Autor: Alvaro Cruz

  • Una transición a pausas hacia la democracia venezolana 

    Una transición a pausas hacia la democracia venezolana 

    En el momento que escribo, cualquier cosa puede suceder en las noticias referentes a Venezuela. En el justo momento de la captura de Maduro de parte del gobierno de Trump, diferentes voces dieron su veredicto. Los venezolanos están contentos, pero aún no pueden gritar con euforia la frase: “Venezuela libre”.

    Lo de invadir no es nuevo; hemos leído tantas historias sobre invasiones de países poderosos hacia los más pequeños. Estados Unidos tiene una lista para recordar; una de las más emblemáticas en América Latina fue la que realizó en Panamá. Noriega fue apresado y llevado a juicio. Igual lo que le está sucediendo en estos momentos a Nicolás Maduro.

    Lo anterior es alusivo cuando un país tiene soberanía y Estado de derecho como principios fundamentales del derecho internacional. En el caso de Venezuela —no existe el Estado de derecho—. El pueblo sufre el autoritarismo chavista. El gobierno de Trump irrumpió a la fuerza y se llevó a juicio a Estados Unidos a Maduro. Muchos han aplaudido, especialmente los venezolanos. Sin embargo, hay una incertidumbre en el interior de Venezuela. Este tipo de intervención puede conllevar un conflicto armado internacional.

    Les escribí a las amistades que tengo; por obvias razones, no diré nombres de los que me mandaron su opinión sobre lo suscitado en Venezuela. Mercedes, nombre ficticio, me contestó al preguntarle qué piensa sobre la captura de Maduro: “Es lo que la mayoría esperábamos; aún estoy pasando el susto, fue inesperado. Vivo cerca de una zona militar. Hasta ahora es que tengo energía eléctrica. Toca tener paciencia; estamos en estado de conmoción. No se puede hablar mucho; yo que vivo en la capital, la cual está en silencio, hay pocas personas en la calle. Hay que esperar cómo se desenvuelve todo con ayuda de Trump, porque aquí quedaron unos radicales. Ellos tienen armas, no podemos celebrar ni protestar. Son momentos difíciles y de incertidumbre”.

    Claudia (nombre ficticio) manifiesta: “Nadie puede ir en estos momentos a la calle a protestar o celebrar. Muchos han ido a comprar a los supermercados alimentos. En estos momentos, hasta en redes sociales hay miedo de opinar. Los venezolanos queremos que ese régimen se termine; hay una gran alegría de que hayan sacado a Maduro y a su mujer del país. Ellos son unos sinvergüenzas. Los chavistas no han respetado la voz del pueblo, por el hecho de que hubo elecciones libres. Sin embargo, hay un control total de parte de las fuerzas militares. La gente está cansada, hay nueve millones de venezolanos afuera. Es una lástima que la Corte Penal Internacional no hiciera nada en estos años. Por el momento, los venezolanos estamos reprimidos, no podemos expresarnos. Con respecto a los términos jurídicos, lo que hizo Trump fue una invasión, pero si no es así, esta situación caótica no se acaba. Solo una instancia así podía enfrentarse a esa dictadura”.

    Muchos, especialmente los que viven en el interior de Venezuela, esperaban que hubiese inmediatamente una transición democrática. De la tiranía, autoritarismo y corrupción hacia una verdadera democracia. Sin embargo, se vislumbra que Trump solo tenía en sus planes atrapar, encarcelar y enjuiciar a Maduro. Venezuela está en un limbo, hay dudas e incertidumbre. Nadie sabe lo que pasará.

    El país de las barras y estrellas llega a rescatar a un país, pero a medias. Esa transición no será fácil. Poco a poco, cada ciudadano irá respirando la tan ansiada democracia, irá percibiendo el progreso, la estabilidad económica y un Estado de derecho restaurado.

    El supuesto guion de un final feliz es que llegasen inmediatamente a Venezuela, Edmundo González y María Corina Machado, para dialogar con las diferentes autoridades y realizar una transición a un nuevo gobierno democrático. Mientras tanto, hay que esperar.  Sin duda alguna, Trump está modificando la geopolítica. La transición venezolana apenas empieza.

    * Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Matonería imperial

    Matonería imperial

    Aún no se habían enfriado los abrazos de la gente despidiendo el 2025 y expresando sus buenos deseos para el año que iniciaba, cuando nos desayunamos con la noticia de los bombardeos focalizados en Venezuela y la captura del hasta entonces cuestionado “presidente” de ese país –Nicolás Maduro Moro– junto con su esposa. Todo ello, a manos de fuerzas armadas estadounidenses en el marco de un operativo más parecido a una puesta en escena tragicómica. Trágica porque hubo personas fallecidas violentamente; alrededor de 80 según un importante medio de comunicación gringo, entre las cuales se cuentan más de 30 de origen cubano. A eso debe agregarse el haber presenciado en este país caribeño, sobre todo a través de las llamadas “redes sociales”, la combinación de un viejo y nuevo modo de agresión rocambolesca del todo condenable.

    Nadie debería extrañarse ante esta acción, que es la más reciente intromisión violenta directa ordenada por un gobernante yanqui en los asuntos internos de otros países; en nuestra América tenemos, entre muchos, antecedentes terribles tales como los de Granada en 1983 y Panamá en 1989. Sin embargo, nadie debería dejar de indignarse.

    En cuanto a lo novedoso y al menos para mí inesperado, por el despliegue militar y las acciones criminales previas ejecutadas, eso tiene que ver con la “extracción” sin mayor resistencia de la pareja mencionada que inmediatamente fue trasladada a la capital federal del país del norte. La misma fue consumada, dicen, “quirúrgicamente”; es decir, de forma precisa y sin mayores complicaciones para sus responsables materiales e intelectuales.

    Pero pese a las víctimas mortales referidas, se antoja pensar en una especie de comedia mal montada al ver las imágenes de Maduro saludando con las manos esposadas y al escuchar las declaraciones de Marco Rubio asegurando que dejarían que Delcy Rodríguez –vicepresidenta del déspota secuestrado– ocupe la silla vacía siempre y cuando se porte bien; eso sí, le advirtió que la tendrán en la mira desde la Casa Blanca. Antes, su jefe había dicho que ellos administrarían el país. A lo anterior se suma el caso de quien se perfilaba como importante protagonista y que, al menos por el momento, se ha quedado “chiflando en la loma”: María Corina Machado, recién galardonada con el Nobel de la Paz no obstante haber solicitado abiertamente que se consumara un asalto a mano armada como el del sábado 3 de enero recién pasado o aún peor.

    Al momento de escribir estas líneas, casi las ocho de la noche del lunes 5 de enero, la noticia que circulaba en vivo a través de los medios era la de los aparentemente fuertes combates en las afueras del caraqueño Palacio de Miraflores. ¿Qué estaba ocurriendo? ¡Quién sabe! Lo único que se escuchaba y veía eran ráfagas nutridas junto al espectáculo de las balas trazadoras brillando en la oscurana; en las calles se observaban soldados y tanques. Antes de estallar el refuego, la señora Rodríguez ya había asumido la jefatura de Estado; entre los asistentes al evento se encontraba uno de los hombres fuertes del régimen chavista: el mal encarado Diosdado Cabello, por quien Donald Trump también ofrecía una recompensa millonaria para la persona que lo entregara. Las especulaciones sobre lo que estaba ocurriendo, iban desde un intento del bocón de Diosdado por derrocar a la elegida de Washington hasta la de un nuevo ataque estadounidense.

    Lo que sí no admite suposiciones, chambres y demás patrañas es la causa central de la embestida estadounidenses bautizada como “Operación Resolución Absoluta”. Más allá del secuestro de quien se mantuvo durante casi trece años ejerciendo el poder dictatorial y violando derechos humanos, el ansiado trofeo es el petróleo nacionalizado hace exactamente 50 años por Carlos Andrés Pérez. ¡Pura rapiña! “A confesión de parte, relevo de pruebas” reza el axioma jurídico y eso es lo que ocurrió con esta acción propia de la matonería imperialista. Así lo declaró obscenamente Trump. Habrá que ver qué dice y hace China, principal importadora del crudo venezolano. Pero queda claro que no son ni los derechos humanos violados ni la ausencia de democracia, lo que lo empujó a desafiar a las patéticas e inoperantes organizaciones de las Naciones Unidas y de los Estados Americanos.

    En medio del trance continental y mundial presente, me acaban de recordar estas palabras de Pancho Villa: “¡Ánimo, cabrones que más adelante está más feo!”. Que las consideren su paisana Sheinbaum junto a Petro y Lula. Otros, como aquel que ya duró más de seis años en el trono y piensa seguir, estarán tranquilos… ¡mientras permanezca Trump en la Casa Blanca!  Cómo no pues, si están cortados con la misma tijera.

     

  • Vivir el día a día sin preocuparse por el mañana

    Vivir el día a día sin preocuparse por el mañana

    Los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera revelan una realidad que incomoda, pero no sorprende: casi la mitad de los salvadoreños afirma vivir el día a día sin preocuparse por el mañana. La cifra, más que una confesión cultural, es un síntoma social que exige una lectura profunda y honesta.

