Categoría: Opinión

  • Campeón mundial

    Campeón mundial

    Sí. El Salvador posiblemente termine coronándose triunfador planetario, pero no deportivo sino en la cancha de la impunidad. Eso creo yo. Si no se habían enterado, veamos algunos pasajes de nuestra historia nacional tanto del siglo pasado como del presente; pasajes relacionados con graves violaciones de derechos humanos y la falta de castigo para sus responsables. Esta es una innegable gran verdad que, además, es objetivamente demostrable con nefastas historias ciertas y documentadas. En el centro de las mismas, se encuentra una estructura económica y social excluyente que ha provocado expresiones de protesta y otras formas de rebeldía popular que los poderes ‒tanto el político como el militar‒ han enfrentado con una violencia tal que hasta nos condujo a una prolongada guerra fratricida.

    Faltan casi cinco años para que se cumpla el primer centenario de la matanza perpetrada en enero de 1932; esta constituyó un verdadero etnocidio mediante el cual se inauguró el régimen encabezado por el dictador del siglo pasado: Maximiliano Hernández Martínez. Poco después,  en julio del mismo año, este carnicero decretó una amnistía “amplia e incondicional” para impedir la condena de “funcionarios, autoridades, empleados, agentes de la autoridad y cualquiera otra persona civil o militar” señalados como “responsables de infracciones a las leyes” que pudieran “conceptuarse como delitos de cualquier naturaleza, al proceder en todo el país, al restablecimiento del orden, represión, persecución, castigo y captura de los sindicados en el delito de rebelión”.

    Al hambre padecido por la pobrería y a su sangre derramada entonces, se sumó así la impunidad protectora de quienes ‒en teoría‒ debían brindarle seguridad. No obstante, sin importar las barbaridades de los delitos cometidos al defender los privilegios de sus amos, los perdonaron. Eso pasó entonces y con el tiempo se repitió la costumbre, hasta que el 20 de marzo de 1993 se promulgó la mal llamada Ley de amnistía general para la consolidación de la paz; eso pasó cinco días después de que la Comisión de la Verdad presentara públicamente su informe titulado “De la locura a la esperanza. La guerra de 12 años en El Salvador”.

    De todas esas amnistías, la única coherente con el derecho internacional humanitario fue la aprobada nomás terminó la guerra: el 23 de enero de 1992. Parafraseando a Rodolfo Piza Escalante, jurista costarricense ya fallecido, esta amnistiaba a los valientes y no a los cobardes; es decir, a quienes respetaron las leyes de la guerra y no a quienes las violaron en perjuicio de población civil no combatiente:niñas, niños, mujeres, personas mayores y prisioneros de guerra. Lo opuesto ocurrió con la de 1993, contra la que tuvimos que batallar más de 23 años hasta lograr su inconstitucionalidad hace una década: el 13 de julio del 2016.

    Pero, tal como lo denunciamos ante los medios,“ninguna legislatura ha cumplido con su obligación de emitir una ley para favorecer a quienes sufrieron los estragos de la barbarie. Las dos primeras, electas en el 2015 y el 2018, estuvieron mayoritariamente integradas por representantes de los partidos Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y Frente Farabundo Martí para Liberación Nacional (FMLN), principales protagonistas de la guerra. Del 2021 en adelante, con mayoría absoluta primero y mayoría aplastante después a partir del 2024, el control de lo que se decide en la Asamblea Legislativa ha estado en manos del oficialismo; es decir, de Nuevas Ideas (NI) y Nayib Bukele. Así, pues, durante todo ese tiempo siempre se mantuvo engañadas a las víctimas con iniciativas tramposas hasta que la bancada de este último partido mandó al archivo sus demandas de verdad, justicia y reparación para cerrarles aún más las puertas”.

    Por eso ‒agregamos‒ “reclamamos con valor e indignación, que se deje de jugar con los sentimientos de las víctimas del pasado y les cumplan como es debido: con verdad, justicia y reparación”. A esa amnistía decretada 33 años atrás y declarada inconstitucional hace una década, debió seguirle el acatamiento de la sentencia que la anuló; tuvo que aprobarse una normativa destinada a alcanzar una verdad esclarecida, una justicia cumplida y una reparación debida garantizando que la historia no sea repetida. Pero no. No se ha obedecido el mandato de la Sala de lo Constitucional y por la mitad temporal de dicha insolencia deben responder Bukele junto a su bancada legislativa.

    Las garantías establecidas y vigentes en nuestro país ahora, pues, son las de repetición. Se repitió la locura de la muerte violenta con la violencia pandilleril; se sigue repitiendo la de la muerte lenta, con la injusticia social ¿Se repetirá la historia de las graves violaciones de derechos humanos y de otros crímenes atroces como política de Estado? Aquella esperanza generada en 1992, pregunto, ¿terminó siendo efímera?

     

  • Una chispa de ficción

    Una chispa de ficción

    Miraba recientemente un documental donde la teoría evolucionista explica el origen de la tierra y su evolución; de la manera como los microorganismos dieron saltos progresivos hasta llegarse a convertir en especies que encontraron en su hábitat las condiciones que, propiciaron su reproducción y la variedad de las mismas. También el impacto en que las catástrofes naturales han dejado huella, exterminaron a las mismas especies, pero que de una forma u otra la vida se enlaza con la oportunidad para dar paso a un renacer. Según esta corriente científica, nosotros como humanos llegamos mucho tiempo después de iniciado, modificado, destruido, resurgido entre energía, minerales, vientos, lluvias y movimientos de tierra a un escenario llamado planeta y en el que al día de hoy habitamos bajo un mismo cielo. Por lo tanto, integramos este rompecabezas vital en donde fuerzas terrenales poderosas modifican o destruyen a su paso; independientemente de un acuerdo y menos aún, de un consenso utópico para que los organismos vivos permanezcan en esta  faz compartida.

