El Niño pone en riesgo a más de 59,000 micro y pequeñas empresas agropecuarias

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El Observatorio PYME, de la Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral (Fusai), advirtió que el impacto originado por el fenómeno climático de El Niño también pasa factura a las micro y pequeñas empresas (mype) agropecuarias salvadoreñas, un universo conformado por más de 59,000 unidades económicas.

El campo salvadoreño, sobre todo en el oriente del país, sufre por la reducción de lluvias, las altas temperaturas y los períodos de sequía debido al desarrollo de El Niño. El impacto ya se refleja en una menor generación de energía hidroeléctrica y en el estrés de los cultivos, pero el Observatorio PYME pone sobre la mesa de discusión que también afecta a las mypes agropecuarias.

A través de un análisis publicado este lunes, el Observatorio PYME señala que El Niño no es solo un asunto climático, sino también de negocios. El impacto se refleja en el costo del agua, la alimentación del ganado, las cosechas perdidas, los insumos agrícolas encarecidos y, al final, en la “caja diaria de la familia empresaria”.

El centro de investigación mencionó que las mypes agropecuarias representan un porcentaje relativamente pequeño del universo de mypes a nivel nacional, de 7 %, pero esa cifra abarca a 59,588 unidades que quedan a la deriva de El Niño.

“Son los más expuestos porque su continuidad depende de forma directa de la disponibilidad de agua y de la estabilidad de la producción”, mencionó en su análisis.

Dependencia del campo

Citando el estudio Estado Actual de la MYPE 2023: La otra cara de la economía, el Observatorio PYME indicó que el 87.1 % de los empresarios agropecuarios dependen de su negocio como principal fuente de ingresos.

Frente al resto de sectores, son los empresarios con mayor dependencia, por encima del 78.2 % del comercio o del 70.2 % de producción y transporte.

“La lectura para quien toma decisiones es directa: cuando una sequía reduce la producción agropecuaria, no se afecta una actividad económica entre varias. Se compromete el único ingreso de miles de hogares”, añadió.

Sin embargo, el impacto varía según la capacidad de respuesta económica de las empresas. Las unidades de acumulación, como una finca o granja, suelen tener más margen para reinvertir, por ejemplo, en la construcción de un reservorio o en la contratación de asistencia técnica.

En tanto, las empresas de economía de patio son de subsistencia y la vivienda se convierte en la bodega, el corral o la cocina productiva. En estos negocios no hay margen para invertir en medidas de adaptación.

“Cuando el agua escasea, la decisión no es entre riego tecnificado o tradicional: es entre alimentar a los animales o venderlos antes de tiempo, entre sostener la producción o recurrir a deuda urgente. Para este segmento, El Niño no es un riesgo de negocio: es una amenaza directa a la subsistencia de la familia”, advierte el Observatorio PYME.

La institución ilustra esta problemática con el testimonio de Bryan Martínez, caficultor y propietario de El Refugio Coffee, quien invirtió en sistemas de cosecha de agua, prácticas sostenibles y el fortalecimiento de la resiliencia frente al riesgo de sequías.

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