Empresas absorben sobrecostos logísticos para sostener las exportaciones de Centroamérica

Los costos logísticos derivados de las tensiones internacionales presionan las exportaciones originadas en Centroamérica, con casos en los cuales las empresas asumen los sobrecostos para mantener la competitividad, advierte un análisis de la consultora Deloitte.

Centroamérica ha logrado mantener sus exportaciones en crecimiento en 2026 pese al cúmulo de tensiones en el mercado internacional, con el conflicto en Medio Oriente como el mayor desestabilizador debido a las presiones que ejerce sobre la cotización del crudo.

Ante este escenario, el análisis sostiene que los costos asociados al transporte terrestre, marítimo o aéreo terminan, en muchas ocasiones, siendo asumidos por las empresas, lo cual limita su capacidad de crecimiento y sus márgenes de ganancia.

“Hoy la discusión ya no es únicamente cuánto exporta un país, sino qué tan competitivo es para llevar esos productos al mercado. Los costos logísticos, energéticos y regulatorios tienen un peso cada vez mayor en esa ecuación y pueden marcar la diferencia entre aprovechar una oportunidad comercial o perderla”, explicó Carolina Palma, socia de Impuestos y Servicios Legales de Deloitte.

Las empresas de la región también deben enfrentarse a persistentes desafíos estructurales en infraestructura, logística y facilitación del comercio, factores que influyen en su capacidad de respuesta.

Deloitte sostiene que Costa Rica se mantiene al frente en el crecimiento de las exportaciones regionales, con tasas de entre 6 % y 8 % en los primeros meses de 2026, atribuidas sobre todo al comercio de dispositivos médicos y manufactura avanzada.

En el otro extremo se encuentra El Salvador, con un crecimiento más moderado, de entre 3 % y 4 %.

Potencial para atraer inversión

En este contexto, Palma consideró que las empresas centroamericanas operan en un entorno donde la “resiliencia se ha convertido en una ventaja competitiva”, en el que el nearshoring —reubicación de inversiones— se vuelve un protagonista clave para conectar más a los negocios de la región con su principal comprador: Estados Unidos.

“La capacidad para anticipar riesgos, diversificar mercados, fortalecer cadenas de suministro y adoptar herramientas tecnológicas será cada vez más importante para sostener el crecimiento exportador en los próximos años”, agregó.

El término nearshoring tomó relevancia después de la pandemia de covid-19, en 2020, cuando las cadenas de suministro colapsaron debido al cierre parcial de la economía. En ese momento se consideró que Centroamérica sería un destino para la reubicación de empresas de Estados Unidos debido a su cercanía geográfica.

Para Deloitte, la diversificación de mercados es una de las principales estrategias que la región debería implementar para reducir su exposición a los choques internacionales. Mientras que Estados Unidos se mantiene como el principal destino de las exportaciones, la Unión Europea representa un mercado estable para productos de mayor valor agregado, mientras que Medio Oriente y Asia se perfilan con alto potencial para productos terminados.

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