Categoría: Opinión

  • Venezuela y su incógnita 

    Venezuela y su incógnita 

    Fui de quienes celebramos la captura y extracción del tiranuelo sanguinario Nicolás Maduro Moros, por delitos cometidos contra la humanidad de manera reiterada, planificada y ejecutada; quizás sin saber él mismo el alcance de las ordenes que impartía o el reporte que recibía sobre tal o cual decisión de neutralizar, capturar o ejecutar a “un enemigo”.

    Su ascenso al poder bajo el Socialismo del Siglo XXI, ha sido una de las afrentas más humillantes a la que sido sometida Venezuela  desde 1811. Y dejo al lector el razonamiento del porqué de esta afirmación tan contundente. Baste señalar el talante de su perdida idiosincrasia, cuando llegan a nuestra memoria aquellas vulgares y macabras danzas que ejecutaba con su no menos siniestra esposa, la de la sonrisa enigmática, montado sobre una tarima rodeado de acólitos y enormes bocinas ensordecedoras, mientras que encorvado, mirando sus pies, como para constatar que seguía el ritmo, en la calle en ese justo momentos caían ensangrentados sobre el asfalto caraqueño o de nuestra provincia, jóvenes asesinados por efectivos embrutecidos de la Guardia o Policía Nacional bolivariana, o de colectivos armados mimetizados en uniforme verde olivo.

    Y así, primero con el militar felón, Hugo Chávez Frías, quien entregó el territorio, la nación sobre el cual se asentaban los venezolanos de ese entonces y, aún los nacidos antes de esa emblemática fecha de  1811 con toda su carga histórica y riqueza del suelo y del subsuelo, a una pequeña y torturada isla caribeña sometida a un tirano locuaz y temerario que inundó de sangre y división a Hispanoamérica. y luego  con su sucesor, con el apátrida Nicolás Maduro Moros, tenido en realidad como un mero empleado de Cuba, Venezuela fue perdiendo su dignidad como nación libre, soberana y soñadora.

    Celebro, sin hipocresías, explicaciones o complejos la acción militar realizada por los Estados Unidos de América el pasado 3 de enero. Ya los venezolanos, en particular nuestros jóvenes, ancianos, monjas, amas de casa, políticos (algunos, los comprometidos con la realidad) maestros, militares, actrices, escritores, habían caído o neutralizados. Desde aquella icónica marcha convocada por jóvenes madres bajo la consigna de “con mis hijos no te metas”, cuando un envalentonado Chávez pretendió politizar y dogmatizar a nuestros escolares bajo un programa único educativo supervisado por fiscales impuestos a cada institución.

    Que vaina con Chávez, no pudo con las mujeres, ni con las que fueron sus parejas, ni con las madres de jóvenes escolares a quienes apenas pudo intentar disminuirlas, afirmando que habían tenido una concentración “escuálida”. Ni con María Corina Machado desde aquél señero día en la Asamblea Nacional, cuando a un Presidente envalentonado, propio de una figura extraída de alguna novela de Rómulo Gallegos, o de un poema de Andrés Eloy Blanco para resaltar la barbarie frente a la civilización, se le enfrentó y le espetó ante sus tímidos compañeros de bancada, y el mundo entero: “Presidente, expropiar es robar”.

    De modo que no pudimos solos. Se luchó hasta la agonía, como si fuésemos un Cristo colectivo. Fue la primera vez en la historia de nuestro país, que una generación no pudo sacar del poder al dictador de turno… si ya casi no teníamos con quién. Quizá nuestro plan divino fue el de ir enriqueciendo con nuestra idiosincrasia, los pueblos del mundo donde nos asentábamos, con sus artes, ciencias y bonhomía, mezclado el trigo con la hierba mala; tal como nos enriquecimos con las olas de europeos, asiáticos y del Medio Oriente que igualmente se refugiaron en esta Tierra de Gracia, para hacernos uno.

    Sabía que estaba descartada una toma territorial, no somos Iraq o Libia. Caracas, está enmarcada de montañas, para llegar a la capital habría que vencer 912 metro del nivel del mar, por una sola autopista interrumpida por dos túneles y sendos barrancos, al igual si un desembarco hubiere sido por Puerto Cabello, una sola vía en subida y otro túnel más, y así, selvas, llanos, ríos, y cordilleras. De forma que esta operación quirúrgica de altísima tecnología, acompañada por militares altamente especializados, duros, guerreros, precisos, la hago mía. En cada soldado allí presente, en cada colaborador interno y externo que hizo posible la extracción del criminal y su despiadada cónyuge, me siento representado, uno  de ellos.

    Solo me preocupa, aún consciente de la necesidad del paso intermedio para evitar males mayores, la designación de una criminal amoral como lo es Delcy Rodríguez, en el cargo de presidente interino, acompañada por el presidente de hecho de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, su esquizofrénico hermano. Así como lo que representa el Ministro del Interior Diosdado Cabello y sus colectivos armados (es decir civiles entrenados en la guerra de guerrilla urbana por el Frente Francisco Miranda, primero en Cuba y, luego en la propia Venezuela, desde el 2002.

    Era obvio, no se podía generar una vacío de poder luego de la extracción del delincuente internacional, con toda la complejidad que conlleva en un país tan desarticulado, penetrado por ideologías e intereses geopolíticos e ideológicos de países lejanos, como Irán, Palestina, España, Líbano, Rusia, China, Cuba y ahora Turquía y Qatar, todo ello a unas 2.000 millas de las costas de Florida y a unas 1.450 millas del Canal de Panamá.

    Su función era o es, en esencia, desarticular este poder ilegítimo y peligroso para el área y para los propios Estados Unidos de América.

    Tampoco están dadas las condiciones para convocar a unas elecciones generales libres, supervisadas y creíbles. Es así que nombrar a Delcy Rodríguez Presidente interina bajo control del país liberador, fue lo ajustado a la realidad. Tendría un año completo para ir creando las condiciones para el acto electoral que devolvería a Venezuela de vuelta al concierto de las naciones democráticas y republicanas, bajo la certeza de la gobernabilidad.

