Categoría: Opinión

  • Perutazo

    Perutazo

    Perú en este momento ha entrado en una gruta oscura. Viene de cambiar presidentes: Ollanta Humala, 2011 (1826 días; el único que ha terminado su período presidencial); Pedro Pablo Kuczyinki, 2016 (601 días); Martín Vizcarra 2018 (955); Manuel Merino, 2020 (5 días); Francisco Sagasti, 2020 (254 días); Pedro Castillo, 2021 (497 días); Dina Boluarte, 2022 (1034 días); José Jerí, asumió el 10 de octubre de 2025 (3 días…).

    Difícil encontrar un cuadro de inestabilidad política como este.

    El nuevo presidente, que responde al nombre de José Enrique Jerí Oré ha dicho que ahora sí, el Perú se arreglará con ‘su’ gobierno. Y se lo ha dicho a ese fantasma que anda por ahí en las calles de Lima, inquieto y harto de tanta tontería política reinante, esto es, se ha dirigido a la ‘Generación Z’.

    Sin embargo, las credenciales del señor Jerí Oré no son muy buenas: apoyó la destitución de Pedro Castillo a finales de 2022; fue de los más entusiastas ―desde el Congreso― colaboradores de la señora que ‘iba a Palacio’ (parafraseando al periodista César Hildebrandt), Dina Boluarte, recién destituida; fue acusado de violación sexual, pero de forma ‘milagrosa’ (¿o misteriosa?) su expediente fue archivado y ahora contribuyó a destituir a la señora Boluarte y se ha subido él mismo a la mula.

    Como era de esperarse, la ‘trayectoria’ de Jerí Oré ha comenzado a difundirse en redes sociales. Así, han sido ‘rescatadas’ algunas frases machistas que propaló en 2011 y en 2012: ‘Las mujeres son seducidas con amor, cariño y respeto. Para todas las demás existe Mastercard’; ‘La salchipapa no está tan apetecible como las comensales’. Es decir, Jerí Oré es personaje de la farándula política y representativo de la tragicomedia política peruana. También dijo en esos años: ‘el sexo hace que se produzcan más neuronas’, ‘la sapiosexualidad es la nueva tendencia del sexo’. En 2013 afirmó: ‘Lo que más me gusta de toda fiesta infantil: ¡Las animadoras! ¡Son un encanto!’. Y en 2014 posteó: ‘¡Las chicas doradas italianas de Rusia son imponentes! ¡Mejor me voy a Italia! ¡Mamma mía!’. O sea, Jerí Oré se las trae…

    Pero hay más. La Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Huaral informó de la denuncia en donde se señala a José Jerí como implicado en una presunta violación sexual contra una mujer de 31 años. El hecho se dio el pasado 29 de diciembre de 2024. De acuerdo con la notificación fiscal, la agraviada indicó que en un viaje con ‘fines recreativos’ estuvo presente José Jerí. Horas después, ella perdió el conocimiento por la ingesta de bebidas alcohólicas y, al abrir los ojos encontró una prenda del entonces congresista. La mujer identificó a un hombre calvo y con barba, que por supuesto coincide muy bien con las características físicas de Jerí Oré. ’Al despertar, aún aturdida, me di cuenta de que estaba desnuda y al costado de mi ropa estaba el bividí del congresista José Enrique Jerí Oré’, relató. Ante esas declaraciones, en su momento, el entonces parlamentario de Somos Perú salió a rechazar las acusaciones e indicó que se comunicaría con la agraviada.

    Los antecedentes del nuevo presidente de Perú tienen más tópicos: al parecer también hay acusaciones de crecimiento de su patrimonio sin tener el respaldo adecuado de los ingresos declarados.

    Jerí Oré, que anda por los 36 años y que se supondría debería ser alguien de relevo para la politiquería reinante, en realidad es un ‘hijo auténtico’ de esa maraña de formaciones partidarias que han hecho nido en el Congreso peruano y desde donde despachan la bancarrota política de Perú.

    Establecido todo lo anterior, sin embargo, este personaje que chapotea en el trucado politiquero peruano ha sido alzado a la presidencia de la república. Esto ya no solo es insólito, sino ciencia-ficción pura.

    El Congreso peruano es la institución más desprestigiada del país y sin embargo es la que quita y pone presidentes.

     ¿Por qué sacaron del juego a Dina Boluarte? Quizá por cálculo electoral y porque el acecho ciudadano en las calles no para y ahora con el factor ‘Generación Z’ las cosas serán más complicadas. La señora Boluarte, que no representaba a nadie, ya no servía para la nueva fase electoral que se aproxima. ¿Pero por qué Jerí Oré? Porque en la cadena de sucesión le correspondía por ser el presidente del Congreso, y porque quizá nadie más se quería echar ese trompo a la uña.

    Esa canasta de partidos políticos sanguijuelas creen que de esa manera limpiarán su imagen frente a la ciudadanía, que cuando llevó a Pedro Castillo, había dado un paso firme en el alejamiento de esas babas de políticos mafiosos. ¿Y ahora? ¿No hay vehículo electoral? Quizá sí, pero será insuficiente. Ahora se necesita una coalición nacional para transformar al Perú, no uno o varios partidos políticos para ganar una elección. Y en las calles y caminos de Perú hay ahora un verbo crítico más articulado que antes y más suelto de la politiquería reinante y puede dar lugar a un Perutazo.

    *Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones

     

     

     

  • El espejismo del progreso: lo que el Banco Mundial revela sobre nuestra economía

    El espejismo del progreso: lo que el Banco Mundial revela sobre nuestra economía

    He explorado territorios complejos y poco familiares en mi área cognitiva, donde reconozco que mi comprensión es limitada. Con todo, se trata de un tema esencial para el desarrollo nacional, por lo que resulta imprescindible reflexionar y analizarlo a profundidad. Este interés surge frente al más reciente reporte mensual del Banco Mundial, que aborda la situación económica actual y las perspectivas de crecimiento para El Salvador y la región.