    Ciertamente, es la ciencia la que explica de manera lógica  cualquier evento natural destructivo, por lo que no admite la palabra castigo como una consecuencia de los mismos. Puesto que estos sucesos vienen aconteciendo desde siglos antes que nosotros, los humanos, habitáramos estas tierras.

    Pero cuando suceden estos fenómenos naturales, ¿A qué nos aferramos? ¿A qué le tememos? No hay certezas aunque pareciera que si las hubiera, sin embargo, desde la realidad sensorial y de la mano de la transitoriedad, es con el velo de vulnerabilidad que nos arropamos y esperamos acurrucados que la serenidad se cuele por cualquier calado oportuno.

    Yuval Noah Harari, historiador y escritor  israelí, comparte en uno de sus libros que a los humanos nos definen ficciones colectivas. Si, probablemente somos producto de toda la información que hemos heredado, que hemos organizado según los sesgos establecidos, estructurando así nuestras creencias. Las cuales que surgieron, según Harari, a partir de una chispa divina o combinación de elementos, que dio paso a la revolución cognitiva y luego a una conciencia.

    Y es por esa revolución inevitable, la cual no se puede explicar con datos precisos aun desde la ciencia, que sufrimos desde esta ficción que llamamos vida. Pero, también creo que bendita sea esa chispa que apareció y se encontró en el momento de la revolución natural y que nos elevó a ser sentipensantes y comprender el dolor ajeno, a maravillarnos con lo extraordinario que este mundo, pese a sus asimetrías naturales o creadas por nosotros mismos,  nos permite apreciar. Empatizar y solidarizarnos cuando vemos la tragedia en nuestros semejantes como la sufrida en Venezuela, en La Guaira. Tanto o más en otras partes del mundo, desastres naturales que apagan o marcan vidas, que nos recuerdan lo frágiles que somos ante fuerzas que nadie puede enfrentar ni prever. La vida llama a poner atención, siempre está dándonos señales.

    Al final no estoy segura si entre ficciones de vida o chispas divinas, pero algo si sé que trasciende.

    *Ivette Maria Fuentes es Licenciada en Ciencias Jurídicas  

  • Suchitoto y Ciudad Vieja

    Suchitoto y Ciudad Vieja

    Hace 168 años, Suchitoto recibió el título de ciudad por el nivel de desarrollo alcanzado en esa época, por esa razón se le reconoce como ciudad de Suchitoto. En la actualidad se le denomina “distrito” por aspectos de ordenamiento territorial, siendo parte del “municipio” de Cuscatlán Norte, pero sigue siendo una ciudad. Así se le identifica por ser parte de la historia del país. Desde hace algunos años se le reconoce de diversas maneras, como capital de la cultura en El Salvador (en el ámbito del arte y la cultura), como ciudad encantadora (en el rubro de turismo), y, como ciudad colonial, siendo parte de los pueblos que integran la ruta de la conquista y la colonia en el área centroamericana.

    Antes de ser “ciudad” (1858), obtuvo el título de “villa”(1836), y años antes se le catalogó como un “pueblo”dentro del departamento de San Salvador (1824). Además, fue cabecera departamental de Cuscatlán (1835-1861). El 15 de julio de 1958, Suchitoto fue declarada “Capital Simbólica de la República de El Salvador”, en ocasión de las fiestas del centenario de ser ciudad.

    Dentro de su comarca, los orígenes de los asentamientos humanos, tienen dos momentos, en la época colonial (con españoles e indígenas entre 1528 y 1545 en el área de la Bermuda) y en la época precolombina (con indígenas que poblaron la zona allá por el año 1000 en el sitio arqueológico de Cihuatan). Lo que indica la permanente actividad en la jurisdicción de Suchitoto desde la época precolombina, en el inicio del descubrimiento, durante lo conflictivo de la conquista, en el auge de la colonización, y luego en el periodo republicano. En resumen, Suchitoto va más allá de estos 168 años de ser ciudad, implica todo un desarrollo gradual y plantea un reto generacional de conocer esa historia.

    En esta ocasión, un detalle importante a resaltar en la historia de Suchitoto, es que en 1528 los conquistadores se asentaron en el área general de lo que hoy es La Bermuda, fue el segundo asentamiento español en El Salvador (el primero fue en 1525 pero no hay certeza de donde fue su ubicación). Desde 1528 funcionó como capital hasta 1545, siendo muy útil en el proceso de la conquista y colonización. En ese año, después de un corto periodo, este asentamiento se desplazó hasta donde está el actual San Salvador. No se conocen las razones de ese traslado, pero se mencionan algunas de carácter climático, otras de carácter coyuntural de la manera en que iba avanzando la conquista, y, el asedio constante de los indígenas de la zona.

    En el 2028 serán 500 años de ese hito histórico. Por haber estado ubicado en 1528 a escasos 10 kilómetros de Suchitoto, dentro de su jurisdicción, es a ésta ciudad que le corresponde la responsabilidad de conmemorarlo. En realidad, ese asentamiento de 1528 tiene relación directa con la historia de San Salvador, sin embargo, de manera indirecta es la génesis de como la comarca fue evolucionando en los alrededores de lo que hoy es la ciudad pájaro/flor. Existen vestigios de ese asentamiento, cuyo nombre es Sitio Arqueológico Ciudad Vieja, catalogado como Sitio Histórico Nacional, según decreto legislativo 308del ocho de julio de 1975, en el cual se afirma que éste es el segundo asentamiento de la villa de San Salvador).

    Conmemorar esos 500 años, no es solamente labor de los historiadores y las autoridades municipales, es de todos los sectores: educativo, cultural, comercio y turismo. El plan maestro “Ciudad Vieja 1528-2028”, por llamarlo así, pondría a prueba la tenacidad del suchitotense (maestros, estudiantes, artesanos, intelectuales, artistas, fundaciones, comerciantes y autoridades municipales). No hay duda que será un éxito rotundo, porque el recurso más valioso en Suchitoto, es su gente, hombres y mujeres, nacionales o extranjeros, orgullosos todos de ser parte de esa ciudad hermosa, como la llaman sus habitantes a viva voz.