    Decir que cuatro de cada diez personas viven sin pensar en el futuro no necesariamente significa irresponsabilidad financiera. En un país donde seis de cada diez hogares han enfrentado, al menos una vez en el último año, la insuficiencia de ingresos para cubrir sus gastos, pensar en el mañana puede convertirse en un lujo. Cuando el salario apenas alcanza para sobrevivir, el ahorro deja de ser una decisión y se transforma en una imposibilidad.

    Sin embargo, los datos también muestran una contradicción reveladora: la mayoría rechaza la idea de gastar el dinero ahorrado para el futuro y una proporción importante asegura no gastar todo lo que gana cada mes. Esto sugiere que existe una conciencia sobre la importancia de la previsión, aunque no siempre se traduzca en una práctica constante. El problema, entonces, no parece ser únicamente de educación financiera, sino de condiciones estructurales que limitan la capacidad real de planificar.

    Llama la atención, además, la brecha de género. Que casi la mitad de las mujeres diga vivir sin preocuparse por el mañana debe analizarse a la luz de la desigualdad salarial, la informalidad laboral y la carga desproporcionada de responsabilidades domésticas y de cuidado. No es desinterés por el futuro; es una realidad que obliga a priorizar la urgencia sobre la proyección.

    El dato de que una parte significativa de la población no siente que “el dinero nunca le sobra” podría interpretarse como una señal de resiliencia o de adaptación a la escasez. Aprender a vivir con lo justo no equivale a vivir bien ni a vivir seguro. Normalizar la precariedad puede ser tan peligroso como ignorarla.

    Esta encuesta debe ser un llamado de atención para los ciudadanos, para el Estado, el sistema financiero y la sociedad en general. No basta con promover el ahorro o impartir talleres de educación financiera si no se crean condiciones para ingresos dignos, empleo estable y acceso real a productos financieros adecuados. Pedirle a la población que piense en el mañana sin garantizarle el hoy es, en el mejor de los casos, ingenuo; en el peor, injusto.

    Vivir el día a día no debería ser una condena permanente, sino una etapa transitoria. El verdadero reto nacional es convertir la supervivencia en planificación y la incertidumbre en oportunidad. Sin eso, el futuro seguirá siendo una preocupación lejana para quienes apenas logran llegar a fin de mes.

  • EEUU asegura que controlará venta de crudo venezolano de forma indefinida

    EEUU asegura que controlará venta de crudo venezolano de forma indefinida

    Estados Unidos ejercerá un control “indefinido” sobre la comercialización del petróleo venezolano, según confirmó este miércoles el secretario de Energía, Chris Wright, quien aseguró que los fondos generados serán depositados en cuentas administradas por el Gobierno estadounidense.

    Wright detalló que el crudo retenido en buques será el primero en ser vendido y luego continuará la venta de la producción futura de Venezuela en el mercado internacional.

    “Nosotros venderemos la producción que salga de Venezuela en el mercado”, dijo durante una conferencia energética de Goldman Sachs en Miami.

    El anuncio ocurre tras la declaración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien informó que Caracas entregará entre 30 y 50 millones de barriles para su venta en puertos estadounidenses. Según Wright, las refinerías en EE.UU. y otros países podrán procesar ese petróleo, pero bajo el control directo de Washington.

    “A partir de ahí, esos fondos pueden volver a Venezuela para beneficiar al pueblo venezolano, pero necesitamos tener ese poder y ese control de las ventas de petróleo para impulsar los cambios que simplemente deben ocurrir en Venezuela”, agregó.

    La medida forma parte de una nueva estrategia posterior a la captura, el sábado pasado, del gobernante venezolano, Nicolás Maduro, quien fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo.

    En paralelo, Trump anticipó que las petroleras estadounidenses podrían reactivar la industria venezolana en un plazo de 18 meses, destacando que el país suramericano posee el 17 % de las reservas mundiales de crudo, aunque actualmente solo produce cerca del 1 % del total global.

    Wright reconoció que la rehabilitación del sector requerirá “decenas de miles de millones de dólares y un tiempo significativo”, pero se mostró optimista al afirmar que, a corto y mediano plazo, podrían aumentar la producción en “varios cientos de miles de barriles diarios”.

    Máxima influencia sobre el régimen

    Por su parte, la Casa Blanca aseguró que mantiene “la máxima influencia” sobre el Gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez en Venezuela. “Venezuela ya no enviará ni traficará con personas ni con cárteles criminales para asesinar a ciudadanos estadounidenses”, declaró la portavoz presidencial Karoline Leavitt, quien enfatizó que el presidente Trump está aplicando su política de “paz a través de la fuerza”.

