Categoría: Opinión

  • Rema tu propia canoa

    Rema tu propia canoa

    Desde que Robert Baden Powell fundó la Asociación Scout, millones de niños aprendieron a remar su propia canoa. Lo cual significa entregar a un ciudadano integral. Ser scout es una gran aventura, el que ha vivido el escultismo jamás olvidará tantas experiencias y enseñanzas.

    No quiero comparar un niño o un joven que nunca fue scout con uno que remó su propia canoa, lo que puedo decir es que un scout aprende muchas cosas de la vida, de la naturaleza y de Dios.

    Cuando los padres de familia llevan a sus hijos a las reuniones, depositan la confianza en los dirigentes. Los niños aprenden a saludar, a ser educados, a trabajar en equipo. Aprenden a armar una tienda de campaña, a cocinar, a ser independientes; en resumen, aprenden liderazgo.

    Los lobatos escuchan historias de los scouts, las noches en los campamentos se hacen cortas; ya que, esos momentos son inolvidables. Escalar una montaña con el espíritu del escultismo es más fácil para los miembros scouts.

    Cada miembro es como una piedra sin pulir, poco a poco va aprendiendo esa filosofía que es única a nivel mundial. Claro, se le pone a prueba, las primeras semanas es para adaptarse, es para que aprendan a tomar los remos y luego los retos.

    Un niño explorador aprende a amar la naturaleza, cada dirigente lo lleva a campamentos en donde lo deja que experimente con la flora y fauna. En cada campamento que asiste aprende muchas cosas; sin embargo, lo más importante es que hace amistades. Los niños van aprendiendo de personajes míticos como: Aquela, Kaa, Baloo, etc.

    Cada insignia representa que superó un obstáculo, cada “Siempre listo” representa orden, disciplina, respeto y lealtad. El que aprendió escultismo lleva marcado en su mente y corazón, no solo una huella, sino una bastedad de experiencias con aprendizaje no formal. En esos años de aprendizaje se ha logrado aprender en las diferentes ramas: Lobatos, Scouts, Caminantes y Roberts.

    Lo mejor que le puede pasar a un scout es acampar en las montañas, en una playa, acostarse en la grama o en la arena y ver las estrellas. Todos entregan un pedazo de corazón cuando prestan servicio a la comunidad. Las tertulias interminables con sus compañeros los llevará hasta su último aliento. ¡Vamos!, remen su propia canoa y dejen un mundo mejor.

    Cada scout debe de invitar a otros niños y jóvenes para que pertenezcan a una de las mejores asociaciones, sin duda alguna. Si abre su mente y corazón podrá desarrollar muchos y diferentes valores como: empatía, buena convivencia, urbanidad, civismo, amor a Dios, a la naturaleza y a la familia.

    Esta carta se la dedico a mi hija Alejandra Valeria López Villatoro quien el 5 de octubre tuvo la despedida como Scout del grupo 7 Ricaldone; ya que, culminó su etapa de escultismo a sus 22 años. Como padres nos sentimos satisfechos de haberla llevado desde sus 5 años al grupo. Ahora sabemos que fue la mejor decisión. Mis tres hijas llevan el sello del escultismo y exhorto a los padres de familia que inscriban a sus hijos en la sede más cercana. Y, nunca nos olvidemos de la canción de la despedida en donde se forma un círculo y todos se toman de las manos entrelazadas: “No es más que un hasta luego, no es más que un breve adiós, muy pronto junto al fuego nos reunirá el Señor”. Esa tarde lluviosa reunidos en la sede de la Asociación Scout, las lágrimas le resbalaron en el rostro de Valeria.

    Agradezco a Amilcar, Wendy, Jaime, Yesenia y Edu por haber recibido a mis hijas en la manada Olimpo; a Emma por su paso a caminantes y a Evelyn, Omar por su cariño y su carisma demostrado. Gracias Walter por el apoyo. A la consejera de Clan Abigail. Que el dogma y espíritu scout prevalezca para siempre. “Traten de dejar este mundo en mejores condiciones de cómo lo encontraron”. Baden Powell.

    * Fidel López Eguizábal es docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Cuando el río suena

    Cuando el río suena

    La emergencia de protestas sociales en diferentes puntos del planeta es ahora posible aprehenderlas casi al instante mismo que ocurren. Y eso permite analizar, comparar, contrastar, establecer y pergeñar hipótesis.

    Pues, bien, lo que ahora está aconteciendo y que se está difundiendo con una viñeta que no hace justicia a lo que significa y contiene, es decir, la ‘Generación Z’, tiene las características de una respuesta generacional de época, sí, pero también es indicativo de nuevas respuestas a los vacíos de los instrumentos políticos tradicionales.

    El capitalismo abarca todo el orbe, sus sacudidas, sus giros, sus contorsiones afectan procesos internos, desanudan parálisis sociales que han estado ‘dormidas’, enmohecen proyectos políticos que se presentaron en su momento como prometedores y hasta esperanzadores.

    A su vez, los capitalismos locales, acres o edulcorados apenas, también hacen lo suyo: troquelan, expolian, transgreden y juntan sus aguas con los grilletes internacionales. Basta ver las economías renqueantes del subdesarrollo, para caer en la cuenta que el endeudamiento externo es un denominador común que explica muchos procederes.

    En los países donde están teniendo lugar estos hechos disruptivos y donde los más jóvenes llevan la batuta, las condiciones de reproducción material y el clima de libertades se encuentran cuarteados.

    Nepal, de pronto, a América Latina le ha estallado en la cara, pero aquello viene de lejos. Y el hecho de que la gestión política de un Partido Comunista (el de Nepal) sea la cuestionada y, de algún modo, derribada, introduce una nota distintiva al asunto. La presencia activa de los intereses chinos, indios y estadounidenses en todo el entramado económico y político es cuestión que debe observarse con mucho cuidado. Para no hacer generalizaciones abusivas y también para no escamotear detalles ilustrativos.

    En Perú, después de la ‘caída’ (a finales de diciembre de 2022) del gobierno de Pedro Castillo (que había ganado las elecciones en buena lid), las protestas no han cesado. Sin embargo, ahora, pareciera que el filón juvenil ha adquirido un protagonismo decisivo, en un país donde el descrédito político de la presidenta Boluarte ronda el 90%. La ‘muchachada’ peruana (secundaria y universitaria)está construyendo una agenda político-social que las tradicionales formaciones partidarias son incapaces de hacer. Este vacío es el que están llenando los contingentes juveniles sin rigideces organizativas. Y su canasta de argumentos es variada: crítica al sistema de pensiones, rechazo a la incapacidad gubernamental para enfrentar el crimen organizado, repudio a la galopante y descarada corrupción. Y aunque no son ‘movimientos’ con pretensiones electorales, se verán enfrentados a tomar postura enla próxima elección presidencial que está programada para el 12 de abril de 2026. Y esto último quizá no se traduzca en respaldo o rechazo a las candidaturas ‘tradicionales’, sino, y esa podría ser la novedad, en una suerte de contraloría social a los poderes establecidos.

    No es necesario profetizar nada, pero debería haber claridad de que en países donde persiste el endeudamiento externo galopante, la baja inversión, la deprimente productividad, la depredación ambiental, un tejido social frágil … es casi imposible evitar, que tarde o temprano, se produzcan estas disrupciones sociales.

    Las incomprensibles acciones persecutorias para millones de inmigrantes por parte del gobierno de Trump están haciendo mucho daño a familias y a segmentos de la actividad económica norteamericana receptores de la fuerza laboral migrante. Pero están también contribuyendo a gestar expresiones de protesta social que no estaban antes en la escena norteamericana. Y donde la juventud también está siendo parte activa.

    Este gobierno republicano Trump-segundo período está impregnado de un conservadurismo revulsivo que puede ‘incendiar’ sectores de los Estados Unidos y hasta romper la institucionalidad política de la potencia militar más importante del mundo. Lo que ya de por sí es muy peligroso para todos.

    El tema de los movimientos sociales es un asunto que no siempre es comprendido, ¡a tiempo!, por los distintos ámbitos de poder, y por eso con frecuencia son sorprendidos cuando ya están a las puertas. Y no hay reglas pétreas en la gestación de los movimientos sociales. Un estallido social puede ser su alumbramiento. Una pausada maduración de tentativas, también. Una coyuntura económica adversa inesperada, igual. Una crisis política mal manejada, lo mismo.

    Ahora se dice, quizá para insuflar ánimos porque las cifras económicas no los proporcionan, que Centroamérica es la cuarta economía latinoamericana. Y se oye bien, el problema es que cuando se ve la situación desarticulada de sus siete parcelas (hay que incluir a Belice) aquella ‘fantasía económica’ se desvanece. De ahí que lo que está sucediendo en otras latitudes desde Centroamérica debe apreciarse y estudiarse con atención, porque Nepal (147 182 kilómetros cuadrados; es decir, más o menos como Nicaragua) no es Centroamérica, algunos de sus problemas se parecen. Perú (1 285 216 kilómetros cuadrados; o sea, dos veces Centroamérica) no es Centroamérica, pero su descomposición política no es ajena a la historia centroamericana.

    Así las cosas, cuando el río suena… piedras trae.

    * Jaime Barba. REGIÓN Centro de Investigaciones

  • No hay vuelta de hoja

    No hay vuelta de hoja

    Pasaban las siete y media de la noche del miércoles 4 de octubre de 1995. Había finalizado la mesa redonda sobre la Inspectoría General de la Policía Nacional Civil, organizada por el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (IDHUCA). Entre sus ponentes estaba un colega que me acompañó del auditorio Ignacio Ellacuría –sede del evento– a mi oficina, siempre dentro del recinto académico. Era hora de finalizar las labores. Mientras él fue al baño, yo recogí mis cosas. Al retirarnos, dos jóvenes desconocidos con el rostro descubierto nos encañonaron; el que parecía ser el “jefe” preguntó quién era Benjamín Cuéllar. Inmediatamente respondí que yo. Mi compañero les dijo que les entregaríamos todo, que guardaran las armas. Por respuesta solo obtuvimos una orden: “¡Caminen!”. Obviamente, obedecimos.

    Conocían las instalaciones, pues al llegar a mí despacho nos indicaron que entráramos y nos sentáramos. Nos amordazaron y con las cintas de nuestros zapatos nos amarraron, a cada cual, los dedos pulgares tras la espalda; nos dejaron, como dicen, haciéndole “bendito al culo” y nos advirtieron que no hiciéramos ningún ruido o movimiento. Innecesario mandato, pues estábamos enteramente a su merced. Y con el cañón de una pistola en la cabeza, para nada se me ocurrió rezongar y mucho menos enfrentarlos. Más que una valentonada o una acción desesperada, hubiera sido una total pendejada.

    Rápidamente revisaron mi oficina y el escritorio, adonde tenía un arma; también unos dólares para costear el parto de mi segunda hija, programado para el cercano diciembre. Cortaron el cable del único teléfono directo institucional y desconectaron la computadora. El “jefe” preguntó por qué no nos “gustaba” el derechista partido gobernante; al no responderle, dijo sonriendo: “A los dos, verdad”. Durante aproximadamente treinta minutos, los potenciales sicarios actuaron con absoluta tranquilidad amenazándonos para que mantuviéramos agachada la cabeza mientras conversaban en voz baja y retiraban mi “PC” con los disquetes que encontraron. Mis ahorros y la pistola, que seguramente vieron, les valieron. Afuera los esperaban tres secuaces con un “pick up” en el cual, supongo, haríamos nuestro “último trayecto”. Para acabar de joder, desde mi estado de indefensión veía la residencia adonde masacraron a dos mujeres y seis jesuitas unos años atrás.

