En El Salvador, ocho de cada 10 negociaciones para la venta de una propiedad destinada a vivienda involucran a una persona mayor de 50 años. Aunque podría parecer un dato irrelevante, para Miriam de Paoli, consultora y fundadora de Data8 Latam, es una evidencia del peso que tiene en la sociedad la denominada población plateada, un segmento hacia el cual avanza aceleradamente la población salvadoreña.
“Hoy, en El Salvador, en ocho de cada 10 negociaciones de venta de departamentos, casas y todo eso, hay una persona de más de 50 años involucrada”, sostuvo la experta.
“A los 35 años es muy difícil que una persona pueda ir y comprarse una casa sola. Entonces, son números que realmente te llaman fuertemente la atención: la edad de la gente que hace inversión”, añadió.
Contrario a la percepción de que El Salvador es un país joven, las proyecciones del Banco Central de Reserva (BCR), actualizadas con los resultados del Censo de Población 2024, señalan que las personas mayores de 60 años pasarán de representar el 14.9 % en 2025 al 26.3 % en 2050.
Esto responde, en parte, al agotamiento del bono demográfico, debido a que las familias salvadoreñas son cada vez más pequeñas y tienen menos hijos.
La analista señaló que los resultados del Censo 2024 evidenciaron que El Salvador pasó de ser un país moderadamente envejecido a un país envejecido.
“Durante mucho tiempo, El Salvador no miró a su población como realmente es, porque sin datos no se pueden construir soluciones”, señaló, en referencia a que el censo anterior se realizó en 2007.
Durante una conferencia compartida con su colega Livia Hollerbach, ambas expertas coincidieron en que el “concepto de viejo quedó viejo” y llamaron a cambiar los estereotipos relacionados con la economía plateada.
Estos cambios pasan por crear condiciones económicas que permitan una mayor participación de esta población, así como por transformar los símbolos que asocian la vejez únicamente con la fragilidad humana.
“Envejecer es un privilegio”, coincidieron.
Incluso, plantearon que algunos productos para el cuidado de la piel transmiten la idea de que envejecer es algo negativo mediante el uso de términos como “antiedad”.
El poder del dinero
De Paoli señaló que, en América Latina, la población mayor de 50 años es responsable del 40 % del consumo. Sin embargo, consideró que las empresas y los gobiernos aún no son plenamente conscientes del potencial económico de este segmento.
“Entonces, empezar a entender cómo el mix demográfico de El Salvador puede apoyar al desarrollo futuro del país, pero anclado en bases de la realidad. Yo no puedo seguir desarrollando productos y servicios para la generación de 18 años, que muchas veces no tiene las condiciones económicas para pagar por ese producto o servicio”, dijo.
“Vemos en manos de quién está el dinero”, zanjó.
La especialista planteó que es necesario preguntarse cuántas empresas en El Salvador están observando a este segmento de la población para crear productos y servicios, así como hacia dónde se encaminan las políticas gubernamentales.
Con una población en proceso de envejecimiento, también es necesario prepararse en materia de infraestructura, advirtió. En este sentido, cuestionó si, ante una menor cantidad de nacimientos, el país debe continuar ampliando las salas de maternidad o si debe replantear sus prioridades para desarrollar servicios y hospitales que respondan a las necesidades de las personas mayores.

Deja una respuesta