 % dijo que entre dos y seis meses, y un 11.7 % que entre siete y 12 meses.
Por su parte, un 14 % mencionó que se recuperó en menos de un mes.
De acuerdo con la encuesta, un 40 % enfrentó estos eventos utilizando ahorros y un 37.4 % tuvo que trabajar horas extra para obtener más dinero, mientras que un 16.5 % pidió préstamos a familiares o amigos. El resto recurrió a seguros, préstamos en instituciones financieras, venta de pertenencias, ayuda del gobierno o donaciones.

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