    En pleno desbarajuste llegó mi esposa, quien había laborado en el IDHUCA y conocía a su personal. La puerta de entrada estaba entreabierta. Olió el peligro, no avanzó y desde ahí me llamó. El “jefe”, un extraño también para ella, le dijo que no estaba; que no regresaría. Como además la dejé plantada, captó que algo malo ocurría. Se retiró, buscó ayuda y se armó el relajo. Luego, un abogado de nuestro equipo llegó; a él sí lo pescaron. Iban por uno y tenían tres. A esas alturas, descubrieron que sus cómplices ya no estaban; huyeron al complicarse el atentado. Por ello, alrededor de las ocho horas con veinte minutos, ambos esbirros se retiraron a pie. Abortaron la “misión”, ni modo, llevándose al menos una computadora portátil. Así nos salvamos.

    El mentado “jefe” fue detenido dentro del campus por uno de nuestros jóvenes compañeros de trabajo de una forma casi inverosímil que, algún día, espero compartir con más detalle junto a otros episodios vividos tras un recorrido –dilatado y permanente–tratando de aportar algo a la defensa y la promoción de los derechos humanos; ello, siempre desde la reivindicación de la verdad y la justicia para las víctimas.

    Pero más allá del aniversario del suceso narrado, tengo claro que no se trata de hablar de mis “aventuras” por la vida. Es necesario, más bien, reflexionar sobre la actualidad y el porvenir colectivo considerando de dónde venimos. A punto de iniciar la séptima década de mi trajinar por este mundo, tengo plena conciencia de ser una de las tantas personas en este terruño cuya existencia inició en medio de una dictadura y que –sin embargo– nos resistimos a finalizarla en otra. Mucho le costó a nuestro pueblo derrotar la inmediata anterior, que duró medio siglo, para que ahora por omisión permitamos que se entronice otra.

    En el trance nacional actual, no me toca responder la interrogante formulada por Lenin. Pero hay que pensar qué hacer. El desafío para quienes se profesan “romeristas”, pienso, es poder construir desde el verbo un poder sustantivo capaz de frenar el rumbo del país hacia un recurrente destino nefasto y difícil de revertir, tras tanto riesgo y sacrificio.  No hay vuelta de hoja, pues. “La misión de la Iglesia –predicó nuestro santo el 11 de diciembre de 1977– es hacer que la historia de su pueblo sea historia de salvación”.

  • Un mundo sin calor de hogar es como un cuerpo sin alma

    Un mundo sin calor de hogar es como un cuerpo sin alma

    Detesto este entorno que globalmente se funde y se confunde, que no respeta su propio latido natural y se encierra en sí mismo, que tampoco comparte nada y que todo lo aglutina para sí. Sean pueblos o ciudades, la pertenencia ha de ser inclusiva y el vocablo a utilizar, un abecedario de cariño entre sus moradores. Juntos es como nos rehacemos, ofreciendo lumbre de parentela y esperanza. Repruebo totalmente la compraventa absurda de sueños, el interés mundano, que lo único que genera es inestabilidad y absurdas contiendas. Las diversas poblaciones, han de generar espacios de concordia, sostenibles y cohesionadas; no es suficiente con dar ayuda de emergencia, se trata de ofrecer abrazos resolutorios que beneficien tanto a quienes llegan como a las comunidades que los reciben.

    El objetivo es sentirse genealogía para estar próximos con el prójimo y, bajo esta cercanía, es como se planifican espacios integradores, garantizando moradas dignas y servicios esenciales para no alimentar más barrios marginales, respetando la identidad de cada cual y la solidaridad global. Lo que no es de recibo, es la pasividad a la hora de abordar las múltiples crisis que nos afectan, incluidos el clima y los conflictos, que contribuyen a la desigualdad. Esto me hace pensar en tantas gentes migrantes, que en vez de hallar ese cobijo acogedor, más bien se tropiezan con infinidad de aprietos y desavenencias que se alzan como un lobo contra ellos. Ojalá aprendamos a querernos, eliminando de nosotros aquello que nos lo impide.

    Un hábitat con entrañas, siempre tiene algún rincón donde uno es esperado. Por desgracia, la inhumanidad del momento es tan fuerte que hay grupos que se mueven sin nervio, con un latir empedrado de difícil curación, sino aprendemos a reprendernos. La desesperanza e inseguridad, el rápido cambio social y los riesgos de violencia, unido a los problemas que afecten a la salud física, factores y experiencias personales, la interacción social, valores culturales y experiencias hogareñas, también las escolares y laborales, son algunos de los muchos componentes que afectan a la salud mental. Por ello, será saludable iniciar la transformación de los ánimos, las mentes y las estructuras hacia un nuevo modelo de desarrollo que prepare un mañana más sistémico e integral para todos.

    Desde luego, a mi juicio es crucial avivar la corresponsabilidad y el protagonismo de las estirpes en todos los espacios, promoviendo su valiosa contribución a la comunidad, con su aporte de cátedras vivientes y usanzas para el bien colectivo. Nunca olvidemos que la persona feliz, es aquella que sea lo que sea, encuentra paz en su nido. Vivir, no meramente requiere desvivirse por vivir, también pide descanso y hospitalidad. Por tanto, en este confuso medio en el que nos movemos, ya sea con los demás o incluso con la naturaleza, se necesita rehacerse uno como huésped y caminante, tanto para acoger a los demás como para recogerse y dejarse amparar. Ciertamente, tenemos mucho que recibir y no sólo que dar, lo importante es estar en guardia con la vida y dejarnos sorprender por ella.

    Nuestro horizonte humanístico es vinculante al ambiente natural, raíz de la visión contemplativa y tronco común de fortaleza, ante un porvenir incierto, que requiere de individuos con corazón y sin coraza, para transfigurar los lugares en motores de oportunidad. Sea como fuere, precisamos salir de este orbe tentador a más no poder, que únicamente sabe navegar por la superficie y no mar adentro, vivir corriendo sin saber para qué, convirtiéndonos en consumistas insaciables y esclavizados por los engranajes del poder de un mercado sin escrúpulos, al cual no le interesa el sentido de nuestra existencia, sino el dominio y la dominación. Sin duda, florecemos con el calor de hogar; allí nos advertimos, hallándonos y aprendiendo a cautivarnos, para considerarnos del universo su óptimo verso.