    Leavitt también confirmó que ya se comercializa crudo venezolano incautado, con apoyo de grandes comercializadoras de materias primas y bancos internacionales. La portavoz añadió que los barriles comprometidos son parte de “petróleo sancionado que estaba almacenado en buques” y que su llegada a EE.UU. es inminente.

     

  • El cielo gobierna: una lectura para el alma y la vida diaria

    El cielo gobierna: una lectura para el alma y la vida diaria

    En estos días finales del año 2025, cuando uno vuelve la vista atrás y se pregunta qué fue de los meses que pasaron, llegó en mis manos un libro reciente y valioso que tiene un enorme mensaje. Se titula “EL CIELO GOBIERNA”, de Nancy DeMoss Wolgemuth. (Editorial Portavoz, 2022).

    No es literatura salvadoreña, ni novela, ni ensayo académico. Es un libro espiritual. Y, sin embargo, mientras lo leía, sentía que me hablaba de mi vida, de la vida de cualquiera, de los días buenos y de los días que nos quitan el sueño.

    Leí este libro detenidamente, enfatizando frases, cerrándolo por momentos para meditar y pensando internamente: “Esto es cierto”. Y decidí escribir estas líneas porque estoy convencido de que a más de alguno le puede ayudar tanto como a mí.

    El corazón del libro se resume en una sola frase: “EL CIELO GOBIERNA”. Tres palabras sencillas, pero profundas. Significan que nada de lo que sucede en este mundo, en la historia, en nuestras familias o en nuestro interior, está fuera del conocimiento y del poder de Dios.

    Él gobierna, aunque nosotros no lo entendamos todo. Él gobierna, aunque parezca que el caos manda. Además, él gobierna incluso cuando nuestras fuerzas se terminan.

    El cielo gobierna, es una frase que expresó Daniel, autor de su propio libro, cuando trataba de explicarle a un rey idólatra llamado Nabucodonosor lo que Dios estaba haciendo, en la vida del rey, cuando le llevó a vagar por el campo y a comer hierba, como una bestia, durante 7 años (Daniel 4:26).

    La autora comenta y desarrolla, especialmente, el capítulo 4 del libro de Daniel que se encuentra en las Sagradas Escrituras. Allí se narra la historia de Daniel, en la Babilonia antigua, enfrentado a este rey poderoso, lleno de orgullo y prepotencia.

    Dios detuvo a Nabucodonosor en forma muy particular: Le quitó su soberbia y le enseñó algo que cambió su vida: que el poder humano tiene límites, pero el poder de Dios no. Y en medio de esa lección aparece esa expresión que recorre todo el libro: “el cielo gobierna”, que, por cierto, DeMoss, lo acentúa con la expresión, “CG”.

    Mientras leía, no me quedé pensando solo en el rey antiguo. Pensé en nosotros, en mí, en cuántas veces creemos que tenemos el control de todo: planes, proyectos, agendas, economía, salud, trabajo, viajes. Y, de repente, algo se rompe, algo cambia, algo se nos cae de las manos… y comprendemos que no somos tan grandes como imaginábamos.

    La enseñanza de este excepcional libro se centra en la vida de Daniel. Este hombre de Dios, como se ve en el desarrollo del libro, no fue libre de problemas. No vivió en un paraíso. No tuvo una vida exitosa y digna de imitar. Fue llevado cautivo, arrancado de su tierra, Israel, obligado a vivir en una cultura que no compartía su fe. Por cierto, en el Libro de Daniel 1:20 dice que Daniel fue encontrado 10 veces más sabio que los sabios de Babilonia.

    Vivió en medio del poder político, de idolatrías al máximo, lleno de injusticias, de peligros, de voracidad e inmisericordia. Y, sin embargo, permaneció firme en su fe, íntegro, confiado, celoso de su fe. No porque él fuera invencible, sino porque tenía claro algo esencial: Dios manda, aunque el mundo parezca desordenado.

    Alfredo, me dije a mí mismo mientras leía, Daniel no fue librado de Babilonia… pero fue sostenido dentro de Babilonia. Y eso cambia la perspectiva totalmente. No siempre se trata de huir del problema. A veces se trata de atravesarlo acompañado de Dios. Eso impactó mi corazón y sentía que me hablaba directamente

    El libro insiste una y otra vez en que esta verdad no es teórica. No es frase bonita para ponerla en un cuadro. Toca lo real, lo que duele, lo que asusta, lo que no entendemos.

