Condenan a mujer, familiares y pastor que sugirió “quemar y enterrar el feto» involucrados en muerte de bebé

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El Tribunal Quinto de Sentencia de San Salvador condenó a dos mujeres a 45 años de prisión y a un hombre a 35 años de prisión, por homicidio agravado de un bebé recién nacido de una de las mujeres, según el reporte de la Fiscalía General de la República.

De acuerdo con la Fiscalía, Maritza Yessenia Martínez Ponce, quien se encontraba embarazada y dio a luz el 3 de julio, fue condenada a 45 años de prisión por homicidio agravado contra su hijo.

También, Marta Alicia Ponce Carrillo, familiar de la mujer, fue condenada a 45 años de prisión. Según la Fiscalía, la mujer llevó a Maritza Martínez a una iglesia evangélica cuando le dijo que le dolía el estómago, iglesia en la cual le dijeron que tenía que sacar el “mal espíritu” y “quemarlo”. Esta familiar, quien según la Fiscalía metió al “recién nacido en una bolsa”, fue condenada a 45 años por homicidio agravado.

Siempre, según la Fiscalía, Misael Alexander García Ponce, hijo de Maritza Martínez fue condenado a 35 años de prisión por homicidio agravado. Su participación, según el reporte fiscal, fue que “prendió fuego al feto”, cavó un hoyo y “enterró los restos en el patio de la vivienda”.

El pastor Arturo Ascencio Joaquín, quien según la Fiscalía dijo que se “debía quemar y enterrar al feto”, antes de que la mujer diera a luz, fue absuelto por homicidio agravado y condenado a prisión por omisión.

El reporte fiscal relata que, a inicios de julio de 2025, Maritza Martínez Ponce “estaba embarazada y le expresó a su familia que se sentía mal de salud, específicamente refirió dolores en el estómago”.

Luego, la familiar, Marta Ponce Carrillo “la llevó a una iglesia evangélica, ubicada en la zona conocida como La Loma”, San Martín, San Salvador Este, iglesia en donde le dijeron que el problema que tenía era “causado por «un mal espíritu”, el cual “tenía que sacarlo y quemarlo”.

Según el relato fiscal, el 3 de julio, Maritza dio dio a luz.

La Fiscalía agregó que el pastor de la iglesia, Arturo Ascencio Joaquín, le dijo que debía quemar y enterrar el feto y que “tras escuchar la indicación del dirigente religioso, la familiar de la mujer tomó al recién nacido y lo metió, primero en una bolsa, y luego, en una cubeta, para proceder a quemarlo”.

Luego señaló que Misael García Ponce “le prendió fuego al feto, cavó un hoyo y posteriormente enterró los restos en el patio de la vivienda”.

La Fiscalía señaló que la Policía Nacional Civil (PNC) recibió un aviso y que los agentes llegaron a la vivienda, en el cantón Las Ánimas, San Martín, el 4 de julio, día en que realizó las capturas.

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