España se prepara para observar este miércoles un histórico eclipse total de Sol que recorrerá el país de oeste a este, después de atravesar el océano Ártico, el noroeste de Groenlandia y el oeste de Islandia, en un fenómeno que movilizará a millones de personas.
El eclipse comenzará como parcial a las 15:34 (9:34 en Centroamérica) en el mar de Bering y finalizará a las 21:58 GMT (15:58 en Centroamérica), después de 264 minutos, poco menos de cuatro horas y media.
El máximo ocurrirá a las 17:46 GMT (11:46 en Centroamérica) cerca de Islandia, donde la fase de totalidad se prolongará durante 2 minutos y 18 segundos. Como eclipse parcial podrá observarse también desde gran parte de Norteamérica, Europa y el oeste de África.
En España, la franja de totalidad abarcará cerca del 40 % del territorio y alcanzará hasta 23 capitales de provincia. El norte de Galicia será el primer punto de la península donde podrá contemplarse el fenómeno: la Luna comenzará a cubrir el Sol alrededor de las 7:30 p.m. y lo ocultará completamente poco después de las 8:26 p.m. La totalidad durará algo menos de dos minutos.
El recorrido continuará hacia el este hasta alcanzar las islas Baleares, que despedirán el eclipse. En algunos lugares del este peninsular no será posible observar el final de la fase parcial debido a que el Sol ya se habrá ocultado. Las previsiones meteorológicas apuntan a condiciones mayoritariamente favorables, aunque podría persistir nubosidad en los litorales de Galicia y del Cantábrico.
El fenómeno también provocará una importante movilización de personas. Las estimaciones del Gobierno español calculan entre 400,000 y 1.5 millones de desplazamientos relacionados con el eclipse, por lo que las autoridades recomendaron planificar los viajes, evitar movilizarse a última hora y escalonar los regresos para reducir problemas de tránsito.
Las autoridades insistieron especialmente en proteger la vista durante la observación. Recomendaron utilizar gafas certificadas bajo la norma ISO 12312-2 para evitar lesiones en la retina, además de no detener vehículos en los arcenes, utilizar únicamente zonas habilitadas y prever una eventual saturación de las comunicaciones. También pidieron prevenir golpes de calor y deshidratación.
Comunidades autónomas, ayuntamientos, universidades, agencias espaciales y centros de investigación organizaron actividades y transmisiones en directo desde cientos de puntos de observación. El eclipse también convertirá durante unos minutos a la península ibérica en un laboratorio natural para estudiar la física solar, el clima espacial y las interacciones entre el Sol y la Tierra.
El eclipse será el primero visible desde la península y Baleares en más de un siglo. El último eclipse total observado desde territorio español ocurrió en 1959, pero únicamente fue visible desde Canarias. España volverá a experimentar otro eclipse total en 2027, aunque su totalidad se limitará al extremo sur peninsular, Ceuta y Melilla, mientras que en 2028 un eclipse anular atravesará la península de suroeste a noreste.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, enfrenta su primera gran prueba de gestión apenas días después de asumir el poder, debido al terremoto de magnitud 7.4 que golpeó al país y obligó al nuevo Gobierno a modificar su agenda para atender la emergencia.
De la Espriella, quien asumió la Presidencia el 7 de agosto, tenía previsto iniciar su administración con énfasis en temas de seguridad, pero el terremoto obligó al Ejecutivo a concentrar sus esfuerzos en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, algunas de las regiones más afectadas por el desastre.
El mandatario se desplazó a las zonas golpeadas para coordinar la respuesta gubernamental y mostrar la presencia del Ejecutivo ante una catástrofe que, según el Servicio Geológico Colombiano, corresponde al terremoto más fuerte registrado en el país durante este siglo.
La emergencia también generó diferencias entre los balances divulgados desde la Presidencia y los reportados por autoridades regionales. De la Espriella informó este martes de 181 fallecidos en todo el país, mientras los recuentos de Valle del Cauca, Risaralda, Chocó y Caldas sumaban unos 240 muertos.
La diferencia ocurre después de que la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) informara que, por instrucciones del presidente, los datos oficiales relacionados con el terremoto serían divulgados exclusivamente por la Presidencia. La decisión contrasta con la promesa de De la Espriella de descentralizar el poder y otorgar mayor protagonismo a las regiones.