    El cielo gobierna cuando llega una enfermedad inesperada.
    El cielo gobierna cuando un ser amado se va.
    El cielo gobierna cuando el trabajo se pierde o la economía se hunde.
    El cielo gobierna cuando los planes no salen como habíamos soñado.
    El cielo gobierna cuando te fallan aún los más cercanos.
    El cielo gobierna cuando la vida cambia de un día para otro.

    Eso no significa que todo sea fácil. No significa que el dolor desaparezca en un instante, en forma milagrosa. Significa algo más profundo: no estamos a la deriva. No somos hijos del azar. Nuestra historia no es un accidente. Hay un propósito mayor que, a veces, solo se ve con el tiempo.

    Mientras avanzaba en esas páginas, sentí que el libro me ponía un espejo enfrente. Me pregunté cuántas veces he querido controlar todo, cuántas veces he querido cargar con todo solo, cuántas veces he dicho en silencio: “Yo puedo solo, por mi experiencia, por mis títulos universitarios, por mis muchos contactos, …”

    Y cuántas veces Dios, con suavidad o con firmeza, me ha recordado: “No estás solo, pero tampoco eres el dueño del universo”.

    Este libro no invita a la pasividad, ni a cruzarse de brazos. Invita a algo mucho más exigente: a confiar. Confiar cuando no se ve, cuando la respuesta no llega; Confiar cuando el camino se oscurece. Confiar cuando no tenemos todas las explicaciones en la mano, confiar cuando todas las puertas parecen estar cerradas.

    Al terminar de leer el libro veo esta certeza que quiero compartir: la vida es distinta cuando uno cree que el cielo gobierna.

    Se vive con menos miedo.

    Se vive con más paz.

    Se vive con más gratitud.

    Se vive sabiendo que incluso las tormentas tienen límites y que no estamos abandonados.

    No escribo estas líneas como teólogo ni como predicador. Las escribo como lector, como ciudadano, como Alfredo, como alguien que también se equivoca, se preocupa, se cansa y se vuelve a levantar. Las escribo porque creo que, entre tantas voces de desesperanza, hace falta recordar que hay una voz más alta que todas: la de Dios.

    Tal vez usted está pasando hoy por algo que no entiende. O a lo mejor, perdió algo o a alguien. Posiblemente, todo se le juntó. Acaso ha percibido que todas las puertas están cerradas. Quizá sonríe por fuera y llora por dentro. Yo sé, lo sé muy bien, que hay mucha gente que está experimentando esto; lo veo y me lo cuentan a diario. Si es así, yo quisiera que al cerrar este artículo se lleve solo una frase grabada en el corazón: EL CIELO GOBIERNA.

    No sé qué está enfrentando. No tengo su respuesta exacta. Pero sé esto: nada de lo que vive lo toma por sorpresa a Dios. Y en esa certeza hay descanso.

    Con gozo terminé de leer el libro, con el deseo de decirle a otros lo mismo que me repetí a mí: confíe, aunque no lo vea claro; confíe, aunque lleve cicatrices; confíe, porque su historia está en manos más grandes que las nuestras.

    Última palabra: cuando el cielo habla al corazón

    Si algún día este libro llega a sus manos, léalo; y si no, llévese el mensaje grabado en el alma. No estamos solos. No somos azar ni juguete del destino. Hay un Dios que gobierna, sostiene y acompaña cada latido de nuestra historia. Aun cuando las nubes oscurecen el horizonte y el silencio parece definitivo, el cielo sigue gobernando. El desafío es sencillo y profundo: conocerle más, acercarnos a Él y confiar.

    AMIGOS QUERIDOS, NECESITAMOS LEER. La lectura sacude, despierta, abraza. Este libro ha sido escrito para hablarte con sencillez, para tocar no solo la mente, sino todo tu ser, por eso su lectura es amigable. Leer nos ensancha la vida, nos vuelve más humanos y más conscientes de la esperanza que nos sostiene.

    Porque, al final, aun cuando todo parezca tambalear… el cielo sigue gobernando.

    *Alfredo Caballero Pineda, es escritor y consultor empresarial. 

    alfredocaballero.consultor@gmail.com

  • Trump exige a Venezuela que ponga fin a relaciones con China y Rusia

    Trump exige a Venezuela que ponga fin a relaciones con China y Rusia

    La Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió a la gobernante interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que el país deberá cumplir con finalizar relaciones con China, Rusia, Irán y Cuba como parte de una serie de exigencias antes de extraer y comercializar su petróleo, según funcionarios citados por la cadena ABC.

    De acuerdo con los funcionarios citados por la cadena, Venezuela debe expulsar a China, Rusia, Irán y Cuba como parte de las exigencias de Estados Unidos que busca ser la única relación petrolera y favorecer a Estados Unidos en la venta de crudo pesado.

    De acuerdo con uno de ellos, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó en una sesión informativa privada con legisladores que EE.UU. cree poder presionar a Caracas porque sus petroleros están llenos y advirtió que Venezuela tendría solo un par de semanas antes de caer en insolvencia financiera si no logra vender sus reservas.

    En una entrevista con ABC News, el senador Roger Wicker confirmó que el plan se basa en el control del petróleo venezolano y aseguró que no contempla el despliegue de tropas estadounidenses.

    Hasta el momento Venezuela, dirigido de forma provisional por Rodríguez no emite comunicación oficial sobre la exigencia adelantada por Trump.

    Este martes, durante una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA), países como Colombia, Chile, México y Brasil condenaron el actuar estadounidense en Caracas y advirtieron que una injerencia de este tipo pone en riesgo la soberanía de la región.

  • Maduro, derecho internacional y negocios

    Maduro, derecho internacional y negocios

    La extracción de Nicolás Maduro – Presidente de Venezuela – por tropas de Estados Unidos, constituye sin duda alguna una violación del Derecho Internacional. Pero no es una ocupación militar de territorio extranjero por una potencia dominante; ni del cambio del régimen. Se respeta la continuidad y se legitiman las elecciones de julio 2024. Lo que no provoca un cambio de régimen y mucho menos se inicia una ocupación del territorio de Venezuela por parte de Estados Unidos. Fuera de las declaraciones de Trump sobre administración, el manejo del petróleo; y las amenazas al nuevo gobernante Delcy Rodríguez, parece una acción de Interpol.

    Lo ejecutado fue una acción punitiva que irrespetó la soberanía venezolana; pero no provocó la caída del régimen chavista. Continúa su ejecutivo, sus Fuerzas Armadas; y sus sistemas policiales y jurídicos operan con normalidad. El daño es menor. Claro con una amenaza que si Rodríguez no atiende las instrucciones de Washington, el precio a pagar será más alto que el impuesto a Maduro. Trump, está seguro que Rodríguez aceptará un “madurismo sin Maduro, “en virtud de la cual se liberará la economía y les permitirán a las petroleras estadounidenses operar exitosamente”.

    Aunque ocurrió cuando Bush padre invadió a Panamá y capturó Noriega, llevándolo preso para juzgarlo, condenarlo y sancionarlo severamente, ahora se trata de una operación diferente. Que en lo operativo se parece más con la captura de Osama bin Laden. Allí se violó la soberanía de Pakistán – igual que en el caso de Venezuela – y se ejecutó a quien se creía culpable.  Sin embargo no cambió al régimen como ocurrió en Panamá.

    Hicieron preso a Maduro, lo llevaron a territorio estadounidense; y lo presentaron ante los jueces. Pero el régimen venezolano sigue intacto, con todas sus fuerzas indemnes, — que no ha recibido daños — y que puede recuperarse militarmente; e incluso, perfeccionar su dominio en contra del pueblo venezolano, porque las instituciones políticas fruto de un fraude político, siguen intactas; y más bien fueron legitimadas.

    Maduro no quiso negociar. De allí su captura. Tuvo tiempo; pero no creyó que Estados Unidos daría un segundo paso de carácter punitivo; y que para tal eventualidad contaba con los recursos militares para defenderse. Y se equivocó. La orden de Estados Unidos, ahora para la cúpula chavista (Delcy Rodríguez, su hermano Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Padrino López) es: “ustedes tienen que obedecer”. Anuncia una transición política que podría incluir nuevas elecciones con amplia observación internacional; y cooperación en reformas económicas para las inversiones petroleras, e incluso apoyo en la lucha en contra del cartel de los Soles. Todos felices y contentos.

    Esta percepción explica la tibia reacción de Rusia, China y la Unión Europea, con reclamos y exigencias formales. Aunque la operación es militar, los efectos no son militares. Y en términos geopolíticos, lo único controversial, es la suerte de protectorado sobre Venezuela – a partir de las declaraciones de Trump siempre ambiguas – sin escalar moviéndose en el plano de una disputa doméstica, y en el aumento de la influencia económica de los Estados Unidos.

