El Salvador tiene una de las economías informales más grandes de América Latina en relación con el producto interno bruto (PIB), destaca un informe del Banco Mundial, el cual también advierte que esta alta concentración mina la recaudación tributaria.
Titulado Repensar la tributación para impulsar el crecimiento en América Latina y el Caribe, el estudio, publicado en septiembre de 2025, aboga por un “cambio” del “enfoque tradicional” en la recaudación de impuestos.
Uno de los principales desafíos, señala el reporte, es el tamaño de la economía informal como porcentaje del PIB en la región latinoamericana, con tasas que superan ampliamente a las de los países desarrollados.
Según el informe, Guatemala es el país con la economía informal más grande de América Latina, estimada en un 50 % del PIB, seguido de Bolivia, con un 49.6 %.
Le siguen Belice, con un 44.6 %; El Salvador, con un 42.6 %; y Honduras, con un 41.4 %.
Esto contrasta con otros países de la región, como Chile, donde la economía informal representa un 13.1 %. El siguiente en la lista con menor peso de la informalidad es Argentina, con un 22.1 %, seguido de Uruguay, con un 23.3 %.

En promedio, América Latina y el Caribe reportan una economía informal equivalente al 33.2 % del PIB, una proporción similar a la de África subsahariana y 3.6 veces superior al 9.1 % registrado en América del Norte.
Visión “tradicional”
El Banco Mundial expone en su reporte que los problemas de evasión y elusión fiscal son más “apremiantes” en los mercados emergentes y economías en desarrollo (MEED). Usualmente, los gobiernos se inclinan por aumentar los ingresos tributarios para financiar déficits fiscales, pero esto, a su vez, genera incentivos para la evasión y la elusión.
“Cuando los impuestos aumentan, algunas personas podrían sentirse tentadas a evadirlos trasladando sus actividades gravables hacia áreas en las que es más difícil exigir el cumplimiento. Por ejemplo, un trabajador de mantenimiento con un empleo a tiempo completo podría considerar aceptar más trabajos remunerados únicamente en efectivo para evitar pagar impuestos sobre esos ingresos”, indicó el informe.
El estudio también ilustra que una persona con ingresos altos podría aprovechar las “lagunas del código tributario” para donar grandes cantidades de dinero a una fundación benéfica que controla, reduciendo así el monto del ingreso imponible y manteniendo el control de los fondos.
“La percepción que tienen los ciudadanos sobre la corrupción en el gobierno y el gasto público excesivo e ineficiente puede afectar significativamente la moral tributaria”, señala el reporte.
El análisis del Banco Mundial advierte que “muchos países” de América Latina y el Caribe se encuentran en una situación fiscal precaria, por lo que un aumento de la carga tributaria podría perturbar la actividad económica y poner en riesgo los avances logrados para corregir distorsiones.
En la región, la tasa más baja del Impuesto al Valor Agregado (IVA), aplicado al consumo, es del 10 %, vigente en Paraguay, Surinam y Haití.
Cuatro países cobran una tasa del IVA del 12 %, tres aplican una del 13 % —entre ellos El Salvador— y uno fija una del 14 %. El resto aplica tasas superiores al 15 %, con Uruguay a la cabeza, con un 22 %.
