Estados Unidos prometió apoyar el regreso de los cuatro militares salvadoreños desaparecidos en Haití, luego de que fueran emboscados por grupos criminales cuando se desplazaban en un vehículo blindado. El embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, condenó el ataque durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU dedicada a la situación de seguridad en el país caribeño.
El embajador también aseguró que Estados Unidos y la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) mantienen su respaldo a los salvadoreños desaparecidos y reiteró que las organizaciones criminales no podrán continuar actuando con impunidad.
«A los jefes de bandas que aterrorizan Haití: sus días de actuar con impunidad están contados. Pueden incendiar vehículos, erigir barricadas, aterrorizar a la policía local y a la población civil, pero la fuerza de supresión de bandas va tras ustedes. La comunidad internacional no lo tolerará. Y, una vez más, un mensaje para nuestros cuatro hermanos salvadoreños: no los hemos olvidado. La fuerza de supresión de bandas está con ustedes; Estados Unidos está con ustedes, y los traeremos de vuelta a casa», afirmó Waltz.
El embajador estadounidense manifestó que existen razones para creer que los cuatro salvadoreños sobrevivieron al ataque, aunque las fuerzas de seguridad todavía desconocen su paradero.
«Creemos que los cuatro hombres sobrevivieron, pero siguen desaparecidos», afirmó el diplomático, quien dirigió un mensaje a los militares desaparecidos: «Los llevaremos de vuelta a casa».
Durante su intervención ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Waltz calificó el incidente como un “ataque horrible” y dijo que los grupos criminales atacaron el vehículo blindado con «cientos de balas y explosivos», en una emboscada que también provocó la intervención de unidades de apoyo aéreo.
Waltz advirtió que la agresión no detendrá las operaciones internacionales contra las pandillas que mantienen bajo amenaza a la población haitiana.
«A las pandillas y a los líderes de las pandillas que llevaron a cabo este cobarde ataque, si creen que van a intimidar a esta coalición para que se retire, han cometido un terrible error», declaró Waltz.
El embajador reconoció que las pandillas continúan siendo la principal amenaza para la seguridad de Haití, aunque advirtió que combatirlas representa únicamente una parte del esfuerzo necesario para devolver la estabilidad al país. Waltz sostuvo que la población haitiana necesita recuperar sus condiciones normales de vida y resumió esa aspiración con una frase: “Tienen hambre de una vida normal”.

La Fuerza Armada de El Salvador (FAES) confirmó que los cuatro aerotécnicos, integrantes del GSF, fueron víctimas de una emboscada el domingo cuando regresaban a su campamento en Haití.
Según la institución castrense, los militares recibieron apoyo aéreo durante el enfrentamiento y las aeronaves también fueron atacadas, aunque la intervención permitió que los grupos armados retrocedieran. La FAES indicó que continuarán los esfuerzos para establecer contacto con los salvadoreños y determinar su ubicación.
Por su parte, el periódico haitiano Le Nouvelliste informó que los militares habrían sido capturados por integrantes de la banda Chen Mechan después de ingresar por equivocación a una zona controlada por pandilleros en la llanura de Cul-de-Sac. Según fuentes consultadas por el medio, los salvadoreños buscaron un supermercado utilizando Google Maps, sin haber informado previamente de su desplazamiento a la Policía Nacional de Haití, y terminaron en lo que describen como «una zona roja» de pandillas.

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