El impacto del fenómeno climático de El Niño no se limita solo a la agricultura y el sector energético, también provoca una distorsión en las cadenas logísticas, que pueden sufrir un incremento de costos de hasta 15 % en América Latina, según un análisis de WTW Corredores de Seguros.
La firma advierte que las variaciones climáticas pueden «traducirse directamente en números», más allá de lo que ya provoca el fenómeno en la región con sequías, escasez de agua, altas temperaturas, incendios forestales y reducción en los embalses para la generación hidroeléctrica.
Para WTW, los principales impactos potenciales radican en las restricciones en el suministro de agua y energía, así como en mayores costos de operación, abastecimiento y transporte, retrasos en la entrega de materias primas e insumos críticos, interrupciones por incendios y riesgos de incumplimiento de compromisos contractuales.
Como consecuencia, los cuellos de botella en el transporte debido a El Niño generarían costos logísticos más elevados.
Eduardo Barrientos, gerente general de WTW Corredores de Seguros en El Salvador, afirmó que el riesgo climático ya no es un asunto que las empresas manejen únicamente desde el área de seguros, ya que ahora tiene «implicaciones sobre costos, producción, abastecimiento, logística, servicio al cliente y, en última instancia, sobre los resultados del negocio».
En El Salvador, el fenómeno ha provocado cuatro sequías que en conjunto suman 89 días secos. Esto ha generado pérdidas en la agricultura, que la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (Campo) estima en 2.47 millones de quintales de maíz y frijoles.
Presión energética
WTW señaló que uno de los mayores puntos de atención para las empresas es la disponibilidad energética. Con la reducción en los niveles de los embalses, los mercados recurren a la generación térmica, que es más costosa, en especial este año en que el conflicto en Medio Oriente ha generado tanta zozobra en la cotización del crudo.
«Una interrupción que comienza como un problema climático termina afectando el margen de una compañía si no existen proveedores alternos, inventarios adecuados, rutas logísticas de contingencia o fuentes de respaldo para servicios críticos», afirmó Barrientos.
Los sistemas energéticos se encuentran saturados también debido a una mayor demanda por las altas temperaturas. En el caso de El Salvador, la Unidad de Transacciones (UT) reporta que, desde marzo, se han documentado récords en el consumo, entre los cuales el 20 de agosto pasado marcó el punto más alto, cuando, a las 7:00 p.m., se demandaron 1,301 megavatios (MW).
La escalada de violencia en Oriente Medio también presiona el suministro de fertilizantes, región de donde proviene el 30 % de estos insumos, lo que eventualmente —advierte el informe— se puede traducir en aumentos de precios o problemas de disponibilidad.

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