    Sin duda tiene efectos para la región. Estados Unidos, reasume su papel de Gendarme Regional, deslindando su espacio de influencia; y coloca en un plano de inferioridad a los gobernantes latinoamericanos. Esto es indudable; pero no irreversible. Porque no se trata de una política exterior bipartidaria estadounidense, sino que una acción unilateral del partido “trumpista” que no tiene el respaldo del Partido Demócrata, de los intelectuales y académicos; y menos del Congreso. El periodo presidencial de Trump, se acerca – poco a poco – a su final. Cada día que pasa se debilita políticamente. El Partido Demócrata – que no fue consultado ni informados sus líderes de la operación como ocurriera cuando Osama bin Laden – no respaldó la operación militar contra Venezuela, aunque no tenga una postura en favor de Maduro. Y cuya culpabilidad determinarán sin duda los jueces de Nueva York. La acusación es parecida a la que siguieron contra Juan Orlando Hernández, basada en testigos – que encabezará el “pollo” Carbajal; y  la condena igual. Eso sí, con mayores efectos para Colombia, Centroamérica y México.

     

    *Juan Ramón Martínez es un académico hondureño

  • La contundente baja de homicidios en 2025

    La contundente baja de homicidios en 2025

    Las cifras presentadas por el Gabinete de Seguridad sobre el cierre de 2025 colocan a El Salvador ante un relato contundente: solo 82 homicidios en todo el año y, según el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, el 100 % de esos casos resueltos y con responsables enfrentando a la justicia.

    Esa afirmación se trataría de un hito histórico no solo para el país, sino para la región, acostumbrada a tasas de impunidad que erosionan la confianza ciudadana y el Estado de derecho.

    El descenso sostenido de los homicidios desde 2017 hasta hoy es innegable y marca una ruptura clara con décadas en las que la violencia definía la vida cotidiana. El promedio diario de 0.2 asesinatos y una tasa de homicidios inferior a un dígito por cada 100,000 habitantes son logros que hace pocos años parecían impensables.

    En ese sentido, el discurso oficial atribuye estos resultados a las políticas de seguridad impulsadas por el presidente Nayib Bukele, así como al trabajo coordinado entre Policía, Fuerza Armada y Fiscalía.

    El régimen de excepción ha sido presentado como una herramienta decisiva para recuperar el control territorial y romper el “monopolio criminal” de las pandillas. El verdadero desafío para El Salvador es demostrar que la reducción histórica de homicidios puede sostenerse sin sacrificar garantías fundamentales ni convertir la excepcionalidad en norma permanente.

    En síntesis, 2025 puede pasar a la historia como el año más seguro del país, pero el balance final dependerá de algo más que números. La seguridad duradera exige transparencia, institucionalidad y justicia plena que esperemos pronto se establezca.

  • Trump acusa a Maduro de “matar a millones” y de tener una “cámara de tortura” en Caracas

    Trump acusa a Maduro de “matar a millones” y de tener una “cámara de tortura” en Caracas

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó este martes al expresidente venezolano Nicolás Maduro de haber “matado a millones de personas” y de mantener una “cámara de tortura” oculta en el centro de Caracas.

    Durante un evento celebrado en el Centro Kennedy de Washington con congresistas republicanos, Trump abordó diversos temas de su agenda, entre ellos la operación militar ejecutada el pasado fin de semana en Venezuela, que concluyó con la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores.

    “Llevaban años y años y años detrás de este tipo. Y es un tipo violento”, declaró Trump, en referencia al exmandatario venezolano.

    “Se sube ahí arriba e intenta imitar como bailo”, añadió el presidente, en alusión a los gestos de Maduro en apariciones públicas pasadas.

    Según fuentes citadas por el New York Times, Trump habría reaccionado con furia cuando, antes del operativo, Maduro desestimó una oferta de negociación del gobierno estadounidense y respondió públicamente con bailes, en tono burlesco.

    “En cualquier caso, es un tipo violento y ha matado a millones de personas. Ha torturado a gente. Tiene una cámara de tortura en medio de Caracas”, reiteró Trump, sin ofrecer pruebas adicionales durante su intervención.

    Las acusaciones se producen en un contexto de tensión geopolítica regional, tras la ofensiva militar liderada por Estados Unidos que provocó una fractura diplomática en América Latina y el Caribe. Aunque la cifra de “millones de muertos” ha sido ampliamente cuestionada por organizaciones internacionales, Trump ha sostenido su narrativa contra Maduro como parte de su discurso de política exterior y defensa de los derechos humanos.

     

  • No son buenas noticias

    No son buenas noticias

    No pueden ser buenas noticias que fuerzas especiales de los Estados Unidos ―apoyadas por todo el dispositivo de mar y de aire que está instalado en las costas del Caribe― hayan incursionado en territorio de Venezuela y capturado a Nicolás Maduro y a su esposa.

    Quienes ahora aplauden, venezolanos o no (los presidentes Milei y Noboa, en primera fila), no saben o no comprenden o no les importa el impacto que esta acción tiene en la relación de Estados Unidos con América Latina. Ahora Milei y Noboa están sentados en la estaca, pero mañana no.

    Claudia Sheinbaum, la presidenta de México, ha condenado con energía esta acción estadounidense, como era lógico de esperar. Donald Trump, el vocero, por ahora, de estas iniciativas imperiales, en su tono zumbón de siempre se ha limitado a decir que ‘algo tendrá que hacerse con México’. También Lula, el presidente brasileño, se ha pronunciado y ha señalado el peligro de que prevalezca la ley del más fuerte en las relaciones internacionales.

    El panorama está claro: la Organización de las Naciones Unidas, de facto, no existe como autoridad mundial. No existió para Ucrania ni para el genocidio de Gaza y no existirá para el caso venezolano. Pareciera que ahora los Estados Unidos tienen la cancha libre para poner y quitar y censurar y aprobar cualquier cosa en América Latina. ¿Es así?

    La debilidad mayor de Maduro y su grupo fue infravalorar las intenciones norteamericanas y haber vulnerado la constitucionalidad venezolana e imponerse de forma fraudulenta en la pasada elección presidencial. Esa ilegitimidad y la ilegalidad consecuente brindaron un pretexto espléndido a los que ahora se presentan como los llamados a regir los destinos de América Latina.

    El asunto es saber qué pasará ahora dentro de Venezuela. Eyectaron a Maduro, sí, en una espectacular operación militar al mejor estilo de Hollywood, y se lo llevaron a New York. ¿Pero eso resuelve qué? Entraron como un rayo y se fueron al instante. No han acantonado tropas en territorio de Venezuela. ¿Podrían hacerlo? Quizá sí, pero al parecer valoraron que ese desgaste sería veloz y contraproducente por la repulsa internacional, y también porque Estados Unidos no está en condiciones financieras de cargar con una ocupación territorial de gran envergadura. Es decir, tiene sus propios límites.

    Sin embargo, horas después del ataque a Venezuela Trump ha dicho que Estados Unidos ‘gobernará’ ese país mientras se da una transición, que es de suponer su administración también patrocinará. ¿Es que ya hay miles de soldados estadounidenses dentro de Venezuela para tal efecto? ¿O desde los barcos estacionados se hará esto? ¿O vendrá una nueva oleada de ataques?

    Se llevaron a Maduro, pero todos los demás dirigentes siguen en Venezuela. ¿Podrán continuar gobernando con el acecho que está ahí? ¿Los irán a traer? ¿Esperarán a que se vayan por su cuenta? ¿Qué escenario es el que se ha creado y por cuánto tiempo esto seguirá así? ¿Se desencadenará un proceso de resistencia?

    Lo cierto es que el actual gobierno de Estados Unidos ha hecho sentir su poder imperial y hasta este momento ha concretado lo que se ha planteado. Ahora vienen las consecuencias de todo esto. Tanto fuera como dentro de Estados Unidos. Y es que esta administración norteamericana de hecho está en guerra en diversos puntos del planeta y eso es complicado sobre todo cuando Estados Unidos no se encuentra en su mejor momento económico.

    Sacar de cuadro a Maduro es una cosa y tomar el control completo de Venezuela es otra. Según las palabras de Trump eso es lo que sigue a continuación. Y como lo ha aseverado en sus declaraciones después del ataque a Venezuela, el petróleo es la joya de la corona por la que van. Y también por otros materiales que están en la zona del Orinoco.

    Si llevarse a Maduro le demoró un par de horas, ¿cuánto tiempo le tomará controlar el territorio venezolano? ¿Está Estados Unidos en capacidad militar y financiera de realizar tal cosa? ¿Hay que suponer que no habrá resistencia dentro de Venezuela? Por ahora el obstáculo que tienen que derribar los norteamericanos es el actual dispositivo estatal que está en manos del equipo de Maduro. Eso es en realidad lo que sigue, antes de ‘gobernar’ Venezuela.

    Las aventuras de intervención de Estados Unidos en diferentes puntos del planeta no salieron bien en el siglo XX: Nicaragua, Vietnam, Afganistán. ¿Por qué está sí? Lo ocurrido este 3 de enero en Venezuela, de ningún modo, son buenas noticias. Puede ser el inicio de un período turbulento para América Latina.

     

     

    *Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones