Ganaderos advierten que el mayor impacto de El Niño aún está por llegar

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Las altas temperaturas, la escasez de pasto, el aumento de enfermedades y el alza en los costos todavía no son lo peor que podría enfrentar el sector ganadero salvadoreño por el fenómeno climático de El Niño, advirtió Sandor Siliezar, presidente de la Asociación de Ganaderos de El Salvador (AGES).

Los episodios de sequía han azotado con mayor fuerza la zona oriental, bastión de la ganadería, donde los productores se enfrentan a problemas para alimentar a los animales debido a la falta de pasto natural.

Siliezar sostuvo que, hasta ahora, el sector ha implementado medidas paliativas para sostener a sus hatos, pero afirmó que El Niño «ya nos está mostrando como que la cara más fea de lo que esto va a ser» en los próximos meses.

«Así como va la situación, las pérdidas van a ser grandes», advirtió.

Según los pronósticos más actualizados del Centro de Predicciones Climáticas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA, por sus siglas en inglés), el fenómeno de El Niño se desarrollará como un evento muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte, es decir, hasta marzo del próximo año.

El portavoz de la gremial explicó que hay dos realidades para los productores. Por un lado, están las ganaderías tecnificadas, con sistemas de ventilación y mayor capacidad adquisitiva para costear un plan profiláctico; por el otro, se encuentra el pequeño productor, que alimenta a sus vacas en potreros y las resguarda bajo techos de lámina o palma de coco.

Golpe al bolsillo

Siliezar sostuvo que, de momento, no se reportan muertes como ocurrió al inicio del brote del gusano barrenador. Sin embargo, aclaró que el sector afronta altos costos de mantenimiento que los ganaderos están asumiendo de su propio bolsillo.

Infografía elaborada con NotebookLM.

«Hay problema: la temperatura agobia. Una res normalmente toma entre 60 y 80 litros de agua por día; imagínese con estas temperaturas lo que están consumiendo ahorita», sostuvo.

El problema, continuó explicando, es que, ante la reducción de las lluvias, los cuerpos de agua han descendido a niveles mínimos.

Debido a la escasez de pasto natural, los ganaderos se ven obligados a comprar alimento concentrado, cuyo precio ha subido. «Eso significa que la pérdida para el sector se está viendo porque todo es más caro y los precios de la leche se mantienen», dijo.

Siliezar detalló que el precio de la botella de leche oscila entre $0.40 y $0.55, siendo la industria la que paga el mejor precio. Sin embargo, reconoció que, tras la aprobación de la reforma que permite el uso de leche en polvo en la elaboración de lácteos, hubo «muchos de los que recompraban la leche que no querían pagarla bien».

AGES recomendó a los ganaderos que mantienen al ganado al aire libre cambiar constantemente el agua para evitar que se caliente, así como procurar que los animales permanezcan bajo la sombra de los árboles.

La semana pasada, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) anunció que comercializará concentrado de mantenimiento para el sector ganadero de las zonas oriental y paracentral a $10 el saco de 100 libras, además de facilitar el acceso a bagazo de caña y rastrojo de maíz como alternativas de forraje.

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