    Hay una diversidad de eventos que podrían resaltar esta conmemoración de 500 años, entre algunas: exposiciones, festivales, conferencias, concursos alusivos, competencias deportivas, conciertos, obras de teatro, ceremonias conmemorativas, memorabilia, actividades in situ con recorridos en Ciudad Vieja, y, de manera inicial, el concurso para definir el afiche conmemorativo de este magno evento.

    Suchitotenses: felicitaciones en este nuevo aniversario, como reza su himno: “vivirás, vivirás, vivirás”.

    *Eduardo Mendoza, general retirado.

  • El arte y el olvido de sus padres  

    El arte y el olvido de sus padres  

    En un artículo anterior propuse una imagen para comprender la historia intelectual de Occidente. Expuse que el desarrollo podría entenderse como una familia en dónde el hijo mayor era la ciencia. Pienso, por sugerencia de un colega, que a la metáfora se le puede sacar mayor rendimiento. Ya que en el seno de esta familia también creció una hija menor que se llamó Arte.

    Si la ciencia heredó de su madre, la filosofía, el método; el arte heredó de ella el sentido de la belleza. Los griegos comprendieron que lo verdadero, lo bueno y lo bello no eran realidades aisladas, sino dimensiones distintas de una misma plenitud del ser. La belleza no era un simple adorno de la realidad, sino el resplandor de la verdad. Por eso, para la tradición clásica, la estética nunca estuvo separada de la metafísica. Esta vinculación proporcionó a la hija el sentido de la armonía, la proporción, la medida, el buen gusto, cierta objetividad.

    De la teología heredó algo todavía más profundo: el contenido. El arte descubrió que el mundo entero podía convertirse en un lenguaje capaz de hablar de Dios, y la Sagrada Escritura se transformó en una fuente inagotable de inspiración. La Última Cena de Leonardo, las Estancias de Rafael, la Piedad de Miguel Ángel, las grandes catedrales góticas, la Pasión según san Mateo de Bach, el Mesías de Händel o la Divina Comedia de Dante no fueron simples expresiones religiosas, sino algunas de las cumbres de la civilización occidental. En todas ellas late un mismo anhelo: hacer visible lo invisible, dar forma a lo eterno y ofrecer, a través de la belleza, un destello de lo más divino.

    Desde su nacimiento, el arte tuvo un temperamento distinto al de su hermano. Mientras la ciencia buscaba comprender el mundo, el arte aspiraba a contemplarlo; mientras una analizaba la realidad para descubrir sus leyes, el otro la recreaba para revelar su sentido. No competían entre sí: hablaban lenguajes diferentes, pero ambos nacían del mismo asombro ante el misterio de lo real.

    Mientras la ciencia desmontaba un reloj para comprender cómo funcionaba, ella se detenía a contemplar la belleza de su esfera. Mientras la ciencia medía la intensidad de la luz, el arte se preguntaba por qué un amanecer podía conmover hasta las lágrimas. Ambos contemplaban la misma realidad, pero formulaban preguntas diferentes.

    Durante siglos caminaron juntos.

    La ciencia nos enseñó a conocer el mundo; el arte, a admirarlo. Sin embargo, también el arte comenzó a alejarse de sus padres.

    Cuando olvidó que la belleza está unida a la verdad, apareció el esteticismo: una belleza vacía, preocupada únicamente por el impacto, la novedad o el placer inmediato. Y cuando rompió definitivamente ese vínculo, surgió con frecuencia el feísmo, donde la provocación sustituyó a la contemplación y la ruptura se convirtió en un fin en sí mismo.

    No se trata de negar el inmenso valor del arte moderno ni de rechazar su legítima libertad creadora. Sería injusto reducirlo a una caricatura. El arte necesita explorar nuevos lenguajes y expresar los dramas de cada época, pero no puede quedarse en puro subjetivismo.

    La ciencia puede explicar la composición química de una rosa, pero no puede sustituir la experiencia de regalarla. Puede describir las ondas sonoras de una sinfonía, pero no puede medir el consuelo que esa música ofrece a quien acaba de perder a un ser querido. Puede analizar la actividad cerebral de quien contempla una obra maestra, pero no agota el misterio de por qué esa contemplación puede cambiar una vida. El arte habla otro lenguaje.

    Quizá haya llegado el momento de que también el arte alcance una nueva madurez.

    Madurar significa redescubrir que su vocación más profunda siempre ha sido revelar una belleza que conduce a la verdad y despierta el deseo del bien. Porque toda auténtica obra de arte posee una dimensión moral: nunca es indiferente, siempre eleva o degrada, ilumina o confunde, ennoblece o empobrece el alma.

    Siguiendo la metáfora, el arte alcanza su plena madurez cuando reconoce que no puede desligarse de sus padres. Su vocación es entusiasmar con la belleza y conducir hacia la verdad; en definitiva, abrir el corazón a la Verdad con mayúscula.

    *Fernando Armas Faris, Sacerdote y doctor en Filosofía 

     

     

  • Marcelo Arévalo e Iván Barton, nuestro orgullo nacional

    Marcelo Arévalo e Iván Barton, nuestro orgullo nacional

    Todos los salvadoreños estamos obligados a reconocer con agradecimiento  y a llenarnos de orgullo por los grandes triunfos deportivos de nuestros compatriotas, especialmente cuando estos son a nivel mundial. Pocas son las veces que un salvadoreño ha tenido un triunfo de trascendencia histórica, por eso debemos celebrarlos y ufanarnos de ello,

    Este mes ha sido grandioso para nuestros compatriotas Iván Barton y Marcelo Arévalo, el primero como el primer árbitro centroamericano que pita cuatro partidos en un mundial de fútbol y el segundo como ganador del Grand Slam de Wimbledon, en la categoría de dobles mixtos.  Los logros de ambos no pueden pasar desapercibidos y merecen un fuerte aplauso y un reconocimiento nacional.

