Categoría: Opinión

  • ¡Ángeles en el camino!

    ¡Ángeles en el camino!

    Es la última semana del año. En ella, la emoción de celebrar una vez más el natalicio de Jesús, y dar la bienvenida al nuevo año, nos acoge tal tibio abrazo del fuego de una chimenea en estos días tan gélidos.

    Las decoraciones navideñas en las ciudades y hogares con luces destellantes e impresionantes brindan la especial sensación de gozo, que solamente esta época ofrece, al permitirnos demostrar nuestro cariño hacia nuestros seres queridos y cercanos, decorando y abarrotando los árboles navideños de regalos. Hemos trabajado duro y merecemos darnos la felicidad de obsequiar cosas que darán alegría a quienes apreciamos. Es un tiempo de amor, paz y felicidad.

    En esta semana olvidaremos por un momento las tribulaciones que hemos pasado, porque, el espíritu de Jesucristo en la navidad es superior a la ardua lucha y sufrimiento que la vida nos propone a través de los días en los que transitamos caminos inciertos y llenos en ocasiones de dolor.

    El espíritu de la Navidad nos llena de esa magia, que derrota a la tristeza por haber perdido a seres queridos, algunos quienes gozan ya del Paraíso junto a Jesucristo u otros quienes están lejos y no pueden estar con nosotros.

    Muchos abarrotaremos nuestras iglesias para celebrar este momento, seguir nuestras tradiciones cristianas son parte de la celebración navideña por nuestra preciosa Fe. Nos llenaremos de alegría y bendición al hacerlo.

    Amar a quienes apreciamos es fenomenal, más brindar ese amor a quienes no conocemos es grandioso. Nuestros corazones conocen la bondad de la caridad, cada vez que la brindamos nos llenamos de felicidad y los caminos que frecuentemente transitamos necesitan mucho de eso. Están llenos de personas quienes sufren miseria, dolor y desesperanza.

    Estos espíritus necesitan de ángeles en el camino. Y aun cuando existe un extraordinario ejercito por todo el mundo, aun no son suficientes. Seguramente, has visto a uno. Pasan desapercibidos, pero cuando encuentras a uno, y tomas el tiempo para escucharle, inmediatamente en sus ojos observas la gracia de Dios, sus rostros emanan santidad. Es fácil identificar a un verdadero ángel. Cuando encuentres uno, no le cierres la puerta, no le des la espalda, mucho menos le desprecies. Bríndale unos minutos, Dios te lo ha enviado porque desea prepararte a ser un miembro más de ese ejército de amor que el mundo necesita para ser mejor.

    Dios nos invita a ser ángeles en el camino, para serlo deja a un lado cualquier prejuicio. Jesucristo no es exclusivo. Nos ama a todos por igual.

    Mi inspiración para escribir este artículo es en referencia a una experiencia reciente con jóvenes misioneros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días, más ellos son un pequeño batallón de ángeles en el ejército de Dios. Cada denominación cristiana tiene sus ángeles misioneros, quienes diariamente con una tremenda devoción y convicción, brindan a la humanidad una oportunidad de paz y gracia divina, enseñando la escritura santa en las calles y tocando puertas para ofrecerla.

    En los caminos de Jesús, Él nos invita a colaborar y que juntos hagamos el bien al prójimo, rescatando al que sufre, se amigo de quien, como tu ama a Jesús; ábrele los brazos, invítale a tu hogar, si sientes que es tu llamado, únete al ejército y transfórmate en un ángel de Jesús.

    En esta navidad, se tú, el más precioso regalo para Jesucristo. Brinda alegría al desconocido, si ves a un ángel sediento dale agua, a veces están hambrientos, dales pan. En ocasiones se sienten desmoralizados por mucho rechazo, bríndales atención con una sonrisa. Ellos te brindaran amor, bríndales lo mismo.

    ¡Feliz Navidad y Bendecido Año Nuevo!

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  • Cuando Jesús es el centro, la Navidad es real

    Cuando Jesús es el centro, la Navidad es real

    La Navidad es un tiempo profundamente significativo para millones de personas que, desde distintas expresiones de fe cristiana, recuerdan con reverencia el nacimiento del Señor Jesucristo. No es simplemente una celebración cultural ni una fecha marcada en el calendario; es la memoria viva de que Dios decidió acercarse al ser humano con humildad, ternura y amor. Por eso, cuando la Navidad se reduce a un ambiente festivo sin transformación interior, algo esencial se pierde. La Navidad alcanza su verdadero sentido cuando el Señor Jesucristo nace en el corazón, cuando su presencia transforma la manera de pensar, de vivir y de relacionarnos con los demás.

    La Biblia nos invita, con un tono profundamente humano, a examinar nuestra vida interior. Dios habla a personas que creen, que oran, que buscan acercarse a Él, y les dice: “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión” (Isaías 58:1). No es un grito de condena, sino un llamado de amor a despertar. El mismo texto reconoce la sinceridad de esa búsqueda cuando afirma: “Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos” (Isaías 58:2). El problema no está en buscar a Dios, sino en conformarse con una fe que no transforma la conducta ni toca el corazón del prójimo.

    Cuando el Señor Jesucristo nace verdaderamente en el corazón, su amor comienza a reflejarse en la vida diaria. La Navidad deja entonces de ser tradición y se convierte en experiencia viva. En un mundo marcado por tensiones, polarizaciones y heridas profundas —muchas veces alimentadas por discusiones políticas, ideológicas o sociales—, el mensaje del pesebre nos recuerda que Jesús vino a reconciliar, no a dividir. Él no vino a tomar bandos humanos, sino a ofrecernos un Reino distinto, donde la dignidad de cada persona es sagrada. Por eso Dios advierte con claridad: “En el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto” (Isaías 58:3).

