Categoría: Opinión

  • La vida, como máxima expresión de amor 

    La vida, como máxima expresión de amor 

    El derecho a la vida no es un privilegio, es la esencia de la existencia humana y el punto de partida de todo orden justo. Sin vida, no hay libertad, no hay justicia, no hay dignidad. Defender este derecho exige hablar con claridad, y con profundidad, desde lo jurídico, lo antropológico y lo teológico. Y hoy, más que nunca, es necesario también incluir una reflexión contundente sobre quienes, además de los no nacidos, sufren la amenaza contra su existencia: los privados de libertad detenidos de forma injusta, muchas veces sin debido proceso, y a quienes también se les debe reconocer el derecho a vivir.

    El artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que “todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. La Convención Americana sobre Derechos Humanos lo reafirma en su artículo 4, y la Constitución, en su artículo 1, declara la vida como un bien protegido desde el instante mismo de la concepción. No obstante, las falacias de la ideología de género pretenden relativizar la vida según percepciones subjetivas; del mismo modo, prácticas estatales buscan relativizar el derecho a la vida de los privados de libertad.

    Todo ello bajo el argumento de que “perdieron sus derechos” al delinquir o al ser sospechosos. Ambas posturas parten de un error fundamental: creer que la vida humana puede clasificarse en vidas dignas y vidas desechables. El derecho a la vida no distingue entre inocentes y culpables, entre fuertes y débiles, entre nacidos y no nacidos, entre libres o encarcelados. Negarlo a unos, aunque se justifique en razones ideológicas o de seguridad, abre la puerta para negarlo a todos el derecho a existir.Desde la antropología, el ser humano es indivisible: cada persona pertenece a la familia humana por su simple condición de ser humano, no por sus méritos ni por su estatus legal.

    El niño en el vientre, la madre en dificultad, el anciano olvidado o el detenido arbitrariamente comparten la misma dignidad esencial. Las ideologías que niegan la diferencia sexual y las prácticas políticas que justifican la violencia estatal contra detenidos arbitrarios coinciden en un punto: ambas desarraigan al ser humano de su esencia. En el primer caso, reducen la identidad a percepciones subjetivas; en el segundo, convierten al individuo en objeto prescindible de control social. Ambas perspectivas socavan la comunidad, la cultura y el futuro de la humanidad.

    La fe cristiana enseña que la vida es un regalo de Dios. Jeremías escuchó al Señor: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué” (Jeremías 1:5). Esta afirmación no solo aplica al no nacido, sino a todo ser humano, incluso a aquel que ha errado, porque su vida sigue siendo sagrada. El Señor Jesucristo proclamó: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen” (Mateo 5:44). El llamado divino no es a justificar el mal, sino a no responder con la misma violencia que destruye. El detenido, aunque culpable, no pierde su condición de ser creación de Dios ni su derecho a vivir; mucho menos aquel que es privado de libertad sin pruebas ni debido proceso.

    Negar el derecho a la vida a los encarcelados arbitrariamente es contradecir el Evangelio, que exige misericordia y justicia: “Estuve en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mateo 25:36). La falacia de la subjetividad absoluta: en la ideología de género, la identidad se define al margen de la biología; en el autoritarismo punitivo, la dignidad depende de la etiqueta de “delincuente” o “sospechoso”. La falacia de la vida relativa: en el aborto se niega la vida del no nacido; en las detenciones arbitrarias se relativiza la vida del detenido. La falacia del bien común distorsionado: se argumenta que eliminar vidas inocentes o sacrificar derechos fundamentales “favorece a la sociedad”.

    En realidad, la sociedad se debilita cuando acepta la injusticia como norma. La defensa del derecho a la vida exige coherencia. No se puede proteger al no nacido y callar frente a la muerte arbitraria de los privados de libertad; tampoco se puede exigir respeto para los encarcelados si se legitima la eliminación de quienes aún no nacen. La dignidad humana es un todo indivisible. Ser contundentes en esta defensa no significa ofender ni atacar, sino hablar con la elocuencia de la verdad: la vida humana no se negocia, no se fragmenta y no se relativiza. Defenderla es la tarea más alta del derecho, la mayor certeza de la antropología y el mandato supremo de Dios.

    Porque en palabras del Señor Jesucristo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). Esa abundancia debe alcanzar al niño en el vientre, a la madre vulnerable, al anciano enfermo y también al detenido —incluso al injustamente encarcelado—, porque en todos late la misma dignidad que procede deDios el Creador.

    * Jaime Ramírez Ortega es abogado

  • Nicolás Maduro en salmuera

    Nicolás Maduro en salmuera

    Por supuesto que es una especulación, pero tengo la percepción de que el déspota venezolano le ha llenado el gorro de guizazos, una expresión cubana que refleja hartazgo, a personalidades muy importantes con recursos suficientes para derrocarlo y hasta encarcelarlo.

    Otra percepción es que hay dictadores muy malos, pero tienen la suerte de serles simpáticos a esos factores de poder como pasaba con Fidel Castro, a quien nunca el rey Juan Carlos I de España mandó a callar como sí le hizo al insoportable Hugo Chávez con el inolvidable y apropiado “¿Por qué no te callas?” el 10 de noviembre de 2007, por interrumpir frecuentemente a su jefe de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la actualidad, un fiel asalariado de Nicolás Maduro y de otros déspotas, en una Cumbre Iberoamericana.