Además de los fallecidos, el presidente reportó 2,595 personas heridas y 195 desaparecidas. El balance gubernamental incluye 1,136 viviendas destruidas, otras 8,357 averiadas, 48 edificios colapsados, 85 centros de salud afectados y daños en aproximadamente 74 carreteras.
La atención de la catástrofe ocurre además durante la transición administrativa entre el Gobierno del expresidente Gustavo Petro y la nueva administración. La falta de comunicación que caracterizó el traspaso de poder provocó que ministros del nuevo Ejecutivo tengan que trabajar junto con funcionarios de la administración anterior mientras terminan de asumir los nuevos responsables de las instituciones.
Una de esas transiciones ocurrió en la UNGRD, donde Javier Pava estuvo al frente de la respuesta durante las primeras horas posteriores al terremoto antes de entregar la dirección al geólogo David Tamayo Roldán, nombrado por De la Espriella para reorganizar la institución tras los escándalos de corrupción registrados durante el Gobierno anterior. El terremoto ocurrió el lunes a las 7:34 a.m., con epicentro en las inmediaciones de San José del Palmar, Chocó, cerca de los límites con Valle del Cauca y Risaralda.
La ciudad colombiana de Pereira enfrentaba este martes una intensa jornada de búsqueda de desaparecidos y remoción de escombros, un día después del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia y que dejó al menos 72 fallecidos en la capital del departamento de Risaralda.
Tras una emergencia marcada inicialmente por problemas en las comunicaciones, falta de combustible y cortes de energía eléctrica, las calles de Pereira amanecieron con una amplia movilización de habitantes y organismos de socorro que intentan localizar con vida a personas que continúan atrapadas. En todo Risaralda son «alrededor de 90 personas fallecidas», indicó el secretario de Gobierno regional, Israel Londoño.
El balance de víctimas continúa variando a medida que las autoridades recopilan información de las zonas afectadas. Distintas autoridades regionales contabilizan cerca de 240 fallecidos en Colombia, mientras que el presidente Abelardo de la Espriella informó este martes que el balance oficial era de 181 muertos.
Entre quienes buscan a sus familiares está Maribel Verano Ramírez, quien recorre los lugares donde se realizan operaciones de rescate intentando localizar a su madre y a su hermana menor.
«Mi mamá se llama Luz Marina Ramírez Verano, mi hermanita Sandra Liliana Verano Ramírez», expresa mientras muestra fotografías y comparte su número telefónico con la esperanza de recibir información.
Según los datos que logró recopilar, ambas habrían salido con vida del hotel donde residían antes de que la estructura colapsara, pero desde entonces desconoce su paradero.
«No sé si están vivas o no. No sé si están bien», afirma Verano, quien explicó que su madre «es negrita, anda con un bastón», mientras su hermana utiliza silla de ruedas debido a las secuelas de una meningitis.
En medio de la búsqueda, Verano también pidió atención para los habitantes del barrio Esperanza Galicia. «no nos olviden, por favor (…) Por allá también hay familias a las que también se les averiaron casas. Entonces, por favor, que también se den una pasadita por allá», solicitó a las autoridades.
Mientras continúan los rescates, parte de la actividad comercial comenzó a recuperarse. Farmacias, panaderías, cafés y restaurantes reabrieron después de retirar vidrios y objetos esparcidos por el terremoto. Algunos establecimientos buscan garantizar servicios esenciales y alimentos para habitantes y rescatistas que permanecen concentrados en atender la emergencia.
Las autoridades también trabajan para retirar escombros de las principales avenidas y facilitar el tránsito. En la Plaza de Bolívar, el colapso de un edificio de varios pisos dejó restos de la estructura hasta la base del ‘Bolívar Desnudo’, monumento al Libertador y símbolo de Pereira, elaborado por el fallecido escultor Rodrigo Arenas Betancourt. Algunas calles permanecen cerradas por la caída de escombros y el riesgo de nuevos colapsos.
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, expresó este martes su solidaridad con Colombia tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el país el lunes y dejó al menos 240 personas fallecidas, según balances provisionales de las autoridades regionales.