    El sonsonateco Marcelo Arévalo ganó por primera vez el doble mixto de tenis en Wimbledon, haciendo pareja con la letona Jelena Ostapenko y derrotando a la pareja de australianos Storm Hunter y Marc Polmans, tras una remontada épica.  Lo logrado por Arévalo no es obra de la casualidad, es producto de su esfuerzo, su disciplina y todo el sacrificio que conlleva el esforzarse por ser cada día mejor.

    Si bien es la primera vez que logra ganar en dobles mixtos en un Grand Slam, no es la primera vez que gana un torneo de ese máximo nivel, ya que en la  categoría de dobles hombres ganó por primera vez el Grand Slam de Roland Garros en 2022 junto al neerlandés Jean Julien Roger y en 2024 volvió a ganar ese mismo Grand Slam junto al croata Mate Pavic. En 2022 alcanzó la final de dobles mixtos en el Grand Slam del abierto de  Estados Unidos junto a la mexicana Juliana Olmos, habiendo obtenido un honroso y meritorio segundo lugar.

    Recordemos que los cuatro abiertos de Gran Slam, que es donde participa la “crema y nata” del tenis mundial se desarrollan en Roland Garros (Francia), Estados Unidos, Australia y Wimbledon (Inglaterra). A nivel mundial esos cuatro torneos son los más prestigiosos y de mayor exigencia por la capacidad de los competidores. Le siguen, en su orden, el Master 1000, los torneos ATP 500, los Torneos 250, los Torneos ATP Challenger y los torneos Futuro.

    El otro gran torneo es la Copa Davis que es el máximo competición masculina por equipos y que está dividida por grupos y que cuenta con un sistema de ascensos y descensos a los grupos determinados por el nivel de sus jugadores. Actualmente El Salvador está el Grupo Mundial II de la mano de Marcelo Arévalo, por mucho el mejor tenista nacido en El Salvador. Apenas en febrero pasado nuestros representantes tenistas, con Arévalo a la cabeza, vencieron 3 a 1 a Benin, en África.

    Al finalizar cada año se disputa el Torneo Nitto ATP Final, en Turin, Italia, donde participan los mejores ocho del mundo en las categorías singles y dobles mixtos, hombres y mujeres. Marcelo Arévalo ya ha estado en dos ocasiones y este año volverá en dobles mixtos. Realmente es grandioso lo que está haciendo nuestro compatriota al encumbrar en lo más alto del nombre de la patria.

    En cuanto a Iván Barton, un profesional en Química y catedrático universitario ha roto paradigmas y ha logrado lo que pocos consiguen a los 35 años de edad. Dirigir como árbitro cuatro encuentros en un mundial de fútbol. Ya en el Mundial de Catar dirigió tres partidos y e el presente Mundial ha dirigido los duelos entre Paraguay y Turquía y entre Suecia y Japón en la fase grupos; en octavos de final dirigió el duelo entre Colombia y Suiza, y apenas ayer fue e árbitro principal entre España y Francia. En todos tuvo una actuación sobresaliente. Si se hace justicia debería estar entre los candidatos a estar en la gran final del domingo venidero, aunque sea de quinto árbitro. Junto a Barton también ha estado haciendo historia y llenándonos de orgullo, en calidad de árbitro línea, nuestro compatriota David Morán.

    Lo de Barton tampoco es casualidad. Es producto del sacrificio y el esmero por ser cada día mejor. Este santaneco a dirigido en Juegos Olímpicos, eliminatorias mundialistas de la CONCACAF, Mundial de Clubes, y en ocasiones, desde 2023 suele ser invitado a dirigir juegos de la liga árabe. En la liga  nacional, es por mucho el mejor árbitro, que como todo ser humano en ocasiones se equivoca, al menos ante los ojos del equipo perdedor.

    Barton ha sobrepasado muchas expectativas y eso lo hace más grande. Ha valido la pena haberse decantado por el arbitraje y sin apadrinamientos o recomendaciones ha llegado a lo más altos, lo cual nos provoca sensaciones de alegría. Por su edad tiene opción a estar en otros dos mundiales y seguramente será así, para engrandecer su historia y llenar de orgullo al país.

    Así como Arévalo y Barton hemos tenido otros destacados compatriotas  deportistas que al ganar competencias o estar en ellas nos llenaron de gloria y orgullo nacional. Tenemos a Carlos “famoso” Hernández, que en febrero de 2003 se coronó campeón mundial de boxeo por la Federación Internacional de Boxeo, en la  categoría del peso Super Pluma, al derrotar a David Santos. Antes, en 1988 se había coronado campeón nacional de Estados Unidos, en su categoría. También tenemos a Jorge Jiménez, quien e 2007 en Dubai, logró coronarse campeón mundial de Tiro con Arco. Otro atleta que nos infló el pecho fue Yuri Rodríguez quien en  2021  marcó la historia de El Salvador al ganar la medalla de oro del Campeonato Mundial de Fisicoculturismo y Fitness (IFBB). Otra persona que nos llenó de orgullo fue Alfa Karina Arrúe, que en 2023, fue la primera salvadoreña en escalar la punta del Monte Everest. Al igual que Jorge “Mágico” nuestra referencia mundial del futbol, quien con su “positivez” siempre nos ha hecho sentirnos agradecidos por su magia futbolera.

    En fin, Barton (y Morán) y Arévalo, gracias por sus logros. Ustedes son grandes y hacen grande a la patria. De ustedes nos sentimos orgullosos.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista

     

  • Ciencia experimental, ¿autosuficiencia o autonomía?

    Ciencia experimental, ¿autosuficiencia o autonomía?

    El extraordinario éxito de la ciencia experimental le ha otorgado una legítima autonomía para investigar la naturaleza con sus propios métodos. Sin embargo, autonomía no significa autosuficiencia. Para comprender esta idea, puede ayudarnos la siguiente imagen, que ilustra de manera sencilla un aspecto fundamental de la historia intelectual de Occidente.

    Imaginemos una familia. La filosofía es la madre. Durante siglos educó a Europa en el amor por la verdad, la lógica y el razonamiento. Enseñó a distinguir entre la apariencia y la realidad, a buscar las causas de las cosas y a confiar en que la razón humana puede comprender el mundo. Desde la búsqueda del arjé, el principio último de la realidad, hasta la investigación de las causas primeras de toda la creación, la filosofía formó una manera de pensar que hizo posible el desarrollo del conocimiento.

    El padre es la teología cristiana. Fue él quien transmitió una idea revolucionaria: el universo no es divino; es una creación. Dios no se identifica con la naturaleza, sino que la ha creado libremente. El mundo posee un orden racional porque procede de una Inteligencia racional. Además, como Dios creó el universo libremente, sus leyes no pueden deducirse únicamente mediante la especulación filosófica: deben descubrirse observando la realidad. De ahí nace la importancia de la experiencia y del método experimental.

    De la unión de estas dos tradiciones nació un hijo: la ciencia moderna.

    No heredó todo de la filosofía ni todo de la teología. Recibió de la primera las herramientas del pensamiento racional; de la segunda, la confianza en que el universo es inteligible y digno de ser investigado. Sin una de las dos, difícilmente habría llegado a desarrollarse como lo hizo.

    Como todo hijo, la ciencia creció.

    Durante siglos dependió de sus padres. Los primeros filósofos de la naturaleza no veían contradicción entre investigar la naturaleza y creer en Dios. Al contrario, pensaban que estudiar el universo era una forma de leer la obra del Creador. La filosofía seguía proporcionando el marco lógico del pensamiento, mientras que la teología ofrecía el horizonte metafísico que daba sentido a esa investigación.

    Pero llegó la adolescencia y, con ella, la juventud.

    La ciencia comenzó a obtener éxitos extraordinarios. Explicó fenómenos antes desconocidos, transformó la medicina, revolucionó la tecnología y permitió comprender el cosmos con una profundidad jamás imaginada. Su prestigio creció hasta convertirse en una de las mayores empresas intelectuales de la historia.

    Y, como sucede con frecuencia en las relaciones familiares, apareció una tentación: confundir la autonomía con la autosuficiencia. Porque una cosa es que un hijo ya no dependa de sus padres para tomar decisiones, y otra muy distinta es pensar que nunca los necesitó para llegar a ser quien es.

    Ese es, quizá, uno de los errores más frecuentes de cierta visión contemporánea de la ciencia. Al contemplar su impresionante desarrollo, concluye que la filosofía y la teología fueron simplemente etapas primitivas que había que superar. Sin embargo, desde un punto de vista histórico, esa conclusión resulta difícil de sostener. La ciencia moderna pudo emanciparse de sus padres precisamente porque primero fue educada por ellos.

    Ahora conviene que la ciencia llegue a la madurez.

    Madurar no significa romper con el propio origen, sino comprenderlo y valorarlo. Lo mejor que la ciencia puede hacer para alcanzar toda su plenitud es desarrollarse sin olvidar de dónde viene. Quien descuida sus raíces termina por debilitarse.

    Una ciencia que olvida a sus padres corre el riesgo de reducirse a una inmensa capacidad técnica. Comprende cada vez mejor el cómo funcionan las cosas, pero comienza a perder de vista el por qué y el para qué. Puede describir con extraordinaria precisión el funcionamiento del universo, pero no puede responder por sí sola qué hace valioso un descubrimiento, cuáles son los límites éticos de una investigación o por qué el mundo resulta inteligible para la razón humana.

    Sin la reflexión filosófica y sin las preguntas últimas que tradicionalmente ha custodiado la teología, la ciencia corre el peligro de convertirse en un inmenso poder sin brújula: capaz de hacer casi cualquier cosa, pero cada vez menos capaz de discernir si conviene hacerla. La verdadera madurez nunca consiste en renegar de los padres, sino en reconocer que muchas de las propias capacidades fueron aprendidas en el hogar.

    *Fernando Armas Faris, Sacerdote católico y doctor en Filosofía 

     

     

  • ¿Quién le vende drogas a su hijo? De estudiantes a peones del narco

    ¿Quién le vende drogas a su hijo? De estudiantes a peones del narco

    La semana anterior compartí mi pasión la Criminología, con un grupo de excelentes ciudadanos y profesionales del derecho penal con quienes pasamos una gran jornada académica debido a lo que conversamos sobre facetas en la familia, me motivé a escribir sobre este tema. Como ciudadano, padre de familia, criminólogo y analista de seguridad pública, y con la mayor herramienta que puedo poseer la observación, es de mi alto interés cómo el debate en todo el mundo es sobre el denominado problema mundial de las drogas, se centra obsesivamente en los grandes capos, sus estilos de vida, operativos fallidos o reales y las toneladas de droga incautadas. Sin embargo, la verdadera hemorragia social ocurre a nivel de calle, en el diario vivir. El narcomenudeo, esa distribución silenciosa, constante, sin parar, de sustancias ilícitas, ha dejado de ser un solo eslabón del crimen organizado para convertirse en la principal amenaza conjunta contra la salud pública y la seguridad ciudadana en nuestras comunidades en América Latina.