    Retomando el tema y reconociendo antes que todo que los tiempos han cambiado radicalmente y que las voluntades imperiales por muy republicanas que sean tienen que arroparse bien, no descarto, tampoco digo que vaya a ocurrir, que Estados Unidos aliado con más de una nación latinoamericana y el respaldo de sectores venezolanos que viven la agonía destructiva que sufre el país, le cobre a los criminales venezolanos en el gobierno todas sus tropelías, algunas de las cuales afectan profundamente a la sociedad estadounidense como el narcotráfico.

    El presidente Donald Trump en su primer mandato ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por Nicolás Maduro, luego, el presidente Joe Biden la escaló a 25 millones la que ha sido duplicada por Trump en este ejercicio presidencial, llevando la recompensa por criminales a una cantidad sin precedentes, el doble de lo que se ofreció por el terrorista global, Osama Bin Laden.

    Por otra parte, Washington distinguió al Cártel de los Soles como una organización terrorista y a Maduro como su jefe, un señalamiento que incluye además de sanciones económicas, la exigencia de que los bienes e intereses de las personas designadas que se encuentren en Estados Unidos o bajo el control de personas estadounidenses, sean bloqueados e informados a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).

    A todas estas hay que atribuirle una particular importancia al hecho que la secretaria de Justicia de Estados Unidos acusó al capo Maduro de utilizar miembros de cárteles para traer “drogas mortales y violencia a nuestro país… agregando que es uno de los narcotraficantes más grandes del mundo y una amenaza para nuestra seguridad nacional”, un aspecto determinante para que la Casa Blanca actúe contra quienes sindica de delincuentes.

    El resultado es que Estados Unidos está desplegando 4,000 agentes, especialmente infantes de Marina, en aguas latinoamericanas y del Caribe para combatir a los cárteles del narcotráfico, además de endurecer su presencia con aviones de reconocimiento, destructores equipados con misiles y un submarino nuclear, maniobra que en opinión del escritor José Antonio Albertini tiene el objetivo de forzar a los militares venezolanos para que actúen contra Maduro.

    En honor a la verdad tal despliegue tiene mucho de militar y poco de policial, si consideramos el reciente despliegue frente a Venezuela de un escuadrón anfibio, fuerza que bien podría servir de avanzada de una operación mucho más compleja, si consideramos que los infantes de marina, como he leído y muestra la historia, tienen como objetivo “llevar a cabo operaciones expedicionarias y anfibias mediante armas combinadas, implementando sus propias fuerzas de infantería, artillería, fuerzas aéreas y de operaciones especiales”, los infantes de marina y los destructores son una novedad, entiendo, en la lucha contra el narcotráfico.

    Por demás está destacar que no es habitual que se confisquen propiedades a mandatarios en ejercicio y según declaraciones de la propia secretaria de Justicia, a Maduro le han sido embargados bienes por más de 700 millones de dólares, una cifra más que notable que evidencia el talento para hacerse millonario de un simple conductor de autobús o la falta de escrúpulos morales de estos enemigos del capital que ellos no poseen.

    A fin de cuentas, la situación de Nicolás Maduro, junto a sus asociados más notables, entre otros, el verdugo de Diosdado Cabello y los hermanísimos Jorge y Delcy Rodríguez, es bien complicada, así que es de esperar, que, en el mejor de los casos, tengan una celda reservada en cualquier rincón de mundo, con preferencia en la base naval de Guantánamo.

    *Pedro Corzo es periodista cubano.  

  • Digitalización, neoproteccionismo, cambio demográfico y transición verde: Implicaciones sobre el mercado laboral en El Salvador

    Digitalización, neoproteccionismo, cambio demográfico y transición verde: Implicaciones sobre el mercado laboral en El Salvador

    El mercado laboral salvadoreño, caracterizado por altos niveles de informalidad, baja productividad y una marcada dependencia de sectores tradicionales, se verá inevitablemente transformado una diversidad de cambios que están reconfigurando el mundo del trabajo. Entre ellos destacan la profundización de la era digital y la automatización, el neoproteccionismo, los cambios demográficos y la transición verde.

    Profundización de la era digital y la automatización. La expansión del acceso digital, los avances de la inteligencia artificial y el despliegue de la robótica y los sistemas autónomos transformarán de manera acelerada las ocupaciones. A nivel global, se prevé que estos cambios generen millones de nuevos empleos, pero también que provoquen una fuerte reducción de trabajos rutinarios y administrativos. Para El Salvador, donde la digitalización empresarial aún es incipiente y la conectividad presenta desigualdades significativas entre zonas urbanas y rurales, el riesgo de quedar rezagados frente a esta transición es alto. No obstante, la digitalización abre oportunidades para ampliar la oferta de servicios basados en conocimiento, dinamizar el sector tecnológico emergente y facilitar la inserción en cadenas globales de valor mediante el teletrabajo y la exportación de servicios digitales. El desafío será preparar a la fuerza laboral con competencias digitales y tecnológicas que hoy son escasas.

    Neoproteccionismo. El comercio internacional, que en las últimas décadas ofreció oportunidades para países pequeños a través de tratados como el CAFTA-DR, enfrenta crecientes restricciones comerciales, subsidios internos y disputas entre grandes potencias. En este escenario, El Salvador corre el riesgo de ver limitadas sus posibilidades de diversificación exportadora, particularmente en sectores como el textil y la maquila, que dependen fuertemente de mercados como Estados Unidos. Sin embargo, esta misma dinámica puede abrir espacios para el nearshoring: empresas que buscan relocalizar parte de su producción más cerca de los grandes mercados. Para aprovechar esta ventana, será imprescindible mejorar la infraestructura, elevar la calificación de la mano de obra y asegurar un entorno institucional atractivo y confiable para la inversión.

