Categoría: Opinión

  • León rugiente

    León rugiente

    Esa imagen vino a mi mente, tras enterarme de la publicación de la primera encíclica del obispo de Roma el recién pasado 25 de mayo “sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. Magnífica humanitas es el título con el que León XIV la entregó al catolicismo y al mundo. El género humano,  advierte, “se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”. “Cada generación ‒continúa‒ recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad. Pero en cada época se cierne el riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto”. Eso está pasando en la actualidad. El desarrollo tecnológico y la era digital en curso, sin duda, plantean grandes amenazas y preocupantes realidades que apuntan a lo segundo.

    El pontífice relaciona el “síndrome de Babel” con “la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único ‒incluso digital‒ capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos”. En cambio, el “camino de Nehemías” para la reconstrucción de Jerusalén es la alternativa válida, pues “pone de relieve el valor del trabajo compartido para hacer que la ciudad de Dios sea un lugar seguro para los exiliados que regresaron”. Debemos “edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad”.

    Especial referencia hace al “desarrollo humano integral”, entendido como “un proceso en el cual el crecimiento de las personas y de los pueblos abarca todas las dimensiones de la existencia y abre el futuro también a las generaciones venideras”. “El desarrollo ‒continúa el papa‒ es humano cuando pone en el centro a las personas y no la acumulación de bienes, y cuando se refiere también a los pueblos, no solo a los individuos”. Y es integral “cuando no se reduce al ámbito económico, sino que promueve la calidad de vida en sus dimensiones espirituales, culturales, morales y relacionales, en el respeto a la Casa común, a la diversidad de los pueblos y a sus modos de vivir”.

    Dicho “desarrollo humano integral” puede y debe verificarse en la “ecología integral”, la cual es “una dimensión imprescindible de la Doctrina social de la Iglesia”. La calidad del mismo “se mide por su capacidad de mantener unidos, sin separar, la justicia hacia las personas y la custodia de la Casa común, favoreciendo condiciones de vida digna, acceso a los bienes necesarios, relaciones sociales justas, cuidado de la creación y atención a las generaciones futuras. De ahí se sigue que no es verdadero progreso aquello que aumenta el bienestar de algunos degradando los ecosistemas, descargando costos sobre las comunidades más vulnerables o comprometiendo las condiciones de vida de quienes vendrán después de nosotros”. Desde esa óptica, ¿qué está ocurriendo en El Salvador? Pues, obviamente, lo segundo. En lugar de “aumentar la participación y la justicia” se están ampliando “las desigualdades, el control y la exclusión”.

    Frente a los “actores económicos y tecnológicos que ‒de hecho‒ determinan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación” en el mundo digital, León XIV demanda que los “criterios para juzgar y discernir el nuevo escenario” sean “los grandes principios de la Doctrina social de la Iglesia; léase “la dignidad inalienable de la persona, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social”. Pero eso, insisto, no está pasando acá. ¡Al contrario!

    Con el fraude que en buena medida resultaron ser las administraciones gubernamentales de los partidos Alianza Republicana Nacionalista y Frente Farabundo para la Liberación Nacional, se le abrieron las puertas a Nayib Bukele para que ‒haciendo uso de la tecnología que en palabras del santo padre “puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa común; pero también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias”‒ cumpliera frescamente ya siete años al frente de un gobierno inconstitucional desde que ingresó a la Asamblea Legislativa el 9 de febrero del 2020, rodeado por militares y policías. Bien escribía hace casi 65 años nuestro querido pastor, mártir, profeta y venerado santo: “El salvadoreño es por naturaleza un ciudadano que se lleva a donde se quiere; basta empujarlo. Parece que no tiene voluntad propia, porque cualquiera lo puede manejar. Pueblos de esta clase solo necesitan un capataz y ya se subyugan”.

  • Los salvadoreños simples espectadores del Mundial de Fútbol

    Los salvadoreños simples espectadores del Mundial de Fútbol

    El jueves de la semana próxima, con el duelo entre México y Sudáfrica en el estadio Azteca, inicia la Copa  Mundial de la FIFA 2026 con la participación de 48 selecciones nacionales, lo que personalmente me parece un exceso, pero que nos mantendrá a muchos entretenidos. A los salvadoreños nos mantendrá lamentando por no participar y quejándonos del mal nivel de nuestro “fútbol profesional”.

    Siendo locales Canadá, Estados Unidos y México, de antemano tenían la clasificación directa, lo que daba la posibilidad que la CONCACAF metiera hasta ocho selecciones en el magno evento. Al final solo fueron seis, pues además de las naciones anfitrionas, se clasificaron Panamá, Curacao y Haití. Surinam y Jamaica no pudieron con sus sendos repechajes y quedaron eliminados.

    Creo que no volveremos a estar en ningún otro Mundial de fútbol, pues no se volverá a tener una mejor oportunidad. En 2030 dicha gesta deportiva se disputará en España Portugal,  Marruecos, Uruguay, Paraguay y Argentina, lo  que dará menos cupos a la CONCACAF con la situación que Estados Unidos, México y Canadá tendrán que sumarse a la disputa de los boletos. No hay que ser pesimistas, pero si realistas, y hasta 2030 no habremos avanzado nada y otra eliminación temprana nos espera. Hablar de las probabilidades para asistir a los siguientes mundiales es un chiste de pésimo gusto.

    Es visible como Nicaragua, un país de tradición pugilística y beisbolera, ha avanzado de tal manera que ya están al nivel o mejor que El Salvador en materia futbolística.  Panamá Surinam y algunas islas del Caribe está mejor en su desarrollo futbolístico que El Salvador, donde siempre ha imperado el desorden, la desorganización, la falta de planificación, la incapacidad y los intereses particulares de quienes se hacen llamar dirigentes o dueños de equipos.

