En lo que escribo este artículo, se lleva a cabo el XVII Congreso Centroamericano de Historia, evento que se desarrolló en la Universidad de El Salvador (UES) y Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Fueron 400 ponencias de investigadores de 15 países. Se evidencia que el congreso dejó más cimientos para seguir profundizando en la importancia de la historia, no solo la salvadoreña, sino la de los hermanos centroamericanos.
La historia es importante, ya que permite tener, con datos certeros, información para poder saber aspectos de toda índole. La historia puede ser estudiada por cualquier persona; sin embargo, cuando ya se incorporan datos científicos, lo idóneo es que sea analizada por historiadores.
En lo que se desarrollaban esas majestuosas conferencias, ocurre un hallazgo arqueológico en El Salvador. En una publicación de este prestigioso periódico El Mundo (21 de julio de 2026), “Entre los hallazgos destaca una osamenta humana, una pequeña vasija del tipo cerámica Usulután, con forma de tortuga marina; dos surcos de cultivo de yuca encontrados bajo segmentos de ceniza de erupciones volcánicas (de diferentes épocas), uno del Plan de la Laguna (850 a. C.) y otro surco bajo la erupción de la Caldera de Ilopango Circa 431-539 CE”. No se pueden cerrar definitivamente las investigaciones históricas. Lo anterior comprueba que aún existen hallazgos por investigar y publicar para futuros historiadores y lectores.
Hablando de historia, el 22 de julio de 2025, junto con el exdirector de la Casa de la Cultura de Tacuba, don Ciro Pineda, publicamos el libro Tacuba, un lugar mágico. Según El Mundo (21 de julio de 2025) “Tacuba, un lugar mágico también es un homenaje a personajes ilustres como el Dr. Arturo Romero, médico y revolucionario; y a mujeres pioneras como Mercedes Martínez y Margot Lanza, consideradas las primeras químicas-farmacéuticas del país. La publicación, de 262 páginas, incluye recetas ancestrales, glosarios en náhuat, testimonios de espiritualidad, resistencia y despojo territorial, así como una rica descripción del entorno natural, entre ellos el bosque El Imposible”.
Los historiadores son como una brújula, calibran su horizonte e inician la búsqueda de datos. En ocasiones, los datos no concuerdan con lo que puede narrar, por ejemplo, un oriundo de un municipio. Cuando el historiador se adentra a buscar información a través de referencias bibliográficas, es importante que, también indague con otras fuentes. Los que estamos del otro lado, los lectores, queremos que nos muestren la historia sin censuras o tendencias de toda índole.
Hace poco vi un video del historiador salvadoreño Hugo Lindo, quien manifiesta sobre datos manipulados de parte de mandatarios, personas poderosas o historiadores. Además, en el ámbito periodístico, la historia es también contaminada. La historia se debe contar sin ataduras, colores políticos, favoritismos, etc. ¿Se recuerda usted sobre los viajes de Cristóbal Colón? Los maestros no contaron las atrocidades que hicieron los españoles a los indígenas. Solo supimos, a través de libros, los viajes, las conquistas y todo lo que parecía bueno para los pobladores del viejo mundo. Cuando visité el Archivo General de Indias (Sevilla, España), corroboré los castigos físicos propinados a los indígenas por parte de sacerdotes y frailes.
Cuando me refiero a que la historia del país merece rescatarla, es porque hace falta tener más datos, información, libros escritos sobre acontecimientos suscitados en todo el territorio. Un historiador lleva en sus manos un trabajo delicado, minucioso, exhaustivo y enriquecedor de datos. Indaga sobre personajes, culturas, antropología, arqueología, ciudades, países, etc. En síntesis, se respalda en otras ciencias para tener información objetiva, fidedigna y sin tergiversaciones.
¡Adelante historiadores! Ustedes pulan cada vez más las plumas y dejen a la humanidad libros para que las futuras generaciones se enriquezcan de lo que un día sucedió en el Pulgarcito de América, El Salvador.
*Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador
fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

Deja una respuesta