El mal uso de las redes sociales y “farmear aura”

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Las redes sociales y la inteligencia artificial bien utilizadas suelen ser una maravillosa herramienta de la Internet para el conocimiento y la practicidad de la conducta social y el fortalecimiento del conocimiento humano. Sin embargo, mal utilizadas se convierten en instrumentos de manipulación de las personalidades, al generar adicción, ensimismamiento, ostracismo social, dependencia, ocio, imbecilidad, idiotez, enajenación, timidez, pérdida de valores, carencia de criterio propio y ausencia de conciencia.

Cualquiera puede caer en el mal uso de las redes sociales y la inteligencia artificial y convertirse en dependiente del contenido sin sentido que circula en el ciberespacio. En una familia de seis miembros hay seis teléfonos móviles conectados a la Internet y cada miembro está consumiendo diferente contenido. No hay restricciones y cualquiera puede navegar buscando pornografía, violencia, ludopatía o cualquier contenidos basura.

Se estima que la mayoría de casos de infidelidades han comenzado mediante las redes sociales, lo que ha convertido a esta herramienta en un aliado perfecto para quienes buscan ser infieles. Muchos  delitos han tenido su origen en el ciberespacio, tales como casos de estafa, extorsión y fraude hasta llegar a violaciones y homicidios.

Adolescentes que creen que están chateando con personas de su edad, en realidad están relacionándose con adultos que buscan hacerles daño, manipularlos o aprovecharse de su carencia de criterio. También hay adultos que se creen al ciento por ciento todo lo que ven, escuchan y leen en el Internet. La ingenuidad es uno de los antivalores fortalecido en el mundo del ciberespacio.

Los adolescentes son los más proclives de ser manipulados, debido a su incipiente experiencia, a su nivel natural de rebeldía y a su bisoña conciencia crítica, de tal manera que se creen casi todo y que suelen ser parte de modas pasajeras que en algunos se vuelven sincretismo confuso y los convierte en sujetos incapaces de diferenciar lo real de lo imaginario.

Desde hace algunos días en el país se ha puesto de moda el “farmear aura” que es una desviación de la realidad devenida de las redes sociales, especialmente de tiktokeros que buscan ingenuos seguidores  para “monetizar”. A principios de año fue el peligroso mundo de los therians, cuando podíamos ver a cientos de adolescentes percibiéndose como animales y tratando de imitarlos. No solo fueron el “hazmerreir” sino también la preocupación de muchos. Se entiende que fue algo pasajero producto del mal uso de las redes sociales.

“Farmaer aura”, literalmente significa realizar acciones cotidianas, gestos, poses o respuestas ingeniosas para acumular de manera simbólica carisma, seguridad y presencia ante los demás. Siendo así los jóvenes retan a otros de su edad para batallas en parque o lugares abiertos donde realizan una serie de poses ridículas y nada graciosas o nada originales para acumular puntos imaginarios de aura.

Cuando nuestros hijos son adolescentes son prácticamente una esponja acumulando conocimientos y gustos. En este período todos los seres humanos vemos demasiado distante el futuro o las responsabilidades individuales que la sociedad nos demanda e impone. En la adolescencia no medimos consecuencias ni pensamos en ser parte de la solución o el desarrollo nacional, porque motivos por la rebeldía natural llegamos a pensar y creer que a nuestra corte edad, la razón está de nuestro lado.

Por eso se hace imprescindible contar con el apoyo de nuestros guías, que generalmente suelen ser nuestros padres. Los padres de familia deben estar pendientes del uso de las redes sociales y le inteligencia artificial por parte de sus hijos. Los padres tenemos que ser los principales guías orientadores de nuestros hijos adolescentes y no dejarlos al libre albedrío del mundo de la Internet.

En lo personal me da tristeza ver a padres de familia ser los principales fanáticos de sus hijos dedicados a “farmear aura”, incluso ya circulan vídeos de adultos en batallas de esta inútil moda. Es cierto que debemos acompañar a nuestros hijos en sus actividades, pero debemos fomentarles sanos esparcimientos. En la edad de la adolescencia los jóvenes, además de estudiar, deben practicar deportes, estar en clases de algún pasatiempo fructífero, ayudar en algunas tareas del hogar, ser serviciales en su comunidad o practicar alguna actividad positiva para su formación como próximos ciudadanos.

Países con un nivel de desarrollo del primer mundo en sus respectivos sistemas educativos y con economías envidiables como Nueva Zelanda proyectan  prohibir que los adolescentes  hasta los 16 años tengan acceso a las redes sociales, precisamente para que situaciones coyunturales como los “therians” y los “farmeadores de aura” no idioticen a sus jóvenes. Antes que Nueva Zelanda ya lo habían prohibido Australia, Francia, Reino Unido (Inglaterra; Gales, Escocia e Irlanda del Norte), Malasia e Indonesia.

La propuesta del gobierno neozelandés busca que algunas plataformas no sean del acceso juvenil  porque las redes sociales exponen a contenido nocivo, tecnología adictiva y presiones que no está preparados para enfrentar y afectan su vida familiar, salud metal, sueños y educación. Para ello instan a que Facebook cree mecanismos que permiten corroborar la edad de quienes abren cuentas, pero también impone un sistema de sanciones para los adultos que lo permitan.

Otros países del Primer Mundo evalúan la misma posibilidad, que en las naciones de América Latina también habría que considerar. Tener acceso a redes sociales no necesariamente es sinónimo de desarrollo, si no se sabe usar esa herramienta maravillosa, que por ahora hace que muchos jóvenes crean que “farmear aura” es una “moda” de la cual se sienten orgullosos, aunque la escuela les importe un comino.

*Jaime Ulises Marinero/Periodista

 

 

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