    El impacto de este microtráfico es profundamente destructivo. Por un lado, desencadena una crisis de salud pública innegable. Las drogas disponibles hoy son más accesibles y, frecuentemente, están adulteradas con sustancias sintéticas de altísima toxicidad en otras palabras son más basura que antes.Esto genera un aumento exponencial en las tasas de adicción, urgencias médicas y un severo deterioro de la salud mental colectiva. Por otro lado, esta crisis sanitaria es el combustible directo de la criminalidad urbana. El narcomenudeo no es pacífico; trae consigo una estela de violencia. Disputas territoriales, homicidios, robos con violencia para financiar el consumo, hurtos para comprar más droga, venta de armas y extorsiones son delitos satélites que destruyen la tranquilidad de las familias y sus comunidades.

    Pero el fenómeno más alarmante y despiadado de los últimos años es la mutación en los patrones de reclutamiento. Las estructuras criminales han refinado su estrategia operativa y han puesto la mira directamente en nuestra adolescencia y juventud. Ya no buscan al clásico expendedor de esquina; ahora reclutan estudiantes. Universidades, colegios, institutos, discotecas, bares, centros comerciales, entre otros, se han convertido en el nuevo territorio de disputa y comercialización. Las mafias entienden perfectamente que un joven distribuidor pasa desapercibido, tiene acceso directo y de confianza a un mercado cautivo y, en caso de ser procesado, enfrenta un sistema de justicia penal menos severoen términos generales en Latinoamérica. Y este nuevo oficio, estilo de vida, es conocido como «dealer» los jóvenes saben perfectamente quiénes son estos varones y señoritas que no les interesa el estudio, graduarse o metas académicas, sino cumplir las metas criminales de sus jefes y obtener ingresos que les permiten consumir drogas y vivir una vida de ocio y sin propósito.

    El modus operandi es perverso. Los criminales seducen a los jóvenes con una falsa promesa de estatus, acceso a cosas materiales, que será popular, dinero rápido y un distorsionado sentido de pertenencia a su «nueva familia» la criminal. Comienzan regalando dosis para generar adicción y dependencia financiera, forzándolos después a vender entre sus círculos para costear su consumo o pagar deudas impagables. Así, el compañero de clase se transforma en el último eslabón de una cadena letal. Estos jóvenes son utilizados como simples peones, piezas desechables que absorben todo el riesgo legal y vital, mientras los verdaderos cabecillas del negocio criminal se mantienen en la sombra.

    Enfrentar este monstruo exige abandonar la visión exclusivamente reactiva. No podemos resolver una crisis estructural de esta magnitud desplegando únicamente el poder coercitivo de un Estado. Necesitamos una política criminológica integral que combine todas las inteligencias de una Nación, enfocada en desarticular las redes financieras y de suministro, junto con intervenciones estatales robustas en la familia, salud mental y prevención. Debemos blindar nuestros centros educativos y espacios de ocio. La prevención primaria desde la familia como control social informal por excelencia es la única vacuna efectiva contra este flagelo. El amor genuino y ocupación de ellos por padres de familia ausentes y cómodos que no están dispuestos a pagar el precio de tener una relación cercana con sus hijos, y que luego quieren y exigen que el maestro, pastor o sacerdote les ayude a resolver. Si no protegemos a nuestros adolescentes y jóvenes hoy, mañana lamentaremos la pérdida irreparable de toda unanueva generación no por pandillas sino por las drogas.

    *Por Ricardo Sosa /Doctor y Máster en Criminología /Egresado doctorado en Justicia Criminal / @jricardososa

     

  • Maniobras del totalitarismo castrista

    Maniobras del totalitarismo castrista

    Recomiendo a los enemigos del totalitarismo castrista, gobiernos y personas, que no se dejen engañar. Cierto que son unos ineptos en el arte o ciencia de gobernar, absolutamente incapaces en la producción de riquezas, pero en lo que respecta a manipulación y control político, son unos maestros consagrados, entre otras condiciones, porque son sujetos sin escrúpulos.

    Por décadas, los contrarios al castrismo han subestimado las habilidades para sobrevivir y hacer daño de ese sistema. La mentira y el engaño son las herramientas que mejor manejan, se transmutan como salamandras y como tales, son tdoxicas para las democracias y los derechos ciudadanos.

    No es la primera vez que el castrismo promete cambios que jamás concreta, porque como dice el refrán, “compran pescado y les cogen miedo a los ojos”. El empobrecimiento del país ha sido una constante política de estado porque el totalitarismo tiene la certeza que la independencia económica conlleva a la política.

    Los jerarcas del castrismo siempre han tenido una visión absoluta y de eternidad en lo que respecta al poder. Tienen muchas similitudes con los regímenes teocráticos, actúan como fundamentalistas religiosos, siendo inflexibles en aceptar cualquier medida que ponga en juego su autoridad imperial.

    Cierto que el deterioro actual no tiene precedentes y las decisiones del gobierno de Estados Unidos tienen al sistema totalitario en conteo final, sin embargo, no se les puede dar cuartel, porque montan un espectáculo teatral capaz de confundir a tirros y troyanos el tiempo suficiente para que Washington cambie de perspectivas y los cubanos nuevamente se agoten entre el garrote y muy pocas zanahorias.

    Muy acertadas las recientes declaraciones del Departamento de Estado de calificar como «señales de humo superficiales» y una «estrategia típica» el paquete de 176 reformas económicas anunciado por la dictadura.

    Aciertan, cuando dicen que el castrismo intenta crear una ilusión de apertura para que cese la presión internacional, agrego, también, para que las protestas de los cubanos cesen, saben que cuando el pueblo asuma el protagonismo que le corresponde, no los salva ni el medico chino, expresión del refranero cubano que significa que no hay cura posible.