    Cambios demográficos. Mientras en las economías avanzadas predomina el envejecimiento y la reducción de la población en edad de trabajar, en países como El Salvador la fuerza laboral continúa creciendo, aunque a un ritmo más lento por la emigración sostenida de jóvenes y el el peso creciente de la población de 65 años y más. Esta paradoja plantea un doble reto: por un lado, aprovechar el bono demográfico que aún persiste mediante la generación de empleos de calidad; y por otro, gestionar los efectos del envejecimiento poblacional en el acceso a pensiones, salud y cuidados. El sector del cuidado, que ya muestra señales de expansión a nivel global, puede convertirse en un campo prometedor para la creación de empleo en el país, especialmente si se articula con políticas públicas que reconozcan y profesionalicen estas tareas.

    Finalmente, la transición verde constituye una de las fuerzas más transformadoras. Los compromisos internacionales de reducción de emisiones y adaptación al cambio climático demandan nuevas competencias y empleos en sectores como las energías renovables, la gestión ambiental y la construcción sostenible. Para El Salvador, particularmente vulnerable a los efectos climáticos, esta transición no es solo una oportunidad, sino una necesidad. La agricultura, que sigue siendo un pilar del empleo nacional, enfrentará presiones por la variabilidad climática, pero también puede beneficiarse de inversiones en prácticas sostenibles. A nivel urbano, se abrirán oportunidades en energías renovables, eficiencia energética, movilidad eléctrica y gestión de residuos.

    En conjunto, estos cuatro cambios o tendencias redefinirán el mercado laboral salvadoreño en la próxima década. Si bien presentan riesgos evidentes —como el desplazamiento de empleos rutinarios, la vulnerabilidad ante choques externos y la persistencia de desigualdades en el acceso a la digitalización—, también ofrecen la posibilidad de impulsar transformaciones largamente postergadas: mejorar la educación técnica, fortalecer la capacidad productiva de las MYPE, diversificar la economía y fomentar sectores emergentes con alto potencial de crecimiento.

    El futuro del trabajo en El Salvador no está escrito de antemano. Dependerá de la capacidad del país para anticiparse, invertir en su capital humano y diseñar políticas que acompañen los procesos de cambio en lugar de resistirlos. La profundización de la era digital, la transición verde, la gestión de los cambios demográficos y la adaptación al nuevo entorno geoeconómico al que se está configurando con el neoproteccionismo serán pruebas decisivas para construir un mercado laboral más inclusivo, resiliente y capaz de sostener el desarrollo en las próximas décadas.

    *William Pleites es director de FLACSO El Salvador

  • Compras Médicas y Corrupción: Lecciones para la Red Nacional de Hospitales

    Compras Médicas y Corrupción: Lecciones para la Red Nacional de Hospitales

    En mi columna anterior analizaba la magnitud del riesgo de corrupción que implica la nueva Ley de Creación de la Red Nacional de Hospitales. Como se mencionó entonces, estudios de la OMS, el Banco Mundial y Transparency International estiman que entre el 10% y el 25% del gasto mundial en salud se pierde debido a la corrupción. Si aplicamos ese escenario al presupuesto nacional adjudicado al Ministerio de Salud —que en 2024 ascendió a $1,262 millones—, estaríamos hablando de hasta $315 millones que podrían terminar en bolsillos privados. El impacto de semejante fuga de recursos sobre el acceso y la calidad de los servicios públicos resulta evidente.

    De ese total, el área de compras de medicamentos e insumos médicos constituye uno de los focos más vulnerables. Diversos análisis señalan que entre el 40% y el 60% de los casos documentados de corrupción en el sector salud están vinculados a los procesos de adquisición y suministro. Por ello, en esta ocasión examinaremos los riesgos específicos de corrupción asociados al mecanismo de compra de medicamentos establecido en la Ley de Creación de la Red Nacional de Hospitales.

    La Ley de Creación de la Red Nacional de Hospitales establece que esta entidad contará con un sistema propio de vigilancia y control de calidad para los medicamentos adquiridos, regulando su compra e importación sin supervisión de la Superintendencia de Regulación Sanitaria, sino bajo normas internas propias. Para medicamentos adquiridos en el extranjero, se aceptarán certificaciones internacionales de Buenas Prácticas de Manufactura y Certificados de Productos emitidos por la Organización Mundial de la Salud u otras autoridades competentes. Además, la Red dispondrá de un laboratorio propio para verificar que los medicamentos cumplan con estándares nacionales, regionales e internacionales de eficacia, seguridad y calidad.

    Este sistema busca garantizar la calidad y control en la adquisición de medicamentos para los hospitales que integran la Red Nacional, promoviendo transparencia y seguridad en la atención médica.

    La compra de medicamentos puede realizarse mediante varios métodos: contratación directa sin competencia, requiriendo cotizaciones; compras internacionales invitando proveedores extranjeros calificados sin anuncio público; y compras en línea cuando sean más beneficiosas. Estos métodos buscan brindar flexibilidad y eficiencia, priorizando la calidad y el cumplimiento de especificaciones técnicas.

    En la evaluación de ofertas se da mayor ponderación a la calidad, además del precio y cumplimiento técnico. Se exigen garantías mínimas de un año sobre el buen funcionamiento o calidad de los medicamentos adquiridos.

    Este proceso garantiza la adquisición eficiente y de alta calidad para la atención médica en la Red Nacional de Hospitales.

    El proceso de la Red Nacional de Hospitales se diferencia del utilizado por el Ministerio de Salud (MINSAL) principalmente en cuatro áreas: autonomía, certificaciones internacionales, laboratorio de control de calidad e independencia en sus procedimientos. Esto refleja la descentralización y autonomía de la Red en la gestión de sus compras y operaciones. Un punto importante es que la Red Nacional de Hospitales tiene autonomía plena en la regulación, vigilancia, compra e importación de medicamentos, insumos médicos y equipos. No está supervisada por la Superintendencia de Regulación Sanitaria ni se rige por las disposiciones del Sistema Nacional Integrado de Salud, salvo en casos específicos no regulados por la institución propia. Esta autonomía le permite manejar un régimen especial de adquisiciones fuera de la Ley de Compras Públicas y operar con un sistema interno más flexible y propio para garantizar la calidad y eficiencia en la atención médica.

    Este proceso de compra que propone la nueva ley está alineado con los estándares internacionales, incluyendo los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).  El proceso incluye una certificación de buenas prácticas de manufactura, un certificado de productos farmacéutico también incluye la creación de un laboratorio de control de calidad. Estos requisitos aseguran que los medicamentos adquiridos cumplen con los estándares internacionales de calidad y seguridad promovidos por la OMS.

    La nueva Ley de Creación de la Red Nacional de Hospitales busca modernizar y flexibilizar la gestión en la adquisición de medicamentos e insumos médicos, estableciendo un sistema autónomo con control de calidad interno y alineado con estándares internacionales como los de la OMS. Sin embargo, dada la prevalencia histórica y mundial de la corrupción en el sector salud y la vulnerabilidad particular de los procesos de compra de insumos, esta autonomía y flexibilidad también representan riesgos significativos de corrupción y pérdida de recursos públicos. Por ello, resulta imprescindible que la implementación de esta ley vaya acompañada de mecanismos sólidos de transparencia, supervisión independiente y rendición de cuentas para evitar que una parte importante del presupuesto destinado a la salud termine en manos privadas, protegiendo así el acceso y la calidad de los servicios públicos para la población. Solo con controles efectivos se podrá garantizar que la Red Nacional de Hospitales cumpla con su objetivo fundamental: brindar una atención médica eficiente, segura y equitativa para todos.

    *El Dr. Alfonso Rosales es médico epidemiólogo y consultor internacional

     

  • Un sonido diferente

    Un sonido diferente

    La cuica es un instrumento musical de fricción, conocida como el alma de la samba y a la cual también podemos reconocer en la música tradicional brasileña. Siendo en sus orígenes un pequeño tambor membranófono, que fue traído a Brasil por esclavos provenientes de África; se dice que en aquel indómito continente, era utilizado un artefacto similar a este instrumento para las faenas de  cacería. Como una técnica que se ejecuta para la consecución de dicha actividad y en conocimiento de la naturaleza, descubrieron que al  frotar un palillo en la altura de las membranas de piel estiradas en la circunferencia, este emitía un rugido muy parecido al de leonas en celo, lo cual atraía a los machos, logrando así el cometido.

    Pero el sonido también es comparable al chillido de un mono que pareciera estar oculto en los árboles, que saltando entre las espesas ramas observa y aunque no se deja ver, nos dice que anda por allí; quizás por eso allá por los años treinta lo distinguieron en las escuelas de samba como el “sonido diferente”. Presente la constante de aquello que no podemos ver pero sabemos que existe, para el caso, a nivel sensorial.

    Probablemente, en esos estadios tempraneros de la historia, no había mayor conciencia sobre lo que trascendería tiempo después sobre el comercio forzado y ventajoso de personas. Visto por unos como propiedad y fuerza de trabajo garantizado para el incremento patrimonial, pero para los autores de estas vejaciones, significaría el abandono de una tierra, de su tierra, que en su entorno habían formado vínculos de comunidad. Pero las costumbres, tradiciones, la manera como celebraban o agradecían, eso intangible, viaja siempre muy adentro, tanto que nadie lo podía desarraigar. Y que ahora, solamente por medio de una mirada compasiva y de aceptación  a estos acontecimientos, podemos agradecer la fusión de cultura y enriquecimiento posterior de la misma.

    Y es que cuando nos dedicamos a escuchar, independiente del género musical, podemos ir distinguiendo los diferentes instrumentos con sus sonidos, la apreciación de los mismos, encontrando la belleza de una cultura que en su momento creo, interpretó y diseminó a través de una actividad musical, que como muchas otras primitivamente, resulto de la interacción grupal  a una  finalidad comunitaria.

    Georg Simmel, sociólogo alemán, dijo que todos somos fragmentos no solo del hombre en general, sino de nosotros mismos. En este sentido, somos un mosaico de piezas que se integran algunas veces, compartiendo la misma experiencia humana al trascender, al ir dejando estelas en nuestro paso. Al imaginar la cantidad de experiencias comunes que a través de la historia hemos y seguimos compartiendo, se vuelve asombroso contemplar el impacto que se produce en generaciones.

    La belleza y el horror en su constante vital, completando nuestros días. Que aunque no lo veamos hay un sentido de ser en todo, como la cuica solo la escuchamos al estar atentos a los acordes.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    29/Agosto/2025

  • El mensaje inspirador de Nick Vujicic

    El mensaje inspirador de Nick Vujicic

    Después de más de 15 años de estar mencionando en mis cátedras a Nick Vujicic, lo he conocido. El australiano que ha cambiado la vida de muchos seres humanos. Ha llenado estadios y es uno de los motivadores más famosos.

    Por redes sociales me enteré de que vendría Nick, las dos presentaciones fueron en el Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel en San Salvador. Me levanté temprano el domingo 26 de agosto. Estaba dispuesto a verlo en cualquiera de las dos presentaciones. No conocía el Tabernáculo, lo que hice fue conversar con alguien que se dirigía también a la iglesia. Le pregunté: —¿Cree que me dejen entrar? — Claro, no hay problema. Ya sentado, esperé con ansias. El anfitrión preguntó quiénes eran las personas que habíamos llegado por primera vez, me puse de pie; y luego, una señora del protocolo me regaló una alcancía, un premio de bienvenida.

    Estaba casi en las últimas gradas del segundo nivel, pero eso no me importaba. No era a un rockstar al que esperaba, era alguien que deja mensajes inspiradores. De repente, luego de unos cánticos religiosos, aparece en silla de ruedas Nick. En ese momento todos nos pusimos de pie y le aplaudimos. Lo subieron a una tarima e inició el excelente mensaje. Yo me quedé atónito, se me puso la piel de gallina y lloré. Era como un culto evangélico en donde lo invitaron a dar la palabra de Dios. En su participación tomó de referencia algunos versículos de la Biblia.

    El motivador espiritual mostró en una pantalla gigante fotos de su esposa y sus cuatro hijos. En lecturas anteriores había leído que Nick intentó suicidarse debido a su apariencia física. A todos nos volvió a manifestar lo mismo; sin embargo, nos comentó que Dios tenía destinado para él un trabajo que hacer en la vida “cambiar la vida de muchas personas”.

    Nick nos dijo que cerráramos los ojos y que oráramos. Oró por las personas que tienen cáncer, oró para que toda enfermedad y dolor sea sanado; etc. Los más de 5,000 asistentes quedamos impactados por las palabras religiosas del motivador. El objetivo es cambiar de actitud y ser mejores seres humanos. Exhortó: “Señor Jesucristo, por todo El Salvador, por todos los que nos están oyendo y mirando, por todos los que estamos en este edificio, oremos en el nombre de Jesús para que seamos sanos”.

    He visto muchas veces junto con mis alumnos sus videos, luego les digo, si él, sin haber nacido sin piernas ni brazos, puede salir adelante y ser exitoso en la vida, entonces, ustedes también lo pueden hacer. Además, tiene estudios de maestría. El video que siempre les muestro es El circo de la mariposa, el cual narra la historia de Will (personaje interpretado por Nick), un hombre que nació sin brazos y piernas, solo tiene una parte de su pie izquierdo. En el cortometraje demuestra que todos los seres humanos, sin importar sus limitaciones físicas, sociales o emocionales, tenemos un valor único y una capacidad extraordinaria de transformarnos y dar frutos. Cada ser humano tiene un potencial oculto.

    Ha viajado por todo el mundo, imparte mensajes de motivación y superación. Su narrativa también está basada en la palabra de Dios. También imparte charlas en el ámbito corporativo y empresarial. Tiene el don de llenar estadios. Su primer libro se titula ¡Sin brazos, Sin Piernas, ¡Sin Preocupaciones! Nick es un ejemplo a seguir. Creo que si abrimos el corazón cuando escuchamos a un motivador, las cosas pueden cambiar. Con fe, determinación y amor podemos  superar las barreras.

    El anfitrión, quien fue el que tradujo el mensaje de inglés al español, le dio las gracias a Nick y a todos los asistentes. Yo salí con el alma motivada y me fui inspirado para mi casa para contarles el mensaje a mi familia. Me puse a pensar, él es un gran motivador, y yo seguiré brindando sus mensajes a muchas personas. Concluyo con una frase del motivador Vujicic “No puedo cambiar las circunstancias de mi vida, pero puedo elegir ser feliz incluso en medio de la adversidad”.

    * Fidel López Eguizábal es docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Augere

    Augere

    “Vagando por las calles, mirando la gente pasar, el extraño del pelo largo sin preocupaciones va. Hay fuego en su mirada y un poco de insatisfacción por una mujer que siempre quiso y nunca pudo amar jamás, jamás”. Así inicia la emblemática canción que en la voz de un tal Roque Narvaja, nacido en la ciudad argentina de Córdova iniciando la década de 1951, nos impactó en 1969 por su música cautivadora y su aparentemente insustancial letra. Un par de años después, acá ocurrió lo mismo con otra rola cuyo contenido no admitió miserias ni su autor se anduvo con pendejadas; este se fue con los tacos por delante, enfrentando  riesgosas consecuencias, para denunciar el lugar en el que ‒sobre todo la juventud perteneciente a nuestras mayorías populares, el campesinado, el magisterio y quienes acompañábamos sus luchas‒ vivíamos entonces: un país “dominado por los cerdos disfrazados con armas y garrotes para poder asustar”.

    Tuvimos que sufrir una prolongada guerra para superar temporalmente esta última condición, arrebatándole a la Fuerza Armada el rol que la clase dominante le colgó desde diciembre de 1931 hasta finalizar dicha confrontación armada en 1992: ser la encargada de “garantizar” el sostenimiento de una falsa democracia. “El ejército vivirá mientras viva la república”, es una frase repetida en El Salvador a lo largo de los años; esta es atribuida falsamente, según el historiador Carlos Cañas Dinarte, a su fundador hace dos siglos: el general Manuel José Arce, primer presidente de la República Federal de Centro América.

    Errónea pero hábilmente utilizada a lo largo de la historia oficial, esa cantaleta ha servido para justificar ‒con palabras bonitas y hasta convincentes‒ su existencia en medio de una realidad donde el enunciado, más bien, debería ser algo que cae por su propio peso: “el ejército servirá para mantener viva la dictadura”. Y en función de eso, se ha venido abonando el camino desde el 2019 en adelante con la llegada de Nayib Bukele a Casa Presidencial. Algunos eventos que ilustran lo anterior, se repasan a continuación.

    Diez días después de asumir su cargo el 1 de junio de dicho año como primer mandatario, al momento de recibir el bastón de mando por ser el comandante general de la Fuerza Armada, Bukele hizo que los integrantes de la tropa presente en la ceremonia juraran ‒en nombre de sus colegas‒ “ser leales y tener disciplina, honor” hacia él, primero, y hacia la patria después. Asimismo, el 9 de febrero del año siguiente ocupó el Salón Azul de la Asamblea Legislativa con militares acompañados de policías. También es ampliamente conocido el predominante rol desempeñado por la soldadesca en el marco de la pandemia del 2020 y durante los “cercos de seguridad” ordenados para capturar presuntos delincuentes.

    Por ello, no deja de causarme sorpresa e inquietud el excesivo cúmulo de ingenuidad  política de quienes ponen el grito en el cielo por el nombramiento de una capitán al frente del Ministerio de Educación. Preocupa que lo vean como una “cortina de humo” más y no como parte de un proyecto que pretende consolidar la imposición del autoritarismo por encima de la autoridad. La raíz etimológica de esta última proviene del latín “augere”, que significa hacer crecer; la autoridad la posee y la ejerce, pues, quien procura y consigue el desarrollo humano positivo de otras personas. Considerando lo anterior, cabe preguntarse: ¿en qué está haciendo crecer o en qué va a hacer crecer Bukele, con sus políticas, a nuestra niñez y juventud perteneciente a las mayorías populares.

    En tal escenario, que no nos extrañe si más adelante se revive el servicio militar obligatorio en la carta magna que están confeccionando a la medida, de acuerdo a los tiempos y las intenciones del “bukelato”. Ese asunto volvió a ser considerado en las discusiones realizadas hace pocos años, cuando aquel mantuvo entretenido a su segundón colocándolo al frente de una comisión desde la cual pretendió impulsar –con más pena que gloria– un “proceso” dizque de consulta para presentarle a su jefe una propuesta de reforma constitucional. ¿O estaremos además dispuestos a consentir que en su artículo 7 continúe prohibiéndose “la existencia de grupos armados de carácter político, religioso o gremial”, pero con este agregado: “salvo los casos previstos por la ley”?

    Concluyo preguntándome si, más allá del espectáculo oficialista, ¿estamos creciendo como sociedad? El extraño del pelo largo, aunque se lo corten, ¿seguirá buscando ya no una sino dos mujeres llamadas “seguridad humana” y “justicia imparcial” para no permitir, así, que se consume un calamitoso retorno al planeta de los cerdos?

  • Erradicar el trabajo infantil  es responsabilidad de Estado

    Erradicar el trabajo infantil  es responsabilidad de Estado

    A los niños hay que dejarlos ser niños, que vivan su niñez con todo el esplendor de su inocencia e ilusiones, que acumulen gratos momentos llenos de felicidad y fantasías y que atesoren lindos recuerdos de sus años maravillosos. A los niños hay que amarlos y respetarlos, guiarlos, protegerlos y garantizarles un futuro de calidad, dándoles acceso a la educación, al sano esparcimiento y fomentando en ellos sanos valores para enfrentar la vida. El trabajo, remunerado o no, nunca debe ser parte de la convivencia infantil.

    Los niños no deben tener ninguna responsabilidad laboral fuera del ámbito hogareño, aunque como parte de su rol familiar deben ayudar con las pequeñas tareas en el hogar, como arreglar sus camas, asear sus habitaciones, ordenar sus juguetes, hacer mandados de acuerdo a su edad, desempeñar en calidad de ayudantes-aprendices alguna tarea doméstica y “trabajar” en las tareas escolares.

    Recientemente el Ministerio de Trabajo y Previsión Social conjuntamente con la Cámara Salvadoreña de la Construcción (CASALCO) dieron a conocer  la erradicación del trabajo infantil en el sector de la construcción, lo cual es una acción positiva que contó con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

    El Plan de Erradicación del Trabajo Infantil en el rubro de la construcción fue dado a conocer en diciembre pasado por el ministro de Trabajo Rolando Castro, que entonces anunció el apoyo de CASALCO. El plan consistía en supervisar y certificar en los sitios y proyectos de construcción para garantizar la erradicación del trabajo infantil en el sector. Ocho meses después se logra el objetivo con la OIT siendo testigo del fiel cumplimiento.

    En 2022 fue el sector azucarero el que anunció la erradicación al cien por ciento del trabajo infantil en ese sector y ahora se anunció que el próximo esfuerzo irá encaminado a erradicar el trabajo infantil en la zona costera donde muchos niños se dedican a la extracción de curiles, una actividad demasiada riesgosa.

    Tal como lo sostuvo el vicepresidente de la República, Félix Ulloa, es trascendental proteger los derechos de la niñez los cuales no deben ser vulnerados por la necesidad o imposición de integrarlos al mercado laboral. Y es que nadie, mucho menos los padres de familia, pueden o deben obligar a sus hijos a que trabajen por un emolumento. Obligar a trabajar a un menor de edad, por muy grande que sea la necesidad, debe ser un delito relacionado a maltrato infantil,

    Es oportuno el logro el cual ha sido reconocido por la representante de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en El Salvador, Maribel Gutiérrez, quien felicitó a los actores principales, es decir al Ministerio de Trabajo y a CASALCO.

    Vale la pena reconocer al sector azucarero y de la construcción porque es obvio que colaboraron con sus respectivos compromisos, lo cual debe ser emulado por otros sectores de la producción industrial, agrícola y de servicios, donde todavía hay muchos niños trabajando..

    El reto es para el sector costero, pero más para el Estado que debe erradicar el trabajo y la explotación infantil en todos los rubros, principalmente en el sector informal. Todavía es posible ver a muchos niños trabajando como vendedores informales, exponiéndose todo el día a las inclemencias del clima y a las agresiones de cualquier ciudadano desquiciado.

    Muchos menores de edad abordan el transporte público para ofrecer sus productos. Las niñas, especialmente, se exponen al acoso y al agravio que les causan adultos inconsecuentes. La mayoría de estos niños que se exponen al peligro provienen de familias disfuncionales o sumidas en la pobreza, cuyos padres los ven como sujetos que tienen la obligación de aportar para su sostenimiento.

    La mayoría de niños que trabajan no estudian o abandonan la escuela y se exponen a diario a los peligros propios de la “calle”. Se debe tener control sobre ellos y obligar a sus responsables que les permitan estudiar. A los adolescentes se les debe dar la oportunidad que aprendan un oficio que les permita un sano desarrollo, esto último con una estricta normativa y supervisión del Estado, para que los menores de edad no aprendan vicios o descuiden su escolaridad.

    No basta con erradicar el trabajo infantil, lo que desde luego es un grandísimo logro que debe ser objeto de alegría y felicitación, pues también se debe garantizar que todos los menores de edad tengan acceso a sus derechos humanos, entre ellos a la educación formal y sistemática que el Estado debe proporcionar a la niñez y adolescencia.Erradicar el trabajo infantil es una necesidad y obligación del Estado… Estado somos todos.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista

     

  • Exclusión de la Ley de Compras Públicas y el riesgo de corrupción en la Red Nacional de Hospitales

    Exclusión de la Ley de Compras Públicas y el riesgo de corrupción en la Red Nacional de Hospitales

    Desde mediados del siglo XX, la salud pública global ha experimentado un salto cualitativo y cuantitativo significativo que continúa hasta hoy. La esperanza de vida humana ha aumentado progresivamente, acompañada de una notable disminución de la mortalidad infantil en muchos países del mundo. Estos avances reflejan también un incremento considerable en la inversión tanto global como nacional en salud, aunque esta mayor inversión ha venido acompañada de un aumento de la corrupción en el sector. Los niveles de corrupción en salud se observan en países tanto ricos como pobres, siendo especialmente prevalentes en aquellos con menor adhesión al Estado de Derecho, escasa transparencia y débil rendición de cuentas.

    Aunque no existe una definición exhaustiva y universalmente aceptada de corrupción, se entiende claramente como «el abuso del poder confiado para beneficio propio». La corrupción es el mal más dañino que puede afectar a una sociedad. Sin embargo, su presencia en el sector salud provoca un daño social aún más profundo que en cualquier otro ámbito. Este daño es mortal. Se estima que, a nivel mundial, se gastan más de 7 billones de dólares en servicios sanitarios, de los cuales entre un 10% y un 25% se pierde directamente debido a la corrupción, representando así cientos de miles de millones de dólares desperdiciados cada año. Klitgaard y sus colegas destacan que la cantidad de corrupción depende de tres variables: monopolio (M) sobre el suministro de un bien o servicio, la discrecionalidad (D) de que gozan los proveedores, y la responsabilidad (A) del proveedor ante los demás. En su trabajo, Klitgaard mostró que la cantidad de corrupción (C) puede expresarse con la siguiente ecuación: C=M+D−A.

    En otras palabras, esta fórmula indica que, a mayor concentración del suministro de bienes o servicios, mayor será el poder discrecional de quienes controlan la oferta y menor su responsabilidad ante la sociedad; por lo tanto, la corrupción tenderá a aumentar.

    ¿Pero, existen indicios de corrupción en el sector salud de nuestro país?

    La corrupción en el sector salud de El Salvador ha sido señalada en múltiples casos, incluyendo irregularidades en la construcción de hospitales, sobreprecios en compras de insumos médicos y contratos irregulares, especialmente durante la pandemia de COVID-19. Uno de los casos más emblemáticos es el del Hospital Regional de San Miguel del ISSS, con anomalías en licitaciones, uso de materiales de baja calidad y problemas en la ejecución del proyecto, ligados a gestores previos del FMLN que afectaron la calidad del servicio esperado para los trabajadores y la población. Más recientemente, la creación de la Red Nacional de Hospitales, que opera al margen del Ministerio de Salud y sin apego a la Ley de Compras Públicas, ha generado gran preocupación por el potencial aumento de actos corruptos.

    ¿Cómo afecta la exclusión de la Ley de Compras Públicas a la Red Nacional de Hospitales?

    Esta es una pregunta de gran importancia para muchos salvadoreños y que el actual gobierno debe priorizar. Según la ecuación de Klitgaard, la exclusión de la Ley de Compras Públicas para la Red Nacional de Hospitales en El Salvador impacta significativamente la transparencia y la fiscalización de sus procesos de compra y contratación. La ley que crea esta red establece un régimen especial de adquisiciones y contrataciones, con autonomía administrativa y patrimonio propio, permitiéndole operar como un monopolio al margen de la normativa general vigente para el sector público.

    Este régimen especial no está sujeto a los controles habituales que impone la Ley de Compras Públicas y otorga facultades discrecionales para contratar, concesionar servicios y traer médicos extranjeros sin homologación, aumentando así el margen de maniobra sin supervisión. La junta directiva estará mayoritariamente conformada por delegados de Casa Presidencial, sin requisitos de experiencia médica o en gestión hospitalaria, lo que representa una concentración del control bajo el Ejecutivo sin mecanismos institucionales fuertes, y una menor responsabilidad del proveedor ante la sociedad.

    En conclusión, la ecuación de Klitgaard señala que el potencial de corrupción en la Red Nacional de Hospitales, dada la exclusión de la Ley de Compras Públicas, es alto, generando preocupación sobre la transparencia y el buen manejo de los recursos públicos en salud.

     

  • Los deberes a realizar, en cualquier parte del planeta

    Los deberes a realizar, en cualquier parte del planeta

    Nuestro propio camino, así como nuestro místico considerar, está desbordado; lleva consigo profundas cicatrices de enfrentamientos, tremendas desigualdades inhumanas que nos deshumanizan por completo y nos degradan anímicamente. Sin embargo, los lamentos tampoco sirven para nada, es el momento de la reacción a esta acción indiferente en muchos ámbitos. Desde luego, la desconexión social, dificulta un hacer reconciliador para poder pasar del conflicto a la comunión; y, así, poder enfrentar la desunión con valentía, la pasividad con compasión y llevar el acompañamiento allá donde hay angustia. En efecto, la primera obligación es estar ahí (hoy por ti, mañana por mí), prestando asistencia humanitaria a nuestros semejantes.

    Lógicamente, es un crimen de guerra utilizar el agotamiento y la debilidad como método de combate. Despertemos, pues,  y pongámonos a trabajar por la concordia, hasta que florezcan los horizontes como un jardín de esperanza. Jamás olvidemos que la vida es una batallar continuo, no un cruzarse de brazos. En consecuencia, otro de los compromisos es el de la escucha. Esto significa prestar oídos, dejarnos llevar al desierto y ver ahora lo que puede nacer de las ruinas, donde hay tanta congoja de inocentes. La paz no es una utopía espiritual; es una senda humilde a la que todos tenemos que volcarnos, realizada con gestos cotidianos que enlazan sueños para hacerlos realidad, entrelazando paciencia y esfuerzo; sin obviar, que tras el vivir y el imaginar, está lo que nos hermana, el amor.

    Amar es nuestro principal cometido, pero no puede hacerse, si antes uno no se ama asimismo. Además, únicamente aquella existencia ofrecida a los demás, merece la pena ser vivida. Activemos, por consiguiente, el tiempo del encuentro, sin encontronazos que nos distancien. Tampoco se pueden negar las voces de los análogos, porque sería renunciar a entendernos. Sin duda, los desafíos a los que se enfrenta la humanidad serán menos aterradores, si juntos trabajamos la comprensión y la hazaña conjunta, de modo fraterno y solidario, para que los avances diplomáticos se hagan realmente, tanto efectivos como afectivos. Un sistema que margina y es incapaz de ofrecer activamente sus talentos a la sociedad, falta a sus lazos para con esa ciudadanía.

    La irresponsabilidad es manifiesta, a poco que nos adentremos en el acontecer diario y lleguemos al alma de nuestro planeta. El afán destructivo está ahí, en cualquier esquina, con multitud de operaciones encubiertas y tensiones sectarias. Nos falta corazón y nos sobra mundanidad operativa interesada. Por eso, es vital que los líderes se reafirmen en abecedarios auténticos de servicio, sintiendo la común exigencia por la creación, y todo lo que ello conlleva en la promoción de la defensa de la tierra, del agua y del aire. Si falla la relación natural, con su espíritu místico, todo queda reducido a una posesión egoísta y, nuestra propia vida, se reduce a una carrera afanosa por tener lo más posible, en lugar de compartir, para que todos podamos vivir dignamente.

    En este sentido, la decisión ética, con la estética inseparable del buen hacer y mejor obrar, no solamente debe tener en cuenta los resultados de una acción, también los valores en juego y los deberes que se derivan de esos principios. Por esta razón, y más en un contexto plural y global, tenemos que encontrar lenguajes de lucidez que nos muevan el corazón y nos remuevan los latidos. Esto nos demanda otro tipo de grandezas, comenzando por la política, que ha de mostrar voluntad poética en el ejercicio del poder, pues suele costarle mucho asumir esta servidumbre colectiva de un orbe renovado sin fronteras ni frentes. Al fin, todo se reduce, a ser dueños de nosotros mismos y aquello que exigimos a los demás, que también sea contribución nuestra.