La cumbre de la IA busca que beneficie a toda la humanidad y no solo a grupos selectos

Investigadores, ministros, representantes de las principales empresas tecnológicas y organizaciones de la sociedad civil participaron esta semana en la Cumbre de la IA para el Bien Común, celebrada en Ginebra, Suiza, con el objetivo de analizar los avances de la inteligencia artificial, promover su uso en beneficio de la población y discutir las salvaguardias necesarias para reducir sus riesgos.

El secretario general adjunto de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Tomas Lamanauskas, destacó que el encuentro superó las expectativas al reunir a miles de participantes de distintos países. “Al finalizar esta semana digital tendremos al menos 12.000 participantes. Y estas no son solo cifras, pues estamos debatiendo y emprendiendo acciones concretas para lograr que la inteligencia artificial beneficie a todas las personas en el mundo, y no solo a unos pocos países o a un grupo reducido de personas altamente educadas en determinados centros económicos¨, dijo a EFE.

La Cumbre de la IA para el Bien Común nació por iniciativa de la UIT en 2017 y, con el crecimiento acelerado de esta tecnología, se ha consolidado como uno de los principales espacios internacionales para debatir su desarrollo. Debido a su relevancia, muchos ya la consideran el «Davos de la IA», aunque con un enfoque más inclusivo al permitir el ingreso gratuito a menores de 18 años y ofrecer descuentos especiales para estudiantes.

Durante el encuentro, Lamanauskas insistió en la necesidad de garantizar que los beneficios de la inteligencia artificial lleguen a todos los países y sectores de la población. «Queremos que los beneficios de la inteligencia artificial se distribuyan ampliamente, al tiempo que se mantienen límites claros y salvaguardias que garanticen que esta tecnología realmente beneficie a la humanidad, para lo cual debemos asegurarnos de que sea confiable y precisa», afirmó.

La UIT, organismo especializado de las Naciones Unidas que durante sus 160 años ha impulsado estándares internacionales en telecomunicaciones, considera que uno de los mayores desafíos es evitar que países y comunidades queden rezagados frente al acelerado desarrollo de la inteligencia artificial. Para la organización, el riesgo no solo radica en el uso de la tecnología, sino también en la posibilidad de quedar excluidos de sus beneficios.

«Esta es, ante todo, una cumbre inclusiva, porque los países que participan aquí no necesariamente asisten a otras reuniones internacionales. Al ser un evento de Naciones Unidas, están representados todos los países del mundo, y muchos de ellos aprovechan realmente esta oportunidad», explicó Lamanauskas.

El funcionario agregó que el encuentro también facilita el diálogo directo entre gobiernos y las principales compañías tecnológicas. «Esta presencia también les da la oportunidad a responsables de gobiernos de dialogar directamente con las grandes empresas tecnológicas, sentarse en la misma mesa y mantener una conversación abierta y honesta», sostuvo.

La cumbre también exhibe más de 200 proyectos que muestran aplicaciones de inteligencia artificial en diferentes sectores, desde dispositivos tecnológicos hasta robots humanoides capaces de interactuar con las personas y ejecutar tareas cada vez más complejas. Asimismo, el evento promueve el talento juvenil mediante una competencia internacional de robótica que reúne a niños y adolescentes de América Latina, África, Asia y Europa oriental, quienes llegan a la final tras superar certámenes nacionales y recibir apoyo de los organizadores.

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