La guerra en Ucrania perdió protagonismo internacional en el último mes, marcado por los bombardeos en Irán, mientras las negociaciones de paz permanecen estancadas y Rusia aprovecha el contexto para impulsar una nueva ofensiva militar.
En paralelo, el conflicto ha escalado con un incremento en la guerra de drones. Entre el 23 y el 24 de marzo, Moscú ejecutó el mayor ataque con aeronaves no tripuladas desde el inicio de la guerra, con casi 1,000 dispositivos lanzados contra territorio ucraniano.
A pesar de la presión, Kiev logró en febrero recuperar más territorio del que perdió por primera vez desde mediados de 2024. Además, en las últimas semanas, las fuerzas ucranianas alcanzaron objetivos estratégicos en la retaguardia rusa, incluyendo refinerías, plantas industriales y terminales portuarias.
El jefe del Ejército ucraniano, Oleksandr Sirski, confirmó que la ofensiva primaveral rusa inició hace poco más de una semana, favorecida por el fin del invierno y condiciones climáticas que reducen la efectividad de los drones ucranianos.
Las tropas rusas desplegaron decenas de miles de efectivos mecanizados a lo largo del frente, especialmente en el norte de Donetsk. El Ministerio de Defensa ruso reportó la toma de la localidad de Nikíforivka, situada a menos de 20 kilómetros de Sloviansk y Kramatorsk.
Sirski aseguró que la ofensiva ha tenido un alto costo para Rusia, con más de 11,000 bajas, lo que podría llevar a Moscú a movilizar refuerzos desde Crimea. Al mismo tiempo, los ataques se intensificaron en Zaporiyia, donde Ucrania recuperó cerca de 500 kilómetros cuadrados.
El conflicto en Irán modificó el panorama geopolítico y afectó directamente las negociaciones. Según analistas, el aumento en los precios del petróleo por encima de $100 y la flexibilización de sanciones al crudo ruso redujeron la presión económica sobre Moscú.
“De repente, los problemas económicos que atormentaban a Rusia se desvanecieron”, señaló.
Actualmente, las negociaciones permanecen sin avances desde la última ronda celebrada el 18 de febrero en Ginebra. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, advirtió que “Putin querrá una larga guerra. Para Putin, una guerra prolongada en Irán es un plus”.
Por su parte, el Kremlin insiste en que mantiene su disposición al diálogo, aunque sin progresos en temas clave. “Esa es una elucubración totalmente falsa, que no se corresponde con la realidad”, afirmó Dmitri Peskov sobre las versiones de avances previos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su deseo de que ambas partes se sienten a negociar “para llegar a un acuerdo” y aseguró que “estamos más cerca”, aunque reconoció que ha repetido esa afirmación anteriormente.

Deja una respuesta