De la tierra a las redes: mujeres de Ciudad Barrios impulsan un negocio de hortalizas

Las mujeres rurales de Ciudad Barrios, en San Miguel, se han organizado para conformar una cooperativa dedicada a la producción y comercialización de hortalizas.

El grupo de productoras, conocido como Sunata —una palabra que utilizaban las mujeres lencas para despertar a sus esposos—, dio paso a la cooperativa Acopasu, cuyas integrantes aprovechan la riqueza de la tierra para producir y el alcance de las redes sociales para comercializar sus cosechas.

“Sentíamos que nosotras también necesitábamos despertar. Teníamos tierra fértil, agua y ganas de trabajar, pero las oportunidades se nos estaban yendo de las manos. Entonces dijimos: despertemos. Y así nació Sunata”, indicó Paula Lizama, una de las líderes del grupo.

La transformación del grupo en cooperativa fue impulsada mediante un programa de capacitación en agricultura climáticamente inteligente implementado por el Instituto Global para el Crecimiento Verde (GGGI), con financiamiento de Corea del Sur.

GGGI apoyó la conformación de la cooperativa, así como capacitación en finanzas y modelos de negocios. /GGGI

Para Lizama, la organización de las mujeres ha significado un cambio de 180 grados, ya que rompieron con la creencia de que las mujeres deben permanecer en casa o que, si trabajan, deben regresar de inmediato a realizar las tareas domésticas.

Actualmente, las integrantes del grupo tienen el control de la producción y de los ingresos que genera la actividad.

Tomate cosechado por las mujeres que conforman el grupo Sunata, una palabra que utilizaban las mujeres lencas para despertar a sus esposos. /GGGI

A través del programa de GGGI, las mujeres comenzaron a implementar técnicas de producción más sostenibles y eficientes en el uso del agua. Además, aprendieron a llevar un control financiero e implementaron campañas en redes sociales para aumentar sus ventas.

Las productoras utilizan WhatsApp, Facebook, Instagram y TikTok para promocionar sus hortalizas y aseguran que la mayoría de los pedidos se realiza de forma anticipada, por lo que gran parte de su producción ya está vendida antes de la cosecha.

En sus parcelas también incorporaron un sistema hidropónico, que permite reducir significativamente el consumo de agua, un recurso especialmente vulnerable en la zona oriental debido al cambio climático.

Las mujeres cultivan en sistema hidropónico, que permite mayor control de la cosecha y reduce uso de químicos. /GGGI

“Esta nueva tecnología nos ha permitido crecer en la producción, las ventas y los ingresos. Además, podemos ahorrar hasta un 90 % del agua porque reutilizamos el recurso dentro del sistema”, agregó la productora.

Las mujeres también pasaron de llevar un control básico de la producción a mantener registros financieros que les permiten dar seguimiento a sus ingresos, hacer proyecciones de ventas y tomar decisiones informadas.

Ahora, las integrantes de Sunata exploran nuevas oportunidades de negocio, como el desarrollo de productos procesados a base de tomate y chile jalapeño.

“Nuestro lema es ‘de la planta a la mesa’. Los productos se cosechan y en poco tiempo ya están en manos de nuestros clientes. Esa frescura hace una gran diferencia”, sostuvo la productora.

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