    En el último reporte mensual del Banco Mundial, publicado el martes 7 de octubre, se constata que Guatemala y Panamá lideran el crecimiento económico en Centroamérica para 2025, ambos con un 3.9% del Producto Interno Bruto (PIB). A estos dos países les siguen Costa Rica (3.6%), Honduras (3.5%), Nicaragua (3.1%), República Dominicana (3%) y, solo por encima de Belice (1.5%), se sitúa nuestro país, El Salvador, con un crecimiento proyectado del 2.5%.

    Leo esto con sorpresa, pues, aunque la carga financiera familiar es palpable, mientras que las imágenes que nuestro actual gobierno proyecta muestran un panorama de bonanza, bienestar y felicidad del pueblo salvadoreño. Sonrisas, algarabía y fiesta llenan nuestras calles y avenidas del centro histórico. No es casual que los diputados de la Asamblea Legislativa no dejen de agradecer al presidente Bukele por el impacto de sus políticas en la vida cotidiana, políticas que ellos mismos han aprobado.

    Pero ahí está la confusión: si el pueblo vive en un supuesto paraíso de felicidad, con el estadio y la biblioteca más grandes de Centroamérica, ¿por qué otros países centroamericanos, incluso algunos que miramos con desdén, registran un crecimiento económico más fuerte? Según reportes del gobierno, el turismo ha inundado nuestras playas y volcanes; se habló incluso de un «tsunami» de turistas hondureños dejando millones de dólares en nuestra economía. Pero ¿a dónde va ese dinero? ¿Por qué no se traduce en un mayor crecimiento económico?

    El caso de Honduras, con su imagen de narcoestado y altos índices de violencia, y aun así con un crecimiento mayor al nuestro, levanta preguntas. Su población incluso clama por un liderazgo como el de Bukele, admirando lo «bonito» que está El Salvador.

    ¿Está equivocado el Banco Mundial? ¿Recibe dinero de intereses externos cuestionables? La explicación de esta contradicción radica en que el crecimiento económico no siempre se refleja de inmediato en la percepción social o en ciertos sectores visibles. Factores estructurales como la baja inversión privada, restricciones fiscales, productividad limitada, desigualdades, y desafíos institucionales que persisten, limitan la capacidad real de crecimiento sostenible. La retórica oficial y las imágenes pueden mostrar un progreso tangible en infraestructura y símbolos de desarrollo, pero estos no siempre corresponden a un crecimiento económico más amplio y equitativo reportado por expertos internacionales.

    El período presidencial en el que El Salvador registró su mayor crecimiento económico reciente fue durante la administración del presidente Nayib Bukele, particularmente en el tercer trimestre de 2021, cuando el Producto Interno Bruto (PIB) creció un 11.7% en comparación con el mismo período del año anterior, según datos oficiales del Banco Central de Reserva (BCR). Este repunte estuvo impulsado principalmente por las actividades del sector servicios —restaurantes, hoteles, transporte, almacenamiento y servicios personales— y representó, en buena medida, un “efecto rebote” tras la fuerte contracción del -7.9% registrada en 2020, producto de la pandemia de COVID-19 y las restricciones sanitarias que paralizaron gran parte de la economía.

    Sin embargo, el dinamismo no se sostuvo. En 2022 el crecimiento se desaceleró a un 3.2%, afectado por la alta inflación global y un entorno internacional menos favorable. En 2023, la economía repuntó ligeramente a 3.5%, gracias a la mejora en seguridad, el auge del turismo y un mayor dinamismo del consumo interno.

    Los desastres naturales ocurridos en 2024, junto con una deuda externa que ya equivale al 88% del PIB, un desempleo estructural persistente y una baja calidad educativa, redujeron el crecimiento económico a un 2.6% y consolidaron un entorno poco atractivo para la inversión extranjera. Además, diversos registros indican que el gobierno de Nayib Bukele probablemente constituye el período presidencial en el que la deuda externa ha aumentado más en términos absolutos, al menos desde que existen registros comparables a partir de 1991.

    Un crecimiento económico débil, como el actual, limita la generación de empleo, incrementa la pobreza y frena la inversión pública en salud y educación, ya que los ingresos fiscales crecen lentamente. Esto, a su vez, debilita la demanda interna y restringe el consumo.

    En este contexto, El Salvador necesita con urgencia estrategias efectivas para reactivar su economía. Ha llegado el momento de evaluar el impacto económico de un régimen de excepción que ya suma tres años de vigencia, y preguntarnos si las políticas actuales están realmente contribuyendo al desarrollo sostenible del país.

  • Balance de gestión de la Procuradora Raquel Caballero de Guevara al frente de la PDDH

    Balance de gestión de la Procuradora Raquel Caballero de Guevara al frente de la PDDH

    La Comisión Política de la Asamblea Legislativa (2024-2027) aprobó que el pleno elija al próximo titular de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), cargo que ocupará del 16 de octubre de 2024 al 15 de octubre de 2028. Raquel Caballero de Guevara, abogada y doctora, cuenta con sólida formación académica y dos doctorados honoris causa por su trayectoria profesional y como defensora del pueblo. Ha escrito cerca de 100 libros y numerosos ensayos e investigaciones.

    Puntos destacados y favorables de su gestión actual

    Los aspectos favorables de la gestión de la procuradora actual Caballero de Guevara, promovidos principalmente desde la PDDH se centran en su trayectoria, experiencia en el sistema judicial y su sólida y destacada proyección internacional e institucional:

    1. Trayectoria y experiencia en el sistema de Justicia

    • Fundadora de la Jurisdicción de Familia: Un logro consistentemente resaltado es su participación como fundadora de los Juzgados de Familia en El Salvador, donde fungió como Jueza y secretaria de actuaciones, lo que le otorga una base de conocimiento en temas sensibles de derechos.

    • Experiencia académica y profesional: Se destaca su rol como docente de la Escuela de Capacitación Judicial (CNJ) y catedrática universitaria, así como su amplio historial de publicaciones y coordinación de informes especiales sobre Derechos Humanos de la Mujer, Niñez y Adolescencia. Además, es representante ante el Comité de Finanzas de la Alianza Global de Instituciones Nacionales de Derechos Humanos (GANRHI) y es coordinadora general de la Red Iberoamericana de Medio Ambiente.

    2. Liderazgo internacional e institucional

    • Presencia en Organismos Internacionales: Ha ostentado importantes cargos, como la presidencia de la Federación Iberoamericana del Ombudsperson(FIO) y la presidencia de la Red de Instituciones Nacionales para la Promoción de los Derechos Humanos del Continente Americano (RINDHCA). Estos roles le otorgan visibilidad y cooperación a nivel regional e internacional.

    • Fortalecimiento institucional: Bajo su gestión, la PDDH ha impulsado:

    o Espacios de diálogo y coordinación con sectores como la Mesa de Pueblos Indígenas.

    o Iniciativas de modernización como foros sobre «Inteligencia Artificial y Derechos Humanos.»

    o Acuerdos interinstitucionales (como con la Procuraduría General de la República, PGR) para mejorar la atención victimológica y el acceso a la justicia.

    3. Énfasis en Grupos Vulnerables

    • La PDDH ha impulsado campañas a favor de personas con discapacidad y personas adultas mayores, así como la Campaña Naranja para la erradicación de la violencia contra las mujeres y niñas.

    • Ha desarrollado acciones como la traducción de la Declaración Universal de Derechos Humanos al Nahuat y la realización de la Cumbre Global de Derechos Humanos en El Salvador (en 2025), posicionando a la PDDH como un actor clave en el diálogo internacional.

    Algunos de números y datos en esta gestión que finaliza en la presente semana son: firma de 168,040 acciones de protección. Además, se han trabajado cuatro ejes en la labor de la institución en apoyo a la ciudadanía. Se dispone de evidencia de 22,339 orientaciones; 6,062 expedientes de acción inmediata, para facilitar y dar respuesta inmediata a la población; 3,379 expedientes de investigación que están en trámite y 19,935 solicitudes sobre personas privadas de libertad, haciendo un total de 51,715 (procesos) Desde la creación de la institución había una mora de 27,000 expedientes, la cual ha sido saldada en su administración para darle respuesta a la población. Los números son categóricos y contundentes.

    La doctora Caballero de Guevara goza de un amplio reconocimiento internacional como defensora de derechos humanos y cuenta con una sólida formación en esta especialidad como pocas personas en el continente. El mes pasado se desarrolló en nuestro país un conclave mundial siendo anfitrión la ciudad de San Salvador con una organización de primer nivel. Los mejores talentos del mundo en derechos humanos estuvieron en nuestro país y no hubo una tan sola persona que no reconociera el liderazgo de la doctora Caballero de Guevara.

    En su presentación en la Comisión Política respondió a todas las preguntas formuladas por las diputadas de los partidos Arena y Vamos sin dejar ninguna. En la mayoría de sus respuestas fue contundente y demostró estar el frente de la institución y conocedora de todos esos planteamientos. No dudo en ningún momento y a pesar de los claros ataques e incluso de temas que no eran del actual período respondió con solvencia. Por lo anterior es mi opinión y respetuosa sugerencia que se convierte en la aspirante con mayores credenciales de los candidatos que en total son cinco, con múltiple evidencia de un sólido trabajo. La decisión ahora le corresponde a la Asamblea Legislativa.

    *Ricardo Sosa es Doctor y máster en Criminologia

    @jricardososa

  • Dudar es perdernos

    Dudar es perdernos

    El mal llamado Socialismo del Siglo XXI, fue un proyecto histórico que apareció una vez sucumbido el comunismo con la destrucción del muro de Berlín por parte de los berlineses orientales, y el desgano de las autoridades en 1989, y luego con la posterior disolución por inercia, el 21 de diciembre de 1991, de la Unión Soviética.

    Así como se evidenció su fracaso como proyecto alternativo al comunismo estatista, cuando falleció Chávez en La Habana un día de diciembre del 2012, aunque lo enterraron en Caracas en marzo del 2013. Lo que no murió fue su brazo armado de dólares, fusiles y delincuentes, que llegó  hasta el corazón de Europa y Nueva York. En Londres ofreció y cumplió, venderles combustible para sus buses con  un descuento del 20%. Y en Nueva York combustible gratis para subvencionar el coste de la calefacción en invierno, aparte de comprarle y regalarle un templo a una Iglesia comprometida con su proyecto.

    Y ese fantasma recorrió nuestra América hispana, el mal llamado Socialismo del Siglo XXI, hasta el presente; solo después de 25 años desde que inició su proyecto anti estadounidense y antidemocrático en el 2001, tan similar al de la extinta Unión Soviética y al criollo castrismo inexplicablemente existente aún, cuando comienzan a vislumbrase algunos rayos de luz democrática.

    El error de la generación que le tocó a Venezuela enfrentar esa siniestra ideología, fue no entender o asumir el talante de lo que  enfrentaba, partiendo de la falsa premisa que el juego era como cuando existían aún los decadentes partidos que fundaron la democracia en 1958, al no asumir que el adversario no era en esencia democrático ni creía en partidos, tampoco en la economía de libre mercado, la libertad opinión, la separación de los poderes republicanos ni en el estado de derecho en democracia.

    Detrás de Chávez y su proyecto nacional y continental (El Salvador conoce muy bien de esto) no solo se encontraba quién él mismo llamó su padre, Fidel Castro, sino los islamitas radicales del Medio Oriente y su proyecto de destrucción de los valores políticos y culturales de la llamada civilización Occidental, que no son otros que los valores judeo cristianos llevados a la “cosa publica”.

    La generación venezolana del 98, en términos generales, no estuvo a la altura de las circunstancias históricas. No a la altura de aquella del 28, que enfrentó a Gómez y sembró las raíces de la democracia en Venezuela; tampoco a la de los años sesenta que le dio finalmente contenido al Estado de Derecho democrático, a la caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958.

    El kirchnerísmo en Argentina, el correísmo en Ecuador, Petro, Maduro, Lula, Ortega, cada uno con su particularidad, tiene un solo objetivo: la destrucción y sustitución del estados democráticos, que si bien no han alcanzado totalmente sus objetivos, se encuentra siempre en la búsqueda de la corrección y la perfectibilidad conceptual y vivencial, que pasa por el respeto absoluto de los Derechos Humanos, el control y trasparencia de la administración pública, y la estricta separación de los poderes públicos.

    Frente a esa oferta vivencial, se encuentran las autocracias antidemocráticas en sus diferentes expresiones, llámense Irán, Nicaragua, Venezuela, Cuba, Siria o Rusia, dispuestas y activas, en todas sus expresiones, a echar de la historia política de las naciones el concepto y vivencias de las democracias representativas existentes, con sus valores occidentales.

    Si algún país de la región conoce y sufrió de estas excluyentes autocracias ideológicas fue El Salvador. No se conoce el número exacto de las víctimas provocadas durante su largo período de guerra interna, cuánto daño material produjo, cuántos mutilados físicos y espirituales dejó, cuantos delincuentes de toda índole dejaron, cuanto capital se fugó y cuanto se atrasó su sistema educativo, que hoy apenas 30 años después se reinserta en la comunidad de naciones que en libertad, reestructura su economía, su sistema educativo, su riqueza nacional con posibilidades reales de desarrollo estable y sostenido en democracia real y funcional.

    En nuestra degradada Venezuela no hay ya tiempo, lugar ni disposición a diálogo o negociación alguna con el cartel internacional del crimen organizado instalado, en Fuerte Tiuna y Miraflores. Se ganó una elección, no se entregó el poder. El pueblo, el soberano, el elector lucha de nuevo  por rescatar su realidad republicana y democrática de las garras de una organización criminal y antinacional que se niega una vez más entregar un poder público que no le pertenece. Dudar es perdernos. Esta vez no habrá tregua, negociación ni transición compartida.

    * Juan José Monsant Aristimuño es diplomático venezolano, fue embajador de su país en El Salvador.

     

     

  • Rema tu propia canoa

    Rema tu propia canoa

    Desde que Robert Baden Powell fundó la Asociación Scout, millones de niños aprendieron a remar su propia canoa. Lo cual significa entregar a un ciudadano integral. Ser scout es una gran aventura, el que ha vivido el escultismo jamás olvidará tantas experiencias y enseñanzas.

    No quiero comparar un niño o un joven que nunca fue scout con uno que remó su propia canoa, lo que puedo decir es que un scout aprende muchas cosas de la vida, de la naturaleza y de Dios.

    Cuando los padres de familia llevan a sus hijos a las reuniones, depositan la confianza en los dirigentes. Los niños aprenden a saludar, a ser educados, a trabajar en equipo. Aprenden a armar una tienda de campaña, a cocinar, a ser independientes; en resumen, aprenden liderazgo.

    Los lobatos escuchan historias de los scouts, las noches en los campamentos se hacen cortas; ya que, esos momentos son inolvidables. Escalar una montaña con el espíritu del escultismo es más fácil para los miembros scouts.

    Cada miembro es como una piedra sin pulir, poco a poco va aprendiendo esa filosofía que es única a nivel mundial. Claro, se le pone a prueba, las primeras semanas es para adaptarse, es para que aprendan a tomar los remos y luego los retos.

    Un niño explorador aprende a amar la naturaleza, cada dirigente lo lleva a campamentos en donde lo deja que experimente con la flora y fauna. En cada campamento que asiste aprende muchas cosas; sin embargo, lo más importante es que hace amistades. Los niños van aprendiendo de personajes míticos como: Aquela, Kaa, Baloo, etc.

    Cada insignia representa que superó un obstáculo, cada “Siempre listo” representa orden, disciplina, respeto y lealtad. El que aprendió escultismo lleva marcado en su mente y corazón, no solo una huella, sino una bastedad de experiencias con aprendizaje no formal. En esos años de aprendizaje se ha logrado aprender en las diferentes ramas: Lobatos, Scouts, Caminantes y Roberts.

    Lo mejor que le puede pasar a un scout es acampar en las montañas, en una playa, acostarse en la grama o en la arena y ver las estrellas. Todos entregan un pedazo de corazón cuando prestan servicio a la comunidad. Las tertulias interminables con sus compañeros los llevará hasta su último aliento. ¡Vamos!, remen su propia canoa y dejen un mundo mejor.

    Cada scout debe de invitar a otros niños y jóvenes para que pertenezcan a una de las mejores asociaciones, sin duda alguna. Si abre su mente y corazón podrá desarrollar muchos y diferentes valores como: empatía, buena convivencia, urbanidad, civismo, amor a Dios, a la naturaleza y a la familia.

    Esta carta se la dedico a mi hija Alejandra Valeria López Villatoro quien el 5 de octubre tuvo la despedida como Scout del grupo 7 Ricaldone; ya que, culminó su etapa de escultismo a sus 22 años. Como padres nos sentimos satisfechos de haberla llevado desde sus 5 años al grupo. Ahora sabemos que fue la mejor decisión. Mis tres hijas llevan el sello del escultismo y exhorto a los padres de familia que inscriban a sus hijos en la sede más cercana. Y, nunca nos olvidemos de la canción de la despedida en donde se forma un círculo y todos se toman de las manos entrelazadas: “No es más que un hasta luego, no es más que un breve adiós, muy pronto junto al fuego nos reunirá el Señor”. Esa tarde lluviosa reunidos en la sede de la Asociación Scout, las lágrimas le resbalaron en el rostro de Valeria.

    Agradezco a Amilcar, Wendy, Jaime, Yesenia y Edu por haber recibido a mis hijas en la manada Olimpo; a Emma por su paso a caminantes y a Evelyn, Omar por su cariño y su carisma demostrado. Gracias Walter por el apoyo. A la consejera de Clan Abigail. Que el dogma y espíritu scout prevalezca para siempre. “Traten de dejar este mundo en mejores condiciones de cómo lo encontraron”. Baden Powell.

    * Fidel López Eguizábal es docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Cuando el río suena

    Cuando el río suena

    La emergencia de protestas sociales en diferentes puntos del planeta es ahora posible aprehenderlas casi al instante mismo que ocurren. Y eso permite analizar, comparar, contrastar, establecer y pergeñar hipótesis.

    Pues, bien, lo que ahora está aconteciendo y que se está difundiendo con una viñeta que no hace justicia a lo que significa y contiene, es decir, la ‘Generación Z’, tiene las características de una respuesta generacional de época, sí, pero también es indicativo de nuevas respuestas a los vacíos de los instrumentos políticos tradicionales.

    El capitalismo abarca todo el orbe, sus sacudidas, sus giros, sus contorsiones afectan procesos internos, desanudan parálisis sociales que han estado ‘dormidas’, enmohecen proyectos políticos que se presentaron en su momento como prometedores y hasta esperanzadores.

    A su vez, los capitalismos locales, acres o edulcorados apenas, también hacen lo suyo: troquelan, expolian, transgreden y juntan sus aguas con los grilletes internacionales. Basta ver las economías renqueantes del subdesarrollo, para caer en la cuenta que el endeudamiento externo es un denominador común que explica muchos procederes.

    En los países donde están teniendo lugar estos hechos disruptivos y donde los más jóvenes llevan la batuta, las condiciones de reproducción material y el clima de libertades se encuentran cuarteados.

    Nepal, de pronto, a América Latina le ha estallado en la cara, pero aquello viene de lejos. Y el hecho de que la gestión política de un Partido Comunista (el de Nepal) sea la cuestionada y, de algún modo, derribada, introduce una nota distintiva al asunto. La presencia activa de los intereses chinos, indios y estadounidenses en todo el entramado económico y político es cuestión que debe observarse con mucho cuidado. Para no hacer generalizaciones abusivas y también para no escamotear detalles ilustrativos.

    En Perú, después de la ‘caída’ (a finales de diciembre de 2022) del gobierno de Pedro Castillo (que había ganado las elecciones en buena lid), las protestas no han cesado. Sin embargo, ahora, pareciera que el filón juvenil ha adquirido un protagonismo decisivo, en un país donde el descrédito político de la presidenta Boluarte ronda el 90%. La ‘muchachada’ peruana (secundaria y universitaria)está construyendo una agenda político-social que las tradicionales formaciones partidarias son incapaces de hacer. Este vacío es el que están llenando los contingentes juveniles sin rigideces organizativas. Y su canasta de argumentos es variada: crítica al sistema de pensiones, rechazo a la incapacidad gubernamental para enfrentar el crimen organizado, repudio a la galopante y descarada corrupción. Y aunque no son ‘movimientos’ con pretensiones electorales, se verán enfrentados a tomar postura enla próxima elección presidencial que está programada para el 12 de abril de 2026. Y esto último quizá no se traduzca en respaldo o rechazo a las candidaturas ‘tradicionales’, sino, y esa podría ser la novedad, en una suerte de contraloría social a los poderes establecidos.

    No es necesario profetizar nada, pero debería haber claridad de que en países donde persiste el endeudamiento externo galopante, la baja inversión, la deprimente productividad, la depredación ambiental, un tejido social frágil … es casi imposible evitar, que tarde o temprano, se produzcan estas disrupciones sociales.

    Las incomprensibles acciones persecutorias para millones de inmigrantes por parte del gobierno de Trump están haciendo mucho daño a familias y a segmentos de la actividad económica norteamericana receptores de la fuerza laboral migrante. Pero están también contribuyendo a gestar expresiones de protesta social que no estaban antes en la escena norteamericana. Y donde la juventud también está siendo parte activa.

    Este gobierno republicano Trump-segundo período está impregnado de un conservadurismo revulsivo que puede ‘incendiar’ sectores de los Estados Unidos y hasta romper la institucionalidad política de la potencia militar más importante del mundo. Lo que ya de por sí es muy peligroso para todos.

    El tema de los movimientos sociales es un asunto que no siempre es comprendido, ¡a tiempo!, por los distintos ámbitos de poder, y por eso con frecuencia son sorprendidos cuando ya están a las puertas. Y no hay reglas pétreas en la gestación de los movimientos sociales. Un estallido social puede ser su alumbramiento. Una pausada maduración de tentativas, también. Una coyuntura económica adversa inesperada, igual. Una crisis política mal manejada, lo mismo.

    Ahora se dice, quizá para insuflar ánimos porque las cifras económicas no los proporcionan, que Centroamérica es la cuarta economía latinoamericana. Y se oye bien, el problema es que cuando se ve la situación desarticulada de sus siete parcelas (hay que incluir a Belice) aquella ‘fantasía económica’ se desvanece. De ahí que lo que está sucediendo en otras latitudes desde Centroamérica debe apreciarse y estudiarse con atención, porque Nepal (147 182 kilómetros cuadrados; es decir, más o menos como Nicaragua) no es Centroamérica, algunos de sus problemas se parecen. Perú (1 285 216 kilómetros cuadrados; o sea, dos veces Centroamérica) no es Centroamérica, pero su descomposición política no es ajena a la historia centroamericana.

    Así las cosas, cuando el río suena… piedras trae.

    * Jaime Barba. REGIÓN Centro de Investigaciones

  • No hay vuelta de hoja

    No hay vuelta de hoja

    Pasaban las siete y media de la noche del miércoles 4 de octubre de 1995. Había finalizado la mesa redonda sobre la Inspectoría General de la Policía Nacional Civil, organizada por el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (IDHUCA). Entre sus ponentes estaba un colega que me acompañó del auditorio Ignacio Ellacuría –sede del evento– a mi oficina, siempre dentro del recinto académico. Era hora de finalizar las labores. Mientras él fue al baño, yo recogí mis cosas. Al retirarnos, dos jóvenes desconocidos con el rostro descubierto nos encañonaron; el que parecía ser el “jefe” preguntó quién era Benjamín Cuéllar. Inmediatamente respondí que yo. Mi compañero les dijo que les entregaríamos todo, que guardaran las armas. Por respuesta solo obtuvimos una orden: “¡Caminen!”. Obviamente, obedecimos.

    Conocían las instalaciones, pues al llegar a mí despacho nos indicaron que entráramos y nos sentáramos. Nos amordazaron y con las cintas de nuestros zapatos nos amarraron, a cada cual, los dedos pulgares tras la espalda; nos dejaron, como dicen, haciéndole “bendito al culo” y nos advirtieron que no hiciéramos ningún ruido o movimiento. Innecesario mandato, pues estábamos enteramente a su merced. Y con el cañón de una pistola en la cabeza, para nada se me ocurrió rezongar y mucho menos enfrentarlos. Más que una valentonada o una acción desesperada, hubiera sido una total pendejada.

    Rápidamente revisaron mi oficina y el escritorio, adonde tenía un arma; también unos dólares para costear el parto de mi segunda hija, programado para el cercano diciembre. Cortaron el cable del único teléfono directo institucional y desconectaron la computadora. El “jefe” preguntó por qué no nos “gustaba” el derechista partido gobernante; al no responderle, dijo sonriendo: “A los dos, verdad”. Durante aproximadamente treinta minutos, los potenciales sicarios actuaron con absoluta tranquilidad amenazándonos para que mantuviéramos agachada la cabeza mientras conversaban en voz baja y retiraban mi “PC” con los disquetes que encontraron. Mis ahorros y la pistola, que seguramente vieron, les valieron. Afuera los esperaban tres secuaces con un “pick up” en el cual, supongo, haríamos nuestro “último trayecto”. Para acabar de joder, desde mi estado de indefensión veía la residencia adonde masacraron a dos mujeres y seis jesuitas unos años atrás.

    En pleno desbarajuste llegó mi esposa, quien había laborado en el IDHUCA y conocía a su personal. La puerta de entrada estaba entreabierta. Olió el peligro, no avanzó y desde ahí me llamó. El “jefe”, un extraño también para ella, le dijo que no estaba; que no regresaría. Como además la dejé plantada, captó que algo malo ocurría. Se retiró, buscó ayuda y se armó el relajo. Luego, un abogado de nuestro equipo llegó; a él sí lo pescaron. Iban por uno y tenían tres. A esas alturas, descubrieron que sus cómplices ya no estaban; huyeron al complicarse el atentado. Por ello, alrededor de las ocho horas con veinte minutos, ambos esbirros se retiraron a pie. Abortaron la “misión”, ni modo, llevándose al menos una computadora portátil. Así nos salvamos.

    El mentado “jefe” fue detenido dentro del campus por uno de nuestros jóvenes compañeros de trabajo de una forma casi inverosímil que, algún día, espero compartir con más detalle junto a otros episodios vividos tras un recorrido –dilatado y permanente–tratando de aportar algo a la defensa y la promoción de los derechos humanos; ello, siempre desde la reivindicación de la verdad y la justicia para las víctimas.

    Pero más allá del aniversario del suceso narrado, tengo claro que no se trata de hablar de mis “aventuras” por la vida. Es necesario, más bien, reflexionar sobre la actualidad y el porvenir colectivo considerando de dónde venimos. A punto de iniciar la séptima década de mi trajinar por este mundo, tengo plena conciencia de ser una de las tantas personas en este terruño cuya existencia inició en medio de una dictadura y que –sin embargo– nos resistimos a finalizarla en otra. Mucho le costó a nuestro pueblo derrotar la inmediata anterior, que duró medio siglo, para que ahora por omisión permitamos que se entronice otra.

    En el trance nacional actual, no me toca responder la interrogante formulada por Lenin. Pero hay que pensar qué hacer. El desafío para quienes se profesan “romeristas”, pienso, es poder construir desde el verbo un poder sustantivo capaz de frenar el rumbo del país hacia un recurrente destino nefasto y difícil de revertir, tras tanto riesgo y sacrificio.  No hay vuelta de hoja, pues. “La misión de la Iglesia –predicó nuestro santo el 11 de diciembre de 1977– es hacer que la historia de su pueblo sea historia de salvación”.

  • Un mundo sin calor de hogar es como un cuerpo sin alma

    Un mundo sin calor de hogar es como un cuerpo sin alma

    Detesto este entorno que globalmente se funde y se confunde, que no respeta su propio latido natural y se encierra en sí mismo, que tampoco comparte nada y que todo lo aglutina para sí. Sean pueblos o ciudades, la pertenencia ha de ser inclusiva y el vocablo a utilizar, un abecedario de cariño entre sus moradores. Juntos es como nos rehacemos, ofreciendo lumbre de parentela y esperanza. Repruebo totalmente la compraventa absurda de sueños, el interés mundano, que lo único que genera es inestabilidad y absurdas contiendas. Las diversas poblaciones, han de generar espacios de concordia, sostenibles y cohesionadas; no es suficiente con dar ayuda de emergencia, se trata de ofrecer abrazos resolutorios que beneficien tanto a quienes llegan como a las comunidades que los reciben.

    El objetivo es sentirse genealogía para estar próximos con el prójimo y, bajo esta cercanía, es como se planifican espacios integradores, garantizando moradas dignas y servicios esenciales para no alimentar más barrios marginales, respetando la identidad de cada cual y la solidaridad global. Lo que no es de recibo, es la pasividad a la hora de abordar las múltiples crisis que nos afectan, incluidos el clima y los conflictos, que contribuyen a la desigualdad. Esto me hace pensar en tantas gentes migrantes, que en vez de hallar ese cobijo acogedor, más bien se tropiezan con infinidad de aprietos y desavenencias que se alzan como un lobo contra ellos. Ojalá aprendamos a querernos, eliminando de nosotros aquello que nos lo impide.

    Un hábitat con entrañas, siempre tiene algún rincón donde uno es esperado. Por desgracia, la inhumanidad del momento es tan fuerte que hay grupos que se mueven sin nervio, con un latir empedrado de difícil curación, sino aprendemos a reprendernos. La desesperanza e inseguridad, el rápido cambio social y los riesgos de violencia, unido a los problemas que afecten a la salud física, factores y experiencias personales, la interacción social, valores culturales y experiencias hogareñas, también las escolares y laborales, son algunos de los muchos componentes que afectan a la salud mental. Por ello, será saludable iniciar la transformación de los ánimos, las mentes y las estructuras hacia un nuevo modelo de desarrollo que prepare un mañana más sistémico e integral para todos.

    Desde luego, a mi juicio es crucial avivar la corresponsabilidad y el protagonismo de las estirpes en todos los espacios, promoviendo su valiosa contribución a la comunidad, con su aporte de cátedras vivientes y usanzas para el bien colectivo. Nunca olvidemos que la persona feliz, es aquella que sea lo que sea, encuentra paz en su nido. Vivir, no meramente requiere desvivirse por vivir, también pide descanso y hospitalidad. Por tanto, en este confuso medio en el que nos movemos, ya sea con los demás o incluso con la naturaleza, se necesita rehacerse uno como huésped y caminante, tanto para acoger a los demás como para recogerse y dejarse amparar. Ciertamente, tenemos mucho que recibir y no sólo que dar, lo importante es estar en guardia con la vida y dejarnos sorprender por ella.

    Nuestro horizonte humanístico es vinculante al ambiente natural, raíz de la visión contemplativa y tronco común de fortaleza, ante un porvenir incierto, que requiere de individuos con corazón y sin coraza, para transfigurar los lugares en motores de oportunidad. Sea como fuere, precisamos salir de este orbe tentador a más no poder, que únicamente sabe navegar por la superficie y no mar adentro, vivir corriendo sin saber para qué, convirtiéndonos en consumistas insaciables y esclavizados por los engranajes del poder de un mercado sin escrúpulos, al cual no le interesa el sentido de nuestra existencia, sino el dominio y la dominación. Sin duda, florecemos con el calor de hogar; allí nos advertimos, hallándonos y aprendiendo a cautivarnos, para considerarnos del universo su óptimo verso.

  • “Futbolistas profesionales” y deudas salariales

    “Futbolistas profesionales” y deudas salariales

    Trabajar y recibir una remuneración es un derecho sagrado constitucional que todos los ciudadanos tenemos. Quien trabaja de manera honrada tiene derecho a recibir un salario o una remuneración. En el plano ideal todo trabajador debe tener firmado un contrato para desempeñar sus labores y ser protegido por el Estado y su tejido legal.

    Ser “futbolista profesional” es un trabajo que conlleva un servicio y una remuneración. El futbolista juega representando a un equipo y por ello recibe un salario establecido en un contrato que es avalado en un marco jurídico que pasa por la Federación de Fútbol y que de ninguna manera está fuera del estamento y control jurídico nacional.

    El futbolista se prepara de la mejor forma (entrena a conciencia) y adopta un estilo de vida adecuado para mantener su desempeño como profesional (mantiene en buen estado su organismo y su salud mental). En su labor el futbolista persigue objetivos y busca rendir de tal manera que genera espectáculo y buenas sensaciones a quienes observan su desempeño (aficionados).

    La labor del futbolista es jugar de la mejor manera en la posición que el director técnico considere, para ello debe estar listo y preparado a conciencia. En su desempeño el futbolista y su equipo deben procurar obtener una victoria frente al equipo rival, pero en la lógica del juego el resultado puede ser perder, empatar o ganar.

    En El Salvador alrededor de 250 hombres se desempeñan como futbolistas profesionales en los 12 equipos de la primera división. Todos han firmado contrato y cada uno por un salario mensual que varía de acuerdo a su trayectoria y al equipo en el que trabajan. Al no haber tope salarial ni salario mínimo para los futbolistas, cada jugador es libre de negociar su salario.

    Un futbolista de un equipo de oriente me mostró su contrato anual, donde se estipula que su salario mensual es de $1,000, sin derecho a aguinaldo o bono intermedio. A este muchacho no le han pagado desde hace un mes y medio, bajo la excusa que no hay suficientes fondos en las arcas del equipo. Algunos de sus compañeros ganan menos que él y otros ganan más.

    En su contrato, ni en ninguno de los tres que leí, de diferentes equipos, está estipulado que la directiva puede dejar de pagar, reducir un porcentaje o poner a medio sueldo a los jugadores, dependiendo de los resultados. Ganar, perder o empatar es parte de su trabajo y por perder y empatar nadie puede ser sancionado trastocándole su salario mensual.

    Una directiva puede perfectamente despedir, mediante un debido proceso, a jugadores que no demuestran capacidad o violan lo estipulado en un contrato.  Hay futbolistas que se emborrachan, que consumen drogas, que trasnochan, que sin justificación no asisten a sus entrenos, que simulan lesiones, que pierden su estado físico, que irresponsablemente juegan en equipos de barriada o cantonales, que a propósito no rinden o cometen errores descarados, que con su conducta cotidiana dañan la imagen del equipo y que son expertos en intrigas. Pues a ellos se les debe seguir expedientes disciplinarios en busca de rescindir sus contratos.

    Esta semana, el presidente del Club Deportivo Fuerte San Francisco, Paul Guzmán, señaló que tras la derrota de su equipo ante el C. D. Cacahuatique, ha decido dejar de pagar a sus jugadores hasta que ganen. Al equipo de Morazán le faltan ocho juegos para terminar  este torneo regular y existe la posibilidad que en ninguno obtengan victoria, es decir ¿no les volverán a pagar?

    Guzmán culpa directamente a los jugadores por los malos resultados, al asegurar que algunos de ellos trasnochan en las redes sociales y no dan lo mejor de sí en cada juego. Según él, su equipo cuenta con futbolistas que por nombre son superiores a los de otros clubes que están en mejores posiciones. Guzmán sostiene que el futbol salvadoreño no mejora por la forma en que están “redactados los contratos” y es de la idea que jugador que no rinda se le pague y que se vaya (despida) del equipo sin recibir indemnización.

    En lo personal creo que una de las causales por las que el futbol salvadoreño no mejora es por la mentalidad de muchos de sus dirigentes incapaces de entender que es un proceso futbolístico y que actúan con insensatez, culpando por los fracasos a sus futbolistas, que en efecto son culpables por la falta de formación en todo sentido.

    Se da el lujo, el señor Guzmán, de decir que el dinero para pagar lo tienen, pero que los jugadores no se merecen el pago a tiempo por no ganar sus partidos. La Federación de Fútbol, pero sobretodo el Ministerio de Trabajo y Previsión Social debe intervenir cuanto antes y obligar a la directiva del Fuerte San Francisco a cancelar los salarios y de una vez verificar si pagan renta y cotizan en el ISSS y las AFP por sus trabajadores (futbolistas, cuerpo técnico y administrativos).

    El Ministerio de Trabajo debe aprovechar la coyuntura y verificar el cumplimiento de los contratos en los doce equipos de la Primera División, para evitar los atrasos salariales y las descaradas injusticias como la anunciada por el señor Guzmán, a quien nadie obligó a ser directivo, pero tiene la obligación de cumplir con honor el cargo que desempeña al igual que sus otros compañeros directivos.

    Escuché decir a algunos periodistas deportivos que es un caso menor porque al final los directivos siempre pagaran para poder inscribir a sus equipos en el próximo campeonato, incluso periodistas de la zona oriental que elogian la medida del señor Guzmán, sabiendo que al finalizar un campeonato los equipos pagan una nimiedad a los futbolistas para finiquitar sus contratos.

    Yo siempre he insistido que doce equipos en la primera división son demasiados, basta con diez, aunque idealmente ocho serían suficientes, para que el campeonato tenga mejor competencia, que las aficiones tengan más identidad y presencien mejores espectáculos, que los futbolistas tengan mejor nivel, que los patrocinios generen mejores ingresos y que los directivos tengan más conciencia y no jueguen con los salarios de sus empleados.

    Trabajar es un derecho al igual que recibir un salario justo el cual debe estar acordado en un contrato que solo puede ser roto con base a los estipulado en el mismo contrato. Perder, empatar o ganar es parte del juego en el futbol, no de un contrato que cualquiera puede cambiar de manera caprichosa.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista

  • Gaza ante una nueva esperanza el plan de paz de 20 puntos propuesto por el presidente Trump

    Gaza ante una nueva esperanza el plan de paz de 20 puntos propuesto por el presidente Trump

    En medio de una de las crisis más dolorosas del siglo XXI, marcada por el sufrimiento de miles de familias en Gaza y la persistente tensión en Medio Oriente, el presidente Donald Trump ha presentado un plan de paz de 20 puntos que busca poner fin al conflicto, liberar rehenes, reconstruir Gaza y abrir caminos hacia una convivencia pacífica.

    El documento, respaldado por líderes internacionales y revisado por expertos en seguridad y desarrollo, ha sido recibido con reacciones mixtas, pero también con señales de esperanza.

    Un llamado a la reconciliación 

    El plan propone, entre sus puntos más destacados, la desradicalización de Gaza, la reconstrucción de su infraestructura, la liberación de rehenes y prisioneros, y la creación de un gobierno provisional apolítico supervisado por organismos internacionales.

    También contempla una fuerza de estabilización para entrenar a la policía palestina, la entrada inmediata de ayuda humanitaria y la posibilidad de un Estado palestino en el futuro, condicionado al cumplimiento de ciertos requisitos.

    Este enfoque busca no solo detener la violencia, sino también sembrar las bases para una paz duradera. En palabras del documento, se trata de “una oportunidad para que Gaza florezca como tierra de vida, no de muerte”.

    Reacciones cautelosas, pero esperanzadoras

    Países como Egipto, Arabia Saudí y Qatar han expresado apoyo cauteloso, reconociendo el valor de una propuesta que intenta equilibrar seguridad, justicia y desarrollo.

    Por otro lado, Hamás ha mostrado reservas, especialmente en lo que respecta al papel de la Autoridad Palestina y la supervisión internacional.

    En Israel, sectores del gobierno han reaccionado con prudencia, mientras que algunos aliados del presidente Netanyahu han cuestionado la posibilidad de un Estado palestino. Sin embargo, la liberación de rehenes y el fin de la ocupación militar son puntos que podrían abrir espacio para el diálogo.

    Una visión cristiana de paz

    En tiempos de guerra, el llamado a la paz no es solo político, sino profundamente espiritual. “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9).

    Este versículo resuena con fuerza en el corazón de quienes anhelan que Gaza deje de ser símbolo de destrucción y se convierta en tierra de reconciliación.

    El plan, aunque imperfecto y sujeto a negociaciones, representa una oportunidad para que las naciones actúen con misericordia, sabiduría y fe.

    La reconstrucción de hospitales, escuelas y hogares no es solo una tarea técnica, sino un acto de compasión hacia quienes han perdido todo.

    El camino por recorrer

    La implementación del plan dependerá de la voluntad de las partes involucradas, del respaldo internacional y de la capacidad de los líderes para anteponer el bien común a los intereses particulares.

    La historia ha demostrado que la paz en Medio Oriente no se logra con imposiciones, sino con acuerdos sostenidos por el respeto mutuo y la esperanza compartida.

    Hoy, más que nunca, se necesita oración, diálogo y compromiso. Que este plan sea, al menos, un punto de partida hacia una nueva etapa. Que Gaza vuelva a respirar. Que las familias puedan reconstruir sus vidas. Y que la justicia y la paz se besen, como dice el Salmo 85:10: “La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron”.

    *Alfredo Caballero Pineda es escritor y consultor. alfredocaballero.consultor@gmail.com