El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmó este viernes su respaldo al desarrollo de la inteligencia artificial (IA), a pesar de que los votantes de nueve estados aprobaron medidas para restringir la construcción de centros de datos durante las recientes elecciones de medio mandato, en las que el Partido Demócrata recuperó el control del Congreso.
Trump defendió el potencial económico de esta tecnología, a la que denominó superinteligencia (SI), y aseguró que continuará trabajando con los estados interesados en impulsar proyectos relacionados con su desarrollo. «Como presidente, estoy 100 % a favor de la superinteligencia (SI) y trabajaré con los muchos estados de EE.UU. que desean enriquecerse gracias a ella. ¡Es oro, y solo unos líderes insensatos dirían ‘no’ a las riquezas que aporta!», escribió en su red social Truth Social.
El mandatario republicano considera que la inteligencia artificial representa una oportunidad para fortalecer la economía estadounidense y mantener el liderazgo tecnológico del país. Su administración promueve la expansión de esta industria y defiende la soberanía de Estados Unidos frente a los intentos internacionales de establecer regulaciones sobre una tecnología que también genera preocupaciones por sus posibles efectos económicos y riesgos para las personas.
La postura de Trump sobre la IA no es nueva. En agosto pasado, el presidente criticó a las comunidades que se oponen a la instalación de infraestructura tecnológica y aseguró que la «única razón» para rechazar estos proyectos «es que quieran acabar siendo atrasadas y pobres». Sus declaraciones reflejan el respaldo de su Gobierno a la construcción de centros de datos, instalaciones fundamentales para el funcionamiento y entrenamiento de sistemas avanzados de inteligencia artificial.
Sin embargo, la expansión de esta infraestructura tecnológica se convirtió en uno de los temas de debate durante las elecciones legislativas del pasado martes. Los votantes expresaron su preocupación por el aumento de los costos de electricidad y las grandes cantidades de agua que requieren los centros de datos para operar, factores que han impulsado movimientos locales a favor de establecer mayores controles a estos proyectos.
De acuerdo con información de Ballotpedia, en las elecciones se sometieron a votación 41 propuestas locales relacionadas con restricciones a la expansión de centros de datos en diez estados. De todas ellas, únicamente una fue rechazada, en Harwood, Dakota del Norte. El resultado refleja el amplio respaldo electoral a las medidas que buscan limitar o regular la construcción de estas instalaciones.
Un análisis de CNBC identificó que los votantes de Ohio, California, Florida, Illinois, Kansas, Maine, Nueva Jersey, Nevada y Wisconsin aprobaron propuestas para establecer mayores restricciones a los centros de datos. Además, candidatos demócratas que promovieron la suspensión temporal o regulación de nuevos proyectos tecnológicos consiguieron victorias en Ohio, Georgia y Texas, estado que, según las proyecciones citadas, podría convertirse en el mayor mercado de centros de datos de Estados Unidos para 2030.
El rechazo a la expansión de estas instalaciones plantea un desafío para la estrategia tecnológica de Trump, quien busca acelerar el desarrollo de la inteligencia artificial como motor económico. Mientras el presidente insiste en los beneficios financieros de esta industria, los resultados electorales evidencian una creciente preocupación ciudadana por el impacto energético y ambiental de la infraestructura necesaria para sostener el avance de la IA.

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