    El Mundial está a la vuelta de la esquina y nosotros seguimos viviendo del pasado. De los dos mundiales acumulados (México 70 y España 82) donde ciertamente fuimos últimos. En España recibimos la peor goleada en la historia de los mundiales (10-1 ante Hungría) y en México no se anotó ningún gol. Seis partidos mundialistas, seis derrotas.

    Clasificamos a México 70 cuando solo participaban 16 países y a España 82 cuando el área tenía asignada dos plazas. Tuvimos la  dicha de tener dos generaciones espontáneas, para México fuimos con una selección que apenas dos años antes había participado en los Juegos Olímpicos y que contaba con grandes figuras como Juan Ramón Martínez, Mauricio Rodríguez Lindo, Salvador Mariona, Salvador Flamenco, Sergio Méndez, Mauricio Manzano, Raúl Magaña, Alberto Villalta y otros. Mientras que a España fuimos con figuras espontáneas (como Norberto Huezo, Jaime Rodríguez, Ramón Fagoaga, Ricardo Guevara Mora, Francisco Jovel, José Luis Rugamas y otros)  que junto a Jorge “mágico” González (el mejor jugador salvadoreño y  centroamericano de todos los tiempos) nos dieron la enorme alegría de acudir a un Mundial. Literalmente fuimos a esos dos mundiales por méritos de los jugadores que se impusieron a toda adversidad, comenzando por la dirigencial hasta llegar a las carencias y condiciones de una país tercermundista en todo sentido.

    A partir del jueves 11 de junio los salvadoreños seremos simples espectadores de un Mundial que nos parece lejano, demasiado lejano. Casi imposible.  Imposible. El fútbol nos apasiona tanto y nos duele muchísimo haber tocado fondo por culpa de todos. Algunos son más culpables que otros, pero todos tenemos nuestro aporte de mediocridad. La empresa privada dejó el fútbol en segundo o tercer plano y ya no les interesa patrocinarlos como debe ser, los dirigentes sin formación solo buscan figurar y cubrir sus intereses particulares (a veces hasta políticos), los aficionados nos hicimos malinchistas y estamos más interesados en equipos europeos que en los nuestros, el Estado borró la formación del deporte en el sistema educativo, los futbolistas están más interesados en la moda, en sus tatuajes y  en las redes sociales que en su propio desarrollo profesional y la mayoría de periodistas deportivos se fanatizaron o simplemente se limitan a coberturas de forma o a obedecer cuando callar.

    A otro mundial ya no iremos, porque no hay procesos. En las selecciones menores sigue prevaleciendo el “amiguismo” y la burocracia. Las “ruedas de caballitos” no van para ningún lado y ni siquiera salimos de las fronteras cuando regresamos humillados. El dirigente habla de procesos y acumular experiencia y nos hacemos longevos con experiencia para el fracaso.

    Actualmente se tiene contratado a un técnico para la Selecta que fue muy bueno en su momento y ahora vive del pasado. Habla de procesos y con su retórica y su perorata rayana repite lo mismo para endulzar el oído de aficionados, dirigentes y periodistas deportivos. Es cierto que fue cuatro veces como técnico a sendos mundiales, pero en el futbol como en toda actividad humana, hay que actualizarse y vivir según las condiciones del contexto. El fútbol ha cambiado mucho, literalmente es más rápido, más táctico, más estratégico, más físico, más de conjunto, más atlético, más profesional en todo aspecto.

    Más allá de un juego el fútbol es orgullo, pasión, tristeza, alegría, identidad, patriotismo, talento, formación, diversión, responsabilidad, profesionalismo, amor filial, ilusión, deseo, sueños y mucho más. Como dice el comentarista chileno Luis Omar Tapia “el futbol es el deporte más hermoso del mundo” y nosotros seremos simples espectadores del Mundial de Fútbol… Así nos toca ahora y (quizás) siempre nos tocará así.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista

     

     

  • Quizá sea verdad…

    Quizá sea verdad…

    Joseph Ratzinger, en una de sus obras más emblemáticas, Introducción al cristianismo (1968), recoge una antigua historia judía que, precisamente por su sencillez, logra tocar uno de los nervios más sensibles del alma humana.

    Cuenta la historia que un racionalista, hombre culto y seguro de sí mismo, acudió a visitar a un célebre rabino con la intención de refutar los fundamentos de la fe. Al entrar en la habitación encontró al anciano ligeramente encorvado, caminando lentamente de un lado a otro, con un libro en las manos y sumido en profunda reflexión. Durante unos instantes el rabino ni siquiera pareció advertir su presencia. Finalmente levantó la mirada y pronunció unas pocas palabras:

    —Quizá sea verdad.

    Aquella frase cayó sobre el visitante como un golpe inesperado. Había acudido dispuesto a discutir argumentos, pero no estaba preparado para enfrentarse a una posibilidad.

    Entonces el rabino continuó:

    —Los sabios han discutido contigo y tú has encontrado siempre una réplica. La lógica ha construido argumentos y tú has señalado sus fisuras. La ciencia ha presentado indicios y tú has pedido pruebas definitivas. Has visto a muchos vivir como si Dios no existiera y has pensado que tal vez tenían razón. Pero considera una posibilidad: ¿y si fuera verdad?

    Aquel «¿y si fuera verdad?», escribe Ratzinger, comenzó a resonar en el interior del hombre como una pregunta imposible de acallar. Porque mientras una objeción puede responderse y un argumento puede refutarse, una posibilidad permanece. Y si Dios existiera realmente, si fuera quien dice ser, entonces ninguna cuestión sería más importante. Desde ese momento, el «quizá» dejó de ser una palabra pequeña para convertirse en una inquietud capaz de acompañarlo día y noche, sin concederle descanso.

    La fuerza de este relato no reside en ofrecer una demostración lógica de la existencia de Dios. Tampoco pretende anular las objeciones racionales ni sustituir la reflexión filosófica. Su poder es más profundo y más humano: nos recuerda que la cuestión de Dios jamás desaparece del todo. Puede ser ignorada, aplazada, enterrada bajo el ruido cotidiano o incluso ridiculizada, pero no extinguida. Basta un instante de silencio para que vuelva a presentarse ante la conciencia.

    Personalmente, considero que demostrar de manera concluyente la existencia de Dios mediante la lógica formal es una tarea extraordinariamente difícil. Sin embargo, demostrar su no existencia resulta imposible. Existe una diferencia importante entre afirmar «no lo sé» y afirmar «no existe». La primera postura reconoce los límites del conocimiento humano; la segunda sobre pasa de manera deshonesta sus límites.

    Estoy completamente de acuerdo en que las ciencias naturales no pueden ofrecer datos empíricos sobre Dios. El método científico fue diseñado para estudiar fenómenos observables, medibles y reproducibles. Dios, si existe, no pertenece a esa categoría. Pero de ahí no se sigue que Dios no exista, del mismo modo que la incapacidad de un microscopio para detectar la justicia, la belleza o el amor no demuestra que estas realidades sean ilusorias.

    Vivimos en una época que con frecuencia identifica la fe con ingenuidad y la incredulidad con inteligencia. Sin embargo, el ateísmo también convive con su propia incertidumbre. El creyente conoce la tentación de la duda; pero el no creyente tampoco logra librarse por completo de la sospecha contraria: ¿y si Dios existiera realmente? ¿Y si el universo no fuera el resultado de un accidente ciego? ¿Y si el anhelo de infinito que habita en el corazón humano correspondiera a una realidad objetiva?

    Ese «quizá» acompaña silenciosamente toda existencia humana. El hombre puede llenar su vida de trabajo, entretenimiento y preocupaciones, pero en ciertos momentos decisivos —la muerte de un ser querido, el sufrimiento, la belleza inesperada, el amor auténtico o la cercanía de la propia muerte— reaparece inevitablemente la pregunta por el sentido último de la existencia.

    La fe cristiana no nace de la ausencia de preguntas, sino precisamente de tomarlas en serio. Creer no significa poseer todas las respuestas, sino aceptar que la realidad puede ser más grande que nuestra capacidad de comprenderla. La fe comienza cuando el hombre tiene la humildad suficiente para admitir que quizá no lo entenderá todo.

    Al final, toda vida humana se mueve entre dos posibilidades: vivir como si Dios no existiera o vivir como si existiera. Y acaso el drama más profundo del hombre moderno no sea haber negado a Dios, sino haber dejado de preguntarse por Él.

    *Fernando Armas Faris, Sacerdote y doctor en Filosofía 

  • La cuenta mortal: cuatro fallecidos diarios y un país sin respuestas

    La cuenta mortal: cuatro fallecidos diarios y un país sin respuestas

    1,19 millones de personas mueren cada año a causa de accidentes viales. Esto de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además del daño físico y emocional para las víctimas y sus familias, estos siniestros generan pérdidas económicas considerables para las personas, sus hogares y los países. Estas pérdidas se derivan tanto de los costos de atención médica como de la reducción de productividad por las muertes y las discapacidades relacionadas con las lesiones. En conjunto, los accidentes viales cuestan a un país aproximadamente el 3 % de su producto interno bruto.

    En nuestro país enfrentamos desde hace años una epidemia de muertes por accidentes de tránsito, para la cual el gobierno actual no ha logrado diseñar ni aplicar medidas preventivas efectivas. Según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial, El Salvador registra una tasa de mortalidad por siniestros viales de 19,81 por 100 000 habitantes. Esta tasa supera ampliamente la tasa global (14,09), es mucho mayor que la de Europa Occidental, supera la de Canadá y, en varios años recientes, está por encima de la de Estados Unidos. Somos el país de Centroamérica con la mayor tasa de mortalidad vial, muy por encima de Guatemala y Honduras, que ocupan el segundo y tercer lugar.

    Cada día ocurren en promedio 65 siniestros viales en el país, con un promedio de 4 fallecidos diarios. En 2026, la mortalidad vial ha aumentado un 25 % respecto a 2025. La mayoría de estas muertes se concentra en el departamento de San Salvador, afecta principalmente a adultos en edad productiva (18–59 años) y predominan en el género masculino. La mayoría de estas muertes son prevenibles. Pero, la prevención de un accidente vial implica tomar medidas proactivas antes que ocurra para evitar que el accidente ocurra, reducir su probabilidad o minimizar sus consecuencias.

    Los sistemas de transporte deben responder a las necesidades de los usuarios y ser tolerantes con el error humano. El enfoque del sistema seguro en materia de seguridad vial tiene como objetivo garantizar un sistema de transporte seguro para todos los usuarios de la vía pública. Este enfoque tiene en cuenta la vulnerabilidad de las personas ante lesiones graves y reconoce que el sistema debe diseñarse para tener en cuenta el error humano. Los pilares de este enfoque son carreteras y sus márgenes seguros, velocidades seguras, vehículos seguros y usuarios de la vía pública seguros, aspectos que deben abordarse para eliminar los accidentes mortales y reducir las lesiones graves.

