FMI advierte que endurecimiento migratorio en EE. UU. podría restar $1,500 millones en remesas a 2031

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Los cambios demográficos en Estados Unidos, por una reducción de la población salvadoreña, impactarán a través de una disminución gradual de las remesas que llegan a El Salvador en los próximos cinco años, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el informe sobre la segunda y la tercera revisión del programa de Servicio Ampliado del Fondo (SAF), publicado el 1 de octubre, el Fondo Monetario recuerda que la economía depende de remesas.

En 2025, estos ingresos representaron el 27.4 % del producto interno bruto (PIB), un motor clave para el consumo privado y la inversión, que se dirige sobre todo a la construcción, además de fortalecer los colchones de liquidez del sistema bancario.

Más del 90 % de las remesas se origina en Estados Unidos, donde reside la mayor comunidad de salvadoreños en el exterior, pero que enfrenta un riesgo de deportación.

De los 1.5 millones de migrantes nacidos en El Salvador que residen en Estados Unidos, se estima que 864,000 carecen de estatus legal y 232,000 dependen del Estatus de Protección Temporal (TPS).

El reporte recapitula que, según datos oficiales, las deportaciones de salvadoreños se duplicaron en el primer trimestre de 2026 en comparación con igual período de 2025, mientras que los flujos de entrada de migrantes han disminuido drásticamente, ya que los encuentros de ciudadanos salvadoreños en la frontera estadounidense cayeron 97 % en abril de 2026 frente a 2024.

 

Freno en las remesas

El análisis del FMI contempla escenarios sobre cómo impactarían los cambios demográficos en las remesas que llegan a más del 25 % de los hogares salvadoreños.

Un escenario base contempla una reducción gradual de remesas, hasta llegar a representar un 23.4 % del PIB en 2031 por una disminución paulatina del tamaño de la población salvadoreña residente en Estados Unidos.

Sin embargo, “los riesgos derivados de una intensificación de las tensiones geopolíticas y de políticas migratorias más estrictas tendrían consecuencias macroeconómicas significativas”.

De esa manera, en un escenario adverso se contempla que las deportaciones de salvadoreños promedien 65,000 anuales entre 2026 y 2031, un flujo mayor en relación con los 20,000 anuales de la década anterior a la pandemia.

Además, en ese escenario se contempla que la llegada de salvadoreños a EE. UU. sea menor en 70,000 personas entre 2026 y 2031.

“El Salvador experimentaría una migración neta de retorno considerable por primera vez en seis décadas, lo que reduciría las remesas en unos $1,500 millones para 2031 en comparación con el escenario base”, señala el FMI.

Este escenario, aclara el Fondo, no contempla el impacto positivo en la economía de la reintegración de los retornados a la fuerza laboral.

El FMI recuerda que las remesas cerraron 2025 con un crecimiento de 19 % interanual, un repunte que obedeció a factores de empuje, donde se considera la incertidumbre precautoria ante las políticas migratorias más estrictas de EE. UU.

Este desempeño comenzó a disiparse en 2026, con crecimiento de 3.7 % en los primeros siete meses del año. Para el FMI, los flujos de remesas continuarán en una senda de normalización a tasas más sostenibles en el mediano plazo.

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