    No obstante nos salta una inquietud lacerante, observamos que el estamento represivo sigue en manos de uno de los personajes más siniestro y amoral de la tiranía, Diosdado Cabello con el control total de los servicios de seguridad, inteligencia y de los colectivos armados (paramilitares, trenes y presidiarios), aparte de buena parte de la economía y negocios paralegales. No he leído u oído a pesar de la presencia del Secretario de Estado Marcos Rubio, y su sensibilidad sobre el tema de la democracia, dado su origen cubano, la palabra reinstitucionalización, Estado de Derecho, desmantelamiento del entramado del poder fáctico, libertad total para los presos políticos aún en prisión o simplemente liberados pero impedidos de sus derechos civiles.

    Por el contrario, ya el poder público, el mismo presidente estadounidense se dirige a Delcy Rodríguez como Presidenta, y ella de manera altanera discursea en son de reto, tanto a la potencia liberadora como a los venezolanos aún prisioneros, dentro y fuera de las cárceles.

    Esta delincuente, tiene sus propios prisioneros aunque no políticos. Tres años lleva ya en la cárcel del Rodeo el abogado José Ignacio Moreno Suárez, representante legal de una de las más poderosas empresas mineras existentes en el orbe, la Gold Reserve Ltd. de origen canadiense, con presencia en el Arco Minero venezolano que fuere expropiada por Chávez. Se fue ajuicio y se ganó, pero se interpuso la señora Rodríguez, y les dijo claramente que para pagarles debía incluirla de alguna forma, y le exigió al abogado participación en las ganancia empresariales, para dejarlos actuar. Moreno  se negó a ser chantajeado o participar de alguna manera contra los intereses de su representado, por lo que la señora  Rodríguez, actual “presidenta de Venezuela”, lo metió en la cárcel El Rodeo, sin pasar por tribunal alguno, sin cargos penales ni derecho a defensa, le confiscó sus bienes e incluso, amenazó con meter presa a su hija abogada, por asumir su defensa.

    Tres años sometido a torturas, en condiciones inaceptables, como la de tantos ciudadanos secuestrados, sin juicio, sin defensa, sin asistencia médica o familiar.

    Nos preocupa, me preocupa, que no se hable de Estado de Derecho, de democracia, separación de poderes, legalidad de los actos públicos y, de la necesidad de una  Junta de Gobierno cívico militar, como paso intermedio luego de esta primera etapa de desarme y negociaciones con los usurpadores, para convocar a elecciones generales libres y supervisadas, luego de garantizar la gobernabilidad mediante la creación de instituciones electorales y administrativas para elegir una nueva Asamblea Nacional, de cuyo seno salga una nueva Corte Suprema de Justicia y Consejo Electoral Nacional donde voten todos los venezolanos inscritos dentro y fuera de Venezuela.

    *Juan José Monsant Aristimuño, exdiplomático venezolano, fue embajador en El Salvador

  • El comercio informal en El Salvador

    El comercio informal en El Salvador

    En los municipios, ahora distritos, se pueden ver en las calles infinidad de comerciantes informales. No solo en San Salvador se evidencia ese fenómeno, es en todo el país. Los comerciantes informales, que suelen llamarse también emprendedores, se la rebuscan a diario para llevar el sustento a sus hogares.

    A ese tipo de comercio se suma la cantidad de personas que comercializan los productos virtualmente. A diario hacen sus entregas personalmente o contratan a mensajeros.

    Ordenar el comercio informal no ha sido fácil (…); en San Salvador ha habido muchos percances entre el Cuerpo de Agentes Municipales (CAM) y los vendedores. Un buen número de vendedores se reubicaron en el Mercado Hula Hula; sin embargo, es insuficiente para los cientos de vendedores. Cada local cuesta aproximadamente 200 dólares. Es un ordenamiento, de eso no hay duda. Las alcaldías hacen su trabajo, pero es insuficiente ordenar a tantos comerciantes. No dan abasto los mercados municipales. De forma simultánea, en otros mercados en el país están reordenando a los vendedores informales; el meollo del asunto es que cada local no es barato.

    Mientras tanto, es indignante saber que a muchos comerciantes informales les allanan su venta y les dicen que dejen de comercializar sus productos. ¿Cómo hace un salvadoreño cuando no vende nada si eso es lo que le ayuda para sacar adelante a la familia? ¿Podrá el gobierno brindar oportunidades a todos los comerciantes informales?

    Con respecto a lo anterior, hay capacitaciones para las PYMES y así puedan aprender a hacer un plan de negocios. Sin embargo, son pocos los que se aventuran a inscribir formalmente su negocio. No importa que sea micro o pequeño. Sí, al tener negocios formales, el Ministerio de Hacienda tendría más impuestos. Eso ayudaría mucho para tener mejores oportunidades.

    ¿Es el comercio informal una molestia? El Salvador es uno de los países de Latinoamérica en donde impera el comercio informal. Según publicación en diario El Mundo (13/10/2024) “El Salvador es uno de los países latinoamericanos con mayor tasa de informalidad del trabajo, de acuerdo con un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La tasa de informalidad ronda el 70%. Esa cantidad representa a un aproximado de 1.5 millones de personas.

    En noticia del periódico El Mundo (1/01/2024), “La economía informal en El Salvador es un pilar fundamental que aporta aproximadamente $5,000 millones anuales al Producto Interno Bruto (PIB)”. Lógicamente, el país vive eminentemente del comercio informal. Un problema para los que viven del comercio informal es que muchos no cotizan con las AFP y con el ISSS. Además, no tendrán derecho a una pensión.

    Según el Licenciado Jaime Olmedo, docente universitario en el área de economía, expresa que el comercio informal es un agente dinamizador de la economía; es una opción de empleos en una sociedad carente, en buen porcentaje, de trabajos formales.

    Con respecto al mundo de los emprendedores, no todos sobreviven al primer año. Los costos de la mano de obra, el alquiler de local, el pago de servicios como energía eléctrica y agua potable; son algunos de los problemas que enfrentan. Esas dificultades hacen que muchos no estén incentivados a tener un negocio formal. Algunos comerciantes tienen su propio local; sin embargo, continúan comercializando productos de manera informal.