«El secretario general expresa su solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Colombia, transmite sus más sentidas condolencias a las familias de las víctimas y desea una pronta y completa recuperación a todas las personas afectadas, a medida que surgen informes sobre viviendas derrumbadas y otros daños importantes», apuntó el portavoz adjunto de Guterres, Farhan Haq, en un comunicado.
Haq señaló que Naciones Unidas permanece en «estrecho contacto» con las autoridades colombianas y apoya «la respuesta liderada por el Gobierno» ante la emergencia. Agregó que Guterres lamenta «profundamente» las muertes provocadas por el terremoto.
El sismo ocurrió el lunes y alcanzó una magnitud de 7.4, con epicentro en el departamento del Chocó, en el oeste de Colombia. Los balances divulgados por diferentes autoridades regionales elevan a por lo menos 240 el número de fallecidos, mientras continúan las evaluaciones de los daños.
En los municipios afectados de Valle del Cauca, en el suroeste del país, la gobernación reportó provisionalmente 35 personas fallecidas, mientras en Cali, capital de ese departamento, se contabilizaron otras 95 víctimas mortales.
Risaralda, en el centro de Colombia, registra «alrededor de 90 personas fallecidas», según informó el secretario de Gobierno regional, Israel Londoño. Esta zona concentra, junto con Valle del Cauca, una parte importante de las víctimas reportadas hasta el momento.
Las autoridades del Chocó también contabilizaron 14 fallecidos como consecuencia del terremoto, según informó la gobernadora del departamento, Diana Carolina Córdoba-Nuri. Esta región fue identificada como el epicentro del fuerte movimiento sísmico.
A estas víctimas se suman otras seis personas fallecidas en el departamento de Caldas, en el centro del país, de acuerdo con información de la gobernación. Los datos sobre víctimas y daños continúan siendo provisionales mientras las autoridades colombianas mantienen las labores de respuesta a la emergencia.
Al menos 240 personas murieron en cuatro regiones de Colombia por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el lunes al país, según el balance de distintas autoridades regionales ante la demora del Gobierno nacional en actualizar las cifras.
El temblor, que ocurrió a las 07:34 hora local (6:34 hora de El Salvador), tuvo epicentro en la localidad de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, en límites con Valle del Cauca y Risaralda, las regiones donde hubo más víctimas y daños.
El departamento más afectado es el Valle del Cauca, con 130 fallecidos, de los cuales 95 fueron contabilizados en Cali, su capital, y otros 35 en los demás municipios de la zona.
«Desafortunadamente tenemos para reportar 95 muertes, ese es el conteo de esta mañana. Tenemos 949 personas heridas y 86 personas rescatadas», dijo este martes el alcalde de Cali, Alejandro Eder, quien agregó que además hay bajo los escombros «239 personas atrapadas, 56 edificios colapsados».
Por su parte, la gobernadora de Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, indicó en su cuenta de X que en su departamento, donde pueblos enteros sufrieron la devastación por el terremoto, hay «35 personas fallecidas, cerca de 700 heridas, tres hospitales colapsados, 18 con afectaciones, 39 centros educativos afectados» y unas 5,000 viviendas dañadas.
En Risaralda, situado en la zona cafetera del centro del país, hay «alrededor de 90 personas fallecidas«, incluida Pereira, su capital, indicó a periodistas el secretario de Gobierno regional, Israel Londoño.
Además, 14 personas perdieron la vida en el departamento del Chocó (oeste), epicentro del terremoto, según su gobernadora, Nubia Carolina Córdoba-Nuri.
La gobernadora chocoana informó además de 138 personas heridas y cinco desaparecidas, así como «afectaciones en el fluido eléctrico y en los servicios de telefonía y comunicaciones en diferentes zonas del departamento», uno de los más pobres de Colombia.
Por su parte, la Gobernación de Caldas, también en la zona cafetera contabilizaba hasta la tarde del lunes seis personas fallecidas, 76 heridas y más de 1,300 viviendas afectadas.
En el único balance de la tragedia hecho por el Gobierno nacional, el lunes al mediodía, informó de 111 personas muertas, y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), que habitualmente maneja las emergencias, dijo ayer que «por instrucción» del nuevo presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, «toda la información oficial sobre la situación será emitida exclusivamente por la Presidencia de la República».
La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) había informado esta mañana de al menos 169 muertos por el terremoto, pero su balance solo tiene en cuenta los datos de las capitales de cada departamento, sin contar los de pueblos y zonas rurales.
Por su parte, el Instituto de Medicina Legal (IML) señaló que a la fecha «ha recibido 160 cuerpos provenientes de los departamentos de Chocó, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca, relacionados con el terremoto ocurrido el 10 de agosto».
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro y uno de los interlocutores de La Habana en las conversaciones con Washington, fue señalado por presuntos vínculos con una red cubana que operaba desde México y se dedicaba al tráfico de personas, según publicó este martes The New York Times.
Documentos judiciales revisados por el periódico estadounidense señalan que Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, supuestamente habría utilizado su influencia dentro de los círculos de poder cubanos para proteger una operación de contrabando a gran escala que sacaba personas de Cuba y, al mismo tiempo, introducía mercancías ilícitas en la isla.
El nieto de Raúl Castro y sobrino nieto de Fidel Castro también habría facilitado el ingreso a Cuba de productos adquiridos con tarjetas de crédito robadas, a cambio de recibir artículos de lujo como sobornos. Fuentes entrevistadas por el diario también lo señalaron de permitir la circulación de delincuentes buscados por las autoridades.
La organización, denominada “Mafia cubana de Quintana Roo” por sus operaciones en ese estado mexicano, fue investigada por autoridades federales de Estados Unidos en un proceso desarrollado en 2020. Las investigaciones derivaron en condenas de varias décadas de prisión contra al menos 21 personas vinculadas con la estructura.
Rodríguez Castro, de 42 años, no fue imputado y tampoco está claro si actualmente es investigado, según The New York Times. Sin embargo, al menos dos integrantes de la organización criminal mencionaron su nombre ante fiscales estadounidenses y lo señalaron como supuesto colaborador de la red y facilitador del tránsito seguro de sus miembros hacia y desde Cuba.
De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la organización utilizaba embarcaciones robadas en Florida para trasladar clandestinamente hacia territorio estadounidense a cubanos que buscaban abandonar la isla. Entre las personas trasladadas ilegalmente por la red estuvieron jugadores profesionales de béisbol como el campocorto Adeiny Hechavarría y Yasiel Puig, exjugador de los Dodgers de Los Ángeles, según otro artículo publicado este martes por The New York Times.
El Gobierno cubano rechazó los señalamientos contra Rodríguez Castro y los calificó de «calumnias». El viceministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Carlos R. Fernández de Cossío, dijo a The New York Times que aunque «no hay duda» de que existen organizaciones criminales en América Latina que se lucran con el tráfico de migrantes hacia EE.UU., aseguró que no tienen «ningún vínculo con el Gobierno cubano».
Rodríguez Castro ganó notoriedad internacional después de ser conocido durante años en Cuba como acompañante habitual de su abuelo, Raúl Castro, durante y después de su Presidencia, entre 2006 y 2018. Aunque no ocupa oficialmente un cargo público, recientemente adquirió relevancia como representante del Gobierno de Miguel Díaz-Canel en conversaciones con la Administración del presidente Donald Trump. The New York Times lo perfila además como una posible figura de liderazgo futuro en Cuba. Hasta ahora, Estados Unidos no lo incluyó entre las sanciones impuestas contra el presidente cubano y varios integrantes de la familia Castro.
El número de personas muertas por el devastador terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el lunes a Colombia aumentó a 169, mientras que hay 668 heridos, según un balance parcial divulgado este martes por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales).
«El balance preliminar asciende a 169 personas fallecidas en Colombia, 165 de ellas se registran en ciudades capitales, que concentran el 97.6 % de las víctimas mortales reportadas hasta el momento», explicó la institución.
Cali, capital del departamento de Valle del Cauca (suroeste), tiene 85 fallecidos, seguida de Pereira, capital de Risaralda, que limita con San José del Palmar (Chocó), epicentro del terremoto, y suma 66 víctimas mortales, según la información.
La cifra aportada solo recoge el desglose de las capitales del país, por lo que el balance no incluye las cifras de muertos y heridos en pueblos y zonas rurales de los departamentos de Valle del Cauca, Risaralda y Chocó, los más afectados por la tragedia, ya que el Gobierno colombiano no actualiza datos desde el mediodía del lunes.
El balance tampoco incluye cifras de desaparecidos, pese a que miles de personas han informado de que no encuentran a familiares y amigos.
En esos tres departamentos, así como en Caldas y Quindío, en la zona cafetera del centro del país, hubo colapso de edificios, casas y daños en su infraestructura hospitalaria, aeropuertos, servicios públicos y sistemas de transporte.
Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia son las principales ciudades que permanecen en alerta roja por la magnitud de los daños, y en total cuentan al menos 165 edificios colapsados.
El terremoto, de magnitud 7.4 según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), se sintió a las 07:34 hora local (6:34 hora de El Salvador). Tuvo su epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros, y provocó daños en buena parte del centro y occidente del país.
El papa León XIV expresó este martes su dolor por las víctimas y daños materiales que ha causado el terremoto en Colombia y mostró su gratitud a todos «a cuantos con generosa entrega, trabajan en las labores de búsqueda, socorro y asistencia a los damnificados».
El cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, envió en nombre del pontífice, un telegrama al arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal, Francisco Javier Múnera Correa, en el que asegura que León XIV está «vivamente apenado al conocer la dolorosa noticia del terremoto que ha afectado gravemente varias zonas de Colombia, causando víctimas y numerosos heridos, así como graves daños materiales, incluso a muchas iglesias».
El papa «ofrece sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y eleva al señor sus oraciones por la pronta recuperación de los afectados por esta tragedia», se lee en el mensaje.
Asimismo, pide que transmita el sentido pésame «a los familiares que, en esta hora de profundo dolor, lloran la pérdida de sus seres queridos» y de igual modo, «asegura su cercanía espiritual y manifiesta su gratitud a cuantos con generosa entrega, trabajan en las labores de búsqueda, socorro y asistencia a los damnificados».
El terremoto de magnitud 7.4 deja al menos 132 muertos y centenares de heridos y un número no contabilizado de desaparecidos, así como decenas de edificios colapsados y graves daños en hospitales, aeropuertos, servicios públicos y sistemas de transporte, principalmente en el centro y oeste del país.
Al menos 132 personas murieron y más de 570 resultaron heridas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el lunes gran parte de Colombia, donde decenas de edificios colapsaron, hospitales quedaron desbordados y varios aeropuertos suspendieron sus operaciones, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.
Pereira, capital del departamento de Risaralda y una de las ciudades más cercanas a San José del Palmar (Chocó), epicentro del terremoto, concentra la mayor cantidad de víctimas mortales, con 60 fallecidos, según un balance parcial de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales).
La cifra recoge únicamente el balance de las capitales del país, por lo que no incluye los muertos y heridos registrados en municipios y localidades aledañas, donde también se reportaron colapsos de edificios y daños en hospitales, aeropuertos, servicios públicos y sistemas de transporte.
Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia están entre las ciudades más golpeadas por el terremoto, que obligó al Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo hace solo tres días, a declarar la situación de «desastre nacional».
El terremoto se produjo a las 7:34 hora local (6:34 en San Salvador) y tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
El movimiento telúrico se sintió en Bogotá, Cali, Popayán, Manizales, Armenia, Pereira, Medellín y otras ciudades del centro y oeste del país, así como en Ecuador, Panamá y Venezuela.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder junto al presidente colombiano Abelardo de la Espriella.
De la Espriella recorre las zonas afectadas
El presidente De la Espriella, quien instaló un Puesto de Mando Unificado para coordinar la respuesta a la emergencia, visitó este lunes Quibdó, capital del Chocó, donde se reunió con autoridades locales antes de trasladarse a Cali, otra de las ciudades más afectadas.
«El Chocó tiene un lugar especial en mi corazón porque ha sido un departamento abandonado», afirmó el mandatario, quien se comprometió a realizar un encuentro regional con todo su Gobierno para evaluar las necesidades de los municipios afectados.
Según las cifras ofrecidas por De la Espriella durante su visita, en Chocó se contabilizaban 13 fallecidos, 119 heridos y cinco desaparecidos.
El mandatario aseguró que los recursos económicos para atender la emergencia ya están disponibles y señaló que el Estado está desplegado para atender a los damnificados.
Personas buscan entre los escombros de una edificación colapsada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el lunes Colombia. EFE/ Ernesto Guzmán Jr
Pereira concentra la mayor cantidad de muertos
En Pereira, donde se registraron 60 fallecidos, los organismos de emergencia trabajan en varios puntos críticos en busca de personas atrapadas bajo los escombros.
El alcalde de la ciudad, Mauricio Salazar, decretó un toque de queda hasta esta madrugada para «proteger el comercio de la ciudad» ante el riesgo de saqueos.
El aeropuerto internacional Matecaña permanece cerrado por daños en su cubierta, mientras los equipos de emergencia atienden además la situación de personas que quedaron atrapadas en el Megacable, el sistema de teleférico público de la ciudad.
Fotografía que muestra la Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario afectada tras un fuerte temblor este lunes, en Manizales, Colombia. EFE
Toque de queda y militarización en Cali
En Cali, capital del Valle del Cauca, la Alcaldía decretó un toque de queda hasta las 06:00 del martes, así como la militarización de la ciudad ante amenazas de saqueos y para facilitar las labores de los organismos de emergencia.
«Tenemos amenazas de saqueo, por eso he ordenado el toque de queda y la militarización de Cali», afirmó el alcalde, Alejandro Eder, quien explicó que la presencia de la Policía y el Ejército será reforzada especialmente en las zonas más afectadas.
Eder señaló que las primeras 48 horas son «críticas» para rescatar con vida a las personas que puedan permanecer atrapadas en los edificios colapsados.
Como parte del refuerzo de las labores de emergencia, la ciudad recibirá 60 rescatistas procedentes de Bogotá y otros 32 integrantes de las Fuerzas Militares.
Los hospitales de Cali declararon además la alerta roja al encontrarse al 100 % de su capacidad después de que el terremoto dejara al menos 26 muertos y 456 heridos en la ciudad, según el secretario de Salud local, Germán Escobar.
Cuatro centros médicos de gran tamaño tuvieron que ser evacuados completamente, entre ellos el Hospital Universitario del Valle Evaristo García (HUV), que sufrió el derrumbe parcial de una de sus alas.
La emergencia también llevó a la Alcaldía a suspender la edición número 30 del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que estaba prevista entre el 12 y el 17 de agosto.
Daños en aeropuertos y suspensión de partidos
El transporte aéreo sufrió importantes afectaciones y varios aeropuertos del centro y oeste del país suspendieron sus operaciones mientras se realizan evaluaciones estructurales de las terminales.
La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), por su parte, suspendió los partidos de octavos de final de la Copa Libertadores entre Deportes Tolima e Independiente del Valle y de la Copa Sudamericana entre Santa Fe y River Plate, previstos para esta semana en Ibagué y Bogotá, respectivamente.
La comunidad internacional comenzó a movilizar recursos y equipos para ayudar a Colombia ante la magnitud de la emergencia.
EE.UU. anunció una ayuda de 15,5 millones de dólares destinada a refugio de emergencia, alimentos, protección y evaluación de los daños, señaló el Departamento de Estado, que expresó su solidaridad con el pueblo colombiano y aseguró estar preparado para apoyar al Gobierno de De la Espriella mientras se determinan las necesidades sobre el terreno.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, había señalado previamente que su país seguía de cerca la situación y estaba listo para apoyar a Colombia.
El Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunciaron, por su parte, donaciones por un total de 700.000 dólares, informó el vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo.
El Banco Mundial aportará 200.000 dólares de cooperación no reembolsable para la evaluación de daños, mientras que el BID destinará 500.000 dólares, de los cuales 350.000 estarán disponibles de forma inmediata para la Cruz Roja y otros 150.000 se dedicarán a apoyo técnico.
A esos recursos se suman otros 500.000 dólares de ayuda humanitaria anunciados por CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ofreció equipos de rescate, médicos, paramédicos e insumos; mientras que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, manifestó la disposición de su Gobierno a prestar la ayuda que Colombia requiera.
Venezuela, que todavía se recupera del terremoto que sufrió en junio, ofreció el envío de rescatistas y ayuda humanitaria, mientras que la líder opositora venezolana María Corina Machado también expresó su solidaridad con Colombia.
El terremoto también se sintió con fuerza fuera del país. En Panamá provocó la evacuación de edificios y hospitales, mientras que en Ecuador fue percibido en varias provincias, incluida Pichincha, cuya capital es Quito, y en zonas andinas próximas a la frontera colombiana.
La Unión Europea (UE) endureció progresivamente su política migratoria durante la última década, pasando de reclamar alternativas a las concertinas instaladas en las fronteras españolas de Ceuta y Melilla a debatir centros de retorno de migrantes en terceros países y el fortalecimiento de sus fronteras exteriores con medios físicos, tecnológicos y humanos.
El cambio estuvo marcado por la crisis de refugiados de 2015, las diferencias entre los Estados miembro sobre la gestión de solicitantes de asilo, el cuestionamiento del espacio Schengen y episodios en los que terceros países utilizaron los movimientos migratorios como instrumentos de presión.
«Europa nunca ha tenido tanto control sobre la migración irregular como ahora», afirmó el comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, tras la reciente entrada de decenas de miles de personas en Ceuta, una crisis que dejó hasta 141 fallecidos, según ONG citadas en la información.
La investigadora del Real Instituto Elcano Carmen González explicó que desde 2015 surgieron «conflictos interestatales» por la gestión de los solicitantes de asilo, que evidenciaron «profundas diferencias» entre los países europeos y representaron una «amenaza existencial» para la libre circulación.
A esto se sumaron «dos importantes shocks»: la entrada de miles de personas a Ceuta alentada por Marruecos en 2021 y la llegada de migrantes a Polonia, Lituania y Letonia facilitada por Bielorrusia.
La respuesta comunitaria culminó en 2024 con la aprobación del Pacto de Migración y Asilo, que entró en aplicación este junio y establece controles y procedimientos acelerados en las fronteras exteriores, además de un mecanismo de solidaridad entre los países. Bruselas también apuesta por acelerar las devoluciones, ampliar las funciones de Frontex y reforzar la cooperación con países de origen y tránsito.
Uno de los principales cambios está relacionado con los retornos. Una normativa avalada por el Parlamento Europeo en junio permite trasladar a personas con una orden firme de expulsión hacia centros ubicados en terceros países, incluso cuando no tengan vínculos con esos Estados, siempre que exista un acuerdo y se respeten determinadas garantías.
«La legalización de estos centros fuera de la UE hace que nuestra política de retorno esté más deshumanizada que nunca. Allí, las personas no tienen nombre: se las identifica mediante números y se denuncian regularmente intentos de suicidio. No tienen noción del día ni de la hora y tampoco saben cuándo podrán irse», afirmó la eurodiputada de Los Verdes Mélissa Camara.
El eurodiputado del Partido Popular Europeo (PPE) Javier Zarzalejos rechaza que estos centros representen una externalización de la política migratoria y los considera «un instrumento más» que deberá respetar el Derecho comunitario y los derechos fundamentales.
El dirigente también niega que su grupo «haya asumido la agenda de la ultraderecha» y sostiene que las nuevas medidas buscan responder a preocupaciones ciudadanas y evitar la percepción de que los gobiernos están «siendo desbordados» por los flujos migratorios.
La transformación de las políticas coincidió con cambios en el escenario político europeo. González identifica las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2024 como un punto importante debido al avance de fuerzas conservadoras y de extrema derecha.
«La inmigración ha pasado de ser un asunto relativamente marginal en la vida política de algunos Estados europeos a convertirse en un tema central», explicó la investigadora, quien considera que existe un «espíritu de los tiempos crecientemente restrictivo».
Camara sostiene, por su parte, que durante las negociaciones del Reglamento de Retorno la extrema derecha «participó directamente en la negociación de los compromisos».
El endurecimiento también afecta al espacio Schengen. Francia, Alemania y Austria, entre otros países, recuperaron controles internos pese a que la normativa los contempla como excepcionales y temporales.
En junio, la Comisión Europea pidió a nueve Estados avanzar hacia su «eliminación progresiva y el levantamiento gradual». La reciente crisis de Ceuta volvió a tensionar el sistema después de que Italia estableciera controles a viajeros procedentes de España, pese a que Madrid sostiene que prácticamente todos los migrantes retornaron a Marruecos y Bruselas señala que no hubo desplazamientos hacia el resto de Europa.