    El castrismo ha demostrado ser un histrión con gran talento, poseedor de un guion bien articulado desarrollado en un escenario en el que el pueblo ha ocupado los peores puestos, lugares, que aparentemente está dispuesto a abandonar. El ciudadano está harto de tanta miseria

    No tengo dudas que la dictadura teme profundamente a Estados Unidos y todo lo que esta nación representa por ser contrarios a las propuestas castrista; estoy convencido de que resentiría el fin de la deshonesta asistencia que la Union Europea le viene prestando consistentemente, pero, mi incuestionable certeza, es que a lo que más temen es a la furia de la población.

    El sistema, con estas propuestas, busca neutralizar los sectores del gobierno que no tienen acceso a los privilegios del aparato central, además, confundir a la población, harta de la miseria absoluta que les degrada, una situación que les ha conducido a protestar cívicamente generando un clima de inestabilidad que puede hacer girar las bayonetas que el soldado, también en la desdicha, empuña.

    Los Castro, Díaz Canel y todos los sicarios que les han servido por década, conocen de lo que son capaces las masas cuando rompen las cadenas. Ellos, conscientemente, han sometido al pueblo a condiciones de miseria extrema, humillado y degradado a las personas a niveles inimaginable y eso hace fecundar un odio y una sed de pasar cuentas, que la historia ha plasmado numerosas veces.

    Cuba lo ha vivido, y los nonagenarios que han destruido el país y puesto en riesgo la nación lo saben, aunque, por si acaso, les recuerdo la extrema maldad a la que puede llegar la ira popular.

    Después del derrocamiento del general-dictador Gerardo Machado, el cadáver de uno de sus esbirros más connotados, el brigadier Antonio Ainciart Agüero, fue exhumado de una fosa común en el cementerio de Marianao y llevado por las turbas a la Universidad de La Habana para colgarlo de una farola, mientras, intentaban hacerlo, la soga se rompió y el cuerpo en proceso de descomposición cayó al suelo, interviniendo entonces el dirigente estudiantil Eduardo Chibas quien a punta de pistola impidió que la profanación continuara.

    La historia puede repetirse, aunque no precisamente para absolver a los tiranos y a la tiranía.

     

     

     

     

  • Sobre la reelección

    Sobre la reelección

    Sin intención de opinar sobre la conveniencia o no de la reelección presidencial en El Salvador y dado el caso que en Venezuela, aunque aún nos encontramos inmersos en una especie de tiranía tutelada, se ha planteado el tema de la reelección presidencial. Esto en base en que el fallecido Hugo Chávez, ordenó modificar la Constitución de 1999, que él había ordenado redactar en su momento, mediante una constituyente.

    En ella no solo eliminó la tímida federación, más bien moral reconocimiento del pasado independentista, que teníamos a nivel constitucional, sino que se centralizó todo el proceso de decisiones  regionales en el Ejecutivo Nacional. No obstante ese desmedido centralismo, luego del golpe cívico-militar fallido del 11 de marzo del 2002, Chávez ordenó a la Asamblea modificar la Constitución. En efecto, el 15 de febrero del 2.009 la Asamblea procedió hacerlo para permitir la reelección presidencial  en forma continua e indefinida. La cual no pudo ejercer, dado que falleció, aparentemente, en la ciudad de Caracas el cinco de marzo del 2.013.

    Para los venezolanos de hoy, que aspiran a una libre, confiable y supervisada elección presidencial, la Constitución 1.999 debe ser sometida de inmediato a una nueva modificación mediante una nueva constituyente conforme a los cánones republicanos y adecuada a un país que gozaría de plena libertad, respeto a los Derechos Humanos, la estricta separación de los poderes públicos, y adaptada a los nuevos tiempos civilizatorios que transitamos.

    Por supuesto, se debatiría  el caso de los lapsos presidenciales, su continuidad y limites.  Habría mucho que discutir, dada que la actual fue realizada por una Asamblea totalmente designada por Chávez y sus colaboradores totalistas, antiguos marxistas, socialistas, irredentos y oportunistas.

    La realidad venezolana es totalmente diferente, en su esencia y forma a la realidad salvadoreña, en este aspecto. Nuestra tiranía militar castrista acabó con la democracia en Venezuela. Nuevas Ideas, el presidente Nayib Bukele, acabó con la dictadura bipartidista que se había instalado en El Salvador, desde que se firmaron los Acuerdo de Paz en el Palacio de Chapultec.

    Luego entonces, el caso de la reelección presidencial en uno y otro país es diferente, aunque la esencia del alcance legal y político de la reelección indefinida, es conceptual.

    La reelección presidencial no es buena o mala en sí misma. La reelección indefinida tiene de positivo que proyectos nacionales largos, infraestructuras, reformas educativas y económicas que sobrepasan un periodo presidencial de cuatro o cinco años, podrían truncarse si se diera un cambio presidencial, los proyectos largos a ejecutar. En todo caso, el presidente sabe que el elector lo va a juzgar por lo que cuida su gestión y le da estabilidad al país, mientras se concluyen proyectos a largo plazo.

    Por ejemplo el gobierno de Angela Merkel en Alemania, (post 2008) duró 16 años consecutivos. Habérselo prohibido hubiere sido ir contra la esencia de la democracia: el elector, el pueblo decide. Lo que nos conduce directamente a inferir que la reelección puede ser positiva si hay instituciones fuertes, con limites claros y elecciones reales.

    En Inglaterra no existe la reelección presidencial, porque no hay presidente; existe la figura de un Primer Ministro elegido por el Parlamento. Si se quiere, es una elección popular de segundo grado, sin límite de tiempo en su mandato. Su ejercicio dura hasta que el Parlamento lo decida. Es decir, hasta que la mayoría política que lo eligió en el Parlamento lo apoye o le retire su apoyo.

    Margart Thatcher (1979-1990) ejerció el poder hasta que su partido perdió las elecciones generales, y sus parlamentarios pasaron a ser minorías. Igual caso fue el de Tony Blair. (1997-2007). Posteriormente Boris Johnson duró 3 años como Primer Ministro, y Liz Truss 49 días.