  • “Futbolistas profesionales” y deudas salariales

    “Futbolistas profesionales” y deudas salariales

    Trabajar y recibir una remuneración es un derecho sagrado constitucional que todos los ciudadanos tenemos. Quien trabaja de manera honrada tiene derecho a recibir un salario o una remuneración. En el plano ideal todo trabajador debe tener firmado un contrato para desempeñar sus labores y ser protegido por el Estado y su tejido legal.

    Ser “futbolista profesional” es un trabajo que conlleva un servicio y una remuneración. El futbolista juega representando a un equipo y por ello recibe un salario establecido en un contrato que es avalado en un marco jurídico que pasa por la Federación de Fútbol y que de ninguna manera está fuera del estamento y control jurídico nacional.

    El futbolista se prepara de la mejor forma (entrena a conciencia) y adopta un estilo de vida adecuado para mantener su desempeño como profesional (mantiene en buen estado su organismo y su salud mental). En su labor el futbolista persigue objetivos y busca rendir de tal manera que genera espectáculo y buenas sensaciones a quienes observan su desempeño (aficionados).

    La labor del futbolista es jugar de la mejor manera en la posición que el director técnico considere, para ello debe estar listo y preparado a conciencia. En su desempeño el futbolista y su equipo deben procurar obtener una victoria frente al equipo rival, pero en la lógica del juego el resultado puede ser perder, empatar o ganar.

    En El Salvador alrededor de 250 hombres se desempeñan como futbolistas profesionales en los 12 equipos de la primera división. Todos han firmado contrato y cada uno por un salario mensual que varía de acuerdo a su trayectoria y al equipo en el que trabajan. Al no haber tope salarial ni salario mínimo para los futbolistas, cada jugador es libre de negociar su salario.

    Un futbolista de un equipo de oriente me mostró su contrato anual, donde se estipula que su salario mensual es de $1,000, sin derecho a aguinaldo o bono intermedio. A este muchacho no le han pagado desde hace un mes y medio, bajo la excusa que no hay suficientes fondos en las arcas del equipo. Algunos de sus compañeros ganan menos que él y otros ganan más.

    En su contrato, ni en ninguno de los tres que leí, de diferentes equipos, está estipulado que la directiva puede dejar de pagar, reducir un porcentaje o poner a medio sueldo a los jugadores, dependiendo de los resultados. Ganar, perder o empatar es parte de su trabajo y por perder y empatar nadie puede ser sancionado trastocándole su salario mensual.

    Una directiva puede perfectamente despedir, mediante un debido proceso, a jugadores que no demuestran capacidad o violan lo estipulado en un contrato.  Hay futbolistas que se emborrachan, que consumen drogas, que trasnochan, que sin justificación no asisten a sus entrenos, que simulan lesiones, que pierden su estado físico, que irresponsablemente juegan en equipos de barriada o cantonales, que a propósito no rinden o cometen errores descarados, que con su conducta cotidiana dañan la imagen del equipo y que son expertos en intrigas. Pues a ellos se les debe seguir expedientes disciplinarios en busca de rescindir sus contratos.

    Esta semana, el presidente del Club Deportivo Fuerte San Francisco, Paul Guzmán, señaló que tras la derrota de su equipo ante el C. D. Cacahuatique, ha decido dejar de pagar a sus jugadores hasta que ganen. Al equipo de Morazán le faltan ocho juegos para terminar  este torneo regular y existe la posibilidad que en ninguno obtengan victoria, es decir ¿no les volverán a pagar?

    Guzmán culpa directamente a los jugadores por los malos resultados, al asegurar que algunos de ellos trasnochan en las redes sociales y no dan lo mejor de sí en cada juego. Según él, su equipo cuenta con futbolistas que por nombre son superiores a los de otros clubes que están en mejores posiciones. Guzmán sostiene que el futbol salvadoreño no mejora por la forma en que están “redactados los contratos” y es de la idea que jugador que no rinda se le pague y que se vaya (despida) del equipo sin recibir indemnización.

    En lo personal creo que una de las causales por las que el futbol salvadoreño no mejora es por la mentalidad de muchos de sus dirigentes incapaces de entender que es un proceso futbolístico y que actúan con insensatez, culpando por los fracasos a sus futbolistas, que en efecto son culpables por la falta de formación en todo sentido.

    Se da el lujo, el señor Guzmán, de decir que el dinero para pagar lo tienen, pero que los jugadores no se merecen el pago a tiempo por no ganar sus partidos. La Federación de Fútbol, pero sobretodo el Ministerio de Trabajo y Previsión Social debe intervenir cuanto antes y obligar a la directiva del Fuerte San Francisco a cancelar los salarios y de una vez verificar si pagan renta y cotizan en el ISSS y las AFP por sus trabajadores (futbolistas, cuerpo técnico y administrativos).

    El Ministerio de Trabajo debe aprovechar la coyuntura y verificar el cumplimiento de los contratos en los doce equipos de la Primera División, para evitar los atrasos salariales y las descaradas injusticias como la anunciada por el señor Guzmán, a quien nadie obligó a ser directivo, pero tiene la obligación de cumplir con honor el cargo que desempeña al igual que sus otros compañeros directivos.

    Escuché decir a algunos periodistas deportivos que es un caso menor porque al final los directivos siempre pagaran para poder inscribir a sus equipos en el próximo campeonato, incluso periodistas de la zona oriental que elogian la medida del señor Guzmán, sabiendo que al finalizar un campeonato los equipos pagan una nimiedad a los futbolistas para finiquitar sus contratos.

    Yo siempre he insistido que doce equipos en la primera división son demasiados, basta con diez, aunque idealmente ocho serían suficientes, para que el campeonato tenga mejor competencia, que las aficiones tengan más identidad y presencien mejores espectáculos, que los futbolistas tengan mejor nivel, que los patrocinios generen mejores ingresos y que los directivos tengan más conciencia y no jueguen con los salarios de sus empleados.

    Trabajar es un derecho al igual que recibir un salario justo el cual debe estar acordado en un contrato que solo puede ser roto con base a los estipulado en el mismo contrato. Perder, empatar o ganar es parte del juego en el futbol, no de un contrato que cualquiera puede cambiar de manera caprichosa.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista

  • Gaza ante una nueva esperanza el plan de paz de 20 puntos propuesto por el presidente Trump

    Gaza ante una nueva esperanza el plan de paz de 20 puntos propuesto por el presidente Trump

    En medio de una de las crisis más dolorosas del siglo XXI, marcada por el sufrimiento de miles de familias en Gaza y la persistente tensión en Medio Oriente, el presidente Donald Trump ha presentado un plan de paz de 20 puntos que busca poner fin al conflicto, liberar rehenes, reconstruir Gaza y abrir caminos hacia una convivencia pacífica.

    El documento, respaldado por líderes internacionales y revisado por expertos en seguridad y desarrollo, ha sido recibido con reacciones mixtas, pero también con señales de esperanza.

    Un llamado a la reconciliación 

    El plan propone, entre sus puntos más destacados, la desradicalización de Gaza, la reconstrucción de su infraestructura, la liberación de rehenes y prisioneros, y la creación de un gobierno provisional apolítico supervisado por organismos internacionales.

    También contempla una fuerza de estabilización para entrenar a la policía palestina, la entrada inmediata de ayuda humanitaria y la posibilidad de un Estado palestino en el futuro, condicionado al cumplimiento de ciertos requisitos.

    Este enfoque busca no solo detener la violencia, sino también sembrar las bases para una paz duradera. En palabras del documento, se trata de “una oportunidad para que Gaza florezca como tierra de vida, no de muerte”.

    Reacciones cautelosas, pero esperanzadoras

    Países como Egipto, Arabia Saudí y Qatar han expresado apoyo cauteloso, reconociendo el valor de una propuesta que intenta equilibrar seguridad, justicia y desarrollo.

    Por otro lado, Hamás ha mostrado reservas, especialmente en lo que respecta al papel de la Autoridad Palestina y la supervisión internacional.

    En Israel, sectores del gobierno han reaccionado con prudencia, mientras que algunos aliados del presidente Netanyahu han cuestionado la posibilidad de un Estado palestino. Sin embargo, la liberación de rehenes y el fin de la ocupación militar son puntos que podrían abrir espacio para el diálogo.

    Una visión cristiana de paz

    En tiempos de guerra, el llamado a la paz no es solo político, sino profundamente espiritual. “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9).

    Este versículo resuena con fuerza en el corazón de quienes anhelan que Gaza deje de ser símbolo de destrucción y se convierta en tierra de reconciliación.

    El plan, aunque imperfecto y sujeto a negociaciones, representa una oportunidad para que las naciones actúen con misericordia, sabiduría y fe.

    La reconstrucción de hospitales, escuelas y hogares no es solo una tarea técnica, sino un acto de compasión hacia quienes han perdido todo.

    El camino por recorrer

    La implementación del plan dependerá de la voluntad de las partes involucradas, del respaldo internacional y de la capacidad de los líderes para anteponer el bien común a los intereses particulares.

    La historia ha demostrado que la paz en Medio Oriente no se logra con imposiciones, sino con acuerdos sostenidos por el respeto mutuo y la esperanza compartida.

    Hoy, más que nunca, se necesita oración, diálogo y compromiso. Que este plan sea, al menos, un punto de partida hacia una nueva etapa. Que Gaza vuelva a respirar. Que las familias puedan reconstruir sus vidas. Y que la justicia y la paz se besen, como dice el Salmo 85:10: “La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron”.

    *Alfredo Caballero Pineda es escritor y consultor. alfredocaballero.consultor@gmail.com

  • El escudo contra el Crimen Organizado: La relevancia de la nueva Ley Especial contra el lavado de dinero

    El escudo contra el Crimen Organizado: La relevancia de la nueva Ley Especial contra el lavado de dinero

    El viernes pasado en el marco del dictamen favorable de la «Ley especial para la prevención, control y sanción del lavado de activos, financiamiento al terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción masiva», por parte de la Comisión de Seguridad Nacional y Justicia de la Asamblea Legislativa, marca un paso fundamental y urgente en la estrategia de seguridad del país. Esta no es una simple actualización de una ley que se había quedado desfasada y sin aplicación para el 2025 y años subsiguientes; es la construcción de un muro legal moderno contra las estructuras financieras que alimentan el crimen organizado y la amenaza global.

    Desde una perspectiva criminológica, el delito de mayor impacto social no es el homicidio o el robo, sino aquello que los sostiene: la capacidad financiera. El crimen organizado es, ante todo, un negocio. El narcotráfico, la trata de personas, la corrupción y el tráfico ilegal de armas y personas dependen de mecanismos sofisticados para blanquear sus ganancias ilícitas y reinsertarlas en la economía formal. Sin la capacidad de lavar su dinero, estas estructuras se asfixian y colapsan, no hay negocio.

    La relevancia de esta nueva ley radica en dos pilares. Primero, la actualización a estándares internacionales. Los marcos legales previos se volvieron obsoletos ante la vertiginosa evolución tecnológica, especialmente con la aparición de criptomonedas y otros activos digitales que ofrecen nuevas vías para el anonimato y la transferencia transfronteriza de fondos. Una ley moderna garantiza que nuestro sistema financiero, fiscalía, policía y judicial puedan rastrear, congelar y decomisar estos activos, cerrando las «autopistas» digitales del dinero sucio según las herramientas que la misma ley proporcione.

    Segundo, y quizás lo más crucial, es la inclusión explícita y robusta de la proliferación de armas de destrucción masiva (PADM). Este componente eleva el riesgo de inacción de una amenaza nacional a un imperativo de seguridad global. Al tipificar y sancionar el financiamiento a la PADM, el país refuerza su compromiso con la estabilidad internacional y minimiza el riesgo de ser utilizado como plataforma para actividades de alta peligrosidad. Es una medida preventiva que trasciende el ámbito penal doméstico.

    Serán sujetos obligados de la nueva ley antilavado en El Salvador:

    1. Instituciones financieras: Bancos comerciales o estatales constituidos en El Salvador o con oficinas en el extranjero y sus subsidiarias. Bancos de Inversión. Las sociedades que integran los conglomerados financieros. Las instituciones administradoras de fondos de ahorro provisional. Las asociaciones de seguros, nacionales e internacionales. Las bolsas de valores, corredoras de bolsa. Bancos y sociedades de ahorro y créditoCooperativas y sociedades de ahorro y crédito y bancos cooperativos. Sociedades operadoras de sistemas de pago y liquidación de valores. El Fondo Social para la Vivienda y Fonavipo. Casas de cambio de monedas extranjeras. Personas jurídicas que operan envíos o recepción de dinero. Sociedades proveedoras de dinero electrónico. Las titularizadoras. Las gestoras de Fondos de Inversión.

    2. Sociedades de ahorro y crédito y cajas de crédito y las reguladas en el Código de Comercio.

    3. Personas naturales o jurídicas que se dedique a otorgar préstamos dentro o fuera del país.

    4. Casinos.

    5. Personas o empresas que se dediquen a bienes raíces.

    6. Comerciantes de metales y piedras preciosas.

    7. Abogados, notarios, contadores y auditores que realicen para sus clientes: Compra y venta de bienes inmobiliarios. Administración del dinero, valores u otros. Administración de las cuentas bancarias. Coordinación para la contribución y creación de empresas. Compra y venta de entidades comerciales.

    8. Personas naturales o jurídicas que se dediquen al transporte de dinero.

    9. Proveedores de servicios de activos digitales.

    10. Partidos políticos.

    Sin embargo, el éxito de la ley no reside únicamente en su texto. Dependerá críticamente de la capacitación y la coordinación. Necesitamos que las Unidades de Investigación Financiera (UIF) FGR, los fiscales especiales, los jueces, policías de investigación y, fundamentalmente, el sector privado (bancos, notarios, inmobiliarias, auditores y contadores) estén perfectamente alineados y equipados para identificar los patrones de comportamiento sospechoso. La ley debe ser acompañada de inversión en tecnología con efecto forense y sistemas de alerta temprana.

    En conclusión, el dictamen favorable de esta ley, fechada en este trascendental viernes 3 de octubre de 2025, representa un salto cualitativo. Es un reconocimiento de que la lucha contra el crimen moderno se libra y se gana también con una ley moderna deteniendo el flujo de capital mucho antes de que se manifieste en violencia en las calles. Es el escudo necesario para proteger la integridad de nuestra economía y la seguridad de nuestra sociedad. Felicitaciones al señor fiscal general de la República, a su equipo de trabajo y asesores, así como el apoyo de la PNC.

    *Por Ricardo Sosa, Doctor y máster en Criminología

    @jricardososa

  • Los mercenarios del castrismo

    Los mercenarios del castrismo

    De nuevo leemos y escuchamos que jóvenes cubanos mueren en tierras extranjeras por responsabilidad del régimen totalitario castrista impuesto hace más de 66 años por los hermanos Fidel y Raúl Castro, principales artífices de la destrucción de la nación, no solo de la República.

    Mercenarios cubanos operan en Ucrania a favor de Rusia y del coronel de la KGB, Vladímir Putin. Según la inteligencia ucraniana, han muerto 39 isleños vistiendo el uniforme ruso, se desconoce la cifra de heridos o desaparecidos, destacando que se supone que otros 20,000 están prestando servicio al Kremlin. Algunos medios señalan que estos jóvenes han sido engañados con falsas promesas de trabajos en la construcción y almacenes, con salarios bien remunerados en base a la miseria que devengaban en Cuba, mientras, que ignoraban que iban a participar en una guerra imperialista.

    Sin embargo, no descarto, conociendo al castrismo, que muchos estén participando voluntariamente como ocurrió en el pasado. La dictadura es muy hábil en venderle a la población sueños que son en realidad horribles pesadillas.

    Fidel y Raúl enviaron a decenas de miles de cubanos a servir en África. Muchas de estas personas fueron presionadas por el régimen, amenazados de diferentes maneras sin alternativas de actuar en base a su conciencia, pero otros, no pocos, fueron voluntariamente. Estaban convencidos de la consigna, “el futuro es del socialismo”, por lo que asumían el riesgo para lograr una cómoda posición en la utopía de mañana.

    Solamente a Angola viajaron en uniforme cerca de medio millón de cubanos y se puede asegurar que muchos, pero muchos, no tuvieron que ser amenazados para servir en el último ejercito imperialista de habla hispana, el de Fidel Castro, porque estaban imbuidos de aquel “internacionalismo proletario” que proclamaba el asesino en serie Ernesto “Che” Guevara, quien introdujo a Cuba en las guerras africanas con el beneplácito de los hermanos todopoderosos.

    El totalitarismo castrista no cesaba de atacar a Estados Unidos por su participación en la guerra de Vietnam, sin embargo, el régimen de la isla envió, proporcionalmente, en base a las respectivas poblaciones, más efectivos a servir en Angola que Washington al país asiático.

    El imperialismo de los hermanos Castro se extendió por todo el continente como tratando de imitar a las colonialista naciones europeas del siglo XIX. Fidel Castro, pretextando la hipócrita solidaridad entre los trabajadores, envió miles de soldados, las cifras se sitúan entre doce mil a diecisiete mil efectivos, incluido aviadores, más de 350 tanques y baterías de artillería a Etiopía, para apoyarle en una guerra territorial.

    Los Castro satisfacían así un pedido de ayuda de otro tirano, el nuevo amo de la antigua Abisinia, el amigo y aliado, también servidor de Moscú, Mengistu Haile Mariam, que estaba en guerra con Somalia por la región de Ogaden, un conflicto bélico poco recordado en la Isla porque como relata el periodista independiente Luis Cino, es una forma de borrar de la historia al general Arnaldo Ochoa, quien sirviera a sus amos con mucha fidelidad durante largos años.

    Es muy cierto que en Cuba hay mucha sangre africana como consecuencia de la esclavitud, pero es posible que ningún otro pueblo latinoamericano haya derramado más sangre en África que el cubano como consecuencia de los conflictos creados por el totalitarismo.

    La voluntad mercenaria de tantos cubanos es parte de la devastación moral causada por la dictadura. La sustitución de valores en la población ha sido escalonada, metódica, pero no menos espantosa, siendo lo peor la pérdida del sentido de nación y la falta de civilismo de una gran parte de la sociedad, por suerte, no faltan reductos de decoro en los que está la simiente de una nación, aunque en el presente están presos o padeciendo un destierro interno, son partes de la imprescindible reserva de la Patria.

    El castrismo, para servir a la política hegemónica de la extinta Unión Soviética vituperó de nuestros valores más trascedentes en un intento de refundación nacional que alteró negativamente la conciencia ciudadana. Atacó la Iglesia, falseó la historia, mientras, forjaba nuevos paradigmas a hechura y semejanza de las propuestas del tirano, toda la gestión del totalitarismo ha motivado una pasión materialista que se caracteriza de servir a quien mejor paga.

    Los cubanos que han servido como mercenarios del castrismo no son siempre víctimas de la dictadura, a veces, han sido victimarios.

    *Pedro Corzo es periodista cubano.  

  • Leer o desaparecer: la crisis silenciosa de la lectura

    Leer o desaparecer: la crisis silenciosa de la lectura

    Sí, Alfonso, tengo varios libros en mi casa, aunque para serle sincero, están acumulando polvo. ¿Y eso, por qué? Le pregunte a mi amigo, quien vive en San Miguel. En realidad, no leo libros, me dijo, sino solamente sus resúmenes que encuentro en el internet. Pero entonces lo que usted lee es la interpretación del autor del libro por otra persona, le contesté, no hay una comunicación directa entre usted y el escritor, lo cual me parece una verdadera lástima.

    A nivel global, las tendencias recientes muestran un declive en la lectura por ocio en muchos países, con un promedio aproximado de 6 libros por persona al año (en un rango plausible de 4 a 8). En Latinoamérica —incluyendo Centroamérica— el promedio anual oscila entre 3 y 5 libros, por lo que un valor razonable para toda la región podría situarse alrededor de 4 libros por persona. En el caso específico de Centroamérica, aunque no existen datos recientes y sólidos que abarquen todos los países, es probable que el promedio se ubique en la parte baja del rango (2 a 4 libros al año), debido a factores como el menor acceso a materiales, las bajas tasas de lectura habitual y otros condicionantes.

    En contraste, países con una tradición lectora más consolidada, como España, registraron en 2023 un promedio de 10.2 libros leídos por persona de 14 años o más. En ese mismo grupo, alrededor del 64–65% declaró leer libros por placer en su tiempo libre.

    En lo personal, me apasiona la lectura: sentir su música y su ritmo, grabar en mi mente lugares, personajes, sentimientos y emociones. Leer es viajar con la imaginación a otras épocas y culturas, en un vuelo de letras que despiertan la mente. Suelo leer cada tarde, a veces acompañado por una copa de vino tinto, añejo y profundo, de sabores y colores nacidos en la Ribera del Duero. Sabor, música y color: qué deliciosa es la lectura.

    ¿Por qué es importante la lectura?

    Los sabios y pensadores coinciden en que la lectura es fundamental para el desarrollo humano. Escritores como Umberto Eco y Pablo Neruda, así como pensadores como Joseph Addison, han resaltado sus múltiples beneficios para el crecimiento personal y la comprensión del mundo. Leer fortalece las conexiones neuronales y mantiene la mente activa, lo que ayuda a prevenir el deterioro cognitivo. En una población que envejece, como la salvadoreña, la lectura debe convertirse en una herramienta esencial para mantener la mente del adulto mayor ejercitada y despierta.

    La lectura también mejora la concentración y la memoria; amplía la capacidad crítica al enfrentarnos con distintas ideas y perspectivas, y potencia el análisis al comparar y reflexionar. Al mismo tiempo, enriquece el vocabulario, mejora la ortografía y refuerza la gramática. Leer bien se traduce en escribir y hablar mejor.

    Pero la lectura no solo impulsa el desarrollo cognitivo, también estimula el desarrollo emocional y la empatía. Al entrar en la mente de otros personajes o culturas, el lector comprende mejor las emociones y perspectivas ajenas.

    A nuestros políticos —con su evidente falta de cultura y su profundo énfasis en el dorianismo del buen vestir y los lujos— les convendría leer un poco más. Es evidente, por su forma de pensar y debatir, por su léxico y su discurso frenético, que su promedio de lectura está por debajo de la media nacional.

    La lectura, amigos políticos, fomenta el pensamiento crítico y democrático, al mismo tiempo que promueve la tolerancia. Es una lástima que el debate político en nuestro país se reduzca con frecuencia a insultos y descalificaciones mutuas. Leamos más, señores, y transformemos el discurso hacia uno constructivo, por el bien de El Salvador.

    “La lectura no solo enseña a pensar, sino a sentir y a ser libre.”

    Recuerdo mi niñez observando a mi héroe con un libro entre las manos. Mi padre, desde muy temprana edad, fomentó en mí el hábito de la lectura. Aún guardo en la memoria las páginas de Veinte mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne, con su enigmático y misantrópico capitán Nemo. Cómo olvidarlo. Mi padre me rodeó del autor francés y sus obras, y a través de ellas viajé a lugares insospechados, llenándome de sus miedos, aventuras y emociones, hasta volverme un adicto a la música de las letras.

    El hogar, la escuela y la comunidad son los espacios donde se cultiva el hábito de leer. Ahora que contamos con un nuevo liderazgo en el Ministerio de Educación, sería importante formular estrategias y planes concretos para fomentar la lectura entre nuestros niños y jóvenes. Es una tarea esencial para el desarrollo intelectual y cultural de nuestro país.

  • Halloween: el disfraz de las maldiciones espirituales

    Halloween: el disfraz de las maldiciones espirituales

    Cada 31 de octubre el mundo entero celebra con entusiasmo una de las fiestas más difundidas de la cultura moderna: Halloween. Las calles se llenan de niños disfrazados, luces naranjas, calabazas talladas y un aire de aparente inocencia. Pero detrás de esa fachada colorida y comercial se oculta una realidad espiritual que pocos se atreven a reconocer: Halloween no es una fiesta inofensiva, sino una estrategia de las tinieblas para activar maldiciones espirituales bajo el disfraz de tradición y cultura. El apóstol Pablo advirtió que Satanás “se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios 11:14)

    Y precisamente en ello radica su astucia: hacer pasar por inocente lo que tiene raíces en la oscuridad. Halloween proviene del antiguo festival celta “Samhain”, dedicado a honrar a los muertos y a celebrar la supuesta conexión entre el mundo espiritual y el terrenal. Con el paso del tiempo, esa conmemoración se mezcló con otras prácticas paganas y fue absorbida por la cultura occidental. Lo que alguna vez fue un ritual de invocación se transformó en una “fiesta infantil”, pero su esencia permanece intacta: abrir puertas espirituales a fuerzas contrarias al Señor Jesucristo.

    La Biblia enseña que las maldiciones no llegan sin causa: “Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa” (Proverbios 26:2). Cuando una persona se asocia con símbolos, prácticas o celebraciones que exaltan la muerte, el miedo o la brujería, se alinea con los valores del reino de las tinieblas. Esa alineación —aunque parezca trivial o cultural— crea un punto de contacto espiritual que otorga legalidad al adversario para operar. Deuteronomio 18:10-12 es contundente al advertir que toda forma de hechicería, adivinación o invocación de muertos es abominación para Dios. No existe versión “inofensiva” del ocultismo.

    El enemigo, sin embargo, ha logrado vestir el mal de cultura, el pecado de diversión y la idolatría de entretenimiento. Así, muchos padres, sin mala intención, permiten que sus hijos participen en esta festividad, creyendo que es un simple juego, cuando en realidad están introduciendo sus hogares en una atmósfera de tinieblas. Las maldiciones operan en distintos planos. Primero, contaminan la mente, porque todo acto simbólico tiene una repercusión espiritual. El que se disfraza de demonio o de muerto no solo adopta una imagen, sino que asume temporalmente una identidad simbólica contraria a la de un hijo de Dios.

    En el ámbito espiritual, esa identificación concede terreno al enemigo, pues lo que el hombre celebra, termina modelando su espíritu. En segundo lugar, las maldiciones pueden arraigarse generacionalmente. Cuando los padres normalizan la oscuridad, sus hijos crecen creyendo que lo macabro es divertido y lo sagrado es aburrido. El Señor advirtió en Éxodo 20:5 que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que le aborrecen. Esa herencia no es solo moral, sino espiritual. Introducir Halloween en el hogar es sembrar semillas de confusión que pueden florecer en formas de temor, depresión o fascinación por lo oculto.

    Finalmente, las maldiciones también se manifiestan a nivel territorial. Cada año, mientras muchos celebran sin discernimiento, en diversas partes del mundo los grupos satánicos realizan rituales de consagración, invocación y sacrificio. Halloween es para ellos una fecha de poder espiritual. Es un tiempo de “reclamación”, donde buscan fortalecer su influencia sobre regiones enteras. No es casualidad que después de estas fechas aumenten los reportes de suicidios, violencia, y perturbaciones espirituales. Donde se celebra la muerte, se debilita la vida; donde se glorifica la oscuridad, la luz se apaga.

    El mundo moderno ha convertido Halloween en un producto cultural. Se le ha despojado de su significado original y se ha revestido de marketing, dulces y películas infantiles. Pero detrás de cada símbolo —la calabaza iluminada, la escoba, el gato negro, la sangre falsa— subsiste una burla hacia realidades espirituales que toman en serio sus invocaciones. El objetivo de Satanás no es que el hombre adore abiertamente a los demonios, sino que los trivialice; que el mal parezca inofensivo, y que la santidad parezca exagerada. El apóstol Juan escribió: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19).

    Participar de Halloween, por inocente que parezca, es cooperar con ese sistema. Por eso la exhortación bíblica es clara: “No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Efesios 5:11). La Iglesia de Cristo no puede ser espectadora pasiva de esta deformación espiritual. Debe ser luz, voz profética y muro de contención frente al avance de la oscuridad. Lo único que puede contrarrestar esa maldición es la sangre del Señor Jesucristo. Él “nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición” (Gálatas 3:13).

    Esa redención rompe toda cadena heredada y toda influencia demoníaca. Pero la redención no se conserva participando en las obras del mundo, sino separándose para Dios. La santidad no es restricción: es una muralla espiritual que protege. Este tiempo demanda discernimiento. El cristiano no puede servir a dos señores ni jugar con aquello que el Señor Jesucristo vino a destruir. La llamada “noche de brujas” es, en realidad, una noche de tinieblas espirituales, y quienes la celebran inconscientemente declaran pacto con lo que aborrece Dios.

    Frente a esa realidad, el pueblo de Dios debe despertar. No basta con no participar; es necesario interceder, enseñar y proclamar la verdad. Que en cada hogar cristiano se levante un altar de adoración, una lámpara de oración y una palabra de autoridad que declare: “Jesucristo es Señor sobre nuestra casa, sobre nuestra ciudad y sobre esta generación”. Halloween es el disfraz con que las tinieblas buscan entrar a los hogares del siglo XXI. Pero donde hay luz, la oscuridad huye. Que esta fecha no te encuentre disfrazado de muerte, sino revestido de vida, proclamando que ninguna maldición puede prevalecer donde el nombre del Señor Jesucristo ha sido entronizado.