Lo que no te han contado del bulevar Los Próceres (Parte I)

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Todos los días decenas de miles de vehículos recorren los 2.1 kilómetros del bulevar Los Próceres sin que casi nadie repare en que esa cinta de asfalto que hoy respira gasolina y prisa fue, apenas seis décadas atrás, tierra de labranza; los terrenos que ocupa formaron parte de dos fincas Palermo y Guadalupe, según recoge la tradición oral que circula entre cronistas y vecinos de la zona.

De la Autopista Sur al 438 aniversario de la ciudad

Lo que sí puede afirmarse con más seguridad es que la construcción de la vía comenzó en la década de 1960, obedeciendo a una lógica muy propia del urbanismo modernizador de la época: dotar a San Salvador de una segunda ruta hacia Santa Tecla, distinta de la antigua carretera que subía por San Jacinto y Planes de Renderos, y abrir de paso una salida más directa hacia el que sería, años más tarde, el aeropuerto internacional de Comalapa, hoy Aeropuerto Internacional San Óscar Romero.

Bajo esa doble vocación (descongestionar el tráfico hacia el poniente y proyectar al país hacia una infraestructura aeroportuaria moderna) la vía recibió su primer nombre, mucho menos solemne que el actual: Autopista Sur, denominación que conservó durante casi dos décadas y que todavía perdura en la memoria de quienes vivieron esos años.

Vista aérea de la intersección del bulevar Los Próceres y la autopista a Comalapa, en San Salvador.

El 28 de septiembre de 1984 la autopista dejó de llamarse así para convertirse en el bulevar Los Próceres, bautizo que la crónica local hace coincidir con el 438 aniversario del título de ciudad otorgado a San Salvador; la aritmética, al menos, no engaña: la villa de San Salvador recibió ese título el 27 de septiembre de 1546, de modo que 1984 fue, en efecto, año del 438 aniversario, dato que convierte el cambio de nombre casi en un acto de celebración cívica antes que en una simple decisión administrativa de tránsito.

Ahora bien, respecto de quién firmó ese decreto conviene ser prudentes: la versión que circula atribuye la decisión y la colocación de diez bustos de próceres a lo largo de la vía, al entonces alcalde Alejandro Duarte (alcalde entre 1982 y 1985).

Monumento Hermano Lejano, posteriormente llamado Bienvenido a Casa, antes de las primeras remodelaciones.

Remodelaciones del boulevar y ampliaciones.

Los bustos que el tiempo no perdonó

Los bustos, en cambio, sí tienen un nombre asociado con algo más de solidez histórica: el del escultor salvadoreño Valentín Estrada Domínguez, nacido en Soyapango en 1902 y fallecido en 1986, autor reconocido de piezas en piedra, madera y bronce sobre temas prehispánicos e identidad nacional, entre ellas varios bustos de personalidades salvadoreñas realizados a lo largo de su carrera; que esas diez cabezas de piedra sembradas en 1984 a lo largo del bulevar salieran de su taller resulta plenamente coherente con su trayectoria y con el calendario.

Algo que sí documentan reportajes recientes es el destino de esas esculturas: hoy, más de cuatro décadas después, ya no cuentan siquiera con placas que permitan identificar a los próceres retratados, y buena parte de ellas se ha deteriorado o desaparecido sin que las autoridades municipales las hayan restaurado; la cifra de que sólo cinco de los 10 bustos originales sobreviven resulta, a la luz de ese abandono documentado y de remodelacionesde la vía.

El escultor salvadoreño Valentín Estrada (1902-1986).

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