    Italia es igualmente un sistema parlamentario, tanto el Presidente (Jefe de Estado) como el Primer Ministro (Jefe de Gobierno) son elegidos por el Parlamente italiano. Es decir, por la mayoría parlamentaria del partido político que representan, sin límite de tiempo. Por ejemplo, la actual Primera Ministra, Giorgia Meloni, ejerce el cargo de Presidenta del Consejo de Ministros de Italia, desde 1922, y lo ejercerá hasta que su mayoría parlamentaria le otorgue su confianza o se la retire, sin límite de tiempo.

    Como se observa, en esencia en Occidente, en nuestro mundo occidental (cultura judeocristiana) la esencia de una autoridad pública, el ejercicio de un mandato público (presidencial o parlamentario) es la voluntad popular, el elector, porque la soberanía reside y la ejerce el pueblo, el elector. En consecuencia, el ejercicio del Ejecutivo, sea parlamentario o presidencialista se sustenta, se legitima en la voluntad popular, en la decisión del elector. Y el elector solo vota libremente en democracia, sea parlamentaria, republicana, presidencialista o mixta.

    Para ello, es indispensable la existencia de instituciones serías creíbles e independientes. Y para mayor independencia y soberanía, mayor conciencia republicana, cultura política, cultura formal, cultura profesional.

    Rechazar la reelección presidencial, bajo argumentos opacos o prejuiciados por la experiencia hispanoamericana, de nuestros vacilantes ciudadanos, no es más que un prejuicio o temor por la experiencia que nos precede. Con igual intensidad, podríamos exigir que nuestros parlamentarios no ejerzan su investidura por tiempo indefinido, igualmente deberían tener tiempo fijos de ejercicios en su cargo, sin posibilidades de ser reelegidos.

    Claro está para ello, se necesita la existencia de instituciones fuertes, continuas sobre las que se sustente la vida diaria y republicana de los ciudadanos. Conciencia de sus derechos y deberes, de sus limites y alcances.

    De modo que la reelección presidencial recae en lo que decida el elector en El Salvador, Venezuela, España, Estados Unidos o Gran Bretaña, donde quiera que la democracia se sustente en ese concepto y alcance de la soberanía.

    * Juan José Monsant Aristimuño, diplomático venezolano, fue embajador en El Salvador.

     

     

  • Claves para empoderar el turismo (III)

    Claves para empoderar el turismo (III)

    En los escritos anteriores se evidenció, a través de conversaciones con propietarios de hostales, la importancia de empoderar el turismo. Además, se corroboró que, sin un plan de turismo o entes rectores, el turismo no puede ser ejecutado óptimamente. Es como vivir cerca de un hermoso lago, pero hace falta que alguien tenga unas pequeñas lanchas para disfrutar de un paseo, abrir un hostal o restaurante.

    El turismo es una de las actividades que empoderan a un país; es fuente de desarrollo y progreso. Por lo tanto, hay que aprovechar y tener un emprendimiento. No, no es fácil; las universidades o las entidades del gobierno tienen diplomados, talleres o congresos con temas variados sobre el turismo.

    Lo que se ha observado recientemente en El Salvador es la inversión de la afamada diáspora, la cual trabajó por muchos años en el extranjero, específicamente en Estados Unidos. Se escuchan historias de muchos emprendedores que le han apostado a proyectos turísticos de diferente rubro.

    Recordemos que, el turismo genera, como mencioné, oportunidades de forma directa e indirectamente. De acá quiero retomar un aspecto importante que aprendí en un Diplomado de Turismo, es el tema de la “asociatividad”. Por ejemplo, un propietario de un hotel de montaña, puede hacer asociatividad con un propietario de un rancho u hotel de playa. Ambos generan trabajo y se ayudan mutuamente. El objetivo es que los turistas tengan diferentes experiencias.

    Según publicación de El Diario de Hoy (26 de febrero de 2026), “El Salvador sube al tercer puesto mundial en crecimiento turístico, según ONU Turismo 2026”. Esto quiere decir que, a pesar de ser un país tan pequeño, tiene las fortalezas para seguir creciendo. Enhorabuena, las autoridades en empoderar el turismo están haciendo una gran labor.

    Hace menos de cinco años, éramos uno de los países más violentos del mundo; sin embargo, gracias al trabajo en equipo de la presidencia de Bukele, se redujeron los asesinatos. Actualmente, muchos quieren conocer al Pulgarcito de América. Si hay seguridad los empresarios invierten.

    Las ventajas competitivas que tiene el país, ya sea su ubicación geográfica, su cultura, sus atractivos naturales, el clima tropical (durante todo el año), son algunos de los factores que hacen atraer más turistas. Uno de los puntos más importantes que tiene El Salvador es su oferta turística diversificada. Hay países que tienen pocos atractivos turísticos que mostrar.

    Animo a mis lectores a que piensen en un emprendimiento turístico, con ello; podrán empoderar más al turismo y no ser solo espectadores de esa dinámica que va cada día más en crecimiento.

    Para que un turista conozca lo más importante del país, necesita de un aproximado de tres días. Cuando se marche, hará la famosa publicidad de “boca en boca” para que los extranjeros vengan a disfrutar de todo un poco. Lagos, volcanes, playas, arquitectura colonial y prehispánica, gastronomía, entre otros, es lo que ofrece El Salvador.

    En conclusión, las claves para empoderar el turismo pueden estar en manos de aquellas personas que anhelan incursionar en un plan de negocios. Además, el turismo prospera cuando el mismo gobierno promociona al país. Eso lo hemos visto con el vecino Guatemala. Empoderar el turismo es como tener un sistema en donde muchos actores se unen para poder lograr los objetivos empresariales. En algún lugar del planeta un turista buscará a través de Airbnb un pequeño hostal para venir a hospedarse y contemplar las bellezas de nuestro país.

    * Fidel López Eguizábal. Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv