El 89 % de las personas cuidadoras reporta afectaciones físicas y emocionales, según estudio

Las responsabilidades asociadas al cuidado de familiares tienen un impacto significativo en la salud y bienestar de quienes las realizan, según un estudio nacional elaborado por el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU) y la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (OPAMSS).

La investigación encontró que el 89 % de las personas que realizan trabajos de cuidado y domésticos reporta afectaciones en su bienestar físico y emocional.

Entre las consecuencias más frecuentes aparecen la depresión, la carga emocional y los dolores musculares, problemas que las personas encuestadas relacionan con las exigencias físicas y psicológicas de estas labores.

El estudio señala que una parte importante de quienes cuidan también enfrenta limitaciones en otros ámbitos de su vida. El 64 % manifestó experimentar restricciones derivadas de estas responsabilidades, principalmente por la falta de tiempo personal.

La investigación detalla que el 51 % identifica como principal limitación la reducción de tiempo para actividades propias, mientras que otras personas señalaron dificultades para participar en espacios comunitarios, religiosos o escolares.

Los resultados también reflejan que el autocuidado suele quedar relegado. El 96 % de las personas encuestadas afirmó dedicar menos de tres horas diarias a actividades relacionadas con su salud y bienestar, y dentro de este grupo el 57 % indicó que destina menos de una hora al día.

Además, el estudio encontró que el 27 % de las personas cuidadoras padece alguna enfermedad crónica. Entre este grupo predominan las mujeres, que representan el 93 % de los casos reportados.

La investigación advierte que muchas de las personas cuidadoras asumen estas responsabilidades durante años, frecuentemente sin remuneración económica y con escaso reconocimiento social.

Aunque el 77 % manifestó sentirse satisfecho y orgulloso de su labor, los investigadores concluyen que las tareas de cuidado generan una carga física y emocional considerable que requiere mayor atención desde las políticas públicas y los sistemas de apoyo comunitario.

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