    Es decir, cuando incluso la espiritualidad se vuelve egocéntrica, pierde su esencia más noble. La Palabra continúa con una observación que interpela con profundidad: “He aquí que para contiendas y debates ayunáis” (Isaías 58:4). Esta no es una acusación dura, sino una invitación a revisar el corazón. La fe cristiana, vivida desde cualquier tradición, encuentra su autenticidad cuando produce mansedumbre, paciencia y empatía. La Navidad es una oportunidad para bajar el tono de los enfrentamientos, sanar relaciones rotas, escuchar con humildad y recordar que el otro, aun cuando piense distinto, también es amado por Dios.

    Dios plantea entonces una pregunta que atraviesa generaciones: “¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?” (Isaías 58:5). Podríamos formularla hoy así: ¿Es realmente Navidad cuando hay abundancia exterior, pero escasez de compasión interior? ¿Cuándo se recuerda el nacimiento del Salvador, pero se ignora el sufrimiento humano? La respuesta divina nos lleva al centro del mensaje del Señor Jesucristo, quien vino a servir y no a ser servido: “¿No es más bien… que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa?” (Isaías 58:6–7).

    Aquí la Navidad se vuelve concreta y visible. Cuando Jesús nace en el corazón, nace también el deseo sincero de compartir, de ayudar, de mirar con ternura al pobre, al enfermo, al anciano, al migrante, al que sufre injusticias. No como una obligación religiosa, sino como fruto natural del amor de Dios actuando dentro de nosotros. Compartir el pan, acompañar al que sufre y tender la mano al necesitado no es una consigna ideológica ni una bandera confesional; es una expresión viva del Evangelio de nuestro Glorioso Señor Jesucristo que une a todos los seres humanos sin importar su contexto ni condición social.

    El Señor Jesucristo nació en sencillez, en un ambiente humilde, lejos del poder y del reconocimiento humano, para enseñarnos que la grandeza del Reino de Dios se manifiesta en la bondad, la misericordia y la humildad del corazón. Celebrar su nacimiento implica dejarnos transformar por su ejemplo. Por eso la Navidad no es tiempo para el exceso que apaga la conciencia, ni para la indiferencia que endurece el corazón, sino para la reflexión serena sobre nuestra conducta, nuestras palabras y nuestras actitudes hacia los demás. Este mensaje no excluye a nadie ni pertenece a una sola tradición; es una invitación abierta a todos los que desean que el Señor Jesucristo nazca en su corazón.

    Y cuando eso ocurre, el odio pierde fuerza, la división se debilita y la empatía florece. Cuando Él vive en nosotros, la Navidad deja de ser solo un recuerdo del pasado y se convierte en una realidad presente que transforma la vida y bendice a la humanidad. La Navidad nos invita a algo más profundo que cumplir ritos, asistir a celebraciones o repetir tradiciones. Nos llama a buscar al Señor Jesucristo más allá de la religión entendida solo como forma externa, más allá de los ritos que pueden repetirse sin conciencia, más allá de los nombres, etiquetas o estructuras que, aunque valiosas, nunca deben sustituir el encuentro personal con Él.

    Jesús no vino a fundar una experiencia fría ni distante, sino a establecer una relación viva, cercana y transformadora con cada ser humano. La Navidad nos recuerda que Dios no se conformó con ser conocido de oídas; decidió hacerse presente, caminar con nosotros y tocar el corazón desde dentro. Este llamado no pretende dividir ni desarraigar a nadie de su fe, sino profundizarla. No se trata de cambiar de tradición, sino de permitir que el centro sea verdaderamente Jesús. No se trata de abandonar costumbres que han acompañado a generaciones, sino de llenarlas de sentido, de vida y de amor.

    No se trata de aparentar devoción ante los demás, sino de cultivar una relación auténtica con Aquel que nació para salvar, restaurar y sanar lo que está roto en el interior del ser humano. Cuando Jesús ocupa el centro, la fe deja de ser una obligación y se convierte en una fuente de vida. Buscar a Jesús más allá de la religión significa permitirle hablar a la conciencia, confrontar con ternura, corregir con amor y transformar con gracia. Significa dejar que su presencia moldee la manera de pensar, de hablar y de actuar. Significa permitir que su amor nos lleve a amar más, su perdón a perdonar más, su misericordia a ser más misericordiosos.

    Allí donde Jesús vive, la fe se vuelve visible, el corazón se ensancha y el prójimo deja de ser un extraño para convertirse en hermano. Si este tiempo navideño nos conduce a buscar al Señor Jesucristo con un corazón sincero, humilde y abierto; si nos impulsa a amar con mayor profundidad, a perdonar con mayor libertad, a servir con mayor generosidad y a vivir con mayor misericordia, entonces la Navidad habrá cumplido plenamente su propósito. Porque la Navidad no termina el veinticinco de diciembre: comienza allí donde una vida decide abrirle espacio a Jesús para que le gobierne.

    Cuando el Señor Jesucristo nace de verdad en el corazón, la Navidad deja de ser solo una fecha marcada en el calendario y se convierte en un camino permanente de amor, justicia y esperanza. Un camino que transforma personas, sanas relaciones y bendice a la humanidad. Allí, y solo allí, la Navidad es real.

     

  • María Corina, líder de la democracia

    María Corina, líder de la democracia

    Hace unos días conversaba con dos queridos amigos, el empresario Kemel Jamis y el escritor Jose Antonio Albertini, sobre la falta de lideres en América Latina que tuvieran una visión democrática a instancias hemisférica.

    Nos remontamos al siglo XIX y mediados del XX señalando que fueron tiempos rico en figuras notables en todos los espacios imaginables como Simón Bolívar, Jose de San Martin, Jose Martí, Juan Domingo Perón, Francisco I. Madero y muchos más, sin embargo, acordamos que en este siglo XXI se apreciaba como una especie de aridez de liderazgo en lo que respecta a la política en general y todavía más, entre quienes tienen un compromiso explícito con la democracia en particular.

    En ese momento Jamis, tercio y apunto, que tiene la certeza de que ese vacío de liderazgo hemisférico puede y será llenado por María Corina Machado, la lideresa venezolana premio Nobel de la Paz que ha demostrado estar sobrada de talento y coraje como cuando en plena Asamblea Nacional, dirigida por Hugo Chávez, lo increpó y lo llamo ladrón, aunque la mayoría estaba en su contra.

    La realidad es que América Latina ha padecido una crónica falta de lideres férreamente comprometidos con la democracia, específicamente, aquellos que se hayan distinguido o distingan por su proyección continental, aunque, debemos admitir que tampoco han abundado personalidades notables en los ámbitos nacionales, con excepciones, como el expresidente colombiano Álvaro Uribe y el actual mandatario argentino Javier Milei.

    Por demás, hay que decir, que la mayoría de los mandatarios nacionales han tenido muy poca visión en lo que respecta a los peligros que corre la democracia ante el castro chavismo y sus variantes, y un muy limitado espíritu de solidaridad con las repúblicas que han sido sometidas por autócratas entre las que hay que contar a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

    Por otra parte, al despotismo, las autocracias, le han sobrado dirigentes importantes entre los que destacan Fidel Castro y Hugo Chávez en el plano continental y Nicolas Maduro, Rafael Correa, Daniel Ortega, Evo Morales, Manuel Noriega y Mel Zelaya en instancias nacionales, sujetos, todos, que dejan muchos que desear de la capacidad de discernimiento de sus seguidores y de quienes les han promovido y respaldado por décadas sin tener en cuenta sus abusos y pillajes.

    Un autócrata que no debe faltar es Augusto Pinochet. El dictador chileno pudo haber sido un líder hemisférico, aunque no democrático, como consecuencia de haber sido el artífice del derrocamiento de un aliado incondicional de Fidel Castro y de todos sus asociados, Salvador Allende, quien fuera una personalidad importante de la izquierda vegana, si es que existe, con fuerte inclinación al canibalismo.

    Vale señalar que hay figuras que podrían estar en una u otra de estas relaciones como Luis Inacio Lula da Silva, Nayib Bukele, Michelle Bachelet y el matrimonio Kirchner- Fernández, puesto que las profundas contradicciones en las que han incurrido en sus respectivos liderazgos, tanto al interior de sus países como por la política exterior desplegada, dejan al criterio de cualquier observador una futura ubicación, aunque, de momento, este espectador situaría a da Silva y Kirchner-Fernández entre los enemigos de las democracias hemisféricas, en la misma instancia que Castro y Chávez, la conducta cómplice de los tres alcanzo niveles aberrantes.

    Los líderes nacionales son una querencia fundamental en cualquier país, presencia que no se debe confundir con la de caudillos o sátrapas al servicio de minorías, al igual que se necesitan paradigmas internacionales que puedan sintetizar por su gestión y propuesta los más caros anhelos de la ciudadanía.

    Comparto absolutamente la propuesta de Jamis y Albertini de que la señora María Corina Machado puede asumir a plenitud un liderazgo continental puesto que ha demostrado tener fuertes convicciones democrática, honrado su compromiso con quienes tienen la libertad y los derechos ciudadanos en primera instancia y, por último, no les teme a sus enemigos.

    María Corina, como ha ocurrido a través de la historia cuando los déspotas intentan quebrar a quienes les retan, se ha crecido y alcanzado cotas inimaginables aun para sus más fieles partidarios, como fueron los comicios del 28 de julio del 2024 y que una adversaria de la izquierda política, pero política consecuente, lograra el Nobel de la Paz gracias a su constante sacrificio y sobrado decoro.

    *Pedro Corzo es periodista cubano

  • La poética Navidad, conmemoración universal

    La poética Navidad, conmemoración universal

    Alentados por la buena noticia, el deseo del reencuentro y el abrazo de la ilusión, donde se concentra la mirada clemente y el afán de hacer familia; mientras el niño que todos llevamos consigo, se pone a buscar y a rebuscar sus propios latidos íntimos, para restablecer la visión del poema en los labios; reconozco que el desvelo no puede ser más positivo, pues es nuestra propia existencia la que nos trasciende, para celebrar el don de la vida y concelebrar el empaque de la pureza, como fiesta universal. La contemplativa de un recién nacido suscita normalmente sentimientos de conmoción y de ternura, aparte de movernos y removernos el níveo aliento, para volver a descubrir el calor de un hogar, con el estímulo de la sencillez, la amistad y la solidaridad.

    Estamos en un momento meditativo de acogida, de recogerse cada cual consigo mismo, para compartir el gozo de nuestro esfuerzo, que llega a ser más poesía que poder y más luz que sombra, a pesar de los muchos dolores que los humanos nos injertamos entre sí, haciendo del mundo, un manantial de lágrimas y desconciertos. Ojalá aprendamos a reprendernos, para fraternizarnos y reconquistar el gozo de la cueva de Belén, donde nuestro Creador se nos muestra humilde para vencer la soberbia. En consecuencia, acojamos este recuerdo ecuménico como un acontecimiento capaz de renovar hoy nuestra propia savia. Comencemos, porque los encuentros entre unos y otros, nos hagan huir de los encontronazos, poniéndonos en camino de apertura a las necesidades de nuestros semejantes.

    Con estos sentimientos de bondad y verdad, la estrella que nos indica el camino en medio de la oscuridad y los peligros del mundo, debe sobrecogernos, manteniendo vivo el asombro profundo. Será bueno que nos dejemos cautivar de esta luminosa alegría; donde el Dios con nosotros, camina a nuestro lado, para enseñarnos un modo nuevo de vivir y de amar. Sea como fuere, tenemos mucha necesidad de caricias compasivas, frente a tantas miserias mundanas, que nos deshumanizan por completo. De ahí, la importancia de Jesús en el pesebre, mostrándonos el camino de la ternura para estar cerca, para ser humanitarios en definitiva. Por desgracia, nos acompañan tantas injusticias, que necesitamos la fuerza del amor, para que los enfrentamientos cedan el paso a la reconciliación.

    Ojalá que el auténtico mensaje de solidaridad y acogida, que brota de la Navidad, contribuya a crear una sensibilidad más profunda ante las antiguas y nuevas formas de pobreza, o el bien común, con el que todos estamos llamados a colaborar y a cooperar; en un mundo cada vez más caótico e incluso violento, sólo hay que contemplarlo cada día. En efecto, la atmósfera mundana está llena de bochornos y crueldades. Únicamente, hay que ver  la mirada de esa multitud de gentes, completamente perdida con la desesperación y en total soledad, agilizado todo por una cultura digital marcada por discursos de odio, distorsionando de este modo la realidad, lo que genera ansiedad, depresión y, en los casos más graves, pérdida de sentido y suicidio.

    Tampoco podemos continuar ensombreciendo la luz que ilumina nuestra existencia; en multitud de ocasiones, adormecida o endiosada de absurda prepotencia. Mi propuesta es la de bajarse de los pedestales, para ponernos a servir latidos y a donarlos, fomentar la senda interna y poder sentir los horizontes del alma como María, que donó su seno virginal al Verbo de Dios. Desde luego, no hay verso más placentero, que la quietud de nuestros órganos, para que se despejen las pulsaciones y se serenen los ánimos. De lo contrario, continuaremos viviendo los días con el ánimo envenenado y la Navidad como una fiesta de consumo sin aprecio alguno; eso sí: con la peor de las prisiones, que radica en un encerrado corazón cerrado y, además, empedrado por la indiferencia.

     

  • Más democracia, menos corrupción… ¿o no? Lecciones incómodas desde España y Brasil

    Más democracia, menos corrupción… ¿o no? Lecciones incómodas desde España y Brasil

    En los últimos meses he estado siguiendo los escandalosos eventos de corrupción del gobierno socialista de Pedro Sánchez en España. Sorprendido por la resiliencia de este señor, al mantenerse en el poder a toda costa, y la inmensa paciencia del pueblo español al aceptar con síntomas depresivos niveles tan altos de corrupción en sus gobernantes. Dos preguntas me han surgido durante este seguimiento, la primera: ¿previene la democracia la corrupción? Y la segunda; ¿Son los ciudadanos propensos a cambiar de voto si su partido es corrupto?

    Según los entendidos, dependiendo de la consolidación del estado democrático, esta puede o no prevenir o combatir la corrupción. Estudios comparativos con datos de más de 150 países indican que, a mayor calidad democrática (derechos políticos, libertades civiles, controles institucionales), menores son los niveles promedio de corrupción percibida y de corrupción en el sector público. No toda democracia reduce la corrupción. Las “democracias electorales” con instituciones débiles, poca transparencia o captura de la justicia pueden convivir con altos niveles de corrupción.

    En fases tempranas de apertura política, la combinación de nuevas oportunidades económicas, baja fiscalización y partidos débiles puede incluso incrementar prácticas corruptas antes de que las instituciones se consoliden. Para que la democracia ayude a prevenir o combatir la corrupción debe introducir mecanismos que elevan el costo de corromperse: elecciones competitivas, prensa libre, sociedad civil activa y separación de poderes. Cuando estos elementos están presentes, aumenta la probabilidad de detección y castigo, y se reduce el número de actores dispuestos a asumir el riesgo.

    España, una democracia consolidada, presenta más corrupción política de la que “le correspondería” por su nivel institucional debido a debilidades especificas en controles, justicia y estructura económica heredada. “Si te pillan, no pasa nada” es la percepción ciudadana generalizada de la corrupción institucional y eso nos lleva a tratar de responder la segunda pregunta.

    Análisis de más de 200 elecciones en decenas de democracias encuentran que, en países donde la corrupción de gobierno es muy visible, los legisladores tienen menos probabilidades de ser reelegidos. Esto sugiere que, como tendencia general, la corrupción reduce el apoyo a los gobiernos en funciones cuando la ciudadanía vincula claramente a los gobernantes con el problema. Sin embargo, la literatura también documenta que muchos votantes siguen apoyando a políticos corruptos, aunque conozcan o sospeches de actos de corrupción.

    En Brasil, por ejemplo, experimentos de encuesta muestran que la identificación ideológica y de partido hace que algunos electores minimicen o reinterpreten la gravedad de la corrupción de los “suyos”. Su mismo presidente actual, Lula da Silva, fue declarado culpable de corrupción pasiva y lavado de dinero en 2017. Un poco más de un año estuvo privado de libertad, regresando triunfalmente a reelegirse como presidente de ese país.

    Existen al menos tres mecanismos frecuentes de “perdón”. El primero se relaciona con si la población percibe que su accionar “trae obras, programas o beneficios”. Esto aumenta la posibilidad de volver a votarlo pese a conocer sus abusos. Otro mecanismo se relaciona con el costo-beneficio, o sea el ciudadano concluye que, aunque corrupto, su candidato preferido es mejor que la alternativa. El tercer mecanismo tiene que ver con la normalización de la corrupción en el país.

    En contextos donde “todos son corruptos”, la corrupción deja de ser criterio decisivo y pesan más otros factores (clientelismo, identidad étnica, lealtad partidaria). Por ello es importante, para que la corrupción no quede impune, que se identifique claramente la responsabilidad en este accionar, así como la difusión de la información clara y específica sobre los responsables de estos actos de corrupción.

    Es evidente que los estudios y experiencias nos demuestran que una democracia consolidada protege relativa e insuficientemente contra la corrupción institucional, y peor aun cuando nos encontramos con una democracia incipiente como es el caso de los países centroamericanos, con la excepción de Costa Rica por supuesto. También es evidente que en aquellos países y contextos donde la corrupción es tradicionalmente histórica y normalizada el riesgo de impunidad aumenta exponencialmente.

    “Todos roban, pero al menos hacen más que los otros” es un argumento común en nuestros países. Lastimosamente, al parecer no heredamos la buena cocina de nuestros conquistadores y colonizadores, pero si su cultura de corrupción.

  • Los peligros de la pólvora en fin de año

    Los peligros de la pólvora en fin de año

    Todo el sistema de salud nacional se encuentra en estado de alerta y activado debido a la temporada de fin de año en El Salvador, existe una tradición que persiste a pesar de los impactos negativos en niños, niñas, adolescentes, incluso en personas adultas; esta tradición tiene muchas situaciones que rodean al hecho de quemar pólvora en diferentes modalidades, y entre ellas esta una serie de situaciones no reguladas, fábricas de pirotécnicos ilegales, y que operan todo el año en clandestinidad donde trabajan incluso niños y niñas, sin ninguna medida de prevención y seguridad.

    Los daños y estragos que genera la pólvora los conocemos después de las fiestas y celebraciones, pero siempre son lamentables, no debería de existir ni un tan solo reporte de daños a la integridad de niños y niñas por pólvora.

    En El Salvador existe producción ilegal de productos pirotécnicos, pero también hay distribución ilegal, hay lugares en plenas comunidades que los vecinos saben que hay fabricación de pólvora sin permisos, ni registros y nadie reporta. Hasta que vienen las tragedias e impactan a otros vecinos de esa comunidad. Y el colmo los grupos al margen de la ley, si, los pandilleros invertían sus ganancias ilícitas producto del crimen y el dolor a las familias y empresas salvadoreñas para convertirse en comerciantes y distribuidores de pólvora. Sin duda es un buen negocio. Existen comercio ilegal y desleal en este mercado por que existen empresarios que, si están pagando impuestos, tasas y contribuciones, además de hacer inversiones para obtener permisos. Mientras otros venden la pólvora en tiendas, canastos, cajas, pick up, y a donde se pueda.

    Padres de familia y responsables de niños, niñas y adolescentes quiero recordarles o hacer de su conocimiento que si sus hijos e hijas manipulando pólvora prohibida o sin supervisión. La Ley Crecer Juntos en El Salvador, implementada por el CONAPINA, protege los derechos de niños y adolescentes, prohibiendo su exposición a sustancias nocivas y trabajos peligrosos, incluyendo la manipulación de pólvora, sancionando a quienes permitan su uso, ya que es un riesgo grave para su desarrollo integral, salud y seguridad, y el Estado y familias tienen la obligación de evitarlo según esta ley y otros marcos legales,  si usted prefiere divertirse y dejar sin supervisión a su herencia más preciada, al menos para evitar problemas legales no permita que exista manipulación sin supervisión, si usted les fomenta y les permite que manipulen pólvora asuma su responsabilidad.

    A nuestra PNC y FAES que tienen sobre carga de trabajo en esta temporada muchas gracias, porque tienen que atender la seguridad pública, a los conductores peligrosos, casos de intolerancia en parqueo y colonias, tráfico vehicular, finales de fútbol, y otros problemas, y si fuera poco andar supervisando puestos clandestinos de venta y distribución de pólvora. Por cierto, ya se escuchan los silbadores y morteros prohibidos por la ley, y se observa productos que parecen luces inofensivas, pero son verdaderas amenazas. Que este receso de fin de año sea una fiesta familiar, de amigos y de sana convivencia. Seguridad primero.

    *Por Ricardo Sosa, Doctor y máster en Criminología

    @jricardososa

     

     

     

  • La dictadura cubana admite la catástrofe, pero no reconoce sus culpas

    La dictadura cubana admite la catástrofe, pero no reconoce sus culpas

    Hace algunos días, en su calidad de primer secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel manifestó dos cosas, una bastante previsible y otra que resulta muy reveladora en la coyuntura actual. Lo significativo fue su admisión del colapso económico que sufre el país que supuestamente regenta; la declaración previsible, desde luego, fue la de atribuir la entera culpa del desastre a “seis décadas de acoso económico externo”.

    Ciertamente, en la clausura del XI Pleno del Partido Comunista (PCC), y tras una sola jornada de sesión, si el régimen no podía hacer otra cosa que reconocer lo que cualquier cubano de a pie vive en carne propia, la mejor forma de explicar el pésimo comportamiento de la economía en los últimos meses era señalar una “mayor persecución financiera, petrolera y de todo tipo contra Cuba”. Es la misma obstinada narrativa que hemos escuchado, una y otra vez, durante más de sesenta años.

    “Lo sorprendente”, afirmó Díaz-Canel sin ruborizarse, “sería tener datos positivos en una economía brutalmente perseguida y cercada por la primera potencia mundial en tiempos en que ni los mercados más dinámicos están libres de la incertidumbre que genera el actual desorden económico internacional”.

    Sin embargo, a la hora de abordar “de forma directa y sin eufemismos” los números de la isla, el funcionario admitió lo que ya no puede esconderse de ningún modo: “Con cierres del tercer trimestre, el PIB decrece más de un 4%, la inflación se dispara, la economía está parcialmente paralizada, la generación térmica es crítica, los precios se mantienen altos, se incumplen las entregas de los alimentos normados, y las producciones agropecuarias y de la industria alimentaria no satisfacen las necesidades de la población”.

    Para la tiranía cubana los datos duros —sean sociales, políticos o económicos— nunca han sido el verdadero problema. Los déficits han estado ahí desde siempre y todos se han ocultado bajo la alfombra de la retórica revolucionaria. El dilema de hoy es que el malestar de la población aumenta cada día, el recurso al personalismo fidelista no encontró herederos y la mística del sacrificio dejó de tener arraigo ciudadano en vista de su eternidad.

    Por eso Díaz-Canel, a su pesar, se ve obligado a tomar debida cuenta del enorme descontento popular: “Esta certeza, sin embargo, no puede sustraernos de la inconformidad generalizada por todo lo que funciona mal o no funciona, mientras por todas partes emerge la crítica al exceso de reuniones que no resuelven nada…”.

    Estas palabras llegan, para colmo, en momentos de notorio desasosiego para el PCC, pues su IX Congreso, planificado a realizarse en abril del año próximo, ha sido pospuesto por orden expresa del nonagenario Raúl Castro Ruz, “líder al frente de la Revolución Cubana” según la televisión oficial. En una carta enviada por el “General de Ejército” (como también se le conoce y nombra) y leída por el diligente Díaz-Canel al pleno del Comité Central, Raúl aconsejó “dedicar el 2026 a recuperarnos en todo lo que sea posible”.

    Esta pausa en el calendario político-teatral cubano exhibe el último eslabón de una larga cadena de desaciertos que el régimen ha ejecutado desde 1965, cuando se fundó formalmente el PCC. Aunque según sus lineamientos los congresos del partido debían realizarse cada cinco años, el primero de ellos se celebró en 1975, pues Fidel Castro estaba enfocado en consolidar el poder y realizar penosos experimentos económicos, como aquella zafra de 1970 concebida para hacer producir 10 millones de toneladas de azúcar y que terminó en un gigantesco descalabro industrial.

    Tras el congreso de 1980, el tercero debía verificarse en 1985, pero se realizó en febrero del año siguiente. Esta reunión, por cierto, fue la primera que difirió su cierre hasta finales de 1986, en parte porque Fidel estaba impulsando el llamado “Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas”, que terminó siendo una vuelta a la pesada centralización y un retroceso para las tímidas aperturas económicas que se habían ensayado en la Isla.

    El IV Congreso tuvo lugar en 1991, justo cuando la Unión Soviética se caía a pedazos. Ese cónclave se desarrolló en un ambiente de gran tensión en Cuba, ante la perspectiva de quedarse sin el apoyo financiero más duradero que había tenido. Luego vino el “período especial” y el V Congreso se pospuso hasta 1997, con un año de retraso, enfocado en la consigna de resistir y resistir hasta donde fuera necesario.

    Luego pasaron casi 14 años hasta el VI Congreso, que fue en 2011. En ese dilatado lapso se agudizó la carestía, Fidel enfermó gravemente y en 2006 le traspasó el poder a su hermano Raúl. Siendo que en 2016 y 2021 sí se organizaron el séptimo y octavo congresos, respectivamente, la decisión tomada hace unos días rompe con la única fase de cierta regularidad que tuvieron estas reuniones partidarias, es decir, tres en el espacio de una década. Si ahora se recurre por enésima vez a la posposición del IX Congreso del PCC, sin lugar a dudas estamos delante de una admisión de fondo: el caos ha regresado y las autoridades cubanas no tienen idea de qué hacer.

    La historia se encargará de recopilar todas las razones internas que han provocado el fracaso económico que hoy vemos en Cuba. Es esperable que también explique cómo fue posible que una ficción narrativa, enteramente ideológica, persistiera por tanto tiempo ofreciendo pretextos a una dictadura.

  • Prepararse para la vida. El modelo educativo finlandés

    Prepararse para la vida. El modelo educativo finlandés

    Prepararse para la vida es una misión que se mezcla entre padres de familia y el sistema educativo. En Finlandia y otros países en donde le apuestan a la educación logran convertir a ciudadanos que no solamente son profesionales eficaces y eficientes, sino que también son personas que aprenden a superar las adversidades.

    Es complejo preparase en la vida cuando en El Salvador hay muchos problemas que nos aquejan, y no son solo económicos. Hay paradigmas que aún no se han superado como el que un padre cría a sus hijos para que se ocupen en actividades que no tienen que ver con una educación formal. Asistir a la escuela debe de ser prioridad.

    En la asignatura Economía del hogar a los niños y jóvenes finlandeses les enseñan cocina, limpieza, finanzas básicas, esto les ayuda a ser independientes, competentes y comprometidos con la sociedad. Es importante que en cada centro escolar se enseñe con esmero civismo y urbanidad. En este modelo educativo hay atención de educación psicológica y emocional.

    Es que todo inicia en el hogar, cada ser humano es el reflejo de lo que aprende en sus primeros años, por eso en Finlandia hasta los siete años asisten a una educación formal. Los niños aprenden primero valores y consejos útiles de parte de sus padres para convertirse en ciudadanos de bien. Los padres de familia apoyan y guían al alumno para que sea autónomo.  También, respetan el ritmo de aprendizaje y fomentan la curiosidad basado en juego desde la casa.

    El docente tiene autonomía, para ello debe preparase constantemente. No es un trabajo para todos, es una vocación. El que desea ser maestro debe de tener cualidades y competencias. No solo irá a una escuela por el salario. Por lo tanto: “los centros de formación pedagógica pueden seleccionar a los solicitantes más adecuados para la profesión. Por ejemplo, a los estudios de maestro de grado sólo accede el 12% de los postulantes”.

    Si se quiere invertir en una educación de calidad en El Salvador se debe empezar por el profesorado. En lo investigado, los maestros finlandeses tienen grado de maestría, eso es un indicador o razón por la que son bien remunerados. Los docentes salvadoreños deberían recibir los mismos salarios que los maestros finlandeses.

    Hay un presupuesto en donde los niños no pagan el bus, la comida y libros son gratis. Hay equidad, no hay distinciones socioeconómicas. Esto quiere decir que el Ministerio de Educación de El Salvador debe de tener políticas públicas acordes a la realidad. Por lo tanto, se debe de aumentar el presupuesto al rubro educativo para que este modelo pedagógico sea un éxito.

    Los estudiantes deben de tener alimentación gratuita, si es posible que les brinden hasta almuerzo. Eso ayudará especialmente a niños de escasos recursos económicos para que crezcan sanos y con el estómago lleno. Con respecto a los exámenes, se sabe que en este modelo no existen.

    Preparar a los estudiantes para la vida en esta época es permitir que haya autonomía del docente, que aparte de enseñar las asignaturas correspondientes que enseñe: valores, inteligencia emocional, empatía. Debe estar preparado para ser un guía, un consejero, de estimular el pensamiento crítico y ayudar a los niños y jóvenes a que sepan que la vida no es fácil, que deben enfrentar retos.

    La especialista de la Agencia Nacional Finlandesa de Educación, Marjo Somari, me envió La educación en Finlandia en donde cito: “Uno de los principios básicos de la educación finlandesa es que todos deben tener un acceso igualitario a una educación y capacitación de alta calidad. Todos los ciudadanos, independientemente de su etnicidad, su edad, su situación económica o su lugar de residencia, deben disponer de las mismas oportunidades de educarse”.

    En este prestigioso modelo cada estudiante recibe orientación y asesoramiento, el cual apoya, ayuda y los guía para que puedan obtener el mejor rendimiento posible en sus estudios y ser capaces de tomar las decisiones correctas, para no equivocarse, en la elección de sus estudios y su carrera. Además, se maximiza el potencial de cada estudiante. Enhorabuena, esperemos que vengan especialistas finlandeses para que se aplique el modelo educativo en el país.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • La gripe mata, la vacuna protege

    La gripe mata, la vacuna protege

    Antonio se levantó esa mañana con malestar general y dolor de garganta. Pensó que era un leve resfriado; la noche anterior había salido de fiesta con sus amigos. Ese día el dolor de garganta aumentó y se acompañó de fiebre leve y sensación intensa de cansancio. Al final de la jornada decidió descansar y acostarse temprano.

    Durante la noche la fiebre se intensificó y aparecieron síntomas claros de una infección respiratoria alta: abundantes secreciones nasales, tos y dolores musculares. Dos días después del inicio del cuadro gripal comenzó a sentirse muy cansado. “Me cuesta respirar un poco”, pensó. “¿Será neumonía esta cosa?”. Antonio era un adulto joven, aparentemente sano, sin factores de riesgo para una gripe grave, como edad avanzada, embarazo o inmunodepresión. Por eso, en su primera consulta, cuatro días después de iniciados los síntomas, el médico lo diagnosticó con una infección respiratoria aguda probablemente causada por el virus de la influenza. Indicó tratamiento ambulatorio y sintomático.

    Al séptimo día de inicio de los síntomas, Antonio sintió que se ahogaba y que no podía respirar. Su piel se tornó violácea, la fiebre era intensa y presentaba dolor en el pecho. Sus familiares lo llevaron a un centro hospitalario privado de la ciudad. Al llegar a la emergencia, lo subieron a una camilla y le colocaron un suero, pero lo dejaron casi tres horas tirado allí, sin más atención que la de su familia. Su piel ya no era solo violácea, sino francamente cianótica por la baja saturación de oxígeno: aquel cuadro de gripe se había convertido en una neumonía severa. Angustiados, los familiares exigieron la presencia de un médico, quien al examinarlo indicó que era necesario intubarlo de urgencia. Ese mismo día, Antonio murió por una falla multiorgánica (renal, cardiovascular y neurológica), muy probablemente causada por el virus de la influenza y agravada por el retraso en la administración del tratamiento adecuado.

    En este contexto, se ha hablado mucho últimamente de una nueva variante del virus de la influenza A H3N2, el subclado K. Esta variante se ha vuelto predominante en la temporada 2025‑26 en varios países. Se trata del mismo virus A(H3N2) que circula en humanos desde 1968, pero con un conjunto de mutaciones nuevas en la hemaglutinina que lo distinguen de los H3N2 recientes (subclado J.2.4). Desde mediados de 2025 se ha detectado en todos los continentes y ya representa alrededor de un tercio de todos los H3N2 secuenciados globalmente, y casi la mitad en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo. En países como Reino Unido y Japón llegó a representar cerca del 90% de las muestras de gripe, y se observa una circulación creciente en Norteamérica y otras regiones.

    Hasta ahora, no se ha documentado un aumento claro de la gravedad clínica: hospitalizaciones, ingresos a UCI y mortalidad se mantienen en rangos esperados para temporadas dominadas por H3N2. Los síntomas son los típicos de la gripe estacional (fiebre, mialgias, tos, cefalea, malestar general), sin un perfil clínico distintivo atribuible al subclado K. Organismos internacionales estiman que el riesgo para la población general es moderado, pero mayor en grupos de alto riesgo (personas de 65 años o más, personas con comorbilidades, embarazadas y personas inmunocomprometidas). Por ello se enfatiza la importancia de mantener y reforzar la vacunación estacional (especialmente en grupos de riesgo), la vigilancia virológica con subtipificación y las medidas habituales de prevención respiratoria (higiene de manos, uso de mascarilla en contextos de alta transmisión y quedarse en casa si se está enfermo).

    Los análisis genéticos y antigénicos de la vacuna de la influenza utilizada este año muestran una divergencia importante entre el H3N2 K y la cepa H3N2 incluida en la formulación, lo que se traduce en una posible menor efectividad frente a la infección sintomática. Sin embargo, las estimaciones tempranas indican que la vacunación sigue reduciendo de forma importante el riesgo de visitas a urgencias y de hospitalización, sobre todo en niños y, en menor medida, en adultos mayores, sin evidencia de resistencia a antivirales estándar como el oseltamivir.

    Cada año la gripe o influenza causa, en promedio, al menos 290 000 muertes en el mundo. La nueva variante, a pesar de predominar globalmente, no aparenta tener mayor gravedad ni mortalidad que las cepas previas en los casos identificados. El caso de Antonio probablemente fue causado por esta nueva variante, que con toda seguridad ya circula en nuestro país. La gripe es, y siempre ha sido, una enfermedad de cuidado. Por ello, es altamente recomendable vacunarse: todas las personas que puedan hacerlo, pero con especial urgencia aquellas pertenecientes a grupos de alto riesgo, como los adultos mayores de 65 años.

    *El Dr. Alfonso Rosales es médico epidemiólogo, consultor internacional.

  • Necesario mea culpa

    Necesario mea culpa

    Hablar en este paisito de memoria histórica, nos remite a las atrocidades acontecidas antes y durante la guerra interna del siglo pasado perpetradas por la dictadura militar que inició y se estrenó con la matanza de enero de 1932; dictadura superada seis décadas después, al firmarse el llamado “Acuerdo de Chapultepec” y terminar el enfrentamiento armado. En ese ejercicio observamos que ya transcurrió más de medio siglo de la represión brutal contra estudiantes universitarios en las calles capitalinas y pasaron casi 47 años desde aquel mayo heroico y sangriento de 1979, 45 de los terribles hechos ocurridos a lo largo de 1980, 44 de la masacre en El Mozote, 36 de la ejecución sumarísima y cobarde de dos mujeres y seis jesuitas en la universidad de dicha congregación…

    Todo eso y más lo hemos señalado amplia e insistentemente. La respuesta casi recurrente de quienes aún viven y no deberían dormir tranquilos por ser sus responsables indispensables, quizás acuerpados por su descendencia y una intransigente “barra brava”, es que nosotros nunca hicimos lo mismo ‒en lo que le toca‒ con el accionar insurrecto en perjuicio de la población civil no combatiente considerada “enemiga”.

    Falso. Callarlo sería incongruente con el deber de honrar, a plenitud, nuestra memoria histórica. Así, desde Víctimas Demandantes (VIDAS) hemos presentado denuncias en la Fiscalía General de la República señalando liderazgos de organizaciones que integraron el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional ‒el FMLN‒ antes y después de que este naciera. Una es la de los asesinatos de Roque Dalton y Armando Arteaga a manos del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), acusando puntualmente a Joaquín Villalobos; también lo hicimos con la salvajada continuada y masiva consumada por estructuras de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) encabezadas por un tal “Mayo Sibrián” en la zona paracentral del país, cuya responsabilidad mediata recae en su comandancia general encabezada por Salvador Sánchez Cerén.

    Necesariamente debe tomarse en cuenta esa punzante y dolorosa parte de nuestra realidad, considerando que las culpas no se miden únicamente en términos cuantitativos; “la responsabilidad en el 85 % de casos ‒suelen decir‒ recae en agentes estatales y solo el cinco en el FMLN según la Comisión de la Verdad”. Ciertamente la diferencia numérica es grande, pero el sufrimiento de la madre de una víctima directa de desaparición forzada atribuida a uno u otro bando es igualmente inmenso.

    Entonces, la esencia del análisis debe centrarse en lo cualitativo ya que el Estado debía garantizar el respeto de los derechos humanos y no dedicarse a violarlos de una forma tan flagrantemente terrible; en cambio las agrupaciones rebeldes estaban constituidas por alzados en armas y no por funcionarios o empleados públicos, lo cual no las exime de rendir cuentas en el ámbito del derecho internacional humanitario. Por eso nuestro santo profeta les demandó –en enero de 1980– cesar los “actos de violencia y terrorismo, muchas veces sin sentido, y que son provocadores de situaciones más violentas”.

    Todo lo anterior es parte de nuestra memoria histórica, pero en el marco de la preguerra y la guerra hay que considerar también esta cuestión: ¿valió la pena tanto y tan grande sacrificio popular? Porque en su inmensa mayoría, las víctimas habitaban en El Salvador pobre y profundo. De ahí el inicio del llamado directo y valiente que hizo monseñor Romero –el 23 de marzo de 1980– “a los hombres del ejército y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la Policía, de los cuarteles: hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos…”

    Política y personalmente, estoy convencido de que sí valió la pena por muy cruel y amargo que haya sido ese pasado reciente. En los acuerdos firmados por las partes beligerantes se diagnosticaron las graves enfermedades que padecía nuestra sociedad y se incluyeron los tratamientos para curarlas progresiva y quizás hasta definitivamente. Pero no, pese a que lo acordado era algo bueno. Hubo avances tímidos en el trayecto; sin embargo, la impunidad no se superó y la militarización de la seguridad pública rápidamente resurgió poco a poco. Además, no se encaró la muerte lenta producto de la injusticia social. Eso también es memoria histórica. De ahí que estemos como estamos.

    Los responsables de dicho descalabro deberían hacer un mea culpa. Principalmente,  quienes enarbolaron la bandera izquierdista y desperdiciaron la oportunidad estando en el poder; también debería extenderse a Bolivia, Honduras, Chile y otros países de la región. Asimismo, debe decirse, lo debería hacer la “preocupadora” de derechos humanos ‒Raquel Caballero de Guevara‒ quien desatiende y se burla de víctimas del “bukelato” creyendo que al visitar El Mozote rodeada de guardaespaldas levantará su tan deplorable imagen.