El presidente de Argentina, Javier Milei, reivindicó el miércoles ante la Asamblea General de Naciones Unidas la soberanía de su país sobre las islas Malvinas, administradas por Reino Unido, y cuestionó la capacidad de la organización internacional para hacer cumplir sus resoluciones relacionadas con la disputa.
“Malvinas es para nosotros una causa nacional, repito, Malvinas es para nosotros una causa nacional y es también una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”, afirmó Milei durante su intervención en la 81ª edición de la Asamblea General de la ONU.
El mandatario sostuvo que nada cambió desde que el organismo adoptó hace medio siglo la resolución 3149, que instaba a ambas partes a evitar medidas unilaterales mientras continuara abierta la disputa.
Milei cuestionó además la decisión de las autoridades de las islas de prorrogar durante cinco años las licencias para actividades petroleras en la zona, una medida que Buenos Aires considera ilegal e ilegítima.
“Toda actuación en este sentido no autorizada por Argentina constituye un acto ilícito tanto a la luz del Derecho Internacional, incluida la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, como del Derecho Interno Argentino”, sostuvo.
El presidente argentino también cuestionó la efectividad de las resoluciones internacionales cuando estas no producen consecuencias.
“Por eso quiero plantear una pregunta, ¿de qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad? No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias, porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos, pierde su autoridad”, manifestó.
Milei rechazó que el principio de libre autodeterminación sea aplicable a los habitantes de las Malvinas al considerar que se trata de “una población implantada por la potencia ocupante sobre un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa”. “Ese principio existe para liberar a los pueblos colonizados, no para consagrar situaciones derivadas de la colonización”, afirmó.
El mandatario invitó a Reino Unido a retomar “sin demora” las negociaciones para alcanzar una “solución pacífica” a la controversia, incluida la explotación de recursos.
Reino Unido rechaza pretensiones argentinas
El Gobierno británico respondió a las declaraciones de Milei y reiteró su posición sobre el archipiélago y las áreas marítimas circundantes.
“Reino Unido no tiene dudas sobre su soberanía sobre las islas Malvinas y Georgia del Sur y las islas Sandwich del Sur, y las zonas marítimas circundantes de ambos territorios”, afirmó Londres, que pidió incorporar su postura al registro oficial de las sesiones.
Las autoridades británicas defendieron además el derecho de los habitantes de las Malvinas a decidir su futuro político y desarrollar sus actividades económicas, sociales y culturales. Reino Unido sostuvo que el principio de autodeterminación está reconocido en la Carta de Naciones Unidas y en el artículo 1 de los Pactos de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, y argumentó que las resoluciones y pronunciamientos diplomáticos mencionados por Argentina no modifican ese derecho.
Milei, por su parte, aseguró que Argentina continuará una “defensa pacífica, práctica y efectiva” de su reclamo y también dirigió un mensaje al sector energético internacional.

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