    El Salvador cuenta con el Plan Estratégico de Seguridad Vial 2021-2030, liderado por el Fondo para la Atención a las Víctimas de Accidentes de Tránsito (FONAT) y el Viceministerio de transporte, cuyo objetivo principal es reducir en un 50 % las muertes y lesiones ocasionadas por siniestros viales para el año 2030.

    Entre los objetivos estratégicos del plan se encuentran: instrumentos jurídicos completos, efectivos y actualizados; carreteras seguras; mejora de la seguridad en carreteras existentes; vehículos seguros; velocidad segura; motocicletas seguras; uso de sistemas de retención como cinturones de seguridad; reducción del consumo de sustancias; asistencia rápida y atención sistematizada; incorporación de la seguridad vial en la agenda pública; e instituciones fuertes.

    Cada uno de estos objetivos contempla resultados observables y medibles, así como responsables específicos para las actividades alineadas con cada meta. El plan lleva aproximadamente seis años en ejecución y restan cuatro años para su finalización. Sin embargo, según los reportes oficiales, los avances más visibles hasta el momento incluyen la construcción de ciclovías y zonas 30, controles vehiculares y tecnología para medición de velocidad, campañas de concientización y educación vial, así como la instalación de 100 puntos de control vehicular.

    Tanto el FONAT como el Viceministerio de transporte deben estar conscientes de que la implementación del Plan Estratégico de Seguridad Vial presenta retrasos y desfases importantes respecto a sus metas originales. Resulta razonable esperar que los responsables de ejecutar las distintas actividades del plan estén rindiendo cuentas sobre estos atrasos, considerando que de su cumplimiento depende la protección de miles de vidas salvadoreñas.

    La mortalidad por siniestros viales en El Salvador no puede seguir siendo tratada como un problema secundario ni como una consecuencia inevitable del crecimiento del parque vehicular. Se trata de una crisis de salud pública, desarrollo económico y responsabilidad institucional que cada año cobra cientos de vidas prevenibles, principalmente entre la población en edad productiva. Las cifras actuales reflejan no solo el fracaso de las medidas preventivas implementadas hasta ahora, sino también la ausencia de una ejecución efectiva y sostenida del Plan Estratégico de Seguridad Vial 2021-2030.

    El país ya cuenta con diagnósticos, objetivos estratégicos y responsables identificados. Lo que falta es voluntad política, capacidad de ejecución, evaluación transparente de resultados y rendición de cuentas. Mientras las acciones continúen limitándose a medidas aisladas y de impacto limitado, la tendencia de muertes y lesiones seguirá creciendo. Cada retraso en la implementación del plan representa más familias afectadas, más discapacidad y más pérdidas humanas y económicas para el país.

    Reducir la mortalidad vial requiere asumir que los accidentes no son hechos inevitables, sino eventos prevenibles mediante políticas públicas basadas en evidencia, infraestructura segura, control efectivo, educación vial y fortalecimiento institucional. La seguridad vial debe dejar de ser un discurso técnico y convertirse en una prioridad nacional real, porque detrás de cada estadística existe una vida que pudo haberse salvado.

    *El Dr. Alfonso Rosales es médico epidemiólogo y consultor internacional

     

     

     

  • Un salto cualitativo en la Seguridad Pública: La ANSP a la vanguardia de la Educación Superior

    Un salto cualitativo en la Seguridad Pública: La ANSP a la vanguardia de la Educación Superior

    La formación policial en El Salvador se ha percibido estrictamente desde los enfoques operativo y táctico. Sin embargo, la gala de la educación superior la semana pasada denominada «Premios a la Excelencia de la Educación Superior 2026» han roto este paradigma de manera contundente. El hecho de que la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP) haya sido galardonada con el primer lugar en la categoría de «Innovación Académica y Formación para las Profesiones del Futuro» no es un logro institucional; es un hito trascendental para el desarrollo de nuestro país.

    Por primera vez, nuestra academia de policía, no solo se sienta a la mesa de premiación con los centros de enseñanza superior, institutos especializados y universidades tradicionales, sino que se erige como líder frente a ellos. Compartir el podio y superar a instituciones de inmenso prestigio tecnológico y académico como la Universidad Francisco Gavidia-UFG y la Escuela Especializada en Ingeniería ITCA-Fepade, demuestra que el IES-ANSP ha transformado profundamente su núcleo educativo. Ya no hablamos únicamente de entrenamiento físico o manejo de crisis en el terreno, tácticas operativas, cursos especializados, formación básica de agentes; sino de una verdadera academia superior que forma profesionales de la seguridad públicaintegrales, preparados analíticamente para los desafíos del mañana.

    El significado de la categoría galardonada

    Triunfar específicamente en la innovación y formación para el futuro es quizás el mensaje más poderoso que las autoridades de educación superior podían emitir. El crimen, la violencia y las amenazas a la seguridad ciudadana han mutado drásticamente a nivel global. Hoy, los Estados se enfrentan a la ciberdelincuencia, el crimen organizado transnacional, la manipulación de datos y delitos financieros de alta complejidad. Para combatir estas amenazas de nueva generación, El Salvador necesita perfiles policiales que vayan más allá de lo operativo, requiere analistas, expertos en tecnología, estrategas y líderes estratégicos con una base ética inquebrantable, que es la ruta de la gestión del ministro de seguridad pública y justicia Héctor Gustavo Villatoro quien lidera esta transformación de la «Academia de Policía» Este galardón refleja que el IES-ANSP está logrando integrar:

    • Tecnologías de vanguardia en sus aulas.

    • Nuevos modelos pedagógicos centrados en el pensamiento crítico.

    • Currículos ágiles y adaptados a la realidad del presente siglo

    • Innovación académica en la enseñanza superior especializada

    • Liderando los desafíos de transformación digitales

    Están, en efecto, formando a los profesionales del futuro, porque la seguridad ciudadana es, sin duda, una de las disciplinas más críticas y exigentes de nuestra era.

    Como bien ha señalado la ministra de educación Mayor y Dra. Karla Trigueros del Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología -MINEDUCYT este tipo de reconocimientos visibiliza el compromiso, las buenas prácticas y el valioso aporte al desarrollo nacional. Así mismo, reconozco el liderazgo del doctor Christian Aparicio director nacional de educación superior y su trabajo sigue cosechando grandes resultados y siendo líder en Hispanoamérica, además de reconocer con este tipo de eventos a las IES (instituciones de Educación Superior) una visión de avanzada del director que se reconoce en todo el continente.

    El talento humano policial de El Salvador se encuentra altamente educado, formada bajo estrictos estándares de innovación académica, lo que se traduce directamente en un mejor servicio para la ciudadanía. Significa procedimientos más científicos, una aplicación de la ley más precisa, un respeto irrestricto a los derechos fundamentales y una empatía renovada en el trato con la comunidad.

    Ver a la Academia de Policía competir y triunfar en el exigente ecosistema de las Instituciones de Educación Superior (IES) eleva la dignidad de la carrera policial. Inspira a las nuevas generaciones a ver en la policía no solo una vocación de sacrificio, sino una verdadera ruta de excelencia académica, especialización científica y profesionalización continua.

    Este reconocimiento debe ser un punto de partida, no una meta final. Las universidades tradicionales tienen ahora en el IES-ANSP a un par académico que eleva la barra de la calidad educativa nacional. El gran reto y desafío para la Academia de Policía es sostener esta cultura de innovación, asegurando que cada agente y oficial egresado sea un testimonio vivo de esta excelencia. El Salvador ha demostrado que invertir en la mente y la educación de quienes nos protegen es la estrategia más inteligente para garantizar un desarrollo pacífico y sostenible.

    Reconozco de igual forma la gestión y trabajo de la dirección general del IES-ANSP anteriores y la actual, ya que la dirección general debe llevar por medio de su liderazgo estratégico y cumplir la visión institucional del ministro y Ministerio de Seguridad Pública y Justicia, a los consejos académicos que aportan y apoyan la gestión académica, asesor de la dirección general, y un sitial de honor para las subdirecciones, decanato, jefaturas, coordinaciones, personal docente e instructores, personal administrativo que ha hecho posible que el nombre del IES-ANSP se ubique en el primer lugar de la categoría número uno galardonada, Adelante ANSP «El origen de los Héroes»

    *Por Ricardo Sosa/ Doctor en Criminología / Egresado doctorado en Justicia Criminal/ @jricardososa

     

  • El Papa y su análisis sobre el uso de la inteligencia artificial

    El Papa y su análisis sobre el uso de la inteligencia artificial

    El papa León XIV analiza en su encíclica “Magnífica Humanitas” (Magnífica humanidad) que prolifera la desinformación y la falta de humanidad. En la actualidad, tenemos un nuevo analfabetismo “el analfabetismo mediático e informacional”. Además, la manipulación de las masas se acelera con el uso de la IA. Eso ya lo hemos analizado en mis cátedras. Los cibernautas se creen todo lo que ven. Eso es una de sus posturas ante el uso de la IA. Mientras tanto, el pensamiento crítico disminuye cada día con su utilización.

    En su encíclica, el Papa también manifiesta que la IA debe ser utilizada para beneficio de la humanidad. Sin embargo, en su documento exhorta a que no se debe atacar la conciencia moral, la empatía, el amor y las relaciones personales.

    El 25 de mayo queda en la historia, ya que un Papa hace cuestionamientos sobre la IA. León XIV, manifestó que la IA necesita que se desarme, que no esté concentrada en pocas manos. No se puede utilizar para manipulación, exclusión o una guerra.

    El pontífice hace alusión a la primera revolución industrial, en donde muchos seres humanos serían sustituidos por las máquinas. Actualmente existe una especie de un nuevo feudalismo, pocos tienen el poder en sus manos. A eso se le llama en la era moderna “Tecnofeudalismo”. León XIV manifiesta en su encíclica: “Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar. Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable, restableciendo en ella la pluralidad de las culturas humanas y de las formas de vida. La tarea, hoy, no es sólo ética o técnica; es ecológica en el sentido más radical, porque interpela una nueva dimensión de nuestra Casa común”.

    Son diferentes posturas sobre la IA, el Papa escribe: “Los principios de la Doctrina social nos ayudan a leer esta nueva realidad. En un mundo donde pocos sujetos concentran datos, capital informático y capacidad normativa, hablar de bien común significa desenmascarar esta nueva asimetría epistémica, económica y política, nombrando los nuevos monopolios de la IA”.

    El ser humano parece que está construyendo una nueva torre de Babel, tal como lo analiza el Papa, ya que la IA deshumaniza. Esos algoritmos que recibimos a diario y el peligro de que muchas personas se queden sin empleo son parte de las amenazas de la IA.

    Como docente analizo que los jóvenes deben tener pensamiento crítico. Esta era digital no debe reemplazar el pensamiento de los seres humanos. En el ámbito educativo ya me ha tocado despotricar trabajos de estudiantes que en segundos han elaborado su tarea o investigación con IA.

    En este documento, el Papa también escribe sobre una ecología de la comunicación: “…en el ámbito de la escuela y la familia, la creciente necesidad de una nueva conciencia educativa y la formación en el uso correcto y crítico de las herramientas digitales, la IA y las plataformas de compra e inversión; en el ámbito de la universidad, el gran reto de la integración de los conocimientos, formando tanto en la capacidad de conectar y fusionar saberes para interpretar la complejidad, como en las técnicas de verificación de los hechos.

    En mi punto de vista, si la tecnología se utiliza para fines benignos, no hay problema. La deshumanización, la falta de ética es lo que se cuestiona. En esta encíclica no se trata de despotricar contra el uso de la IA, se trata de saber manejarla.

    *Fidel López Eguizábal, docente investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

     

     

     

     

  • El poder de las mujeres que recomiendan a otras mujeres

    El poder de las mujeres que recomiendan a otras mujeres

    Durante mucho tiempo crecimos escuchando que entre mujeres existía competencia, comparación o rivalidad. Nos enseñaron a cuidarnos de otras mujeres en lugar de aprender a construir con ellas. Pero mientras más avanzo en mi camino profesional, más confirmo que una de las fuerzas más poderosas que existen es una mujer recomendando, impulsando y apoyando a otra mujer.

    A veces creemos que el crecimiento profesional depende únicamente del talento, los contactos o las oportunidades correctas. Y sí, todo eso influye. Pero hay algo que tiene un peso enorme y pocas veces se reconoce: la confianza que otra mujer deposita en ti cuando decide tenderte la mano.

    Dentro de tantas experiencias, viví una que me hizo reflexionar profundamente sobre esto. Estaba atravesando una situación complicada con un cliente. Una de esas crisis que desgastan emocionalmente, que generan dudas y que incluso hacen cuestionarte si estás manejando bien las cosas.

    Como emprendedora, muchas veces una crisis no solo afecta el negocio. También golpea la seguridad personal. Porque detrás de cada proyecto hay horas de trabajo, esfuerzo, reputación y emociones invertidas.

    En medio de esa situación, una colega se acercó a mí. No llegó desde el juicio, la crítica o el ego profesional. Llegó desde la empatía. Me escuchó, me orientó y compartió conmigo su experiencia y perspectiva sobre cómo manejar la situación.

    Y aunque quizás para ella fue simplemente una conversación profesional, para mí tuvo un impacto mucho más grande. Porque en un momento donde fácilmente alguien pudo señalar errores o aprovechar la debilidad, ella decidió apoyar.

    Recuerdo quedarme con una sensación enorme de agradecimiento. No solamente por el consejo, sino por el gesto. Porque a veces lo que más necesita una mujer emprendedora no es una solución mágica, sino sentir que no está sola enfrentando todo.

    Ese momento me hizo pensar en cuántas veces las mujeres tenemos el poder de abrir puertas emocionales y profesionales para otras mujeres. Un consejo, una recomendación, una conexión o incluso unas palabras correctas pueden cambiar completamente la energía de alguien que está pasando por un momento difícil.

    Ahí entendí que sí existe un poder enorme cuando una mujer decide impulsar genuinamente a otra. Y no hablo de discursos vacíos sobre sororidad. Hablo de acciones reales, silenciosas y honestas que generan impacto.Porque recomendar a otra mujer también es creer en su capacidad. Es decir “confío en tu trabajo”, “te respeto profesionalmente” o “mereces esta oportunidad”. Y en un mundo donde muchas mujeres aún luchan por validar su espacio, eso tiene muchísimo valor.

    Lamentablemente, todavía existen ambientes donde se fomenta la competencia femenina disfrazada de profesionalismo. Espacios donde pareciera que solo hay lugar para una mujer destacando. Pero la realidad es que cuando una mujer crece, no le quita espacio a otra.

    Al contrario, las mujeres que entienden el poder de colaborar suelen construir redes mucho más sólidas, humanas y sostenibles. Porque saben que crecer acompañadas no las hace menos fuertes, las hace más inteligentes. También creo que muchas veces subestimamos el impacto que podemos tener en la vida profesional de alguien más. Tal vez para ti una llamada sea algo pequeño, pero para otra mujer puede convertirse en el impulso que necesitaba para no rendirse.

    Después de esa experiencia entendí algo importante: el verdadero liderazgo femenino no siempre hace ruido. A veces se ve en conversaciones honestas, en apoyo genuino y en mujeres que eligen ayudarse sin necesidad de competir.

    Hoy más que nunca necesitamos construir comunidades donde las mujeres se recomienden entre sí, se conecten, se nombren en oportunidades y se apoyen incluso cuando no obtengan nada a cambio. Porque eso también transforma industrias, negocios y entornos profesionales.

    Y quizás ahí está uno de los poderes más grandes que tenemos entre nosotras: la capacidad de recordarles a otras mujeres que sí pueden, incluso en los momentos donde ellas mismas lo han olvidado.

     

    *Amanda Rodas, emprendedora y consultora de comunicaciones

     

  • La era de la inteligencia artificial y la deshumanización: Magnifica Humanitas

    La era de la inteligencia artificial y la deshumanización: Magnifica Humanitas

    Magnifica Humanitas es la nueva encíclica del Papa León XIV. Les confieso que, al principio, me acerqué al texto con cierto escepticismo. ¿Qué puede decirnos una institución milenaria sobre un mundo dominado por ChatGPT, los algoritmos de TikTok y los autos autónomos?. Sin embargo, tras devorar sus páginas, me encontré con una sorpresa mayúscula: estamos ante una de las reflexiones más valientes, lúcidas y, sobre todo, humanas que se han escrito sobre nuestro futuro digital que al igual que León XIII en su encíclica Rerum Novarum frente a la Revolución Industrial a finales de 1800.

    El gran acierto de León XIV no es hablar de tecnología, sino hablar de nosotros. El Papa no es un tecnófobo que nos pide apagar el teléfono ni un optimista ciego que cree que la tecnología resolverá todos nuestros males. Su advertencia va mucho más allá y nos toca de cerca: el verdadero peligro actual no es que las máquinas empiecen a pensar como humanos, sino que nosotros empecemos a actuar como máquinas. En una sociedad obsesionada con la productividad, el rendimiento y la perfección digital, la encíclica sale al rescate de nuestra imperfección. Nos recuerda que lo que realmente nos hace humanos es nuestra vulnerabilidad, nuestra capacidad de dudar y la empatía real, cosas que ninguna línea de código podrá replicar jamás.

    Pero el texto no se queda en la filosofía de café. Aterriza con fuerza en la geopolítica al hablar de «justicia algorítmica». Es imposible no darle la razón cuando denuncia el «extractivismo de datos». Pensemos en cómo las grandes aplicaciones absorben cada uno de nuestros clics, gustos y secretos en el Sur global para enriquecer a un puñado de gigantes tecnológicos en Silicon Valley o Shenzhen. Frente a esto, el Papa propone la «algorética»: una invitación urgente a ingenieros y legisladores para que programen el software del mañana con valores humanos, solidaridad y transparencia.

    El punto que más me conmovió, y quizás el más urgente, es su firme rechazo a las armas autónomas. Delegar la decisión de matar o dejar vivir a un frío cálculo matemático no es progreso; es una renuncia moral. No es idealismo ingenuo, es un grito de auxilio en un mundo cada vez más deshumanizado.

    En definitiva, Magnifica Humanitas no es un manual técnico, sino un mapa ético para no perder el alma en la era de los datos. León XIV nos regala una bitácora imprescindible para recordar que, por muy avanzada que sea la inteligencia artificial, la tecnología más poderosa y revolucionaria que poseemos seguirá siendo, siempre, nuestra capacidad de amar y cuidar al prójimo.

     

  • El drenaje

    El drenaje

    La semana pasada anduvo por nuestra tierra Jorge Salazar, colega peruano. Conocido como “Coco”, fue integrante de la Misión de Observadores de Naciones Unidas en El Salvador identificada más como ONUSAL, por sus siglas; también participó en la operación verificadora de esta organización en Guatemala y en su agencia especializada en población refugiada, mejor conocida como ACNUR.

    Nos juntamos y recordamos aquella época en la que estuvo presente acá en El Salvador, que también fue parte de la primera década de mi trabajo en la dirección del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, el IDHUCA. Uno de los tantos esfuerzos entonces impulsados en este que vino a mi memoria, por ser considerado dentro y fuera de nuestro país como un aporte valioso, fue la publicación que denominamos “La agenda pendiente, diez años después. De la esperanza inicial a las responsabilidades compartidas”.

    Su presentación oficial la realizamos en noviembre del 2002, pero un resumen anticipado de la misma apareció el mismo año en la revista Estudios Centroamericanos –la famosa ECA– editada por dicha casa de estudios superiores, en el marco de la conmemoración del décimo aniversario de la firma del llamado Acuerdo de Chapultepec y el fin del conflicto bélico interno entre los dos ejércitos protagonistas: el gubernamental y el guerrillero.

    Desde el inicio de dicha investigación planteamos que la situación de los derechos humanos en aquel entonces, hace casi veinticuatro años, no debía evaluarse partiendo del “estado de barbarie que se llegó a alcanzar entre 1972 y 1992, sino confrontándola con las aspiraciones de humanismo y humanidad” que debían ser la guía para edificar “un El Salvador distinto”. Y no había dónde perderse en cuanto a sus puntos de partida y llegada. Inspirados en las enseñanzas de Ignacio Ellacuría ‒uno de los rectores mártires salvadoreños junto con Félix Ulloa, el grande‒ los ubicamos ambos, sin dudarlo, en la centralidad de nuestras mayorías populares.

    Además, señalamos que el proceso salvadoreño iniciado en abril de 1990 con el primero de los acuerdos firmados entre las partes aún beligerantes ‒el de Ginebra que registró sus cuatro componentes esenciales‒ debía tener una sostenibilidad que hasta ese momento no estaba garantizada. Y esta nunca se garantizó pues “no se realizaron los ajustes necesarios para superar la desigual distribución del ingreso, con base en reglas claras y responsabilidades conjuntas en lo relativo a su cumplimiento”.

    Al no haber impulsado los necesarios cambios estructurales para mejorar la situación social y económica de las mayorías populares prevaleciente a lo largo de nuestra historia, en un escenario nacional complejizado más con el deterioro ambiental, afirmamos en aquel momento que el conflicto continuaba “aunque no en su expresión bélica”. De por sí, eso era peligroso; pero se agravó aún más cuando las instituciones estatales no actuaron en función del bien común, los partidos políticos se esmeraron en defraudar a la sociedad y la población no se organizó como debía haberlo hecho para participar como fuerza definitoria y corregir el rumbo con coherencia, inteligencia y potencia.

    Lo que se avanzó en democracia formal, porque algo se avanzó, terminó vertido en el sumidero de la suciedad. Por eso estamos como estamos. Hoy como siempre, algunas personas ‒las menos‒ saben y pueden reír disfrutando de sus egoístas y sustanciosos beneficios; pero a las más, les toca sufrir y lamentarse en medio de su desamparo. Las primeras son las largas “serpientes” con las que Silvio sueña; las que “en sus barrigas llevan lo que puedan arrebatarle al amor”. Casi logramos desnucarlas en un momento histórico dado, pero hace unos años apareció “una mayor” que siendo peor se mantiene y continúa creciendo… al menos por ahora.

    Considerando lo anterior, en este momento no podemos hablar de una agenda pendiente; lo que está ocurriendo es el impulso de una agenda diferente, egoísta, marcada por el autoritarismo y la corrupción. Por ello, para diseñar una conveniente –fundada en el respeto de los derechos humanos de nuestras mayorías populares– debemos retomar las enseñanzas de monseñor Romero junto a las de los dos últimos papas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, lo incumplido o lo mal cumplido de los acuerdos de paz y lo  que todavía podemos rescatar de nuestra Constitución. También hay que aprender de nuestras historias de lucha a lo largo de un tortuoso camino.

    Si no, todo se terminará yendo definitivamente por el drenaje instalado en medio de la codicia voraz, la prepotencia insolente y la impunidad descarada; drenaje igual de malo que el del estadio construido por el dictador del siglo pasado, general Maximiliano Hernández Martínez, y ahora convertido en uno de los íconos de harina del “bukelato”.

  • Raúl Castro, de general a reo

    Raúl Castro, de general a reo

    Confieso que pocas situaciones me complacerían más que ver a Raúl Castro vestido con el uniforme color naranja de los prisioneros comunes de Estados Unidos y cumpliendo, la sanción que le fuera impuesta en una cárcel de mayor rigor, aunque dudo, que una cárcel estadounidense de esas características sea más severa que las prisiones castristas menos malévolas.

    Durante estos sesenta y siete años no han faltado cubanólogos que afirmen enfáticamente que el verdugo menor de los Castro era el más organizado, familiar y hasta condescendiente en comparación con su hermano, el mayor criminal de la historia de Cuba, por suerte, ya desaparecido, y aunque no tengo elementos para refutar la mayoría de los calificativos que le endilgan, sí puedo asegurar que de tolerante no tiene ni pizcas porque recuerdo con diáfana claridad que una de las primeras fotos de este sujeto publicada en los primeros días de enero de 1959, lo muestra ahorcando a un campesino en plena Sierra Maestra en los días de la insurrección.

    Después ordenó cientos de fusilamientos, incluida la masacre de la Loma de San Juan, Santiago de Cuba, a once días del triunfo insurreccional, en la que resultaron fusilados 71 hombres en una sola noche de forma expedita. Hasta bulldozers usaron al mejor estilo hitleriano.

    Raúl fue sin dudas el más fiel servidor de Fidel. Cierto, que no han faltado historias de desavenencia entre ambos autócratas, pero, aún habiendo sido ciertas, los intereses comunes de la pareja primaron para la mayor desgracia de los cubanos.

    Raúl Castro, el asesino en serie Ernesto “Che” Guevara y el “Carnicero de Artemisas”, Ramiro Valdés, escogieron desde los primeros días de la victoria revolucionaria asumir el rol de ser los más intransigentes en la defensa del proceso que comandaba Fidel Castro. Esta sangrienta triada, encabezada por el delincuente de Raul, fueron los jerarcas que acatando las órdenes del máximo líder dirigieron la destrucción espiritual y material de un país, que, con todos sus defectos, estaba a la vanguardia de muchos de los rubros mas importantes del desarrollo de America Latina.

    Confieso que no tengo la más remota idea de cómo puede desarrollarse el proceso contra el hombre que dio la orden para derribar dos aviones desarmados que volaban en aguas internacionales con el único objetivo de salvar vidas en peligro, el exministro de Defensa de Cuba dijo, “Yo decía bueno, túmbenlo en el mar cuando se aparezcan y no consulten”, una expresión muy similar a la de Guevara que recomendaba a sus esbirros, “Mátalo, después preguntas” u otra más institucional del asesino en serie: “Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria», de Ramiro Valdés, no hay expresiones, solo asesinatos.

    Desgraciadamente los crímenes más numerosos y horrendos del totalitarismo castrista han sido contra el pueblo cubano de intramuros, pero esos, deben ser juzgados por sus propios conciudadanos cuando la situación política del país cambie, de momento tenemos que recibir con satisfacción que el actual gobierno de Estados Unidos decida actuar judicialmente contra un asesino confeso como Raúl Castro, tal y como hizo contra el narcotraficante Nicolás Maduro, crimen que también le pueden imputar al segundo al mando en la destrucción de Cuba.

    Raúl Castro, según un artículo del Miami Herald, se reunió con narcotraficantes colombianos en 1980 y les autorizó a usar puertos cubanos en su trasiego de drogas a Estados Unidos a cambio de que facilitaran armas y municiones a las guerrillas del M-19. Años más tarde se reunió con uno de los hombres de Manuel Antonio Noriega para mediar en una disputa que el general panameño sostenía con narcotraficantes colombianos.

    Manuel de Beunza, quien fuera mayor de los servicios de inteligencia del régimen castrista, testificó en una audiencia del Senado en Washington, que Raúl ordenó sustituir a Generoso Escudero como jefe de la unidad naval de Cienfuegos, porque se negó a colaborar en el desplazamiento de lanchas rápidas que transportaban cocaína hasta la costa sur de Cuba, aun más, John Jairo «Popeye» Velásquez, muy próximo a Pablo Escobar Gaviria, manifestó que el general prófugo sostenía una estrecha relación con el cartel de la cocaína de Medellín y que protegió los embarques de droga que pasaban por Cuba rumbo a la costa sur de la Florida.

    Raúl Castro, tiene muchos crímenes por los que puede ser juzgado por Estados Unidos.