    En El Salvador, el nivel de escolaridad es hasta séptimo grado, eso es un punto en contra para que se incremente el comercio informal; además, el crecimiento poblacional en un país tan pequeño agrava más la situación. Al no haber oportunidades laborales, aumenta los vendedores por doquier.

    Muchas personas no encuentran un empleo formal; mientras tanto, el gobierno central incentiva a todos los micro y pequeños emprendedores a que formalicen sus negocios. No es un problema lo del comercio informal en sí, lo que se espera es que se tengan mejores oportunidades laborales en El Salvador. Siempre veremos a personas comercializando sus productos por doquier.

    *Fidel López Eguizábal es docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Don Tancho y el año del servicio

    Don Tancho y el año del servicio

    —¡Don Tancho, tóquese otra canción! Una de esas que nos hace llorar…

    —Fonchito, serví (servite en buen salvadoreño) otro trago, otro roncito rico y dulzón, bien cargadito reía el pirinjuín.

    Las cuerdas del violín vibraban bajo los dedos callosos de don Tancho, un viejo campesino con el rostro curtido por el sol, arrugas en las arrugas, con sonrisas anchas y sinceras dejando ver una trompa desdentada. Su sombrero de ala ancha, manchado de sudor y tierra, olía tan mal que parecía tener vida propia. Pero aquel hombre era libre. Miserable, sí, pero libre como nadie.

    Alguna vez —me contó alguien, o lo leí en algún lado— Janis Joplin dijo que la libertad absoluta era vivir sin posesiones. Si eso era cierto, don Tancho era el más libre de los humanos. Y yo, sin quererlo, lo envidiaba.

    Aquel viejo era el velador de la unidad de salud de San Sebastián, ese pueblo de telares en el corazón de San Vicente. Durante mi año de servicio social, último año de universidad previo a la entrega del título, compartimos muchas noches de charla, ron y música. Yo era el director de la unidad; él, mi compañero silencioso, mi guardián nocturno. Las noches en aquel pueblo eran cálidas y solitarias, noches estrelladas y silenciosas, interrumpidas esporádicamente por momentos de batalla entre los ejércitos en pugna.

    Me encontraba en San Sebastián, tierra liberada por la guerrilla, por supuesto con excepción del pueblo, donde su servidor era el director de la unidad de salud. La ciudad pintoresca me recibió allá por el año de 1986, mi primera noche la recuerdo como que fue ayer. La habitación donde dormía olía a humedad. Tenía paredes blancas, ventanas verdes de madera y quedaba junto a la sala de vacunas. Esta se encontraba a la orilla de la calle. Con dos camas antiguas de hospital, desvencijadas las dos y con colchones con centro vencido, que atestiguaban una depresión permanente, mientras los bordes se sienten flacos, sin carácter. El dolor de espalda con el que amanecía cada mañana era el preámbulo diario del café de palo y de la tortilla con huevo. Me tiré al suelo boca abajo cuando los primeros disparos de metralleta se escucharon rebotando en las calles. Bienvenido a San Sebastián: tierra rodeada por la guerrilla, aunque el pueblo mismo seguía bajo el mando de la benemérita Guardia Nacional.

    Esa noche me acompañaba un colega de Chalchuapa. Al amanecer se largó sin mirar atrás, jurando no volver jamás.

    Así empezó mi año social, el último antes del ansiado título. Diez años de universidad atravesados por huelgas, cierres y un país en guerra. Ser universitario en esa época era vivir con la muerte al acecho. No había familia que no cargara una herida abierta. En mi caso, el cuñado desaparecido: nunca apareció. Nunca enterrado, por la ausencia de un cuerpo, nos dejó un luto eterno, irresuelto y angustiante.

    Aun así, perseveré. Corría de mis clases de química a los alumnos de último año de bachillerato en el Externado de San José, mi amado colegio, para alcanzar las prácticas en la facultad o los turnos de noche en la Clínica Zaldívar o la Policlínica Salvadoreña, donde trabajaba de ayudante de sala de operaciones e interno de noche, para llegar a la facultad o al hospital. O salir de turno de la unidad de patología, con el famoso Chico Pipa (Dr. Francisco Velasquez), uno de los mejores patólogos de la historia de la medicina de El Salvador, y de mis mejores maestros, incomprendido por una sociedad narcótica y desquiciante, que nunca lo dejo ser. Dormía poco, comía mal, pero seguía. El título era mi destino.

    Recuerdo subiendo los seis pisos del Hospital Bloom, jadeando, solo para no llegar tarde a la visita médica. Todo parecía una escuela militar disfrazada de universidad. Y yo, tercamente, seguía.

    Mientras tanto, don Tancho seguía tocando su violín.

    Sus notas llenaban la noche, quebrando el silencio de aquel pueblo sitiado, recordándome que incluso en medio del miedo, la libertad —la verdadera— podía caber en un sombrero viejo y un violín desafinado.

  • Al cesar el “César”

    Al cesar el “César”

    Muy atinadas han resultado las críticas hechas al evento recién celebrado por Nayib Bukele, el cual se realizó el pasado lunes 19 de enero dentro de un Palacio Nacional cuya estructura –parafraseando al historiador Carlos Cañas Dinarte– la intervinieron de manera agresiva para adecuarla al “gusto” de quien, inconstitucionalmente, tomaría posesión de la Presidencia de la República el primer día de junio del 2024. Meses después, en diciembre, se supo que sus instalaciones fueron alquiladas para la pomposa celebración de una boda; ahora las ocuparon para montar una nueva pantomima oficialista llena de comparsas nacionales y extranjeras, algunas de dudosa reputación: el muy publicitado Desayuno Nacional de Oración por el Salvador, organizado por primera vez en nuestro país.

    De los reparos conocidos por su realización destaca el de Rodolfo Cardenal, director del Centro Monseñor Romero perteneciente a la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Ese mañanero banquete tuvo que tragárselo, mediante una insufrible cadena nacional nocturna de radio y televisión, un país cuyas mayorías populares –en palabras de Rodolfo, que obviamente secundo–  “no tienen con qué hacer los tres tiempos”. ¿Qué cantidad de nuestra población no habrá podido cenar esa noche, en medio de las tinieblas de la precariedad y para colmo sufriendo tan insultante ostentación? Por ello, asegura este jesuita, el tan mentado desayuno cargado de hipocresía “se parece a la oración del fariseo”.

    Hay una censura más, también hecha por otro religioso: el padre Juan Vicente Chopín. “Si la casta política organiza un día de oración –sostiene– y su iniciativa es sincera, lo único que pueden pedir a Dios es que le permita cumplir a cabalidad la Ley civil. Si los políticos no hacen esa petición a Dios y, además, en su praxis política no respetan la ley entonces su oración es falsa”. El ejercicio gubernamental actual, empezando por su inconstitucionalidad, encaja cabalmente en lo segundo.

    Estas opiniones coincidentes no deberían ni extrañar ni molestar a nadie, excepto a quienes por conveniencia aplauden a su cada vez más “semidiós” a ojos cerrados y con la mano extendida. Pero también a muchas de las personas que antes sufrían por el azote de la violencia de las maras, mientras sobrevivían en medio de la exclusión y la desigualdad en las que aún permanecen aunque ya sin el accionar delictivo de esos grupos criminales que provocaron tanta sangre y dolor. El tamaño del mal padecido por esta población es proporcionalmente directo a la gratitud por su superación; de ahí que, si usted le habla de las violaciones al Estado de derecho que se han cometido y se están cometiendo, no logrará conectarla con ese discurso y mucho menos que se insurreccione; lo hará cuando le duela aún más su estómago deshecho, por un ayuno injusta y estructuralmente generado.

    Pero, retomando la puesta en escena referida al inicio de estas líneas, la superación de la violencia pandilleril no debe asociarse con un “milagro” como lo manifestaron durante la misma Bukele y un par de congresistas gringos que participaron en la actividad sin darse cuenta ‒espero‒ del montón de vivianes que los rodeaban. Es amplísimamente conocido, dentro y fuera de El Salvador, lo que está a la base de la alardeada “guerra contra las maras”: una negociación al inicio oculta que, según aseguran fuentes que no han sido certera y contundentemente desmentidas, arrancó desde hace más de una década. Esta se desmoronó a finales de marzo del 2022 y dio paso al régimen de excepción que, como ocurrió en los tiempos más aflictivos transitados en el país durante la dictadura militar del siglo pasado, se prorroga y prorroga.

    Eso no tiene nada de sobrenatural. Al contrario. De forma más que mundana y tramposa, era indispensable saltarse la separación de poderes y controlar todo el aparato estatal. Los órganos Legislativo y Judicial, el Ministerio Público, la Corte de Cuentas, las municipalidades, el Tribunal Supremo Electoral, el Instituto de Acceso a la Información Pública y el Tribunal de Ética Gubernamental. ¡Todo! Y así pasó. Para ello, hubo que contar con la contribución decisiva de un anuente “alto mando” de las maras y el voto de sus tropas en las urnas.

    Por eso, a quienes desde el púlpito que ocupan le aplauden al poder y además se atiborran con las viandas que ‒pagadas con nuestros impuestos‒ desayunan en lujosas mesas, el pastor Mario Vega les advierte que la Iglesia “puede orar por las autoridades, pero no debe bendecir la mentira”; “puede agradecer los bienes comunes, pero no debe callar los abusos”. “Al César lo que es del César”, indicó Jesús; pues habrá que meterle ganas para que podamos un día decirle a aquel “y adiós… ¡que te vaya bien!”.

  • Estafas y extorsiones desde cárceles de Colombia

    Estafas y extorsiones desde cárceles de Colombia

    Un fin de semana hace unos 15 años me encontraba en mi casa cuando recibí una llamada telefónica anónima de un sujeto que dijo conocerme y que me pedía 200 dólares para no hacerle daño a mi hija. Me pareció interesante y le saqué plática al sujeto quien usaba un léxico propio de los pandilleros.

    Me pareció interesante porque el sujeto me trató por mi nombre, pero yo no tengo hijas, solo hijos.  Terminé burlándome del sujeto, pero con la intriga de cómo sabía mi nombre y mi dirección, aunque era lo único que conocía, pues desconocía mi lugar de trabajo y otras particularidades. Cuando le dije que no tenía hijas y que ya sabía que me estaba llamando desde el Centro Penitenciario La Esperanza (Mariona) me colgó. Alargué la plática precisamente para ubicar la zona de origen, pues en la pantalla del aparato me salía que era un número privado.

    Puse la denuncia en la Fiscalía General de la República (FGR) y el resultado de la investigación fue que los pandilleros tenían acceso a un directorio telefónico y a llamadas ilimitadas desde el penal. Además, tenían sus contactos afuera responsables de darles información de sus potenciales víctimas y de recoger el dinero producto de la extorsión. Al siguiente año mi número telefónico ya no fue del conocimiento público.

    La Fiscalía no logró individualizar al pandillero que trató de chantajearme ni a sus contactos dentro y fuera del penal. Era obvio que personal administrativo y de seguridad del Mariona también eran sus cómplices, pues en mi caso la plática duró cerca de 15 minutos aunque supuestamente los reos tenían derecho a llamadas que no pasaban de los tres o cinco minutos. Las investigaciones arrojaron que a diario hacían entre diez y 20 llamadas extorsivas.

    La promesa de la Fiscalía fue que me iban a llamar a declarar en calidad de víctima cuando concluyeran las investigaciones y desmantelaran la red de extorsionadores. 15 años después sigo esperando a que me llamen.

    El sábado pasado el Presidente Nayib Bukele dio a conocer que desde un penal de Colombia se realizaban llamadas telefónicas extorsivas a salvadoreños, a quienes les ofrecen trabajo u otras prestaciones a cambio de ciertas cantidades de dinero.

    El mandatario aseguró que en El Salvador no hay cárteles de secuestradores y drogas, pero que desde la prisión de Cómbita, en el departamento de Boyacá, Colombia se realizan las llamadas que buscan chantajear no solo a salvadoreños, sino también a panameños, hondureños, costarricenses, dominicanos, peruanos, bolivianos, argentinos, chilenos y otros latinoamericanos.

    Los reos colombianos se hacían pasar por empleadores para ofrecer trabajo a decoradores de  interiores, albañiles, carpinteros, fontaneros, constructores y otros, a quienes lograban engañar y pedirles sumas de dinero, a veces bajo amenazas. Según Bukele pocos salvadoreños cayeron en la trampa e hicieron depósitos, por lo que instó a los compatriotas a no caer en las argucias psicológicas, pues no hay ningún peligro real.

    El ministro de Seguridad salvadoreño, Gustavo Villatoro, culpó a la “flojera” de Colombia para tratar a sus reos y en esto tiene justa razón. Las extorsiones desde los penales salvadoreños se realizaban por el sistema permisivo de los anteriores gobiernos que les facilitaban hacer llamadas desde teléfonos institucionales, incluso desde celulares los cuales les eran permitido a algunos reclusos privilegiados.

    Recordemos que antes los reos tenían acceso a prostitutas, licor, cine, orquestas musicales, bailes, celulares, sexo, salidas clandestinas, banquetes, visitas sin mayor control y una serie de beneficios que les permitían tener una vida holgazana y delictiva. No se trata de violarles sus derechos humanos a los reclusos ni tener encerrada a las personas inocentes (a quienes debe hacérseles justicia y liberarlas si no hay pruebas), pero se trata de aplicar un régimen acorde a las exigencias de la seguridad penitenciaria.

    En países europeos las cárceles son verdaderos centros de reinserción social, pero en América Latina, cultural, jurídica y técnicamente aún no lo son. Al contrario, hace años las cárceles en El Salvador eran sitios donde los delincuentes perfeccionaban sus conocimientos delictivos. Desconozco la realidad penitenciaria en Colombia, pero a juzgar por lo ocurrido en la cárcel de Cómbita (en Boyacá), es de suponer que hay permisividad que puede estar acompañada de corrupción estatal.

    A raíz de la denuncia que hizo Bukele, el gobierno colombiano ha decidido bloquear la señal telefónica en tres penales de ese país, a saber: Cárcel Cómbita (en Boyacá), donde se han detectado más de 100 teléfonos móviles en manos de reos; cárcel en Valledepar (en el departamento de Cesar); y cárcel de La Dorada (en Caldas).

    Al anunciar el bloqueo de la señal telefónica, el ministro de Justica Andrés Idárraga, señaló que su país no puede permitir que el flagelo de la extorsión se naturalice y mucho menos que se expanda a Centroamérica.

    La verdad es que los salvadoreños no debemos ser ni tan ingenuos ni tan ambiciosos. Las redes sociales están llenas de contenidos falsos y de empleadores mentirosos. En las redes sociales  y vía llamadas telefónicas  (mensajes por whatsapp) muchos pícaros se aprovechan de la necesidad, ingenuidad y ambición de algunas personas para estafarlos o extorsionarlos. Si alguna vez detectamos que pretenden estafarnos o extorsionarnos debemos denunciar ante las autoridades de seguridad pública o ante la Fiscalía. Debemos verificar que toda oferta laboral es legal y para ello basta llamar al Ministerio de Trabajo.

    Amigos lectores no permitamos que nadie nos engañe, mucho menos que nos estafen o extorsionen. Ponernos a salvo, a veces, pasa por evitar las ambiciones y no ser tan ingenuos.  La denuncia es nuestra arma letal contra los delincuentes.

    *Jaime Ulises Marinero/Periodista

     

     

     

  • Preservar el sentido humanitario en un mundo desigual y automatizado

    Preservar el sentido humanitario en un mundo desigual y automatizado

    El cambio está cada vez más orientado hacia la especulación financiera y menos hacia la creación de capacidades, con conciencia crítica y humanitaria, que tengan presente a todo ser humano en toda su integridad, sobre todo en el uso de las realidades terrenas, lo que nos demanda otras leyes morales y sociales, que reconsideren las diversas situaciones, ante un crecimiento mundial pobre, que lo único que fomenta es la desigualdad entre zonas. Por tanto, es una injusticia que los países menos adelantados reporten flujos estancados o en descenso, lo que agrava las brechas de financiamiento para el desarrollo. Además, sin medidas para reactivar la inversión productiva, los flujos seguirán concentrándose en pocas regiones y sectores, limitando su aporte al avance global.

    Ciertamente, si la inflación baja, pero la inversión es moderada y la incertidumbre persiste, el costo de la vida continúa siendo un desafío global, instándonos a repensar sobre los riesgos de suministro, que nos reclaman por sí mismo, un enfoque más coordinado de las políticas monetarias, fiscales y generales, de forma que se ampare a los grupos de población más vulnerable. En este sentido, los anhelos sectoriales también desempeñan un papel vital, porque amplían la capacidad humanística con sus sistemas de producción, fortaleciendo las cadenas de suministros, especialmente en alimentos, energía y logística. Indudablemente, una acción coordinada entre manejos mercantiles, fiscales e industriales será fundamental, para gestionar los precios sin comprometer la estabilidad.

    En consecuencia, hoy más que nunca se precisa una coordinación global profunda y una acción colectiva decisiva. La mejora sostenida y sustentada, dependerá de reconstruir la confianza y de vigorizar la previsibilidad, renovando compromisos, con un sistema multilateral de comercialización abierta, basado en normas; considerando a la juventud, que representa más de la mitad de la población mundial, como uno de los principales motores de la innovación y del progreso. Sin embargo, muchos jóvenes siguen enfrentándose a obstáculos constantes que les impiden reconstruir el futuro que desean, como la pobreza y la diferenciación extrema o el acceso limitado a una educación de calidad y a un trabajo digno.

    Sea como fuere, el momento actual es de transformación radical, inducido en parte por la revolución tecnológica, lo que debe estimular a que los aprendices cooperen en la creación conjunta de sistemas educativos modernos, pertinentes e inclusivos, para que la docencia y el aprendizaje respondan realmente a sus aspiraciones. En efecto, las personas menores de treinta años representan más de la mitad de la población mundial. Son una fuerza motriz que requieren de empleos dignos. A mi juicio, para conseguir este objetivo equitativo y universal, el liderazgo instructivo es esencial para un adiestramiento contributivo con las circunstancias que vivimos. De lo contrario, tampoco lograremos alcanzar la igualdad de género y mucho menos romper con el ciclo del descarte.

    Para responder a estos retos actuales, hay que llamar la atención sobre la importancia de la responsabilidad moral, basada en la dignidad y en la innata vocación humanística del sujeto, como ciudadano de bondad y bien, máxime en un orbe heterogéneo y computarizado como jamás. La dimensión ética es cardinal, ya que son las gentes las que diseñan los sistemas y determinan para qué se utilizan. De hecho, al igual que la especulación financiera, con la ganancia fácil como fin fundamental, sigue causando estragos; igualmente, la inteligencia artificial, puede deshumanizarnos por completo. Porque lo que mide la perfección del individuo, no radica en los conocimientos adquiridos, sino en la capacidad de servicio, lo que revela nuestra humanidad, que es lo que nos hermana y armoniza.

     

  • Presidente Bernardo Arévalo entre la corrupción, impunidad y la indecisión

    Presidente Bernardo Arévalo entre la corrupción, impunidad y la indecisión

    Guatemala atraviesa hoy uno de sus momentos más oscuros en la historia reciente. Mientras el calendario esta por finalizar el mes enero de 2026 y el presidente Bernardo Arévalo cumple sus primeros dos años de gestión, la sensación en las calles no es de todo lo que ofreció durante su campaña, una serie de ideas de escritorio, soñadoras y frazadas por gobiernos de izquierda. Con exactamente la mitad de su mandato por delante, el gobierno se encuentra en una encrucijada donde la retórica de la transparencia ya no alcanza para frenar las balas, extorsiones y mas de 3,000 homicidios durante el año 2025.

    La reciente declaratoria de Estado de Sitio a nivel nacional, tras el asesinato de diez agentes de la Policía Nacional Civil , cinco mas heridos de gravedad los motines coordinados en prisiones como Renovación I y el Preventivo de la Zona 18, es la evidencia de un fracaso previo. Durante meses, se denunció la ausencia de una política criminal clara. Lo que hoy vemos es la reacción desesperada de un Estado y gobierno que permitió que el crimen organizado y las pandillas, especialmente el Barrio 18 y la MS-13convirtieran las cárceles en centros de comando con beneficios que rayan en lo insultante: desde aire acondicionado, comida de restaurantes y rápida hasta  en los tres tiempos, servicios de mensajería privada, cable, redes sociales y más.

    El gran pecado de la administración Arévalo no ha sido solo la falta de mano firme, sino la aparente desconexión entre su agenda anticorrupción y la seguridad ciudadana, y no desmantelar las redes de corrupción. Mientras el Ministerio de Gobernación intenta ahora «aislar» a los líderes, el ciudadano de a pie se pregunta por qué se tuvo que llegar a una masacre de policías para que el gobierno entendiera que con el terrorismo de las pandillas no se negocia. La percepción de una falta de voluntad política es palpable; se percibe a un Ejecutivo que teme al costo político de las medidas de control estricto, mientras las extorsiones siguen siendo el impuesto más efectivo (y letal) del país.

    En Guatemala el sistema penitenciario ha operado bajo un régimen de «autogobierno» que el actual gobierno no ha sabido desmantelar con la celeridad que la crisis exigía. La fuga de 20 pandilleros de alta peligrosidad a finales de 2025 fue el primer gran aviso de que el sistema estaba podrido por dentro, y la respuesta fue, de nuevo, lenta y burocrática. Y hasta el momento hay ex funcionarios prófugos y otros que siguen con sus empleos.

    A Bernardo Arévalo le queda la mitad de su periodo. En política, eso es un suspiro. Si en estos próximos dos años no se logra transitar de los Estados de Sitio temporales a una reforma penitenciaria estructural —que incluya la finalización de las cárceles de máxima seguridad prometidas y el corte total de señales y privilegios—, su legado no será el de la utopía democracia recuperada, sino el del gobierno que, por indecisión, cobardía y actos de corrupción entregó el territorio a la gobernanza criminal.

    El presidente Arévalo es un testimonio mas de los fracasos de los gobiernos de izquierda y de funcionarios que desconocen de seguridad y que les encanta quedar bien con organismos internacionales pero no con sus ciudadanos. Todo lo que crítico y dijo que no haría, en una semana es lo que ha hecho. No hay coherencia en sus acciones y las capturas no refleja que tengan los niveles de inteligencia o quizás no se quiere combatir por posibles implicaciones con el crimen organizado. Criticar es fácil.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor y máster en Criminología / Experto en Seguridad Nacional

  • #MeToo, Julio Iglesias y la violencia que llamamos “normal”

    #MeToo, Julio Iglesias y la violencia que llamamos “normal”

    Últimamente hemos estado escuchando y viendo en los medios la denuncia formal por acoso sexual y otros abusos presentada por dos exempleadas contra el famoso cantante español Julio Iglesias. La denuncia también menciona otros supuestos delitos conexos, como trata de personas y vulneración de derechos laborales. Aunque el caso aún se encuentra en una fase preliminar, mientras la fiscalía determina si puede investigarlo y si la jurisdicción española es la competente, ya nos invita a reflexionar sobre un tipo de violencia cotidiana, invisible e impune en muchas sociedades, como la nuestra, que afecta primordialmente a alrededor del 35% de las mujeres en el mundo.

    En muchos países, las denuncias de acoso sexual en la escuela, el trabajo o los espacios públicos son frecuentes, pero rara vez se reflejan en estadísticas oficiales globales y comparables. Una de las principales razones de esta ausencia de datos que reflejen la verdadera magnitud del problema es precisamente la falta de denuncia. En un estudio sobre acoso sexual entre profesionales de la salud en España se encontró que dos de cada tres personas agredidas no denunciaron a su agresor: en el 45% de los casos por temor a ser acusadas de exagerar y en el 40% porque creían que la denuncia no serviría de nada.

    El acoso sexual es una forma de violencia que sigue siendo invisible y que afecta, en su gran mayoría, a mujeres en posición de dependencia frente al poder. Es el contexto en el que se inscribe la conducta del mencionado personaje, que se ha jactado de haber tenido sexo “consensual” con más de tres mil mujeres. Por ello ha sido tan importante el movimiento #MeToo para realzar y visibilizar este problema. En 2006, la activista afroestadounidense Tarana Burke creó “Me Too” como proyecto para acompañar y sanar a sobrevivientes de violencia sexual, especialmente niñas y mujeres negras de comunidades empobrecidas. Su objetivo era el “empoderamiento a través de la empatía”.

    En octubre de 2017, tras las denuncias masivas contra el productor Harvey Weinstein, la actriz Alyssa Milano invitó en Twitter a que las mujeres que hubieran sufrido acoso o agresión sexual escribieran “MeToo”, dando origen a una ola global del hashtag. En cuestión de días, #MeToo fue tendencia en decenas de países, se usó cientos de miles de veces en 24–48 horas y generó variantes locales en otros idiomas (por ejemplo, #MiráCómoNosPonemos en Argentina). #MeToo rompió el silencio sobre el acoso y la agresión sexual en el trabajo, la política, el deporte, los medios y el ámbito académico, mostrando la magnitud del problema y cuestionando la “normalización” de estas conductas. El movimiento modificó normas informales: aumentó el escrutinio social hacia figuras de poder, impulsó protocolos internos en empresas y organizaciones, y fortaleció redes de apoyo y credibilidad hacia las víctimas.

    El acoso sexual suele definirse como conductas de naturaleza sexual no deseadas (comentarios, insinuaciones, chantaje, contacto físico, solicitudes de favores sexuales) que crean un ambiente hostil, humillante o intimidante, especialmente en contextos de poder asimétrico. En términos epidemiológicos, el acoso sexual es una forma de violencia sexual muy frecuente, profundamente subregistrada y con patrones claros de género, edad y poder.

    Diversas encuestas internacionales estiman que alrededor de una de cada tres mujeres ha sufrido algún tipo de violencia física o sexual a lo largo de su vida, y en muchos estudios sectoriales entre el 20% y el 60% reportan experiencias de acoso sexual en el trabajo, la escuela o espacios públicos, aunque estas cifras son conservadoras por el fuerte silenciamiento y la falta de denuncia. La carga recae sobre todo en mujeres y niñas, con mayor riesgo en la adolescencia y la adultez temprana, cuando coinciden la entrada al mundo laboral, la dependencia económica y normas de género que tienden a culpabilizar a la víctima y proteger al agresor.

    El acoso aparece con especial intensidad en contextos jerárquicos (salud, academia, justicia, fuerzas armadas, servicios), donde la dependencia del empleo, de una beca o de una calificación académica facilita la impunidad y reduce la probabilidad de denuncia, creando una brecha importante entre la experiencia real y los registros oficiales. Desde la salud pública, el acoso sexual se asocia con depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, consumo problemático de sustancias y síntomas físicos diversos, además de ausentismo, abandono de estudios o del empleo y pérdida de ingresos, lo que traduce la violencia cotidiana en una carga significativa para los sistemas sanitarios y las economías. Por todo ello, la epidemiología del acoso sexual no se limita a contar casos: obliga a analizar determinantes estructurales (desigualdades de género, jerarquías laborales, normas culturales) y a reconocer que el subregistro masivo es, en sí mismo, uno de los rasgos centrales del problema.

    Estaré gratamente sorprendido si a don Julio le quitan lo de donjuán, pero lo dudo.

  • Las Fuerzas Armadas de Cuba

    Las Fuerzas Armadas de Cuba

    En las últimas semanas un número importante de compatriotas ha demandado a quienes componen los institutos armados de Cuba, que actúen cívicamente y derroquen el castrismo, una salida honorable para quienes han sido la verdadera columna del totalitarismo insular.

    Los que han padecido el castrismo dentro de la Isla siempre pudieron apreciar que un oficial de la seguridad del estado disfrutaba de más prerrogativa que su par de cualquier otro cuerpo armado, aunque mostrara una menor graduación. La policía política era una especie de aristocracia con capacidad para intimidar a muchos generales y doctores, diría el novelista Carlos Loveira.

    No obstante, el proceso contra el general Arnaldo Ochoa y otros oficiales demostró que, aunque la policía política era la que mostraba los dientes a la población, siempre presta para desgarrar a la oposición sin considerar edad o sexo, era verdaderamente el ejercito la columna vertebral del totalitarismo.

    Altos funcionarios como Ramiro Valdés, “El carnicero de Artemisas” quien valiera como uno de los principales confabulados entre los Castro y Hugo Chavez, forjo un aparato de alta eficiencia represiva, pero con un elevado poder corrosivo que se evidencio en un proceso en el que, si bien, el fusilado de mayor graduación fue un general del ejército, la mayoría de los encartados provenían de las altas esferas del ministerio del Interior, siempre vinculados a tramas de tráficos que el régimen perseguía públicamente pero que promovía en silencio para obtener ganancias que eran ilícitas en la ilegalidad socialista.

    El sistema cubano ha estado históricamente sostenido sobre una imponente mentira y un fabuloso fraude en el que todos los uniformados han cumplido un rol muy importante, por eso, me sorprendería que actuaran en contra del nocivo entramado que han ayudado a construir, los militares cubanos han sido tan nefastos para el país como los propios cuerpos de seguridad.

    No se debe olvidar que el presente aparato militar cubano fue creado por los Castro en 1959, tal y como hizo Fulgencio Batista en 1933 después de los sucesos del 4 de septiembre, interesante, en aquel momento ambos déspotas disfrutaban de amplio respaldo popular para construir sus guardias pretorianas y desmontar las fuerzas armadas que encontraron cuando tomaron el poder.

    El ejército de los Castro ha sido más despiadado y violatorio de la dignidad humana que cualquier otra fuerza militar que haya operado en la República, comparable a las huestes de Valeriano Weyler que en los noventa del siglo XIX impuso la reconcentración campesina, gestión repetida en los sesenta y setenta del siglo pasado por Fidel y Raul.

    Además, no debemos pasar por alto que como la sociedad cubana esta militarizada, más del 70 % de la alta dirigencia isleña es de extracción castrense, e igualmente un número considerable de miembros del Comité Central del Partido son militares.
    Por otra parte, y muy importante, los apetitos imperiales de los Castro siempre fueron satisfechos por los militares que, de manera encubierta, o actuando como gendarmes internacionales, intervinieron en tres continentes sin que se produjera ningún cuestionamiento a los dictados del tirano.

    Un aspecto notable es la importante vinculación de los militares cubanos en negocios de gran rentabilidad como lo ha venido haciendo desde su constitución el Grupo de Administración Empresarial, mas conocido como GAESA un conglomerado de empresas que maneja sectores claves  de la economía que incluye el turismo, comercio minorista, finanzas y telecomunicaciones, un grupo de militares que manejan miles de millones de dólares sin una fiscalización verdadera  porque ellos son la máxima autoridad del país, a la vez que operan  los  servicios de inteligencia y seguridad.

    Las fuerzas armadas castristas, esto tal vez no sea correctamente político, pero me cuesta calificarlas como de Cuba, aparentan una inquebrantable lealtad, motivada, quizás, por devoción a la memoria del “máximo líder”; otros por la pasión que les embargó cuando cumplían funciones pretorianas a miles de millas de las costas de Cuba, sin que falten quienes sirvan por convicciones políticas y, para no incurrir conscientemente en una injusticia, es probable que no falten los que están a la espera del momento oportuno para exclamar, ¡Basta!  y derroquen la tiranía, o lo mas probable, los generales, doctores y sus proles, interesado en disfrutar las riquezas robadas a plenitud, sean los que actúen gracias a una oportuna conciencia de compromiso con los derechos humanos y la democracia.

  • El Salvador en busca del desarrollo y la democracia

    El Salvador en busca del desarrollo y la democracia

    Cada gobierno ha buscado a través de diferentes planes, encontrar la fórmula para que El Salvador pueda alcanzar la prosperidad. Podrá sonar utópico; sin embargo, se debe hacer un análisis FODA de lo que cada presidente realizó. Los salvadoreños hemos sufrido genocidios, guerras, terremotos, temporales, la pesadilla de las pandillas, etc. Y, siempre salió adelante. Siempre hubo una luz al final del túnel.

    La firma de Los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) fue un acontecimiento histórico de bastante envergadura en El Salvador. Antes de ello, se suscitaron acontecimientos que debilitaron o aniquilaron la democracia. Ejemplo de lo que realizó el expresidente Maximiliano Hernández Martínez (el asesinato de miles de campesinos).

    El hecho de firmar la paz el 16 de enero de 1992, no fue la erradicación de todos los problemas. La democracia salvadoreña estaba en pañales, empezó a resurgir una nueva forma de gobernar; empero, la corrupción, la delincuencia, las pandillas, las extorsiones y otros males, empezaron a aflorar. Antes, de la firma de la paz, hubo fraudes electorales de parte de gobiernos militares, hubo represión y un desbordamiento de las clases populares al no sentirse representadas o escuchadas.

    En ese devenir, muchos mandatarios (de corte militar) realizaron retrocesos democráticos en el llamado Pulgarcito de América, se ejecutaron golpes de Estado y se impuso una forma de gobernar represiva. Los pensamientos ideológicos o políticos han sido variados. Además, en tiempos del conflicto armado se ejecutaron a jesuitas, a Monseñor Romero, entre otros. Los salvadoreños hemos sido resilientes, pero raras veces olvidamos los yerros cometidos en la historia.

    Actualmente, el presidente Nayib Bukele logró erradicar el cáncer de las pandillas. Un punto muy importante para poder vivir en paz y seguridad. Podrá haber discrepancias al respecto; por ejemplo, que Bukele tiene a su favor los tres Poderes del Estado.

    Vivir democráticamente no es fácil en un país como El Salvador que ha experimentado todo tipo de problemas. ¿Qué es democracia? Según el diccionario de la Real Academia Española, democracia es: “Sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes”. La soberanía la puede tener el pueblo, pero la puede robar el mandatario que anhela aniquilar la democracia.

    La democracia total no existe, tampoco hay gobiernos perfectos. En El Salvador han gobernado presidentes con una variedad de ideologías, desde presidentes militares impuestos, corruptelas, votaciones amañadas y un sinfín de delitos a los derechos humanos hasta gobiernos de izquierda, de derecha, y el que actualmente nos gobierna con la insignia de hacer un Nuevo El Salvador.

    Algunos indicadores positivos, según el Banco Mundial, manifiesta que el turismo salvadoreño ha dinamizado la economía, el sector construcción ha despegado (hay muchas fuentes laborales), la economía presenta un breve crecimiento en el presente año. El Producto Interno Bruto ha mostrado una mejoría. Lo que debe poner atención el gobierno es apostarle más a la educación (calidad educativa), mejorar los sistemas de salud, apostarle más a la agricultura y erradicar la pobreza (…). Se evidencia que en educación anhelan hacer cambios. Algo que es difícil controlar son las migraciones hacia países con mejores oportunidades.

    Un punto importante es que la economía salvadoreña se mantiene gracias a las remesas, eso es un alivio para muchas familias. Para tener desarrollo, un país debe tener más inversión extranjera. Y, eso es lo que se espera de este gobierno.

    ¿Queremos vivir en democracia y desarrollo? La respuesta la tiene cada ciudadano que ha vivido un vaivén de gobiernos de diferentes ideologías. Algunos gobernaron imponiéndose y otros llegaron al poder a través del voto.  El camino hacia el desarrollo radica en que todos los sectores se unan. Si algo marcha mal, es necesario que se diga para no cometer los mismos errores del pasado.

    Para poder tener un país ideal, es necesario que la democracia y el desarrollo vayan de la mano. No puede haber desarrollo sin democracia. Nadie quiere volver a guerras fratricidas o a la sumisión que tenían las pandillas hacia el pueblo. Queremos desarrollo, oportunidades laborales, educación de calidad, etc. Todos queremos tener un mejor país, para ello, debemos de empujar al unísono el barco.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador  fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv