La operación de Kimberly-Clark en El Salvador inició una nueva etapa tras la creación de Arbex, la corporación global surgida de la alianza estratégica entre Kimberly-Clark Corporation y la brasileña Suzano, el mayor productor de pulpa de celulosa del mundo.
El cambio de nombre comercial entró en vigor el 1 de julio y forma parte de una estrategia para integrar toda la cadena de valor, desde la producción de fibra hasta la fabricación de productos terminados para el consumidor.
«El 1 de julio nace una nueva compañía, una corporación global, que es la fusión de Kimberly-Clark con Suzano. La idea es tener una integración vertical, desde la fibra hasta el producto terminado, para satisfacer las necesidades de los consumidores», explicó a Diario El Mundo Sandro de Ponte, gerente de la planta de Kimberly-Clark en El Salvador.
El ejecutivo aclaró que el cambio no implica modificaciones en la operación local ni en la presencia de las marcas comerciales, sino una reorganización corporativa.
«Eso no significa que haya un cambio para la operación de El Salvador; al contrario, vienen muchas sorpresas. La apuesta es seguir creciendo en el país», aseguró.
La planta más grande de Latinoamérica
De Ponte destacó que la planta salvadoreña se mantiene como la mayor operación de Arbex en Latinoamérica y continuará abasteciendo los mercados de Centroamérica y el Caribe.
La planta produce alrededor de 70,000 toneladas mensuales y funciona como un centro de manufactura para la región.
Aunque evitó adelantar detalles, el ejecutivo señaló que la empresa prepara anuncios relacionados con nuevos proyectos de crecimiento.
El cambio corporativo no afectará las marcas con las que la empresa participa en el mercado.
De Ponte explicó que productos como Scott y Kleenex seguirán comercializándose con sus nombres tradicionales, debido a su amplio reconocimiento entre los consumidores.
El ejecutivo reconoció que la industria enfrenta presiones derivadas del incremento en los costos logísticos, energéticos y de materias primas, influenciados por factores internacionales como el conflicto en Medio Oriente.
«Los costos energéticos impactan el empaque, la distribución y los combustibles. Lo que buscamos es optimizar nuestros procesos para mantener precios competitivos y ofrecer promociones continuas al consumidor», señaló.
Asimismo, afirmó que la demanda de productos de higiene y cuidado personal se volvió a fortalecerse tras los cambios en los hábitos de consumo provocados por la pandemia.

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