Usualmente, cuando usted va a un taller, una pupusería o un comedor, ve rostros conocidos: gente de su misma localidad. Estos negocios, tipificados como micro y pequeñas empresas (mypes), son clave en la generación de empleo y dinamizan la economía local.
Un estudio del Observatorio Mype de la Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral (Fusai) reafirma el peso que tienen estas unidades económicas en la generación de empleo en las comunidades donde se ubican: el 68.8 % contrata a personas de su mismo pueblo o de zonas cercanas.
El estudio, que forma parte del informe Estado de la Mype 2026, también reafirma que las micro y pequeñas empresas son la «columna vertebral del empleo» a escala nacional, pues representan el 70 % de la fuerza laboral.
Según Fusai, la contratación local es más intensa en las empresas formales, donde los colaboradores que viven en zonas cercanas representan hasta el 88 %. Por actividad económica, el sector servicios registra una proporción de 76.2 %.
No obstante, la institución recuerda que la mayoría de las mypes salvadoreñas no son formales ni están clasificadas en servicios de alto valor, sino que corresponden a microempresas de subsistencia que generan, en promedio, un empleo por unidad económica.
«Cada una contrata poco, pero son cientos de miles. Su aporte al empleo local no viene de la intensidad, sino del número», añade Fusai.
Rol de la mujer
Las micro y pequeñas empresas también tienen rostro de mujer: el 60 % son dirigidas por empresarias y generan el 54.2 % del empleo del sector. Además, tienden a contratar más mano de obra femenina, con una representación de 65.5 %.
Los pequeños negocios en los pueblos y las ciudades representan una fuente de trabajo para mujeres que buscan independencia económica o que han quedado al frente de sus hogares. También constituyen una oportunidad de primer empleo para jóvenes recién graduadas de bachillerato que aspiran a incorporarse al mercado laboral mientras continúan sus estudios superiores.
«Cuando una pequeña panadería de barrio que emplea a tres personas —todas del mismo cantón— logra crecer, el ingreso adicional se queda en la comunidad; cuando cierra, el desempleo también es local», sostuvo Fusai.
Para ilustrar esta situación, la institución citó el caso de José Tito Ventura, empresario de Salto de Malacatiupán, Ahuachapán, propietario de Rusticanto. Según relató, su negocio genera empleo para 14 personas y, en temporada alta, llega a contratar a 18. El 100 % de sus colaboradores, añadió, reside en la localidad.

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